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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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5 mayo 2009 2 05 /05 /mayo /2009 22:55



SAN PÍO X

INSTAURARE OMNIA IN CHRISTO

 
 
 

"...Un unico remedio: Instaurar todo en Cristo, a fin de que Cristo sea todo y en todos".
 
 
 

"¡INSTAURAR TODAS LAS COSAS EN CRISTO!"

" Puesto que agrado a la divina voluntad elevar nuestra humildad a este supremo poder, descansamos el espíritu en Aquel que Nos conforta y poniendo manos a la obra, apoyados en la fuerza de Dios, manifestamos que en la gestión de nuestro Pontificado tenemos un solo propósito, instaurarlo todo en Cristo, para que efectivamente todo y en todos sea Cristo.

   Habrá indudablemente quienes, porque miden a Dios con categorías humanas, intentaran escudriñar Nuestras intenciones y achacarlas a intereses o afanes de parte.
Para salirles al paso, aseguramos con toda firmeza que Nos nada queremos ser, y con la gracia de Dios nada seremos ante la humanidad sino Ministro de Dios, de cuya autoridad somos instrumentos. Los intereses de Dios son Nuestros intereses; a ellos hemos decidido consagrar nuestras fuerzas y la vida misma. De ahí que si alguno Nos pide una frase simbólica, que exprese Nuestro propósito, siempre le daremos solo esta: ¡instaurar todas las cosas en Cristo!"

LOS HOMBRES CONTRA DIOS

 

" Este funesto ataque que ahora en todo el mundo se promueve y se fomenta contra Dios; puesto que verdaderamente contra su Autor se han amotinado las gentes y traman las naciones planes vanos; parece que de todas partes se eleva la voz de quienes atacan a Dios: "Aparte de nosotros". Por eso, en la mayoría se ha extinguido el temor al Dios eterno y no se tiene en cuenta la ley de su poder supremo en las costumbres, ni en público ni en privado: aun más, se lucha con denodado esfuerzo y con todo tipo de maquinaciones para arrancar de raíz incluso el mismo recuerdo y noción de Dios.
Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como el prologo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensara que ya habita en este mundo el "hijo de la perdición" de quien habla el Apóstol.
En verdad, con semejante osadía, con este desafuero de la virtud de religión, se cuartea por doquier la piedad, los documentos de la fe revelada son impugnadas y se pretende directa y obstinadamente apartar, destruir cualquier relación que mide entre Dios y el Hombre. Por el contrario -está es la señal propia del anticristo, según el mismo Apóstol-, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal punto que -aunque no es capaz de borrar dentro de si la noción que de Dios tiene-, Tras el rechazo de su majestad, se ha consagrado a sí mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. "Se sentara en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios".
Efectivamente, nadie en su sano juicio puede dudar de cual es la batalla que esta librando la humanidad contra Dios. Se permite ciertamente el hombre, en abuso de su libertad, violar el derecho y el poder del Creador; sin embargo, la victoria esta siempre de la parte de Dios; incluso tanto más inminente es la derrota cuanto con mayor osadía se alza el hombre esperando el triunfo.

"Todo esto, Venerables Hermanos, lo mantenemos y esperamos con fe cierta. Lo cual, sin embargo, no es impedimento para que cada uno por su parte también procure hacer madurar la obra de Dios: y esto, no solo pidiendo con asiduidad: "Álzate, Señor, no prevalezca el hombre", sino -lo que es más importante- con hechos y palabras, abiertamente a la luz del día, afirmando y reivindicando para Dios el supremo dominio sobre los hombres y las demás criaturas, de modo que su derecho a gobernar y su poder reciba culto y sea fielmente observado por todos". 
  
 

DÓNDE HALLAR LA VERDAD PAZ

 

"El deseo de paz conmueve sin duda el corazón de todos y no hay nadie que no la reclame con vehemencia. Sin embargo, una vez rechazado Dios, se busca la paz inútilmente porque la justicia esta desterrada de allí donde Dios esta ausente; y quitada la justicia, en vano se espera la paz. La paz es obra de la justicia.
"La Vuelta de todas las naciones del mundo a la majestad y el imperio de Dios, nunca se producirá, sean cuales fueran nuestros esfuerzos, si no es por Jesús el Cristo. Pues advierte el Apóstol: "Nadie puede poner otro fundamento fuera del que ya esta puesto, que es Cristo Jesús".   
 


QUE LOS HOMBRES VUELVAN A DIOS, POR LA IGLESIA

 

"De lo cual se concluye que instaurar todas las cosas en Cristo y hacer que los hombres vuelvan a someterse a Dios es la misma cosa. Así, pues, es ahí donde conviene dirigir nuestros cuidados para someter el genero humano al poder de Cristo: con el al frente, pronto volverá la humanidad al mismo Dios.
"Por lo demás, tenemos ante los ojos el camino por el que llegar a Cristo: la Iglesia. Por eso, con razón dice el Crisostomo: "tu esperanza la Iglesia, tu salvación la Iglesia, tu refugio la Iglesia".
Pues para eso la ha fundado Cristo, y la ha conquistado al precio de Su sangre; y a ella encomendó su doctrina y los preceptos de sus leyes, al tiempo que la enriquecía con los generosisimos dones de su divina gracia para la santidad y la salvación de los hombres.

