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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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25 julio 2013 4 25 /07 /julio /2013 05:38

Estimados lectores:

 

Como ustedes saben, la Tesis de Cassiciacum es una respuesta objetiva y filosófica a la terrible crisis de la Iglesia que ocasionó el Concilio Vaticano II. Les dejamos una parte de ella que hemos tomado de la Revista Integrismo del P. Héctor Lázaro Romero.

 

El Equipo de México y Tradición.

gerard de l

 

Explicación de la Tesis de Mons. Guérard des Lauriers (Extracto)

 

¿Dónde está la verdad?

Ciertamente, esta variedad de respuestas al problema del Vaticano II y Francisco I debe ser desconcertante para el laico común, quien sólo quiere preservar su Fe y practicar su catolicismo.
No debería este desconcierto llevar al laico, o incluso a ciertos sacerdotes, a un espíritu de amargura, por la falta de habilidad de los sacerdotes para ponerse de acuerdo. Ni debería tal persona burlarse de algo por no ser capaz de entenderlo.
Creo que todos los sacerdotes y laicos, en todas las categorías que he descripto arriba, tienen un deseo sincero de preservar la Fe, moral y disciplina católicas. Todos ellos amarían despertar de un mal sueño y encontrarse con que el Vaticano II nunca tuvo lugar. Gustarían de ver desaparecer al Vaticano II. En este sentido están todos unidos. Se hallan divididos en materias que piden una explicación teológica respecto a lo que están haciendo. Enfrentado con la necesidad de resistir al Vaticano II y sus cambios, uno debería ofrecer una explicación coherente de acuerdo al dogma y a la teología católicos, de por qué es una buena idea el hecho de estar resistiendo. Claro está que existe una diferencia esencial entre las tres categorías generales de resistencia, (1) el indultista, (2) el lefebvrista y (3) el sedevacantista. Resistir al Vaticano II meramente por preferencia, tanto para los lefebvristas (al menos en este punto) como para los sedevacantistas, es algo muy débil. Los lefebvristas difieren de los sedevacantistas del siguiente modo: afirman que no tenemos derecho de juzgar al Papa, a lo cual los sedevacantistas responden que considerar su nueva misa, sus enseñanzas, y su disciplina universales como falsas y malignas -lo cual hacen los lefebvristas- lleva lógicamente al no papado de Bergoglio.
Este artículo, sin embargo, no concierne a las diferencias entre indultistas, lefebvristas y sedevacantistas. He analizado estas diferencias detenidamente en otros lugares. El presente tiene por objeto las existentes entre los sedevacantistas.
Que quede establecido ante todo que hay una unidad sustancial de posición entre los sedevacantistas: Francisco I no es papa y su nombre no debe mencionarse en el Canon de la Misa. En este punto están todos de acuerdo, y es esencial, pues remueve de la Iglesia la mancha de apostasía de Cristo, que sería el caso si Bergoglio fuese un verdadero Papa.
Las diferencias entre los sedevacantistas se fundan en la explicación de cómo y porqué Francisco I no es papa. Tales diferencias no hacen al dogma católico, sino a explicaciones teológicas de cosas que pertenecen al Dogma Católico. Esta clase de diferencias -en explicaciones teológicas de dogmas- siempre existió en la Iglesia. La más notable es la que hay entre dominicos y jesuitas sobre la obra de la gracia en el alma. Hay muchas otras.
Aunque cada uno sostiene que su posición es verdadera y la otra falsa, también cada uno afirma que no hay herejía en afirmar tal o cual explicación teológica. Así, aunque dominicos y jesuitas están en vehemente desacuerdo respecto a ciertos puntos teológicos, nada les impide trabajar juntos y vivir en paz como miembros del Cuerpo Místico.
En este artículo, daré al lector la presentación más simple posible de la tesis de Monseñor Guérard des Lauriers respecto al Papado después del Vaticano II. Entenderla exige cierto esfuerzo intelectual. Una de las objeciones contra la tesis es que es muy difícil de entender, inverosímil, y demasiado teológica. Sin embargo, tal queja no es legítima, dado que lo mismo puede ser dicho de casi cualquier explicación teológica de cada uno de los dogmas. El dogma de la Santísima Trinidad, por ejemplo, es simple: hay tres Personas en un solo Dios. Pero la explicación teológica de cómo hallamos tres Personas en un solo Dios, es extremadamente complicada y difícil. Esto se debe a que la teología está obligada a respetar dos cosas que aparentemente son contradictorias: la unidad de la esencia divina y la trinidad de Personas. Si un laico leyese una explicación de la Trinidad tal como aparece en los libros de estudio de los seminarios, después de unos párrafos no haría más que cerrar el libro.
Aquí es igual. El laico no debería decir: “no lo entiendo, luego no puede ser verdadero”. Hay muchas cosas difíciles de entender en teología que son, sin embargo, absolutamente verdaderas.
La “Tesis” de Monseñor Guérard des Lauriers -como se la llama- es una explicación que respeta las dos exigencias del dogma católico: (1) aquel que promulga una doctrina falsa, un culto falso y disciplinas perversas, no puede ser el Romano Pontífice; (2) debe haber una línea ininterrumpida de sucesores legítimos de San Pedro, desde San Pedro mismo hasta la Segunda Venida de Cristo.

