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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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25 julio 2013 4 25 /07 /julio /2013 06:06

Estimados lectores:

 

Algunos tradicionalistas piensan que el sedevacantismo nació de la separación con la FSSPX, o que el concepto de Tradición o tradicionalismo es la obra exclusiva de Mons. Lefebvre y su Fraternidad. Y bien, en este artículo sacado de la Revista Integrismo del P. Héctor Lázaro Romero analizaremos este tema.

 

El Equipo de México y Tradición.

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El sedevacantismo no fue tardío. ¡Incluso hasta fue “preventivo”! Las tomas de posición sedevacantistas respecto de la cuestión del Papa desde 1962 en adelante.

El autor del número especial de la TC es un joven que no ha conocido otra cosa que la Fraternidad; tal vez así se explique su ignorancia sobre la historia del “tradicionalismo”, pese a las “diligentes búsquedas” (cf. pág. 29, nota 7) efectuadas. Ya que él mismo nos lo pregunta (ibidem), le damos alguna información al respecto.
Demostraremos que, en cierto sentido, el sedevacantismo existía incluso antes de 1965, y que la cuestión del Papa ha sido el centro de las discusiones de los “tradicionalistas” (sedevacantistas o no) desde el principio; mientras que la “solución prudencial” (que consiste en el desinterés por la cuestión, considerada secundaria, si no ociosa y nociva) ha sido propiedad exclusiva de la Fraternidad San Pío X.

Los católicos mexicanos. El Padre Sáenz y Arriaga (1962/65)

