Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog

Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

Archivos

20 agosto 2012 1 20 /08 /agosto /2012 05:03

http://img.over-blog.com/218x300/4/10/51/15/001_MaterBoniConsilii.jpg
Kýrie eléison.

Christe eléison.

Kyrie eléison.
Christe, audi nos.

Christe, exáudi nos.
Pater de caelis, Deus, miserére nobis.

Fili, Redémptor mundi, Deus, miserére nobis.

Spíritus Sancte, Deus, miserére nobis.

Santísima Virgen María, nuestra madre, aconséjanos y protégenos (se repite).
Hija amadísima del Padre Eterno,
Madre augusta del Hijo de Dios,
Divina Esposa del Espíritu Santo,
Templo viviente de la Santísima Trinidad,
Reina del Cielo y de la tierra,
Sede de la Divina Sabiduría,                                                          

Depositaria de los secretos del Altísimo,
Virgen prudentísima,
En nuestra perplejidades y en nuestras dudas,
En nuestras angustias y en nuestras tribulaciones,
En nuestros quehaceres y en nuestras empresas,
En los peligros y en las tentaciones,
En los combates contra el demonio, el mundo y la carne,
En nuestro desaliento,
En todas nuestras necesidades,
En la hora de nuestra muerte,
Por tu Inmaculada Concepción,
Por tu Feliz Natividad,
Por tu admirable Presentación,
Por tu gloriosa Anunciación,
Por tu bendita Visitación,
Por tu Divina Maternidad,
Por tu Santa Purificación,
Por los dolores y las angustias de tu materno corazón,
Por tu preciosa dormición,
Por tu triunfal Asunción,

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, parce nobis, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, exáudi nos, Dómine.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, miserére nobis.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

R. Y alcánzanos el don del buen consejo.

Orémus.
Deus qui Genitrícem dilécti Fílii tui Matrem nobis dedísti, ejúsque speciósam Imáginem mira apparitióne clarificáre dignátus es: concéde quaesumus, ut ejúsdem mónitis júgiter inhaeréntes, secúndum cor tuum vívere, et ad caelestem pátriam felíciter perveníre valeámus. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. R. Amen.

 
Oremos.

Oh Dios, que nos has dado por madre la Madre de tu amadísimo Hijo y te has dignado glorificar su hermosa Imagen mediante una milagrosa aparición, concédenos, te suplicamos, que siguiendo siempre sus consejos, podamos vivir según tu corazón y alcanzar la patria celestial. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. R. Amén.

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en Devocionario
Comenta este artículo
20 agosto 2012 1 20 /08 /agosto /2012 04:48

El Grano de Incienso:
Los Sedevacantistas y las Misas Una Cum
— R.P. Anthony Cekada —
www.traditionalmass.org

 

  442px-Emblem of the Papacy SE svg

Estimado lectores,

 

   después de varias semanas en silencio, sin escribir ningún artículo, por fin, hénos aquí de regreso para continuar desde nuestro pequeño rincón, el combate que queremos llevar por la Realeza de Nuestro Señor.

   Si bien no hemos escrito en el blog, no hemos, por otro lado, estado inactivos: hemos podido permanecer en contacto con lectores de nuestra página deseando profundizar las cuestiones aquí tratadas, pero sobre todo -y es lo que nos llena aún más de satisfacción- hemos permanecido en contacto con algunos sacerdotes que nos han animado en nuestro combate, ayudándonos con sus oraciones, y permitiéndonos el libre uso de sus textos para presentárselos a ustedes. Con mucho gusto hemos mantenido contacto con sacerdotes de la Fundación San Vicente Ferrer, a quienes agradecemos sus comentarios y oraciones, y con el padre Romero, director de la Revista Integrismo, desde Argentina, así como con sacerdotes del Instituto Mater Bonii Consilii, nuestro más querido compañero de combate. Desde aquí enviamos un saludo de corazón a todos ellos, y pedimos sus oraciones al pie del Altar y su bendición sacerdotal.

 

 

   En esta ocasión presentamos a ustedes el documento "El Grano de Incienso" por el R.P. Anthony Cekada. Dicho texto trata de la cuestión de la asistencia a la misa dicha en unión con Ratzinger.

   La experiencia nos ha enseñado que muchos son los sedevacantistas que, sin mayor problema de conciencia, asisten voluntariamente a dichas misas -de manera general oficiadas por sacerdotes lefebvristas o sacerdotes ecclesia dei-. La misma experiencia nos ha mostrado que, casi de manera exclusiva, son quienes adhieren a la Tesis de Cassiciacum quienes defienden con más ahinco la NO ASISTENCIA a dichas misas.

 

   Sin embargo, creemos que el tema no se restringe únicamente a las trincheras que defienden la vacancia del Trono de San Pedro: pensamos que importa mucho que quienes nos conocen -mal- conozcan nuestra posición con respecto a la asistencia a la misa una cum Benedicto.

 

   Entendemos que el texto es denso y quizás complicado. Pero pensamos que vale la pena echarle un vistazo.

 

   Desde nuestro humilde pedazo de tierra profesamos públicamente, pues, la NO ASISTENCIA A LA MISA DICHA EN UNIÓN A RATZINGER-BENEDICTO XVI.

 

   Que la Virgen Santíma les bendiga. Feliz y santo año 2012 a ustedes. 

 

Juan Manuel Olivar y Diego Olivar

 

 

 

http://ddata.over-blog.com/2/35/00/25/abbe-romero/-Nuevo-/SedesUnaCum.esp.pdf

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en El Sedevacantismo
Comenta este artículo
16 agosto 2012 4 16 /08 /agosto /2012 05:54

Estimados lectores:

 

Ahora les presentamos un artículo elaborado por Mons. Mark Anthony Pivarunas de la CMRI. Esperemos que les agrade.

 

Gloria a Dios, fidelidad a la Iglesia, caridad para el prójimo.

442px-Emblem of the Papacy SE svg

El Sedevacantismo es la posición teológica de aquellos católicos tradicionales que muy ciertamente creen en el papado, en la infalibilidad papal y en la primacía del Romano Pontífice, y pero no obstante, no reconoce a Juan Pablo II como legítimo sucesor de Pedro en el primado. En otras palabras, no reconocen a Juan Pablo II como un verdadero papa. La palabra “sedevacantismo” está compuesta de dos palabras latinas que juntas significan “la Silla está vacante.” A pesar de varios argumentos alzados contra esta posición — basados en la falsa idea de que el papa no puede hacer nada malo, o que es una reacción emocional a los problemas de la Iglesia — la posición sedevacantista se fundamenta en las doctrinas católicas de la infalibilidad e indefectibilidad de la Iglesia, y sobre la opinión teológica del gran teólogo eclesiástico San Roberto Belarmino.

