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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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8 noviembre 2012 4 08 /11 /noviembre /2012 00:56

http://noticias.starmedia.com/imagenes/2012/11/temblor-san-marcos-300x224.jpg

Estimados lectores:

 

HOY  la tierra nos espantó un poco, es una advertencia; tomémosla en serio. Pidamos misericordia al Señor y dejemos de ofender a Dios y al prójimo.

Recemos por los afectados; ayudarlos y rezar por ellos sería doble caridad. Mandamos nuestro apoyo a nuestros hermanos de Guatemala y Chiapas. Dios los bendiga siempre.



Favor de difundir este texto:


 

DEL AZOTE DE LOS TERREMOTOS, LIBRANOS SEÑOR

 

            Sabemos que Dios ha creado las cosas buenas: “Vio Dios todo cuanto había hecho; y he aquí que estaba muy bien” (Génesis 1,31. Entonces, ¿de dónde vienen los males, las enfermedades, los huracanes, los terremotos que ocasionan tantas víctimas? En este artículo propondremos dar brevemente la respuesta católica apoyándonos sobre la enseñanza de los Santos, la Liturgia y la Sagrada Escritura. En la conclusión daremos unos consejos para evitar esas catástrofes atrayendo sobre nosotros la protección de Dios todopoderoso.

 
El pecado es causa del terremoto

 
Lo dicen los santos

La Fe Católica recibida del mismo Cristo-Dios, nos enseña que Dios creó al hombre justo y santo; hizo todas las cosas buenas, pero el pecado de Adán ha destruido el orden y la armonía en la creación por haber escuchado al demonio. Todos los males físicos y morales que hay en la humanidad son una consecuencia del pecado original que es fuente de todos los demás (1).

Dios es el Creador y Señor de la naturaleza. Nada sucede en ella sin su conocimiento y permiso. Y de hecho todas las criaturas están al servicio de su Creador que las utiliza para ayudar o castigar a los hombres según sus obras. Cuando hay muchos pecados Dios nos llama a la conversión mediante el terremoto por ejemplo.

Aunque los incrédulos y mundanos digan muchas cosas secundarias, "queda bien claro, dice San Juan Crisóstomo, que el terremoto viene de los pecados, de la avaricia, de las injusticias, de las prevaricaciones, del orgullo, de la sensualidad y de la mentira (2) ".

Ayer como hoy el pecado es pecado y el bien es bien; la verdad es verdad y la mentira es mentira. Dios no cambia; sus Mandamientos no cambian porque en El "no hay mudanza ni sombra resultante de variación" (Santiago, 1, 17. Nuestro Señor Jesucristo lo afirma: "El cielo y la tierra pasarán, pero las palabras mías, no pasarán ciertamente"( San Mateo, 24, 35.

Hoy en día, muchísimas almas están viviendo en pecado mortal habitual, diciendo que "todo cambia"; que "cada uno puede hacer lo que quiere en moral; vestirse como quiere, seguir la religión que quiere". Esto es un error grave, una ilusión del "demonio mentiroso y padre de la mentira" (San Juan, 8, 44.

Aprovechando la crisis en la Iglesia católica, hoy el demonio está engañando a las almas y a las sociedades. Debido a la profunda ignorancia religiosa actual, cada quién hace lo que quiere sin tener ninguna cuenta del Creador. Sin embargo Dios, el Inmutable, nos advirtió mediante San Pablo: "¿No sabéis que los inicuos no heredarán el reino de Dios? No os hagáis ilusiones. Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los que viven de rapiña, heredarán el reino de Dios." (I Corintios, 6, 9-11.

            Los que viven así y que no quieren convertirse, manchan la tierra y provocan la cólera de la Justicia divina.

 

Lo dice la Liturgia

            ¿Quién nos defiende contra esta cólera destructora? La Santa Misa, las oraciones de la Santa Madre Iglesia y de las almas santas.

