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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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5 septiembre 2010 7 05 /09 /septiembre /2010 06:13

La semana santa:
 ¿Semana de vacaciones o de luto?

 

Queridos católicos:


El Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo forman el Triduo Sacro. Son los días de la Semana Santa, de la semana más importante de la historia de la humanidad. Porque para nada hubiera servido la creación si no hubiera habido la salvación.
La Semana Santa es la semana de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Pasión significa sufrimientos, muerte de Cristo en la Cruz. Pasión, Redención, Salvación y vida eterna para nosotros están vinculadas. Sin los sufrimientos, la Cruz y la muerte de Cristo no hay salvación para tí, pecador ingrato.
Cristo se hizo nuestro cordero que carga con nuestros pecados. Cristo quiere “morir a fin de satisfacer en nuestro lugar a la justicia de Dios, por su propia muerte”, dice Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica (III, 66, 4).
    Cristo acepta ser maltratado, para que tú no lo seas eternamente; Cristo acepta ser flagelado para que tú no seas flagelado por los demonios y el fuego en el infierno.
Cristo acepta gustar la tremenda sed de la crucifixión y la muerte amarga de la cruz, para que tú no padezcas la sed eterna de felicidad. Cristo acepta ser deshonrado en la cruz para que tú no seas deshonrado y con-fundido en el día del Juicio final.
    Y tú, hijo ingrato, ¿qué haces en esos días de la Semana Santa mientras que tu Señor está muriendo en tu lugar para salvarte? ¿Cómo los utilizas? ¿A dónde vas? ¿Por qué los profanas?
    Si en esos días tu patrón te dispensa de trabajar porque es Semana Santa, Semana de luto, Semana de la muerte del Hijo de Dios; tú deberías saber muy bien que esos días santos no son días de vacaciones, ni de disipación, ni de playa. Son días de penitencia, de oración y de lágrimas.
    El Hijo de Dios hecho hombre está luchando contra el demonio y la justicia divina para librarte. Sí, para librarte a tí y a tu familia del más grande peligro que pueda existir: el de la perdición eterna. Sábelo, incúlcalo a tus hijos para que sean agradecidos con su Salvador.
Es Dios mismo quien te lo dice: “Sin efusión de sangre no hay remisión de pecados” (Hebreos 9, 22). Y esa sangre que borra tus pecados es la de tu Bienhechor: Nuestro Señor Jesucristo. Sobre todo no digas que no has pecado y no necesitas del perdón. Si lo dijeras manifestarías tu gran ceguedad e ignorancia.
Ningún hombre puede conseguir por sí mismo el perdón de sus pecados. Debe buscarlo en otra parte: ¿dónde? en la Sangre del Hijo de Dios que murió en la Cruz el Viernes Santo. San Pablo dice: “En Él, por su Sangre tenemos la redención, el perdón de los pecados...” (Efesios 1,7).
El hombre no puede ofrecer sacrificio propiciatorio por sus pecados. Nuestro Señor Jesucristo se hizo propiciación por nuestros pecados. El se ofrece el Viernes Santo en sacrificio propiciatorio por tí. Sólo, mediante la sangre de Cristo, puedes purificarte, puedes liberarte de las cadenas del pecado y de la tiranía del demonio.
    Y en estos días durante los cuales Cristo está en los tormentos de la Cruz para merecerte la salvación, tú, pecador necesitado, tú te vas a la playa, a pasearte, divertirte, quizás acumular más pecados a los que ya hayas cometido. ¡Despiértate, hermano mío, despiértate de tu letargo! ¡Sé agradecido con tu Bienhechor! ¡Actúa  como católico verdadero!
    Ve al templo a ver y a escuchar lo que en tu lugar está padeciendo Cristo. Sábelo que la ingratitud atrae el castigo de Dios más bien que su misericordia. No seas, pues, ingrato sino agradecido.
La gratitud cristiana consagra el Triduo Santo para conocer más lo que hizo Nuestro Señor Jesucristo por nosotros e impulsarnos a la penitencia, a la sincera conversión y enmienda de nuestra vida tibia y mediocre.
El Jueves Santo es el día en que el Señor Jesús antes de ir a su Pasión te dejó el Memorial de su muerte. Para aplicar los frutos de su Pasión a tu alma, instituyó el sacramento de su amor que es la Santa Eucaristía y el sacerdocio para consagrarla. El dijo: “haced esto en memoria mía”, para recordarnos lo que padeció por puro amor hacia los ingratos que somos; para comunicar a nuestras almas la santidad y el remedio contra el pecado mediante la digna recepción de su Cuerpo. Y tú ¡irías a divertirte en ese día! No sabes que Cristo dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y Yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre está en Mí y Yo en él” (San Juan 6, 54-56). Y tú que pretendes ser discípulo de Cristo ¿por qué te privas del Pan celestial que sana, purifica, santifica y pacifica tu alma y tu hogar? Si por tu culpa no aprovechas del remedio que Cristo te ofrece ¿por qué te quejas de tener problemas en tu vida, familia y trabajo?
    El Viernes Santo es para que grites con y en la Iglesia misericordia para tí mismo y para todo el género humano. El Viernes Santo es para que participes en las exequias de Cristo, escuchando el Evangelio de la Pasión y las Siete Palabras que son las últimas recomendaciones de Cristo, Nuestro Redentor.
Aprovecha el Viernes Santo para confesar con lágrimas tus iniquidades, lavar tu alma de la lepra del pecado con la Sangre de Cristo, participar en la Pasión de tu Salvador, para tener parte con Él en su victoria.
El Viernes Santo, sufrió Cristo para merecerte el ser librado del pecado que es el más horrible cáncer que pueda existir, y del infierno que es la más grande de las des-gracias. Y tú ¿irías de vacaciones con tantos otros neopaganos quizás para matarte en el camino de la ingratitud?
    El Viernes Santo es para que hagas el Vía Crucis, medites lo que hizo y padeció por tí tu Señor; para darte cuenta de lo que merece el pecado. Lea los últimos capítulos de San Mateo, Marcos, Lucas y Juan o vea la Pasión de Cristo por Mel Gibson para que te des cuenta del precio que Cristo pagó para librarte del poder del pecado y del demonio, hacerte hijo de Dios y heredero de la vida eterna. Puedes también leer y meditar Reflexiones sobre la Pasión de Jesucristo por San Alfonso María de Ligorio y La Pasión del Señor por Fray Luis de Granada, o Las Siete Palabras de Cristo por Antonio Royo Marín.
    El Viernes Santo es día de ayuno y penitencia, silencio y lágrimas y no día de playa y placeres.
El Sábado Santo es día de luto. Hombres y mujeres deberían vestirse con ropa de luto para acompañar a la Santísima Madre de los Dolores. El Sábado Santo debería servir para meditar con espanto lo que merece el pecado, porque si al Justo que cargó con nuestros crímenes así se le castiga, ¿qué será del culpable si muere con su pecado?
En resumen, hermano mío, escucha a Dios mismo que dice a cada uno de nosotros: “No tardes en convertirte al Señor, ni lo difieras de un día para otro; porque de repente sobreviene su ira, y en el día de venganza acabará contigo” (Eclesiástico, 5, 8).
Católico, aprovecha la Semana Santa para convertirte al Señor, porque la sincera conversión y el verdadero arrepentimiento aseguran el perdón de los pecados; dan paz al alma y, al fin, la vida eterna que pedimos por tí.  