Como introducción a este a artículo, dejemos que el católico tradicional se pregunte primeramente a sí mismo por qué es un católico tradicional. ¿Por qué no asiste a la Misa del Novus Ordo? ¿Por qué rechaza las enseñanzas del II Concilio Vaticano sobre Ecumenismo y Libertad Religiosa? ¿Por qué rechaza el nuevo código de Derecho Canónico (1983) en el cual, bajo ciertas circunstancias, los cismáticos y herejes pueden, sin abjurar de sus errores y una profesión de la Fé Católica, recibir de un sacerdote católico los sacramentos de Penitencia, Extremaunción, y Sagrada Eucaristía? Si el católico tradicional responde correctamente la primera pregunta, declararía de la manera más simple que la Nueva Misa es, sin duda alguna, un peligro para su fe y que debido a los cambios radicales en el Ofertorio y en la Consagración, es cuestionable que la transubstanciación siquiera tome lugar. En respuesta a la segunda pregunta, el católico tradicional declararía apropiadamente que las instrucciones que se hallan en los decretos sobre Ecumenismo y Libertad Religiosa del Vaticano II han sido condenadas por otros papas anteriores, particularmente por el Papa Pío IX en el Syllabus de Errores. Por último, a la tercera pregunta, el católico tradicional seguramente respondería que semejante ley del nuevo código jamás podrá considerarse como una verdadera legislación a seguir, ya que los sacramentos serían sacrílegamente administrados a herejes y cismáticos.

Cuán apropiadamente el finado Arzobispo Marcel Lefébvre, en ocasión de su Suspension a divinis por Pablo VI, escribiera la siguiente reflección el 29 de junio de 1976:

    “Que la iglesia conciliar es una iglesia cismática, porque rompe con lo que la Iglesia Católica que siempre fuera. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo sacerdocio, sus nuevas instituciones, su nuevo culto, todo condenado ya por la Iglesia en muchos documentos oficiales y definitivos.

    “Esta Iglesia Conciliar es cismática, porque ha tomado como base para su actualización principios que se oponen a los de la Iglesia Católica, tales como un nuevo concepto de la Misa expresado en los números 5 del Prefacio (decreto) al Missale Romanum y 7 de su primer capítulo, los cuales confiere a la asamblea un rol sacerdotal que no puede ejercer; de igual manera el derecho natural — es decir, divino — de cada persona y de cada grupo de personas a la libertad religiosa.

    “Este derecho a la libertad religiosa es blasfemo, porque atribuye a Dios propósitos que destruyen Su Majestad, Su Gloria, Su Reinado. Este derecho implica libertad de conciencia, libertad de pensamiento, y todas las libertades Masónicas.

    “La Iglesia que afirma tales errores es por completo cismática y hereje. Esta Iglesia Conciliar no es, por lo tanto, Católica. En la medida en que el Papa, los obispos, sacerdotes o fieles se adhieran a esta nueva Iglesia, se separan ellos mismo de la Iglesia Católica.”

Dejemos que los Católicos tradicionales, especialmente los miembros de la Sociedad de San Pío X, se pregunten a sí mismos hasta qué punto el Papa, los obispos, sacerdotes, y laicos se han adherido a esta nueva iglesia que, como reflejó el Arzobispo Lefébvre, los habría separado de la Iglesia Católica. Juan Pablo II se adhiere por completo a la Iglesia Conciliar. Él mismo respalda la Misa del Novus Ordo y las falsas enseñanzas del Vaticano II. Él mismo ha promulgado el Nuevo Código de Derecho Canónico (1983). Él mismo ha practicado el falso ecumenismo y el herético indiferentismo religioso en Asís, Italia, el 27 de octubre de 1986, ¡por la atroz convocación de todas las falsas religiones del mundo para orar a sus falsos dioses por la paz mundial!

Tan desagradaable como resulte este tema, los católicos tradicionales se encuentran confrontados por terribles y candentes preguntas:

    ¿Es la Iglesia Conciliar, la Iglesia Católica?

    ¿Es Juan Pablo II, como cabeza de la Iglesia Conciliar, un verdadero papa?

El sedevacantista respondería sin vacilación e inequívocamente que no.

Pensar de otro modo, responder que sí a las preguntas anteriores, sería implicar que la Iglesia Católica ha fallado en su propósito, que la Iglesia de Cristo no es infalible e indefectible, que el Papa no es la roca sobre la cual Cristo fundó su Iglesia, que la promesa del Cristo de estar con Su Iglesia “todos los días hasta la consumación del mundo,” y que la asistencia especial del Espíritu Santo le ha fallado a la Iglesia — conclusiones que ningún católico tradicional podría jamás mantener. Consideren la siguiente cita del Concilio Vaticano I (1870):

    “Porque los padres del Cuarto Concilio de Constantinopla, siguiendo fielmente los pasos de sus predecesores, hicieron esta solemne profesión: ‘La primera condicion para la salvación es mantener la norma de la verdadera Fe. Porque es imposible que las palabras de nuestro Señor Jesucristo, quien dijo: “Tú Eres Pedro, y sobre esta roca construiré mi Iglesia” (Mateo 16:18) no sean ciertas. Y su verdad ha sido probada por el curso de la historia, porque en la Sede Apostólica la religión católica siempre se ha mantenido pura y sus enseñanzas sagradas.’ ...porque ellos se dieron cuenta de que esta Sede de San Pedro siempre se mantiene libre de cualquier error, de acuerdo con la divina promesa de nuestro Señor y Salvador hecha al príncipe de sus discípulos: ‘He rogado por ti para que tu fe no perezca, y tú, una vez conviertido, confirma a tus hermanos’ (Lucas 22:32).”

El Papa León XIII, en su encíclica Satis Cognitum, enseñó que la Autoridad Docente de la Iglesia no puede estar jamás en el error:

    “Si (el magisterio viviente) pudiera de alguna manera ser falso, le seguiría una evidente contradicción, porque entonces Dios mismo sería el autor del error.”

¿Cómo puede un católico tradicional rechazar por una parte la Nueva Misa, las enseñanzas heréticas del Concilio Vaticano II y del Nuevo Código de Derecho Canónico (1983), y por otro lado continuar reconociendo como papa al mismo que oficialmente promulga e impone tales errores?

Para considerar otro asunto más, ¿son la fe y el gobierno del católico tradicional los mismos que el de Juan Pablo II y su Iglesia Conciliar? ¿Creen los católicos tradicionales en las mismas doctrinas que Juan Pablo II y su Iglesia Conciliar acerca de la Nueva Misa, el falso ecumenismo y la libertad religiosa?

¿Están los católicos tradicionales sujetos a la jerarquía local y, por último, a Roma?

El Papa Pío XII, en su encíclica El Cuerpo Místico de Cristo, enseñó:

    “Se entiende que todos aquellos que están divididos por la fe y el gobierno no pueden convivir en este único Cuerpo, y no pueden vivir la vida de su único Espíritu Divino.”

