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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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20 octubre 2012 6 20 /10 /octubre /2012 02:07

Estimados lectores:

 

He aquí un artículo sacado de tradicioncatolica.net sobre el Novus Ordo Missae del P. Joaquín Sáenz y Arriaga. Les deseamos un buen estudio.

 

El Equipo de México y Tradición.

200px-Padre Saenz jovencito

NOTA INTRODUCTORIA: Revisando los libros escritos por el escritor antimodernista Doctor Joaquin Saenz y Arriaga (de origen mexicano) nos encontramos uno titulado “Apóstata” ,La apostasia del jesuita Porfirio Miranda y de la Parra, donde el teólogo de hierro rebate las erradas tesis de ese teólogo de la liberacion que pretendia equiparar las enseñanzas de la Biblia con las enseñanzas de la Iglesia Católica en su libro “Marx y la Biblia”.

El Padre Saenz-conocido tambien como el teológo de hierro- en la parte introductoria de su libro, narra  una  conferencia de prensa celebrada en Roma donde se discutia la llamada Nueva Misa- que recien se habia confeccionado, como se sabe, por Anibale Bugnini y varios ministros protestantes- en la que estaban presentes un numeroso grupo de sacerdotes, teólogos y miembros detacados de la curia Roma y de algunos dicasterios, interviene y da sus argumentos del porque no esta de acuerdo con la Reforma Liturgica y el Novus Ordo Missae.

Este es el extracto de su razonamiento(Pags. 5-10) del libro mencionado:

SantaMissa

Uno de los periodistas italianos, sobrino de Paulo VI, el Doctor Montini, dijo que él veía, en la nueva misa Vernácula, una especie de repetición de Pentecostés, cuando los Apóstoles predicaron el misterio de Cristo a multitudes de diversas lenguas, razas, religiones y nacionalidades, y todos entendieron, como si los Apóstoles hubieran predicado en su propia lengua.

Contestó con mucho acierto, el Abbe Noel Barbará a este pensamiento metafórico del Doctor Montini, diciendo que “para nosotros, el problema de la lengua, con ser tan importante, no era en manera alguna, el más importante. Preferiríamos, dijo, decir la Misa de San Pio V, la del Concilio de Trento, la Misa de siempre, en lengua vernácula, a admitir como católica esa nueva misa, confeccionada por Bungini y por cuatro pastores protestantes, que ha suprimido el Sacrificio, que se puede adaptar a todas las sectas cristianas, no católicas, que es equivoca y que ha degenerado en tantos sacrilegios y en tantas profanaciones. Este es un pentecostés puesto al revés :  aquí se hablan muchas lenguas, pero nadie entiende. La división existe aun en las mismas familias cristianas, entre padres e hijos. En el verdadero Pentecostés, los Apóstoles hablaban una sola lengua, y todos entendían. Como pasaba en la Iglesia Preconciliar, cuando el lenguaje de todos era un solo latín, y, sin embargo, todos entendían”.

Entonces fue cuando me levanté yo, para completar el pensamiento de P.Barbara y demostrar teológicamente que la nueva misa no es una verdadera Misa Católica, como lo demuestra la Tradición indeficiente de la Iglesia Católica.

“Sr. Montini, dije, antes de exponer mi demostración teológica, debo recordarle que EL CONCILIO ECUMENICO DE TRENTO fue un verdadero Concilio de la Iglesia Católica; un Concilio dogmatico, en el que se nos preciso, definitiva y dogmáticamente, la doctrina católica sobre nuestra justificación por Jesucristo, contra las herejías y falsas pretensiones de Lutero y sus secuaces. El Concilio Ecuménico de Trento fue un Concilio DOGMATICO, no “pastoral”. El que niegue sus definiciones o cambie su formulación o su sentido; ha caído ipso facto, en la herejía; está fuera de la Iglesia. Esto equivale a decir que dicho Concilio está en plena vigencia para los que somos y queremos ser verdaderos católicos. Creo que Ud. Estará de acuerdo conmigo, porque, de lo contrario negaría la “INERRANCIA”  de la verdadera y única Iglesia fundada por Jesucristo; usted dejaría de ser católico y pasaría a la categoría  Postconciliar de “hermano separado”. Esto presupuesto, expondré mi argumento:

Mayor del silogismo: Para que una Misa sea válida y licita, se necesita que el celebrante tenga la misma intención, que tuvo Cristo, al instituir el Santo Sacrificio del Altar, la Misa.

Menor del Silogismo: Es así que el sacerdote que celebra la Misa, según el “Novus Ordo”, en lengua vernácula, no solo no tiene, sino que positivamente excluye la intención de Cristo.

Luego: LA NUEVA MISA NO ES VALIDA, NI LICITA.

La premisa mayor del silogismo es evidente, ya que el celebrante debe hacer lo que Cristo hizo, según la misma intención de Cristo, aquellas palabras del Salvador: “HOC FACITE IN MEAM COMMEMORATIONEM”, haced lo mismo que yo hice con la misma intención, en memoria mía.

Pruebo la menor: Cristo, que debía morir, de una manera cruenta, en el Calvario, para obrar la redención de todos los hombres, quiso, en la Ultima Cena, instituir otro sacrificio, verdadero sacrificio, como nos enseña Trento, para aplicarnos los frutos de su redención. Dos son, pues, los Sacrificios de Cristo, uno cruento y otro incruento; uno para redimir a todo el género humano, y el otro para aplicarnos los frutos de su redención. La intención de Cristo en el Calvario fue la redención; la intención de Cristo en la Eucaristía no era la redención, sino la justificación, la salvación de los hombres, por la aplicación de los frutos  de su redención.