Revista "integrismo" n° 4, http://integrismo.over-blog.com/article-mapa-del-sitio-50943381.html

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en La Tesis de Cassiciacum
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Comentarios

Desiderius 07/25/2013 19:21

Esta tesis tan sólo es el reconocimiento de la inefectividad del sedevacantismo radical y sus callejones sin salida, pues ahora se condiciona la validez de un papa y la jerarquía a que sean buenos,
de tal manera que la Iglesia no se quede sin papa y jerarquía en el futuro (como lo afirma el sedevacantismo absoluto). El problema que comparte con su prima hermana radical es que ya ha pasado
mucho tiempo, las sucesiones ya no vienen directamente de los prelados preconciliares, ¿reconocerán radicales y moderados a los nuevos prelados designados por jerarcas que nacieron y formaron en el
ambiente postconciliar? ¿Des Lauriers o sus designados serán quienes dictaminen cuando un papa será material o formal?, ¿no es esto ponerse en el papel de un super papa? Entre mas tiempo pasa,
mayor razón tiene la posición de Mons. Lefebvre, el tiempo es el mayor enemigo del sedevacantismo, del radical y el moderado, los cuales, hay que notar, no están de acuerdo, por lo que encuentro un
tanto contradictorio y hasta cándido el hablar de estas dos posiciones que tienen en comun sólo el nombre (sedevacantismo, uno absoluto y el otro relativo), y como siempre, unidas sólo contra la
obra de Mons. Lefebvre. Son tiempos de confusión, no hay posiciones absolutamente buenas, todas conllevan riesgos, si no fuese así, sería como aceptar que existe un escenario posible fuera del
estado normal de la Iglesia, la diferencia es que unos soportan esta situación con mayor o menor humildad, y mayor o menor soberbia y ánimo de suficiencia.