¿Están los católicos tradicionales unidos o divididos por la fe y el gobierno con la Iglesia Conciliar?

El sedevacantista reconoce honestamente que su fe no es la misma que la de Juan Pablo II y su Iglesia Conciliar. Reconoce que no está sujeto ni sumiso a Juan Pablo II. Como católico tradicional, el sedevacantista cree y profesa todas las enseñanzas de la Iglesia Católica, y esta profesión de la verdadera Fé incluye un rechazo de las falsas enseñanzas del Vaticano II (“todas ya condenadas por la Iglesia en muchos documentos, oficiales y definitivos” — Arzobispo Marcel Lefébvre (29 de junio de 1976).

Durante la primera oración del Canon de la Misa tradicional, que comienza el Te igitur, el sacerdote, en tiempos normales, recitaría una cum papa nostro N. (Uno con nuestro papa N.). ¿Qué significado tiene esta corta frase — una cum, uno con? Uno en la fe, uno en el gobierno, uno en la Misa y los Sacramentos — unidos — ¡éste es el significado! ¿Puede un sacerdote tradicional honestamente recitar en el Canon de la Misa que él es una cum Juan Pablo II? ¿En qué es él una cum Juan Pablo II? En las enseñanzas conciliares, en el gobierno, en la Nueva Misa oficial y los Sacramentos — ¿es realmente una cum?

Una última consideración sobre este tema del sedevacantismo es la manera en que han ocurrido todas estas cosas. ¿Cuándo tuvieron lugar? ¿Cómo tuvieron lugar? Este es un asunto en que los mismos sedevacantistas difieren. Algunos sostienen que las elecciones pontificias fueron inválidas basadas en la Bula del Papa Pablo IV en 1559, Cum ex apostolatus:

    “Si alguna vez, en algún momento pareciera que... el Romano Pontífice se desviara de la Fe Católica o cayera en alguna herejía antes de asumir el Papado, dicha asunción, aún si fue hecha con el consentimiento unánime de todos los cardenales, quedará nula, inválida, y anulada; tampoco podrá decirse que se torne válida o se considere legítima en modo alguno, ni se piense dar a tales personas el poder de administrar asuntos temporales o espirituales, sino que todo lo dicho, hecho, y administrado por ellos carecerá de toda fuerza y no tendrá autoridad en lo absoluto ni derecho sobre persona alguna, y que tales personas por ese mismo hecho (eo ipso) y sin ninguna declaración requerida sea privado de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, oficio y poder.”

Algunos sedevacantistas citan el Código de Derecho Canónico (1917), Canon 188, No. 4:

    “Todos los puestos quedarán vacantes ipso facto (sin que se requiera una declaración) por renuncia tácita... #4 por abandono público de la Fe Católica.”

Otros sostienen la opinión de San Roberto Belarmino en De Romano Pontifice (Capítulo XXX):

    “La quinta opinión (concerniente a un papa hereje) es por tanto verdadera; un papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser papa y cabeza (de la Iglesia), así como por lo mismo deja de ser cristiano (sic) y miembro del cuerpo eclesiástico. Este es el juicio de todos los primeros Padres, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción.”

El Papa Inocencio III, citado por el teólogo Billot en su Tract. de Ecclesia Christi, pág. 610, dice:

    “La fe es para mí necesaria hasta el punto de que, teniendo a Dios como único juez en otros pecados, puedo sin embargo ser juzgado por la Iglesia por pecados que pueda haber cometido en asuntos de la fe.”

Basta decir que el tema del papa es difícil, desagradable, y causa temor; sin embargo es un asunto importante y necesario que no puede evadirse.

En conclusión, que no se diga que el sedevacantista rechaza el papado, el primado, o la Iglesia Católica. Por el contrario, es a causa de su creencia en el papado y el primado, la infalibilidad e indefectibilidad de la Iglesia Católica, que rechaza a Juan Pablo II y a su Iglesia Conciliar.

Para el sedevacantista, la Iglesia Católica no puede fallar, ni ha fallado. La gran apostasía anunciada por San Pablo en su Epístola a los Tesalonicenses ha tenido lugar:

    “Que nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá el día del Señor sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios.... Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; con tal que quien ahora lo detiene, siga deteniendo, hasta que sea a su vez quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo...” (2 Tes. 2:3-8).

¿Quién es éste “que ahora lo detiene... hasta que sea a su vez quitado de en medio, y entonces se manifestará aquel inicuo”? Quizás el Papa León XIII tiene la respuesta en su Motu Proprio del 25 de septiembre de 1888, cuando escribió en su invocación a San Miguel:

    “Estos enemigos tan mañosos han llenado y embriagado con hiel y amargura a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado, y han colocado manos impías en sus posesiones más sagradas. En el mismo lugar santo, donde se alza la Sede del más santo Pedro y la Silla de la Verdad para luz del mundo, han levantado el trono de su más abominable impiedad con el inicuo concepto de que cuando al Pastor se le derribe, las ovejas podrán dispersarse.”

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en El Sedevacantismo
Comenta este artículo
16 agosto 2012 4 16 /08 /agosto /2012 03:09

   Estimados lectores:


Esto es un extracto sobre el estado actual de la Iglesia Católica:


442px-Emblem of the Papacy SE svg

   1.- Una proposición herética es aquélla que está en conflicto con un dogma, es decir, una verdad propuesta por la Iglesia para ser creída por los fieles como divinamente revelada. La Iglesia puede proponer sus dogmas ya sea por su Magisterio Ordinario o Extraordinario (autoridad enseñante); y en cualquier caso una proposición que está en conflicto con el dogma sería herética.

    2.- Un hereje es el que pertinazmente duda o niega un dogma Pertinacia significa adherirse a la herejía, es decir, estando consciente de los hechos relevantes.

    3.- La herejía formal es la duda o negación de un dogma por alguien que está enterado de la obligación de creer los dogmas de la Iglesia. La herejía puramente material es la duda o negación consciente de un dogma por alguien que está ignorante de la autoridad divina de la Iglesia.

    4.- Los herejes incurren en excomunión automática inmediatamente después de que manifiestan sus disposiciones heréticas. Aun aquellos cuya herejía es puramente material, o sea aquellos cuyo rechazo de la enseñanza de la Iglesia se hace de buena fe, deben para todos los propósitos prácticos ser tratados como si hubieran incurrido en esta censura. En realidad, cualquiera que por cualquier motivo deje de profesar la fe católica no es miembro de la Iglesia como sociedad jurídica y no puede ser tratado como católico hasta que abjure de sus errores y se someta a la Iglesia (Código de derecho canónico, canon 731/2).

    5.- Un error inocente de parte de alguien que sin que sea culpa de él no se da cuenta de que su doctrina está opuesta al dogma católico, no constituye ni siquiera herejía material, ya que el reconocimiento, cuando menos de una manera confusa, de conflicto con la enseñanza de la Iglesia es una de las notas esenciales de la herejía. Pero este reconocimiento puede y debe en muchos casos legítimamente presumirse en razón de lo evidente del error o del nivel y conocimiento del culpable, o de otras indicaciones.