            La Iglesia en su liturgia habla de la ira de Dios que hace estremecer la tierra. En caso de terremoto hay estas oraciones en el Misal tradicional: "Omnipotente y sempiterno Dios, que miras a la tierra y la haces estremecer, perdona a los que te temen, y sé propicio a los que te suplican; a fin de que, cuantos hemos sentido pavor de tu ira cuando sacude los fundamentos de la tierra, sintamos sin cesar, que tu bondad se ocupa en curar sus heridas. Por Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo...”

            En la oración después de la comunión, la Iglesia afirma que la tierra tiembla "por nuestras iniquidades" "Defiéndenos, Señor, te suplicamos, a los que recibimos tus santos misterios,[la santa comunión] y por una intervención sobrenatural, da firmeza a la tierra que vemos temblar por nuestras iniquidades; para que conozcan los corazones de los hombres que tales azotes provienen de tu indignación y cesan por tu misericordia. Por Nuestro Señor Jesucristo....”

 
Lo que dice la Biblia

            Así como en el pasado por los pecados de los judíos, Dios convirtió "a Jerusalén en montón de ruinas, en albergue de chacales," (Jeremías, 9, 11), así hoy puede convertir nuestras ciudades en un montón de ruinas por nuestros pecados personales y públicos. En tiempo del diluvio “grande era la maldad del hombre sobre la tierra y todos los pensamientos de su corazón se dirigían únicamente al mal” (Génesis 6, 5). Dios limpio la tierra de esa maldad mediante el agua. Dios limpio también por el fuego a Sodoma y Gomorra, las ciudades pecadoras que por sus abominaciones se atrajeron sobre si la cólera de divina; no se compadeció tampoco de los que por sus pecados fueron exterminados. “Porque hay en El misericordia y cólera; aguanta y perdona, mas sobre los impíos derrama su ira. Como es grande su misericordia así es severo su castigo, juzgará al hombre según sus obras." (Eclesiástico, 16, 9-13)

            Los hombres antiguos no tenían ni la experiencia ni los ejemplos que nosotros tenemos. Los del diluvio no sabían. Nosotros sí, sabemos que Dios castiga a los pecadores no solamente en el infierno sino a veces en esta tierra. Los hombres del diluvio no empezaron a creer lo que decía Dios hasta que empezó el cataclismo pero ya era muy tarde. Los habitantes de Sodoma y Gomorra creyeron en la amenaza cuando ya era inútil. ¿Y nosotros hasta cuando cesaremos de ofender a Dios?

¿Para qué permite Dios el terremoto?

            Para que los hombres vean que son criaturas y se corrijan. "Durante este breve tiempo del terremoto, dice San Crisóstomo, ¿Habéis visto cuán frágil es el género humano? Mientras sucedía el terremoto yo pensaba ¿En dónde están ahora las rapiñas? ¿En dónde la avaricia? ¿En dónde las tiranías? ¿En dónde el orgullo? ¿En dónde el poder de los magistrados? ¿En dónde el despojo de los pobres? ¿En dónde las altiveces de los ricos? ¿En dónde las amenazas? ¿En dónde los temores? ¡Un instante de tiempo desgarró todo eso con mayor facilidad que una tela de araña! ¡Todo lo destruyó! ¡Solamente se escuchaba el llanto de la ciudad, y todos corrían hacia la iglesia!

            Pensad, ¡qué habríamos hecho si Dios hubiera querido arruinar todo por completo! Digo estas cosas para que permanezca perpetuamente el temor por lo que ha sucedido y robustezca vuestras mentes. Dios sacudió la ciudad pero no la arruinó; si hubiera querido arruinarla no la habría solamente sacudido. Pero no lo intentaba, precedió, a la manera de un pregonero, el terremoto, anunciando a todos de antemano la ira de Dios, a fin de que mejorados escapemos, por el temor del castigo que en realidad se nos iba a aplicar. Del mismo modo procedió el Señor con los habitantes de Nínive: ‘¡Aún tres días y Nínive será destruida! (Jonás 3,4) ¿Por qué no la destruyes? Pues la amenazas con la destrucción. ¿Por qué no la destruyes? ¡Porque no quiero su destrucción por eso la amenazo! Entonces ¿para qué se lo dices? Para no tener que hacer lo que digo! ¡Precede el anuncio para que se evite la obra! ‘¡Aún tres días y Nínive será destruida!’ Decía entonces el profeta Jonás. Ahora en cambio lo claman los muros. (...) En un breve instante Dios sacudió la mente y el ánimo de cada uno, de manera que los fundamentos mismos del corazón se conmovieron. Pero sabemos que Dios no quiere la muerte del pecador, sino más bien que se convierta y viva (3) " (Ezequiel, 30, 11.

