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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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12 octubre 2012 5 12 /10 /octubre /2012 04:44

 Los obispos y la jurisdicción usurpada

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Introducción.

 

En los últimos tiempos existen grandes discusiones entre los tradicionalistas sobre la validez o no de los obispos que forman parte de lo podemos llamar “La resistencia católica”. En los pultimos años, pareciera que la cantidad de obispos se ha multiplicado de manera proporcional a las “congregaciones religiosas tradicionalistas”, especialmente entre los sedevacantistas, aunque no podemos ignorar que también hay varias que mantienen la misma “posición prudencial” que Monseñor Marcel Lefebvre y la FSSPX.
Este breve ensayo tiene como objetivo entonces poder examinar los parámetros que se deben utilizar para saber si un obispo es o no un verdadero obispo. Quiero antes que nada recomendar, como hicieron otros en un comentario de este blog, el texto del RP Anthony Cekada titulado “La validez de las ordenes de Monseñor Ngo Dihn Tuhc. También aclaro que en este ensayo no tocaré directamente el problema de si la consagración dada per saltum es o no válida o si, bajo casos extraordinarios sería válida la ordenación de un sacerdote por otro (tesis de Pulvemarcher) ya que en la primera la Iglesia no se ha expedido aunque hay antecedentes históricos y la segunda contradice el tridentino, aunque parecieran existir casos aislados de algún Papa permitiendo en algún monasterio que el Abad impusiera las manos sobre un religioso, lo cual no implica necesariamente que fuera para ordenarlo pero, al igual que el caso Duarte-Costa le daremos una breve revisada.

Un obispo válido

En tiempos normales nadie se preguntaría si tal o cual obispo es o no valido, empero como la Iglesia se encuentra en un estado de crisis ocurre que todos dudamos de todos. Esto no es necesariamente malo, así, por ejemplo podemos leer en Apocalipsis
Es entonces legítimo preguntar por la validez de las ordenes de alguien que se presenta como obispo. No es para menos, ya que los obispos, junto con el Romano Pontífice en situaciones normales de la Iglesia Católica) son los “pastores legítimos de la Iglesia” (Catecismo de San Pío X 154). Ahora bien, hoy no estamos en una situación normal y la ley canónica ha quedado en varios aspectos superada y no puede aplicarse. Así, por ejemplo el Canon 935 reserva la consagración episcopal en el Sumo Pontífice y las consagraciones sin mandato papal, son, desde Pío XII penadas con la excomunión (antes era con la suspensión a divinis):
Consecratio episcopalis reservatur Romano Pontifici ita ut nulli Episcopo liceat quemquam consecrare in Episcopum, nisi prius constet de pontificio mandato.

Los obispos ordinarios forman parte de la jerarquía de la Iglesia Católica, son miembros de la Iglesia Docente. Son príncipes de la Iglesia (el Cuerpo Místico de Cristo), ya que no existen por la voluntad de Pedro (como los Ilustrísimos Cardenales), sino de aquel que lo colocó frente al Colegio de los Apóstoles. Es decir, los obispos no son ministros del Papa, sino de la Iglesia porque son verdaderos vicarios de los apóstoles. Los obispos reciben así dos grandes facultades para su labor, que es el trabajo para la salvación de las almas:

    “1) inmediatamente de Dios, por intermedio del Soberano Pontífice o
    inmediatamente del Soberano Pontífice pero por derecho divino, el poder de
    jurisdicción "para gobernar a los fieles con el fin de obtener la vida eterna" y
    ello por medio del magisterio sagrado, del poder legislativo y del poder
    judicial.
    2) Inmediatamente de Dios, en el momento de la consagración
    episcopal, el poder del orden "para santificar las almas por el ofrecimiento del
    Sacrificio de la Misa y por la administración de los sacramentos". Entre los
    sacramentos, son propios del Obispo el de la Confirmación y del Orden. Este
    último le permite transmitir el sacerdocio incluso en su plenitud
    (Episcopado).”

Vamos despacio. Todos los obispos tienen la facultad y poder sacramental y lo reciben con la ordenación. Para saber si un obispo es o no obispo tenemos que saber si se realizó el ritual de consagración. Es decir tuvo que haber tenido lugar o no el sacramento, ya que la teología sacramental se basa en hechos concretos y no en especulaciones. Es por eso que Muchos canonistas como F. Cappello y H. Davies diferencian el hecho de un sacramento de la validez del mismo. En efecto ese es el proceder de los tribunales eclesiásticos romanos que primero verifican el hecho y luego recién confirman (o no) la validez. ¿Cómo podemos verificar estos hechos? En primer lugar tenemos para cada caso el certificado de consagración, las fotografías, videos o testimonio de los testigos de que haya ocurrido el hecho en sí.
El Papa Pío XII en su Sacramentum Ordinis despejó cualquier duda acerca de la validez del ritual de ordenación, así como de las palabras esenciales. En el caso de las consagraciones en sí, para que estas sean validas hacen falta los siguientes requisitos:

1. Que la ceremonia sea realizada por un obispo válidamente consagrado y que el obispo a consagrar sea un sacerdote válidamente ordenado.
2. Que ambos tengan la intención ministerial de hacer lo que hace la iglesia.
3. La imposición de manos por el obispo consagrante sobre el consagrado.
4. La formula esencial de 16 palabras recitada por el obispo consagrante.