    6.- Para establecer que un individuo dado es hereje, no se necesita jurisdicción, ni se necesita ninguna advertencia canónica, ni siquiera se necesita ser clérigo. Siempre que sea evidente que un individuo dado endereza su mente en oposición a la mente de la Iglesia negándose a admitir su enseñanza, cualquier católico que se entere de estos hechos puede y debe reconocer que ese individuo no es católico y tratarlo como extraño a la familia de la fe.

    7.- Ciertamente es posible para cualquier católico, incluso para un seglar poco educado, reconocer cuándo un individuo es hereje, en realidad, es obligatorio que él esté en alerta sobre ellos, especialmente acerca de los clérigos, y habiéndolos identificado, debe apartarse de su comunión. El reconocimiento de la herejía y de los herejes y cismáticos no es cuestión de opinión u opcional. Cuando los hechos son conocidos y ciertos, es obligatorio actuar de acuerdo a ellos, ya que el silencio o la reticencia en tales casos es pecaminosa siempre que implique un consentimiento o riesgo de escándalo.

    8.- El cisma consiste en rehusarse a someterse al soberano pontífice o a estar en comunión con otros miembros de la Iglesia Católica (canon 1325); por consiguiente, quienquiera que no esté unido ni en comunión con otros miembros de la Iglesia, ni comparta los mismos sacramentos y bienes espirituales, ni esté en sujeción a los pastores legítimos, es un cismático. La situación no cambia aún cuando esté de buena fe y crea que aquellos a los que está sujeto son legítimos pastores, siempre y cuando sea objetivamente cierto que no lo son. El cisma puede ser cometido directamente o por implicación en varias acciones y posturas religiosas, en la medida en que las circunstancias impliquen separación de la comunión con la Iglesia o unión con los que no pueden ser considerados como sus hijos.

    9.- Se encuentran numerosas herejías bastante claras en las actas o documentos del Vaticano II y en la liturgia del Novus Ordo, y también en las subsecuentes acciones de la secta del Vaticano II, acciones que incluyen las personales de Benedicto XVI (Ratzinger) así como de otros representantes de la secta de la que él es el líder.

    10.- Por lo tanto es obligatorio concluir que la secta del Vaticano II no es la Iglesia Católica y no pertenece a ella, sino que es una "secta de perdición" herética.

    11.- Es verdad que Benedicto XVI es un hereje pertinaz  ya que adopta, abraza y hace suyas públicamente muchas doctrinas que él francamente sabe que están en conflicto con el dogma. Lo mismo se aplica a la jerarquía de la secta conciliar y cuando menos a muchos de sus miembros, y en todo caso los que no son herejes son simplemente cismáticos.

    12.- La consecuencia de esto es que es totalmente cierto que Ratzinger no retiene el oficio papal. No es Papa. No es la cabeza de la Iglesia Católica, de la cual ni siquiera es miembro.

    13.- Aquí están las pruebas contundentes de las afirmaciones hechas en el número doce que acabamos de exponer:

    1.- Si un hereje fuera elegido Papa, la elección sería inválida.
    2.- Si hipotéticamente, un Papa cayera en herejía, automáticamente renunciaría a su oficio sin necesidad de ninguna advertencia y sin ninguna declaración (canon 188/4).
    3.- A posteriori (esto es, razonando de los efectos hacia la causa).Tampoco puede ser Papa; porque si así fuera estaría protegido por la infalibilidad papal de enseñar el error y la herejía, de manera que si fuera Papa, constituiría un ejercicio del Magisterio Ordinario y obligaría al consentimiento de todos los católicos. De la misma manera, si sus predecesores inmediatos hubieran sido papas, y si la organización que dirigieron y él dirige fuera la Iglesia Católica, nunca hubieran incurrido o metido en ella liturgia, leyes y costumbres y enseñanzas que son directamente opuestas a la santidad divinamente garantizada a la Iglesia.
    14.- La conclusión de que Benedicto XVI no es Papa es tan objetivamente cierta y obligatoria para todos los católicos que de ninguna manera se asemeja al caso del gran cisma de Occidente, en el que todos los que reclamaban el papado eran católicos y su desacuerdo se centraba en cuestiones históricas de hecho dudosas. En el presente caso, el hecho de la herejía es públicamente cierto con notoriedad de hecho (canon 2197) y la conclusión es ineludible.

    15.- Habiendo establecido que Ratzinger no es Papa y que la secta que encabeza no es la Iglesia de nuestro divino Salvador Jesucristo, obviamente es necesario establecer dónde está la Iglesia Católica hoy y quiénes son sus miembros. Y el hecho más obvio sobre este asunto es que ninguno de los que reconocen a Benedicto XVI como Papa puede ser considerado como católico. Aun cuando estruendosamente condenen sus herejías y admitan la posibilidad de que no sea Papa, siguen estando plenamente en cisma, porque no están unidos a la Iglesia bajo el régimen de pastores legítimos, sino que están en comunión con herejes y usurpadores. En realidad San Cipriano enseña que el que esté en comunión con un antipapa no sostiene la raíz de la Iglesia Católica, y no puede ser alimentado de su seno, ni beber de su fuente. Por lo tanto son tan católicos como podría ser el obispo de Inglaterra anglicano quien proclama ser católico mientras se mantiene en comunión con los prelados protestantes. Debe enfatizarse que si los cismáticos están de buena fe, sin darse cuenta de que la Iglesia a la que pertenecen no es la Iglesia Católica, esto no altera su situación o el deber de los fieles para no tener comunión con ellos.

    16.- El Magisterio Ordinario de la Iglesia Católica ejercitado repetida y enfáticamente por los papas, obispos y un Concilio general, y las prácticas normales en la Iglesia Católica  no pueden enseñar a los fieles el error que ha sido repetida e infaliblemente condenado por la Iglesia en el pasado.

    17.- No Es lícito que los fieles habitualmente y por un prolongado período de tiempo desobedezcan e ignoren los mandatos más fines de los pastores legítimos de la Iglesia respecto a materias muy serias.

    18.- Según todas las enseñanzas teológicas y canónicas de las autoridades, un Papa herético pierde su oficio automáticamente no en forma parcial sino completamente, habiendo sido este aspecto declarado expresamente por el Papa Paulo IV en su bula BULA CUM EX APOSTOLATUS OFFICIO.

    19.- El derecho canónico, confirma que un oficio ilegítimamente poseído está de iure vacante y puede ser poseído por cualquier otro (canon 151).

    20.- Nadie puede retener el oficio papal sin poseer jurisdicción universal sobre los fieles.