Por amor a la Verdad 03/20/2014 04:19



Alguien se quejaba por las divisiones hoy existentes entre los católicos que desean ser fieles a la Tradición de la Iglesia, las diferentes posiciones, las discusiones, las polémicas, los
ataques, etc. Quisiera recordar algunos puntos en orden a esto: En primer lugar, dicha desgraciada situación es consecuencia de la grave crisis de autoridad en la Iglesia, y es prueba
precisamente de la vacancia de la Sede Apostólica y de la ausencia de Papa, el cual es garante de la unidad en la Iglesia. Dicha actual vacancia es realmente una catástrofe para los católicos. En
todo momento, y mucho más hoy en día, hay que volver a los principios, los principios de la fe, para ver claro: ellos nos guían y permiten mensurar la situación tal cual es, sin caer ni en
excesos ni en defectos. Para la mayoría de los católicos que se aferran a la Tradición, es claro que el Vaticano II (con su ecumenismo, libertad religiosa y colegialidad), la nueva misa, la
enseñanza general de los “papas conciliares”, el nuevo derecho, las nuevas canonizaciones, etc., deben ser rechazadas por fidelidad a la enseñanza tradicional de la Iglesia. Y es un punto muy
importante sobre el que muchos católicos fieles estamos de acuerdo. Ligada a esta cuestión está la cuestión de la autoridad, algunos desde hace décadas, otros a lo largo de los años, han
comprendido que, en virtud de la infalibilidad y de la indefectibilidad de la Iglesia, y de la infalibilidad del Papa, no es posible la presencia de tales errores, los cuales prueban la ausencia
de dichas prerrogativas propias de la legítima autoridad de la Iglesia y entonces prueban la ausencia de dicha autoridad. Es lo que se llama “sedevacantismo”. Estos puntos tan importantes son los
que han separado históricamente a los “sedevacantistas” de Mons. Lefebvre y su Fraternidad, y es lógico que así sea. No es posible sostener las falsas ideas que hasta hoy sostienen los medios
relacionados con la Fraternidad de Mons. Lefebvre acerca de la Iglesia, de su autoridad, de la infalibilidad, las cuales son posiciones públicas de la congregación declaradas por su fundador y
nunca retractadas, y aquí me refiero obviamente al plano exclusivamente doctrinal. Es por eso que el combate del católico de hoy no debiera ser “por la Fraternidad”, o para que vuelva a ser lo
que era… El combate del católico es por la Fe de la Iglesia, y nada más, es por eso que siendo tan importante la enseñanza de la Iglesia acerca del Papa, regla próxima de la fe, la obediencia y
sumisión que le es debida, y no siendo este un punto “secundario”, la cuestión del Papa es una cuestión de Fe, no puede entonces ser opinable. No puede ser correcto al mismo tiempo afirmar que
hay Papa y que no lo hay, decir la Misa “una cum” o no. La conclusión teológica, que no opinión teológica, acerca de la vacancia de la Sede, está preñada de sentido, y de importantes sentidos,
para el católico. La vacancia actual de la Sede no es dogma, pero se basa sobre el dogma de la infalibilidad, de modo que si se negara aquella se niega u oscurece más o menos directamente éste.
Nuestro combate permanece entonces un combate de fe, de adhesión y respeto por la enseñanza, Tradición y disciplina de la Iglesia, y es por eso que tampoco pueden ser igualmente válidos sin
distinción todos los grupos que se proclaman “sedevacantistas”, por ejemplo no es posible avalar, en este sentido, la posición de aquellos que insensatamente eligen su propio “papa”, llamados
“conclavistas”. Tampoco se puede avalar, por ejemplo, aquellos grupos ligados a quienes fueron condenados por la Iglesia, como los “católicos viejos”, los “ortodoxos” o los feeneytas. Entonces,
las dos grandes posiciones que, desde la profesión íntegra de la fe católica, sostienen la vacancia de la Sede, son el “sedevacantismo” “clásico” o “estricto” y la Tesis de Mons. Guérard des
Lauriers. Ambas posiciones son ortodoxas y concluyen esencialmente de la misma manera. Tanto una como otra permiten la conservación íntegra de la fe, aunque una u otra puedan no responder
exhaustivamente a todos y cada uno de los problemas e interrogantes que plantea la actual situación. Yo considero como correcta la Tesis llamada de “Cassiciacum”, tengo objeciones respecto del
simple “sedevacantismo” más o menos grandes que podría presentar, pero no lo hago, por cuanto acabo de señalar acerca de la ortodoxia de ambas posiciones, y porque no considero prudente entonces
polemizar (respecto de lo cual mucho se ha abusado, con muy malos frutos) con aquellos que considero formar parte conmigo de un mismo frente. Deploro vivamente la actitud contraria. Gracias a
Dios, un número no insignificante de Obispos, sacerdotes y laicos en el mundo comprendemos esto, y así el clero “sedevacantista estricto” trabaja en la ortodoxia y la caridad con el clero que
sostiene la Tesis, para bien de las almas y de la Iglesia. Así, a pesar de las dificultades de la actual situación, diferentes grupos de clérigos y laicos conservan una cierta unidad, celebrando
todos el Santo Sacrificio sin ninguna comunión con los modernistas. No hay que perder de vista este importante aspecto. Tampoco hay que dejarse llevar por las impresiones que pueden dar las
discusiones, un tanto “democráticas”... de diferentes grupos en “Facebook” o en Internet. Ni hay que olvidar que el hombre conserva siempre las heridas del pecado original, y no faltan así
quienes pretenden tener conocimientos que no tienen, o que carecen de la correcta comprensión de lo que quizás conocen, o quienes muestran falta de seriedad con los ataques personales que
realizan frecuentemente, acusando a otros de orgullo, etc., juzgando a los demás por faltas de las que evidentemente ellos carecen… Así, estas personas, mientras exaltan a quienes se hallan en
diferentes errores, condenarán sin apelación las faltas que creen ver en quienes supuestamente sostienen la misma posición doctrinal que ellas, en particular si son sacerdotes. Cuando se hable de
división o de conflicto, no debe olvidarse el accionar de estos particulares personajes en nuestros medios. En fin, nuestro combate es de Fe, basado en el Magisterio de la Iglesia Romana, “Madre
y Maestra de las iglesias”, cuya teología, liturgia y espiritualidad son además modelos del verdadero espíritu católico. La Fe y el Magisterio, esas son nuestras bases y no la sobreabundancia de
las opiniones hoy existentes, por autorizadas que sean, en tanto y en cuanto nuestras posiciones se basen en aquellas serán verdaderas. Las dos grandes posiciones que sostienen la vacancia de la
Sede salvaguardan Fe y Magisterio, clero y laicado de ambas trabajan juntos mostrando unidad, las, a veces necesarias, divisiones y disensiones obedecen a los otros factores señalados.