Es menester señalar que para el punto numero 4, no es condición sine qua non la perfecta exactitud en la pronunciación todas las palabras de la formula mientras que el significado no sea alterado substancialmente, por ejemplo si el consagrante tartamudea, estornuda, tose o repite una palabra... Si se dan por sentados estos hechos, se dice que la validez existe por «presunción» y sería incluso inmoral reiterar la consagración sub conditione si se tiene certeza moral de haberse cumplido estos requisitos.


En el caso de los obispos Andrés Morello, Squettino, Argueta, Fellay, Williamson o Taylor tenemos evidencias de que se cumplieron esos cuatro puntos, por lo tanto SON OBISPOS VALIDAMENTE CONSAGRADOS PORQUE TODOS ELLOS FUERON CONSAGRADOS POR OBISPOS VALIDAMENTE CONSAGRADOS.


Mientras un obispo recite la formula con las palabras esenciales sobre un hombre tenemos un obispo. Esto vale si este es ortodoxo o si es hereje, ya que la herejía no invalida per se un sacramento, aunque bien pueden hacerlo ilícito. Ese sería el caso los obispos consagrados por Duarte Costa y algunos de sus sucesores. En efecto, el Obispo de la Iglesia Brasileña, cuando se separa de la Iglesia Católica consagró a diez obispos utilizando el ritual tridentino. Los consagró para su iglesia, la cual era cismática, pero los consagró. Todos ellos tenían aptitud canónica desde el momento que esos sacerdotes que fueron consagrados habían sido previamente ordenados en la Iglesia Católica Romana (Can 974) y algunos hasta tenían títulos en Derecho Canónico y Teología. Estos diez obispos eran obispos válidos, cismáticos y herejes si, pero válidos, como lo son los obispos orientales de Constantinopla o Moscú. Sin embargo, de esos diez obispos no todos consagraron a los restantes utilizando el ritual válido, por lo que la segunda generación y posteriores deben estudiarse caso por caso. Esto es algo común cuando un ministro ordenado extra ecclesiam solicita ingresar al Cuerpo Místico de Cristo como clérigo.

Una cuestión de jurisdicción.
Ahora bien, además del poder de orden, existe el poder de jurisdicción. Todos sabemos que la jurisdicción es entregada de forma ordinaria por el Sumo Pontífice. Los cismáticos, como atentan contra el Romano Pontífice y se erigen en jurisdicciones independientes carecen de todo poder de jurisdicción. Esto hace inválidos algunos sacramentos que administran como la confesión (Canon 872). Los cismáticos pierden el poder de jurisdicción en cuanto se separan de la Iglesia Católica (Canon 873). Ahora bien, según el Canon 2366 si un sacerdote escucha confesiones sin la jurisdicción ordinaria queda de forma inmediata suspenso a divinis. Suspensos a divinis están per se todos aquellos que son ordenados extra ecclesiam como clérigos para servir en una iglesia cismáticas, es decir aunque se posean las sagradas ordenes están no pueden ser ejercidas sin cometer un gravísimo pecado:

    CAN. 2279.
    § 1. Suspensio ab officio simpliciter, nulla adiecta
    limitatione, vetat omnem actum tum potestatis ordinis et iurisdictionis, tum
    etiam merae administrationis ex officio competentis, excepta administratione
    bonorum proprii beneficii.
    § 2. Suspensio:
    1°. A iurisdictione
    generatim, vetat omnem actum potestatis iurisdictionis pro utroque foro tam
    ordinariae quam delegatae;
    2°. A divinis, omnem actum potestatis ordinis quam
    quis sive per sacram ordinationem sive per privilegium obtinet;
    3°. Ab
    ordinibus, omnem actum potestatis ordinis receptae per ordinationem;
    4°. A
    sacris ordinibus, omnem actum postestatis ordinis receptae per ordinationem in
    sacris;
    5°. A certo et definito ordine exercendo, omnem actum ordinis
    designati; suspensus autem prohibetur insuper eundem ordinem conferre et
    superiorem recipere receptumque post suspensionem exercere;
    6°. A certo et
    definito ordine conferendo, ipsum ordinem conferre, non vero inferiorem nec
    superiorem;
    7°. A certo et definito ministerio, ex. gr., audiendi
    confessiones, vel officio, ex. gr., cum cura animarum, omnem actum eiusdem
    ministerii vel officii;
    8°. Ab ordine pontificali, omnem actum
    potestatis ordinis episcopalis;
    9°. A pontificalibus, exercitium
    actuum pontificalium, ad normam can. 337, § 2.