En el subtítulo expliqué que el “sedevacantismo” no solo no fue tardío sino que, a las claras, fue “preventivo”. Hago alusión al libro Complot contra la Iglesia, publicado bajo el pseudónimo de Maurice Pinay; su primera edición -la italiana- data de 1962 y fue distribuida a todos los Padres conciliares en octubre de ese mismo año, después de 14 meses de trabajo de los autores (*). Diría que no se puede pedir una fecha de nacimiento del sedevacantismo más antigua y más pública (en Roma, en la mismísima aula de San Pedro). El libro en cuestión denuncia las tratativas en marcha entre el Cardenal Bea (encargado por Juan XXIII) y las autoridades judías (particularmente la B’naï B’rith) para obtener del Concilio apenas convocado una declaración en favor del judaísmo. Esta declaración lograría el objetivo de poner el Vaticano II en contradicción con el Evangelio, contra el consenso unánime de los Padres y contra diecinueve siglos de magisterio infalible de la Iglesia. Los judíos querían que de ese modo la “Santa Iglesia se contradijera a sí misma, perdiendo autoridad sobre los fieles, porque evidentemente proclamarían que una institución que se contradice no puede ser divina” (pág. XIX). En la introducción a la edición austríaca (enero de 1963) se lee: “La audacia del comunismo, la masonería y los judíos llega a tal punto que ya se habla de controlar la elección del próximo Papa, pretendiendo colocar en el trono de San Pedro a uno de sus cómplices en el respetable cuerpo cardenalicio” (pág. 3). Según los autores, tal plan no es nuevo: “Como lo demostraremos en esta obra con documentos de indiscutible autenticidad, los poderes del dragón infernal llegaron a colocar en el Pontificado a un cardenal maniobrado por las fuerzas de Satanás, dando por un momento la sensación de ser los dueños de la Santa Iglesia. Nuestro Señor Jesucristo, que jamás la ha abandonado, inspiró la acción y armó el brazo de hombres píos y combativos como San Bernardo, San Norberto, el cardenal Américo (…) que no reconocieron la calificación de Papa al Cardenal Pierleoni, este lobo con piel de cordero que durante muchos años buscó usurpar el Trono de San Pedro y a quien excomulgaron y desterraron bajo la merecida calificación de Antipapa” (pág. 4). Y, en efecto, todo el capítulo XXV (Un cardenal criptojudío usurpa el Papado) está consagrado al caso del antipapa Anacleto II Pierleoni. Como puede verse, para los autores del libro Complot contra la Iglesia (laicos y eclesiásticos vinculados a la Universidad de Guadalajara y a la Unión Católica Trento), solo un antipapa como Pierloni habría podido promulgar el documento Nostra Ætate que el cardenal Bea preparaba en el Concilio; este hombre fue Pablo VI, elegido en junio de 1963. Después de Complot contra la Iglesia, no faltaron otras intervenciones sobre el mismo tema durante el Concilio (**). Pese a esto, y no obstante la oposición de la minoría conciliar guiada por Mons. Carli Obispo de Segni (y coadyuvada por los Obispos árabes), y a pesar de los numerosos incidentes en el camino que hicieron pensar en un estancamiento del esquema, se llega a las vísperas del voto definitivo de la declaración conciliar Nostra Ætate. Los católicos que se oponían al Concilio y a Nostra Ætate hicieron un último intento por tratar de obstruir la vía hacia la Declaración. Henri Fesquet, enviado del periódico Le Monde, escribe en su artículo del 16 de octubre de 1965: “Sobre todo, hay que mencionar el libelo de cuatro páginas que han recibido los obispos. Está precedido por este título, tan largo como curioso: ‘Ningún concilio ni Papa alguno pueden condenar a Jesús, a la Iglesia Católica Apostólica Romana, ni a sus Pontífices y Concilios más ilustres. Ahora bien, la declaración sobre los judíos comporta implícitamente una tal condena y por esta razón, debe rechazársela’. En el texto, se leen estas impresionantes afirmaciones: ‘Los judíos desean ahora empujar a la Iglesia a condenarse tácitamente y a desacreditarse ante el mundo entero. ES EVIDENTE QUE SOLO UN ANTIPAPA Y UN CONCILIÁBULO PODRÍAN APROBAR UNA DECLARACIÓN DE ESTE GÉNERO. Y ESO ES LO QUE PIENSAN JUNTO CON NOSOTROS UN NÚMERO CADA VEZ MAYOR DE CATÓLICOS DE TODO EL MUNDO QUE ESTÁN DECIDIDOS A OBRAR DEL MODO QUE SEA NECESARIO PARA SALVAR A LA IGLESIA DE SEMEJANTE IGNOMINIA’ (…)”. Por lo tanto, los historiadores de La Tradizione Cattolica deberán admitir que el “sedevacantismo” no ha visto la luz en 1973/76, sino que tomó posición pública dirigiéndose a todos los Padres conciliares desde 1962 a 1965, o sea, de principio a fin del Vaticano II. También tendrán que admitir que dichos católicos condenaron la declaración Nostra Ætate, en tanto que Mons. Lefebvre (que también había exigido el rechazo, junto con Mons. Carli y Mons. Proença Sigaud, mediante una carta a los Padres conciliares distribuida en el aula el 11 de octubre) no formó parte -según sus propias declaraciones- de los 88 Padres que no votaron el documento conciliar el 28 de octubre de 1965. Estos solos hechos históricos demuelen completamente todas las tesis de La Tradizione Cattolica fundadas sobre el carácter tardío del sedevacantismo. Para completar, añadiré otros testimonios sobre la existencia del “sedevacantismo” antes de 1973/76, fecha de nacimiento de esta posición según los diligentes historiadores de La Tradizione Cattolica.