La redención fue para todos los hombres, para todo el género humano. No así la aplicación de los frutos redentores , que sólo se nos dan por los medios instituidos por Cristo para este fin. Citemos a Trento:

“Is igitur et Dominus noster, etsi semel se ipsum, ni ara crucis norte intercedente, Deo Patri oblaturus erat, ut aeternam illis (ómnibus hominibus) redemptionem operatur… in coena novissima, qua nocte tradabatur, ut dilectae suaen sponsae Ecclesiae visibile (sicut hominum natura exigit) relinqueret sacrificium, eiusque memoria in finem usque saeculi permaneret, AQUE ILLIUS SALUTARIS VIRTUS IN REMISSIONEM EORUM, QUA A NOBIS COMMITUNDUR, PECCATORUM APPLICARETUR… corpus et sanguinem suum, sub speciebus panis et vini Deo Patri obtulit ae sub earundem rerum Symbolis Apostolis … ut sumerent, tradidit, et eisdem eorumque in sacerdotio succesoribus, ut offerent, praecipit …uti Semper católica Ecclesia intellexit et docuit”…

(Este, pues, nuestro Dios y Señor, aunque una vez tan sólo había de ofrecerse a sí mismo, en el ara de la Cruz, por medio de su muerte, a Dios Padre, para obrar la redención de todo el género humano … en la última cena, en la noche en que iba a ser entregado, para dejar a su esposa muy amada, la Iglesia, un Sacrificio visible, como lo pide la naturaleza de los hombres, que hasta el fin de los tiempos recordase su memoria y para que la virtud saludable de este Sacrificio nos fuese aplicada, para remisión de nuestros pecados, que cometemos…ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre, bajo las apariencias de pan y vino, y bajo las apariencias de estas mismas cosas, ordeno a sus Apóstoles y en ellos a sus sucesores en el Sacerdocio, que ofreciesen este Sacrificio, como siempre lo ha entendido y enseñado la Iglesia Católica).

De estas palabras de Trento se sigue claramente:

1).-Cristo se ofreció, de una manera cruenta y por su muerte, una sola vez en la Cruz.

2.-La intención de Cristo en el Calvario fue obrar la redención de todo el género humano.

3.-En la ultima cena en el día que iba a ser entregado, quiso ofrecer otro sacrificio de su Cuerpo y Sangre, de una manera incruenta, bajo las apariencias de pan y del vino.

4.-Las intenciones de Cristo fueron: dejar un verdadero y visible sacrificio a su Iglesia, que nos recordase siempre su memoria y en el cual se nos aplicasen los frutos de su redención, para remisión de nuestros pecados.

5.-La intención de Cristo, pues, al instituir este sacrificio eucarístico, no fue obrar nuestra redención –esta la había de hacer en la cruz-sino aplicarnos los frutos de su redención, presupuesta la libre correspondencia de nuestra libertad.

Así pues, aunque el Sacrificio de la Cruz y el Sacrificio Eucarístico convergen en que ambos tienen el mismo Sacerdote y la misma victima; sin embargo, difieren en el modo y en el fin, o sea , en la intención de Cristo: en la Cruz hubo sangre y hubo muerte; pero no en el altar, porque Cristo resucitado ya no puede sufrir, ni morir; en la Cruz, Cristo obró  la redención de todo el género humano; ese fue el fin de ese sacrificio, esa la intención de Cristo. En cambio, la intención del Sacrificio del Altar fue darnos el medio para apropiarnos los frutos de esa redención.

Ahora bien, sabemos por la fe católica, que no todos los hombres han de alcanzar los frutos de la redención, que no todos han de salvarse. Al admitir el celebrante la fórmula, en la consagración del vino: “Este es el cáliz de mi Sangre…que será derramada por vosotros y por todos los hombres, el sacerdote esta adulterando, excluyendo la intención de Cristo, al instituir el Sacrificio Eucarístico, la está confundiendo con la intención de Cristo en el Calvario, en donde  sí murió por todos los hombres. Esta adulteración fraudulenta, en las traducciones vernáculas, hace que la nueva misa sea inválida, sea ilícita, no sea un sacrificio.

En algunos cánones antiguos se omitía parte de la formula: “Este es el cáliz de mi sangre, que será derramada por vosotros”. Esta omisión, supuesta la intención del celebrante de hacer lo que hizo Cristo, no hacia inválida la misa. En absoluto, si sólo dijese: “Este es el cáliz de mi sangre, podría haber consagración, porque no se niega ni excluye la intención de Cristo. Pero, en las versiones vernáculas del “Novus Ordo”, positivamente se excluye la intención de Cristo, al decir “POR TODOS LOS HOMBRES, confundiendo el dogma de la redención (POR TODOS) con el dogma de la justificación o salvación (POR MUCHOS). Esta confusión es la doctrina luterana.

Por ultimo: recomiendo que se lea en el Denzinger (magisterio de la Iglesia) la sesion XXII del Tridentino y, para mayor claridad y abundamiento el Catecismo del Concilio de Trento, pag. 206, no. 24.

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en Crisis de la Iglesia
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