La situación actual y los las jurisdicciones “usurpadas”.


En situaciones normales, es decir cuando no hay dudas de que el Papa es Papa, por decirlo de una manera simple y llana esta ley de la Iglesia vale para todos, pero como ya digimos, no estamos en una situación normal. Desde el Concilio Vaticano II la enseñanza de Roma no es segura para nadie entre los miembros de la Tradición.
Entonces no existe nadie con jurisdicción ordinaria, es decir, nadie cree que el actual ocupante de la Silla Apostólica tenga facultad para ordenar o establecer jurisdicciones ordinarias y que estemos sujetos a ella. Aparece así la figura de la jurisdicción supletoria, es decir aquella que no es delegada por el Papa, sino por la Iglesia en casos de extrema urgencia y para salvación de las almas, Es similar a la que existe en las misiones donde cualquier sacerdote católico puede absolver, donde un obispo puede ordenar a otros al sacerdocio… Pero la jurisdicción supletoria no tiene, como la ordinaria un espacio geográfico delimitado, actúa sobre el conjunto de las almas para la salvación de las mismas.
Esta jurisdicción sirve para dar un marco legal y de emergencia ante ciertas circunstancias, verbigracia la absolución de los pecados, la admisión de alguien a la vida religiosa, etc… pero nadie puede juzgar a otros, nadie puede excomulgar a otros y menos aún adoptar poderes propios de la jurisdicción ordinaria. Los Obispos de la Resistencia Católica, entonces están habilitados para ordenar, confirmar y predicar, al igual que los sacerdotes que pueden predicar sin menester de autorización de un obispo ordinario, porque estos ya no existen… solo hay obispos de emergencia que la Iglesia se provee para evitar que la sucesión apostólica se pierda.

 

Si se trata del obispo que le administra los sacramentos a determinada congregación debe tenerse en cuenta que:
  
    a) Al no existir la jurisdicción ordinaria no se puede erigir congregaciones
    canónicamente lícitas… a lo sumo uniones pías que no son lo mismo.
    b) El obispo solo puede administrar ordenes, no intervenir ni realizar ningún acto de
    jurisdicción porque nadie se le entregó. La epikeia es siempre momentánea no un
    modus vivendi.
    c) Los fieles no están atados a ningún obispo protector, porque esa figura es ilusoria.

    Los fieles estpan sujetos a su ordinario, como este no existe hoy, ellos eligen

    al que consideran el mejor obispo, pero puede abandonarlo si este se comporta de manera  no cristiana, cae en herejía o simplemente porque no le simpatiza.
    d) Los “obispos protectores” que sólo existen en las “jurisdicciones de papel” y

    virtuales no pueden declarar anulaciones matrimoniales, iniciar procesos canónicos,

    exigir o recibir juramentos, etc.


Conclusiones.


En el presente ensayo hemos revisado los parámetros que se utilizan en la teología sacramental para corroborar o no la validez de las ordenes que posee un obispo. Pero también hemos atendido a la cuestión de la jurisdicción que causa grandes problemas y no pocas confusiones entre los fieles. Que ciertos obispos educados en seminarios estrictos confundan los hechos no parece inocente. Un obispo proveniente del cisma bizantino, malabar, brasileño o veterocatólico que se convierta a la Tradición Católica y que realice algunos actos no canónicos puede ser comprendido y hasta tolerado a la vez que se le debe señalar y enseñar su error. Pero no se puede pensar lo mismo de aquellos que han asado años en seminarios y hasta se encontraron al frente de los mismos.
La facilidad con la que hoy aparecen grupos de sacerdotes reclamando ser congregaciones religiosas hechas y derechas, con constituciones o reglas, que vienen a “restablecer” la Compañía de Jesús, a los Franciscanos, los Dominicos…. Y lo hacen de la noche a la mañana no puede sino apabullarnos. Pero además de estas ordenes “clásicas” vemos un florecimiento de otro tipo de congregaciones que actúan de manera impune, confundiendo a los fieles, generando temores y viviendo de la religión en vez de vivir la Religión. Por suerte existen quienes son más sinceros y reconocen que se tratan de uniones pías. Como señaló el Padre Anthony Cekada en una comunicación que nos enviara hace no mucho tiempo atrás, el problema de las congregaciones es que estas se transforman el objetivo de su labor; en vez de centrar su lucha contra el Modernismo lo hacen contra las demás “congregaciones” en un desesperado intento por sobrevivir y establecer su hegemonía.
Finalmente debemos recordar UNA VEZ MÁS que nadie, absolutamente nadie tiene poderes ordinarios en el actual estado en el que se encuentra la Iglesia Católica Romana, que está en las catacumbas. Cuando mucho existe la jurisdicción supletoria, que la Iglesia entrega para la salvación de las almas y no para lujos personales.

 

Tomado de Sursum Corda.

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en El Sedevacantismo
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