NUESTRO DEBER

"Ya cual es el oficio que en definitiva se confía tanto a Nos como a vosotros: que hagamos volver a la sociedad humana, alejada de la sabiduría de Cristo, a la doctrina de la Iglesia. Verdaderamente la Iglesia es de Cristo, y Cristo es Dios .
Ahora bien, para que el éxito responda a los deseos, es preciso intentar por todos los medios y con todo esfuerzo arrancar de raíz ese crimen cruel y detestable, característico de esta época: el afán que el hombre tiene por colocarse en el lugar de Dios; habrá que devolver su antigua dignidad a los preceptos y consejos evangélicos; habrá que proclamar con más firmeza las verdades transmitidas por la Iglesia, toda su doctrina sobre la santidad del matrimonio, la educación doctrinal de los niños, la propiedad de los bienes y su uso, los deberes para y con quienes administran el estado; en fin, deberá restablecerse el equilibrio entre los distintos ordenes de la sociedad, y la ley y las costumbres cristianas". 
   


MEDIOS PARA VOLVER LE MUNDO A CRISTO

 

"Y ya apenas es necesario hablar de los medios que nos pueden ayudar en semejante empresa, puesto que están tomados de la doctrina común.
De vuestras preocupaciones, sea la primera razón de su oficio están destinados a formar a Cristo en los demás. Pienso en los sacerdotes, Venerables Hermanos.
"Que cuidado debéis poner ... en la formación del clero para que sean santos! Es necesario que todas las demás tareas que se os presentan, sean cuales fueren, cedan ante esta. Por eso, lo mejor de vuestro celo debe emplearse en la organización y el régimen de los seminarios sagrados, de modo que florezcan por la integridad de su doctrina y por la santidad de sus costumbres.
"¿A quién se le culta, Venerables Hermanos, ahora que los hombres se rigen sobre todo por la razón y al libertad, que al enseñanza de la religión es el camino más importante para replantar el reino de Dios en las almas de los hombres? ¡Cuantos son los que odian a Cristo, los que aborrecen a la Iglesia y al evangelio por ignorancia más que por maldad!... Y este hecho se da no solo entre el pueblo o la gente sin formación que, por eso, es arrastrada fácilmente al error, sino también en las clases más cultas, e incluso en quienes sobresalen en otros campos por su erudición. Precisamente de aquí procede la falta de fe de muchos... Por eso Cristo mando a los apóstoles: "Id y enseñad a todas las gentes".

Y ahora, para que el trabajo y los desvelos de la enseñanza produzcan los esperados frutos y en todos se forme Cristo, quede bien grabado en la memoria, Venerables Hermanos, que nada es más eficaz que la caridad. Es un error esperar atraer las almas a Dios con un celo amargo: es más, increpar con actitud los errores, reprender con vehemencia los vicios, a veces es más dañosos que útil. ciertamente, el Apóstol exhortaba a Timoteo: "arguye, exige, increpa", pero añade, "con toda paciencia". También en esto Cristo nos dio ejemplo: "Venid", así leemos que El dijo, "venid a mi todos los que trabajáis y estáis cargados y Yo os aliviare". Entendía por los que trabajan y estaban cargados no a otros sino a quienes están dominados por el pecado y por el error. ¡Cuanta mansedumbre en aquel divino Maestro!... Describió exactamente su Corazón Isaias con estas palabras: "Pondré mi espíritu sobre él; no gritara, no hablara fuerte; no rompera la caña cascada, ni apagara la mecha que aun humea".

"Que los católicos formen asociaciones, con diversos propósitos pero siempre para bien de la religión ... Sin embargo, de semejantes asociaciones nos esperamos ante todo y sobre todo que vivan cristianamente. De poco sirve discutir con sutilezas acerca de muchas cuestiones y disertar con elocuencia sobre derechos y deberes si todo eso se separa de la acción. Pues acción piden los tiempos, pero una acción que se apoye en la observancia santa e integra de las leyes divinas y los preceptos de la Iglesia, en la profesión libre y abierta de la religión, en el ejercicio de toda clase de obras de caridad, sin apetencias de provecho propio o de ventajas terrenas.


   Si en las ciudades, si en cualquier aldea se observan fielmente los mandamientos de Dios, si se honran las cosas sagradas, si es frecuente el uso de los sacramentos, si se vive de acuerdo con las normas de vida cristiana, Venerables hermanos, ya no habrá que hacer ningún esfuerzo para que todo se instaure en Cristo.
Que Dios, rico en misericordia, acelere benigno esta instauración de la humanidad en Cristo Jesús; porque esta es una tarea "no del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia".

 

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