            Mediante el terremoto, Dios nos llama a la conversión. En la Santa Misa en la oración de la secreta se reza: "Oh Dios que has fundado la tierra sobre sus bases; acoge las ofrendas y plegarias de tu pueblo; y alejados completamente los peligros de este temblor de tierra, cambia los terrores de tu divina cólera en remedios para la salvación de los hombres; a fin de que, los que están hechos de tierra y han de convertirse en tierra, se alegran de hacerse, por una santa vida, ciudadanos del cielo. Por Nuestro Señor Jesucristo...”

            En 1852, en Santiago de Cuba hubo unos terribles terremotos, “prediqué una misión, escribe San Antonio María Claret ( 4):”Exhortando a la penitencia, diciéndoles [al pueblo y a las autoridades] que Dios había hecho lo mismo que una madre que tiene un hijo muy dormilón, que le menea el catre para que se despierte y se levante, y que si esto no sirve, le castiga el cuerpo. Que lo mismo hace Dios con aquellos hijos pecadores aletargados: ahora les ha movido el catre, la cama, la casa, y, si aún no se despiertan, pasará a castigarles el cuerpo con la peste o cólera, pues me lo dio a conocer Dios Nuestro Señor. Algunos del auditorio lo tomaron muy a mal y murmuraban de mí, y he aquí que apenas había transcurrido un mes, cuando se manifestó el cólera de una manera espantosa; hubo calle en que en menos de dos días se murieron todos sus habitantes .(...).

            "Muchísimos, por los temblores y pestes, se confesaron, que no se habían confesado en la santa misión”

            El que está en pecado mortal está en el borde del infierno y puede, en cualquier momento, caer en el fuego eterno. El terremoto, la peste y las pruebas de la vida nos hacen pensar en las postrimerías para arrancarnos al riesgo de la condenación eterna.
 
Conclusión

            Para evitar futuros castigos y terremotos

            Para alejar de nosotros el castigo que merecen nuestros pecados debemos rezar cada día las oraciones de la mañana y de la noche, rezar antes y después de la comida, rezar nuestro Santo Rosario, escuchar Misa cada domingo y días de guardar, confesarnos y comulgar regularmente  en estado de gracia y jamás en pecado mortal, ser justo con todos, no odiar ni criticar a nadie, vestirnos cristianamente en la calle y en la casa, no aceptar ningún programa que quebranta la Ley de Dios en nuestra casa, sacar de nuestras familias el instrumento corruptor y cana l de todos los vicios, hacer penitencia por nuestros pecados pasados, leer la vida y las obras de los santos para saber lo que es ser católico y tener modelos que imitar.

            Vivamos cristianamente y podremos decir con toda seguridad: "De la muerte súbita e improvista, del rayo y de la tempestad, de la peste, de la hambre y de la guerra, del azote de terremotos y de la muerte eterna líbranos Señor (5)”.
BIBLIOGRAFIA

1 Enrique Denzinger, El magisterio de la Iglesia, Barcelona, Ed. Herder, 1963, p. 225, n° 787-792  (Decreto sobre el pecado original del Concilio de Trento)

2 San Juan Crisóstomo, Obras Completas, Homilía sexta acerca de Lázaro y el rico, y sobre el terremoto. México, Ed. Jus, tomo 2, p. 143.

3 San Juan Crisóstomo, Obras Completas, Homilía sexta acerca de Lázaro y el rico, y sobre el terremoto. México, Ed. Jus, tomo 2, p. 143.

4 San Antonio María Claret, Escritos autobiográficos, Madrid, Ed. B.A.C. 1981,n° 532-536, p.301.

5 Letanías de los santos en Dom Gaspar Lefebvre,   Misal diario y vesperal.

 

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en Noticias en General
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