 
   * Nota de México y Tradición: Con respecto al punto número 15, nos parece que la Fraternidad Sacerdotal San Pio X vive en un doble error: 1. actúan de manera cismática según el mismo número, es decir, "reconociendo" la autoridad de un falso pastor; pero también -y es, según nosotros una intención pecaminosa aún más grave- 2. "reconociéndo a Ratzinger-Benedicto XVI como "papa" (así como a los otros "papas del concilio") y sin embargo, de manera continua, desobedeciéndole y erigiéndose en autoridad de suplencia (la expresión es de nosotros) - cf. la Comisión San Carlos Borromeo, la crítica continua de los errores de Ratzinger y la explicación de lo que "debería" decir, etc.

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en Crisis de la Iglesia
Comenta este artículo
16 agosto 2012 4 16 /08 /agosto /2012 02:09

 442px-Emblem of the Papacy SE svg    Estimados lectores:

    ponemos a su disposición las Constituciones del Concilio del Vaticano. Esperamos que su lectura pueda ayudarles a comprender mejor nuestra santa fe católica.

 
Gloria a Dios, fidelidad a la Iglesia, caridad con el prójimo. 

 


 
DENZINGER: SOBRE LA FE CATÓLICA

y

PASTOR AETERNUS (SOBRE EL PAPADO)

Vaticano 1870

CONCILIO VATICANO,1869-1870

XX ecuménico (sobre la Fe y la Iglesia)


SESIÓN III (24 de abril de 1870)

 

Constitución dogmática sobre la Fe católica (1)

 

 

   Concilio del Vaticano: http://www.scribd.com/doc/44610582

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en El Concilio Vaticano I
Comenta este artículo
16 agosto 2012 4 16 /08 /agosto /2012 01:55

    Estimados lectores:442px-Emblem of the Papacy SE svg

 

Ofrecemos ahora a nuestros lectores un artículo de la revista Sodalitium; se trata de la respuesta al artículo sobre el sedevacantismo en la revista de la fraternidad de Mons. Lefebvre (FSSPX) en Italia, "La Tradizione Cattolica".

   Gloria a Dios, fidelidad a la Iglesia, caridad para el prójimo. 



- Respuesta al número especial de "La Tradizione Cattolica" sobre el sedevacantismo.

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en El Sedevacantismo
Comenta este artículo
16 agosto 2012 4 16 /08 /agosto /2012 01:50

    Ofrecemos al lector el siguiente artículo tomado de la Revista Sodalitium.

   Dios quiera que, poco a poco, los artículos que nosotros facilitamos, sirvan a que más y más gente conozca el verdadero combate por la Fe en nuestra época de crisis.

   Que Nuestra Señora del Buen Consejo nos ilumine para mejor transmitir la Verdad.

    Sea para gloria de Dios.

- La Tesis de Cassiciacum cuestionada. Respuesta a la «Tour de David» y a «Le Sel de la Terre»

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en La Tesis de Cassiciacum
Comenta este artículo
16 agosto 2012 4 16 /08 /agosto /2012 00:48

Estimadísimos lectores:

 

Les hacemos parte de este interesante artículo sobre la infalibilidad papal. Es un tema muy significativo pues a menudo ocasiona mal interpretaciones o confusión en una parte de los fieles tradicionalistas.

 

Gloria a Dios, fidelidad a la Iglesia, caridad con el prójimo.

 

(Sodalitium N° 51)
 
442px-Emblem of the Papacy SE svg
1-Definición e interpretación:

   La infalibilidad del Papa, como se sabe, ha sido definida por el Concilio Vaticano I en 1870. Los Padres del Concilio la declararon dogma divinamente revelado, formulándola de la siguiente manera:

   “El Romano Pontífice, cada vez que habla ex cathedra; es decir, cada vez que, cumpliendo con su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define en virtud de su suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe o las costumbres debe ser creída por toda la Iglesia, goza, por la divina asistencia a él prometida en la persona de San Pedro, de aquella infalibilidad con la cual el Divino Redentor ha querido dotar a Su Iglesia, cada vez que ella define una doctrina sobre fe o costumbres. En consecuencia, estas definiciones del Romano Pontífice son irreformables en sí mismas y no en virtud del consentimiento de la Iglesia” (Denz. 1839).

   Comúnmente, la definición es entendida en el sentido que determina el límite hasta donde se extiende la infalibilidad pontificia; es decir, que el Papa es infalible únicamente cuando define una doctrina ex cathedra.

   Esta interpretación comporta a su vez una limitación a la misma infalibilidad de la Iglesia: “aquella infalibilidad con la cual el Divino Redentor ha querido dotar a Su Iglesia”. Si cuando no habla ex cathedra, el Jefe de la Iglesia puede equivocarse en materia de fe o de moral, la Iglesia estaría necesariamente implicada en cada error que cometiera.

   El Papa puede equivocarse cuando no habla ex cathedra, ciertamente es esta la interpretación que parece más extendida entre los católicos. Los manuales de teología sin embargo, son tan unánimes en negar que la Iglesia o el Papa puedan equivocarse en cualquier materia directa o indirectamente conexa con la Revelación divina, como inclusive en enseñar que tanto una como el otro son simplemente infalibles en sí. Basándose entonces en lo que enseña el Concilio Vaticano I, ellos hacen de la Revelación divina el objeto primario o directo de la infalibilidad, y de las verdades implícitas en la Revelación, el objeto secundario o indirecto.

   “Además, se debe creer con fe divina y católica todo aquello que está contenido en la palabra de Dios, escrita u oral, y que la Iglesia propone para creer como divinamente revelado, sea por un juicio solemne, sea por el magisterio ordinario y universal”(Denz. 1792).

    En efecto, aquellos que ven en estas palabras una definición del mismo dogma son llevados a creer que un Papa no habla ex cathedra e infaliblemente sino cada vez que define un dogma, como el de la Inmaculada Concepción o el de la Asunción.
 

2-Interpretación errónea

    Sin embargo, no es el objeto de la infalibilidad lo que el Concilio define aquí sino el objeto de la fe: “de la fe divina y católica”. Además, limitarse a hacer objeto de la infalibilidad solamente a lo que está divinamente revelado, directa o indirectamente, equivale a dejar abiertas a la discusión una cantidad de materias no claramente conexas con la Revelación, incluso materias relativas a la fe y a las costumbres, reglamentadas por las cartas encíclicas u otros documentos pontificios. Hay que decir más bien que en la definición de la infalibilidad del Papa dada por el Concilio el objeto de la infalibilidad está establecido; es decir, una “doctrina sobre la fe o costumbres”. No dijo: una doctrina “divinamente revelada”.

     Si la autoridad docente de la Iglesia: el Magisterio, no es así (absolutamente) infalible, hay entonces o puede haber, una enseñanza que emane de la Iglesia sobre la cual no se puede estar seguro en la medida en que no esté calificada como siendo “de fide”. Pero, ¿cómo es esto posible si cada vez que habla, la Iglesia lo hace en nombre de Jesucristo, la Verdad misma: “Quien a vosotros escucha a mi me escucha” (Luc X, 16).
 