El Padre Guérard des Lauriers, el Padre Coache (1969)

Es sabido que el “tradicionalismo” salió a la luz pública sobre todo con la promulgación del nuevo misal, en 1969. Podemos demostrar que para esa fecha los principales defensores de la Misa Católica en Francia eran “sedevacantistas”. De hecho, el abbé de Nantes narra (a su modo) la reunión que sostuviera en su casa, la Maison Saint-Joseph, en Saint-Parres-les-Vaudes, el 21 de julio de 1969 (antes de la promulgación del nuevo misal, acaecida en noviembre del mismo año). Se trasladaron hasta lo del abbé de Nantes el Padre Philippe Rousseau, el sacerdote mexicano Sáenz y Arriaga y Charles Marquette, el Padre Coache y el Padre M.L. Guérard des Lauriers, más un laico de Versailles (Alain Tilloy); el Padre Barbara ya era huésped del abbé de Nantes en forma independiente al grupo que hacía la visita. Según el testimonio del abbé de Nantes y sus religiosos, los sacerdotes que vinieron a visitarle sostenían la invalidez de la nueva misa y la vacancia de la Sede Apostólica. Una confirmación de este testimonio se halla en una carta del Padre Guérard des Lauriers al abbé de Nantes el 8 de agosto siguiente, en la que hace referencia a la visita del 21 de julio y sostiene haber quedado demostrado -a partir de la aprobación del nuevo misal- que el “cardenal Montini” no es Papa.

Argentina, Estados Unidos, Alemania… (1967/69)

La influencia del abbé de Nantes (en ese entonces enorme, a causa de su oposición al Vaticano II desde el principio) hacía dudar a personas como el Padre Barbara o, en la Argentina, al Prof. Disandro, que ya en mayo de 1969 postulaban sin embargo también ellos la cuestión de la Sede vacante. En Estados Unidos no faltaron bien pronto los “sedevacantistas”, desde 1967 por lo menos, sino antes, como lo testimonia la carta del Dr. Kellner al Cardenal Browne del 28 de abril de ese año (22). Igualmente en Alemania, en donde se había fundado el Una Voce-Gruppe Maria en 1966. Desde 1969, el Prof. Reinhard Lauth, de la Universidad de Munich, se declaró por la vacancia de la Sede Apostólica. Por lo tanto, la tesis de la TC (ningún rastro de “sedevacantismo”antes de 1973/76) se demuestra -también universalmente falsa.

(*) MAURICE PINAY, Complot contra la Iglesia, traducción española del Dr. Luis González, Ed. Mundo Libre, México, 1968, publicado con imprimatur del 18 de abril de 1968 del arzobispo de Hermosillo, Juan Navarrete. El libro fue publicado en italiano en Roma (31 de agosto de 1962), y distribuido a todos los Padres conciliares en octubre. La edición austríaca es del 20 de enero de 1963; la venezolana, del 15 de diciembre de 1963; las mexicanas, de 1968 y 1969 (usaré la edición de 1969). El libro fue preparado en los 14 meses previos. El libro de Maurice Pinay (se trata de un pseudónimo) fue presentado también al público italiano en Sodalitium nº 37, abril-mayo de 1994, págs. 33-45 [ed. it.; ed. fr., nº 37, oct.-nov. 1994, págs. 28-40]: El complot judeo-masónico contra la Iglesia Romana. Este artículo corresponde al cap. XX del libro del PADRE NITOGLIA, Per padre il diavolo. Un’introduzione al problema ebraico secondo la tradizione cattolica, SEB, Milán, 2002.
(**) JOAQUÍN SÁENZ Y ARRIAGA, El antisemitismo y el Concilio Ecuménico. Y qué es el progresismo, La hoja de roble, México (sine loco et data, pero posterior a la apertura de la segunda sesión del Concilio); LEÓN DE PONCINS, Il problema dei giudei in Concilio, Tipografia Operaia romana, Roma. En Inglaterra, con The Britons, Londres (después de la tercera sesión); La acción judeo-masónica en el Concilio (enviado a todos los Obispos, cf. Fesquet, pág. 504, 29 de septiembre de 1964).

"RESPUESTA AL DOCUMENTO DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X SOBRE EL SEDEVACANTISMO", http:// integrismo.over-blog.com/ article-documentos-50950108.htm l

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en El Sedevacantismo
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