3-Verdadera interpretación

    Lo que se desprende, y todo lo que se desprende, de la definición que hace el Concilio Vaticano I de la infalibilidad del Papa cuando habla ex cathedra, no es que cuando no habla de esta manera es falible, sino que cuando no habla ex cathedra no es infalible ex cathedra; no que no sea infalible formalmente hablando (simpliciter), sino que no es infalible bajo este aspecto (secundum quid), es decir, ex cathedra. No es que el Concilio reconozca o defina el límite de la infalibilidad; sino que la defiende contra aquellos que la someten a otros factores: el consentimiento de los obispos, o los decretos o cánones de un Concilio General.

    “En consecuencia, estas definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas, y no en virtud del consentimiento de la Iglesia”. En esta última frase de la definición del Concilio se encuentra la clave de su interpretación correcta. El no tenerla en cuenta está en la raíz de la creencia absolutamente no católica de un Papa susceptible de errar cuando no define una doctrina ex cathedra, incluso si habla ex officio. Naturalmente, es evidente que puede equivocarse cuando no habla en cuanto Papa, sino en cuanto “doctor privado”. La frase que cierra la definición del Concilio expresa su verdadero objeto y finalidad; es decir, la infalibilidad del Sumo Pontífice, incluso cuando habla solo por propia autoridad.

   No se trata de la infalibilidad pontificia en cuanto tal, sino de la infalibilidad personal del papa. El Concilio definió que cuando el Papa habla ex cathedra es infalible por su propio derecho de papa, y no solamente porque habla en cuanto representante de la Iglesia.

   El Magisterio no está dividido. La distinción que hace el Concilio entre Magisterio “Solemne” y Magisterio “ordinario universal” no designa dos especies de Magisterio, y todavía menos un Magisterio falible o infalible, sino la manera o el modo en el que es ejercido el único Magisterio infalible. Que una definición ex cathedraex cathedra, no limita, ni viceversa por ley de consecuencia, las declaraciones ex cathedra a las definiciones dogmáticas). Afirmamos que la infalibilidad del Magisterio supone la infalibilidad del Sumo Pontífice cada vez que habla ex officio, no necesariamente ex cathedra. implicando, como lo hace, la plenitud de la Autoridad Apostólica, sea por ella misma un ejercicio del Magisterio Solemne, incluso cuando no hay definición de un dogma, es reconocido por el canon §1323, 2 del Código de 1917 (el hecho de decir que una definición de este género se relaciona a la vez con un Concilio ecuménico y con el Papa hablando

   Notemos que la misma infalibilidad del Magisterio ordinario no está limitada a las definiciones de lo que es de Revelación divina, como muchos lo creen implicado en las palabras del Concilio citadas más arriba. Muy por el contrario, si se considera representado por estas palabras, no la infalibilidad en sí misma, sino el objeto de la fe, realmente se refiere al mismo tiempo a la infalibilidad del Magisterio ordinario, como a la del Magisterio solemne.

 4-Confirmación

   Este análisis de la definición de la infalibilidad pontificia basada en un atento examen de los términos de la declaración del Concilio Vaticano I, está en conformidad con la enseñanza del Papa Pío XII en su Encíclica Humani Generis (§20). “Tampoco ha de pensarse”, dice, “que no exige de suyo asentimiento lo que en las Encíclicas se expone, por el hecho de que en ellas no ejercen los Pontífices la suprema potestad de su magisterio; puesto que estas cosas se enseñan por el magisterio ordinario, al que también se aplica lo de que ‘quien a vosotros oye, a mí me oye’, y las más de las veces, lo que en las Encíclicas se propone o se inculca, pertenece ya por otros conceptos a la doctrina católica”.

   Y Pío XII prosigue, y aquí hace referencia a los Papas hablando ex cathedra: “Y si los Sumos Pontífices en sus documentos pronuncian de propósito sentencia sobre alguna cuestión hasta entonces discutida, es evidente que esa cuestión, según  la mente y la voluntad de los mismos Pontífices, no puede ya tenerse por objeto de libre discusión entre los teólogos”.

   De la misma manera que el Concilio Vaticano I definió que el Papa y no la misma Iglesia tiene el primado de jurisdicción, así reconoció su infalibilidad cada vez que habla ex cathedra, independientemente del consenso de la Iglesia. Lejos de ser infalible “únicamente” cuando habla ex cathedra, el papa lo es, afirmamos, incluso en este caso. ¡Es bien distinto!

   Se encuentra una confirmación de nuestro análisis en lo que dice el Vaticano I previamente a su definición del Magisterio infalible del papa: “(…) la religión católica ha sido conservada siempre inmaculada en la Sede Apostólica”. E inclusive: “(…) la Sede de Pedro permanece pura de todo error, según los términos de la promesa hecha por Nuestro Señor (…)” Denz 1836).
 

5-“Condiciones” mal interpretadas

    Cualquiera sean las llamadas cuatro “condiciones” para una declaración ex cathedra, éstas no son condiciones para que el Papa se pronuncie infaliblemente. Estas “condiciones” son solamente los elementos o factores implicados en esta declaración, que definen lo que se entiende por el término ex cathedra. Naturalmente, todo el mundo sabe que el Papa no habla ex cathedra cuando no habla en ejercicio de su cargo: ex officio, “cumpliendo con su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos” (“condición” n°1).

   Aquello de que “defina (…) como doctrina sobre la fe o las costumbres” (“condición” n°2) designa el objeto evidente o materia de esta declaración, es decir, una materia de religión.

   Aquello que “defina” como doctrina debe “ser creído por toda la Iglesia” (“condición” n°3), forma parte de la naturaleza misma de las materias doctrinales. ¡Nada es nunca doctrinal para solo una parte de la Iglesia! No es entonces necesario que un papa hablando ex cathedra proclame expresamente su intención de obligar a todos los fieles. Es evidente que esto se presume necesario por la solemnidad.

   Sin embargo, el término “solemne” no figura en la definición del Concilio. Hemos visto ya que la solemnidad es intrínseca al carácter ex cathedra de la declaración, emanando de la Suprema Autoridad Apostólica del Sumo Pontífice. Un documento oficial es suficiente, más una Carta Encíclica. Citemos una vez más “Humani Generis”: “Y si los Sumos Pontífices en sus documentos pronuncian [insisto, “no solemnemente”] de propósito sentencia sobre alguna cuestión hasta entonces discutida (…) esa cuestión (…) no puede ya tenerse por objeto de libre discusión (…)”.

   Existen grados en la solemnidad. Los dogmas de la Inmaculada Concepción y de la Asunción de la Santísima Virgen fueron definidos con la más grande solemnidad, ya que estos dos dogmas pertenecían a la divina revelación y eran deseados universalmente por obispos y fieles. Sin embargo, al haber sido consultados los obispos en los dos casos, no pueden ser ejemplos típicos de definición ex cathedra, ya que como lo hemos visto esta excluye esta necesidad.

   Se encuentran ejemplos más precisos de estas definiciones [ex cathedra] en la Carta Apostólica de León XIII sobre la invalidez de las Ordenaciones anglicanas y en la Constitución apostólica de Pío XII en que determina la materia y la forma sacramentales de las Órdenes sagradas. En los dos casos, el Papa ha decidido sin hacer referencia a ninguna consulta de los obispos sobre la cuestión, y haciendo esto, ha respondido a la definición de una declaración ex cathedra. Los Papas han hecho uso de su “Suprema Autoridad Apostólica”, es la #4 “condición”, para definir “que una doctrina sobre la fe y las costumbres debe ser creída por toda la Iglesia”.

    Aunque el número de estos ejemplos en la historia de la Iglesia no son legión, su número no es ciertamente despreciable, contrariamente una vez más a la opinión comúnmente extendida. La condenación del Liberalísimo por el Papa Pío IX en el Sylllabus de errores y del Modernismo por San Pío X con el decreto Lamentabili, son otros eminentes ejemplos de definición ex cathedra.

   Es en esta misma #4 condición que encontramos el corazón de la definición ex cathedra, el Papa ejerciendo “su Suprema Autoridad Apostólica”. Esto en la práctica viene a ser, para el Papa, como lo hemos visto, utilizar, “bajo la divina asistencia a él prometida en la persona de San Pedro”, la autoridad de resolver una controversia doctrinal, que desde ese momento, según las palabras de Pío XII, “no puede ya tenerse como objeto de libre discusión”.

6-Frutos del error

   La comprensión errónea de la definición de la infalibilidad del Papa hecha por el Concilio Vaticano constituye el mayor obstáculo de la unidad de los tradicionalistas opuestos al “Vaticano II”. Para la mayoría de ellos la convicción general de que el Papa no es infalible más que bajo ciertas condiciones es un motivo para “tener a la vez la manteca y el dinero de la manteca…”, para reconocer al Papa cuando está de acuerdo con la tradición católica y no reconocerlo cuando no lo está.

   Pero ¿qué es esto sino poner el proverbial arado delante de los bueyes, poner la Tradición delante del Papa y el Magisterio vivo? ¿De dónde saca su autoridad la Tradición si no es del Magisterio que se la da? A falta de un verdadero, legítimo Sumo Pontífice, los católicos deben, en efecto, recurrir a “la santa tradición, intérprete y guardiana de la verdad católica”, como la designa el Catecismo del Concilio de Trento. Pero el recurso a la tradición no es hecho solo por uno. Cuando el Arzobispo Marcel Lefebvre, reconociendo en Montini la autoridad pontificia, intentó hacer un recurso a la tradición, él le respondió: “Yo soy la Tradición”.

   En efecto, la mala interpretación de la definición del Concilio ha mostrado no servir de nada, excepto de ocasión para el mismo, impropiamente llamado, Concilio Vaticano II, caracterizado por sus supuestos papas y sus lamentaciones por los errores cometidos por la Iglesia en el pasado, errores que han “ofendido a nuestros hermanos separados”. Después de todo, si el mismo Papa no es personalmente infalible, entonces la Iglesia por debajo de él tampoco lo será: pero esto es teológicamente cierto, como lo hemos demostrado. La puerta está bien abierta a la herejía del Indiferentismo (Ecumenismo).

   “Por sus frutos los conoceréis” (Mat. VII, 20). El éxodo masivo de sacerdotes, monjes y religiosos en la estela del Vaticano II, con además, la disminución de la mitad del número de fieles, gracias al “Aggiornamento” comenzado por Juan XXIII y la Nueva Misa de Pablo VI, todo esto muestra demasiado claramente al que tiene ojos para ver, que el rey está desnudo; que en realidad el Concilio es nada menos que la segunda Reforma protestante. Un ataque contra la Iglesia que, esta vez, no viene del exterior sino del interior.

   Pero si de hecho, como lo hemos demostrado, el Papa es infalible ex officio (en el ejercicio público de su cargo), como lo es la misma Iglesia, y esto, no solamente cuando habla ex cathedra, ¿qué se sigue sino que los papas del Vaticano II no son papas en acto, formalmente papas? Un verdadero Papa no puede contradecir a ninguno de sus predecesores aunque sea en una sola materia de fe o costumbres. El pastor ha sido herido y las ovejas se han dispersado (Mat. XXVI, 31).

Mons. Robert F . McKenna

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en El Concilio Vaticano I
Comenta este artículo
15 agosto 2012 3 15 /08 /agosto /2012 00:27

Nos permitimos dejarles un documento en el que ustedes encontrarán el fundamento de nuestra posición teológica, la Tesis de Cassiciacum. Se trata de una entrevista hecha a Monseñor Guérard des Lauriers o.p. en la que no solamente él mismo explica el contenido de la Tesis sino que, además, la sitúa en el contexto histórico correspondiente. Esperamos que les sea de mucha ayuda.



Gloria a Dios, fidelidad a la iglesia, caridad para el prójimo. 



ENTREVISTA A MONSEÑOR GUÉRARD DES LAURIERS:

http://ddata.over-blog.com/2/35/00/25/abbe-romero/documentos/Sodalitium13.pdf

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en La Tesis de Cassiciacum
Comenta este artículo
14 agosto 2012 2 14 /08 /agosto /2012 06:49

Estimado lector:
http://img.over-blog.com/221x300/4/10/51/15/442px-Emblem_of_the_Papacy_SE_svg.png
   buscando alguna información sobre algún tema específico, habrás encontrado nuestro blog. ¡Uno más en el net! ¡Como si no hubieran ya suficientes!

    Pero pensamos que vale la pena.

Vale la pena porque es necesario transmitir lo poco o mucho que hemos podido recibir.

Vale la pena porque, como Católicos, vemos a nuestra Madre la Iglesia atravesar una crisis tremenda que cada vez lleva a más católicos a abandonar la Verdadera Religión y a dirigirse hacia las sectas protestantes o el ateísmo.

Vale la pena porque la Caridad de la Verdad nos inspira a darles, desde este humilde blog, elementos que puedan ayudarles a formar su criterio e inteligencia y que, discurriendo sobre lo que aquí les damos y lo que conocen, puedan encontrar la Verdad, en la que nosotros creemos profundamente y que estamos seguros de ser Nuestro Señor Jesucristo a través de su Esposa Mística, la Santa Iglesia.

   A continuación presentamos pues la razón principal de nuestro combate. Estamos convencidos de que, cuando lo Iglesia proclame por fin la Verdadera Fé Católica, abandonada desde "Vaticano II" y proclame la Realeza de Jesucristo sobre todas las naciones, la verdadera regeneración de nuestras sociedades comenzará.

    Nos permitimos tomar el artículo "Posición Teologica" de la Fundación San Vicente Ferrer. Los miembros de nuestro blog no son miembros de la Fundación San Vicente Ferrer, pero compartimos las mismas ideas sobre la situación actual de la Iglesia. Solamente, la explicación a la cual nosotros adherimos sobre el CÓMO es posible esta situación se encuentra en la Tesis de Cassiciacum (ver nuestra página sobre la Tesis y la entevista a Monseñor Guérard des Lauriers).

   No queremos que nuestras declaraciones o artículos sean identificados como viniendo de ellos, a pesar de que, seguramente, sacerdotes y fieles de esa Fundación, reconocerán una afinidad con nuestras ideas. Sin embargo, su posición teológica y su visión sobre la crisis de la Iglesia son compartidas por nosotros.

 
Posición Teológica
Los miembros de la Fundación “San Vicente Ferrer” (Sacerdotes, Seminaristas, Religiosos y Religiosas), profesamos y nos adherimos a la Fe Católica tal como ha sido enseñada durante más de 20 siglos desde que Nuestro Señor Jesucristo fundó su Santa y Romana Iglesia. Con la muerte de S.S. Pío XII y con la convocación del “Concilio Vaticano II”, una situación sin precedentes ha ocurrido en la Iglesia, amenazando la verdadera doctrina y el culto. En orden a proveer para la preservación de la Fe Católica, del Santo sacrificio de la Misa y de los Sacramentos, publicamos la siguiente declaración de principios para mostrar a los fieles la posición teológica que practicamos:

 
I.- EL CONCILIO VATICANO II: Convocado por Juan XXIII con el propósito de “aggionar” la Iglesia, este concilio (1962-65) decretó e implementó una nueva enseñanza condenada ya por el Magisterio Infalible de la Iglesia. Las enseñanzas heréticas del Concilio Vaticano II fueron primeramente en las áreas de la libertad religiosa y el falso ecumenismo, condenados con anterioridad por:
 

    Gregorio XVI en Mirari vos. (1832)
    Pío IX en Quanta cura y en el Syllabus de errores (1864)
    León XIII en Inmortale Dei (1865) y Libertas Humanas.
    Pío XI en Quas Primas (1925) y Mortalium animus (1928)
    Pío XII en Mystici Corporis Christi. (1943)

POR LO TANTO, El Concilio Vaticano II debe ser rechazado como un falso Concilio (conciliábulo) pues propone errores en la fe y en la moral.
 
II.- NOVUS ORDO MISSAE: Siguiendo el concilio Vaticano II, varias comisiones fueron establecidas para modernizar el Santo Sacrificio de la Misa y los ritos tradicionales de los Sacramentos. La comisión encargada de reformar la Misa estaba compuesta también por pastores protestantes de la comunidad de Taize. Los resultados de esta modernización concluyen en una nueva definición de la Misa (igual al concepto de Lutero de que la Misa era el recuerdo de la Última Cena), las alteraciones a las oraciones del Ofertorio que borran el sentido propiciatorio del Sacrificio y la alteración substancial de las palabras de la Consagración. Esta “Nueva Misa”, conocida como “Novus Ordo Missae” contradice decretos anteriores de la enseñanza infalible de la Iglesia, tales como:

    San Pío V en Quo Primum y De Defectibus.
    Concilio de Trento El Decreto del Santo Sacrificio de la Misa (Sess. XXII).
    León XIII en Apostolicae Curae (1896)
    Pío XII en Mediator Dei (1947) y en Sacramentum Ordinis (1948).

POR LO TANTO, lo menos que se puede decir es que el Novus Ordo Missae es de dudosa validez, y en cuestiones de Sacramentos es obligatorio ser tuciorista, en consecuencia no permitimos ni autorizamos asistir a esas “misas” a riesgo de incurrir en la “Communicatio in Sacris” (Comulgar con los no católicos en las cosas sagradas.)

III.- NUEVO RITUAL DE SACRAMENTOS: lo que se ha dicho en el punto II, puede también ser afirmado con respecto a los siete Sacramentos. Tanto la forma como la materia de los Sacramentos han sido cambiadas, la validez de los mismos también es cuestionada.

POR LO TANTO, donde han sido empleados los nuevos ritos para los Sacramentos, estos podrán ser administrados “bajo condición” (sub conditione), si la situación así lo pide.

IV.- LA IGLESIA MODERNISTA DEL VATICANO II: La Iglesia Católica se identifica como Iglesia de Cristo por sus cuatro notas (Unidad, Santidad, Catolicidad y Apostolicidad). Desde que las enseñanzas heréticas del Vaticano II, el Novus Ordo Missae y el Nuevo Rito de los Sacramentos rompen con las enseñanzas bimilenarias de la Iglesia Católica, debemos de concluir que esta moderna y mal llamada Iglesia Católica rompió con la nota de Unidad y Santidad.

POR LO TANTO, la Iglesia del Vaticano II que comenzó apenas hace 45 años NO ES LA VERADERA IGLESIA DE JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR.

 V.- LA JERARQUIA MODERNISTA DE LA IGLESIA DEL VATICANO II. Concluyendo del punto anterior, la Jerarquía que implementó los errores del Concilio Vaticano II, no representa a la Iglesia Católica ni a su autoridad legal. Tanto Juan XXIII (Roncali), Pablo VI (Montini) Juan Pablo II (Wojtyla) como Benedicto XVI (Ratzinger), promulgando e implementando con hechos y documentos directamente heréticos, se han mostrado pertinaces y manifiestamente herejes.
 
POR LO TANTO, como enseña infaliblemente el Concilio Vaticano I, “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, estas palabras de Nuestro Señor Jesucristo prueban que la Sede Apostólica debe de estar preservada de manchas, preservada de todo error, de acuerdo a sus promesas. Y viendo que Benedicto XVI enseña manifiestamente la herejía, promueve el falso ecumenismo, busca la unidad con las falsas religiones en el error, NO LO RECONOCEMOS COMO SUCESOR DE SAN PEDRO EN LA PRIMACIA.

 VI.- EL NUEVO CODIGO DE DERECHO CANONICO: En orden a la implementación de las enseñanzas del Vaticano II, fue necesario que los modernistas cambiaran el Código Canónico de 1917, ya que no reflejaba la mente de esta “nueva Iglesia”. El nuevo Código contiene errores dogmáticos en lo que se refiere a los Sacramentos y a la participación de los católicos y no católicos en la liturgia y el culto.

POR LO TANTO, como las leyes universales de la Iglesia están protegidas con la infalibilidad y no pueden imponer obligaciones que se opongan a la fe y la moral, el Nuevo Código Canónico carece de toda fuerza legal. Más aun cuando fue promulgado por quienes no detentan la autoridad de la Iglesia.

Repost 0
Published by Juan Manuel Olivar Robles - en ¿Quiénes somos
Comenta este artículo