Un Sacerdote católico


Sus comentarios a : email losdefensoresdelafecatolica@gmail.com
o diosnuncamuere@hotmail.com

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5 septiembre 2010 7 05 /09 /septiembre /2010 06:02

INFINITO VALOR DE

LA SANTA MISA

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He aquí un texto resumido del teólogo romano R. Garrigou-Lagrange O.P. que en su obra  El Salvador y su amor por nosotros, nos habla de la excelencia y eficacia de la santa Misa (Colección Patmos, ed. Rialp, Cap. XIV).

“Jesucristo, Salvador nuestro, es el Sacerdote principal del sacrificio de la Misa. La oblación interior, que fue el alma del sacrificio de la Cruz, per-dura siempre en el Corazón de Cristo que quiere nuestra salvación. Él mismo ofrece todas las Misas que se celebran cada día. ¿Cuál es el valor de cada una de esas Misas? Es importante tener una idea justa, para unirse cada día al santo Sacrificio y recibir más abundantes frutos.

En la Iglesia se enseña comúnmente que el sacrificio de la Misa considerado en sí mismo tiene un valor infinito, pero que el efecto que produce en nosotros es siempre finito, por elevado que sea, y proporcional a nuestras disposiciones interiores. Estos son los dos puntos de doctrina que conviene explicar.

El sacrificio de la Misa considerado en sí mismo tiene un valor infinito

La razón estriba en que, en sustancia, el sacrificio de la Misa es el mismo que el de la Cruz, el cual tiene un valor infinito a causa de la dignidad de la Víctima ofrecida y del Sacerdote que la ha ofrecido, pues es el Verbo hecho hombre quien, en la Cruz, era al mismo tiempo Sacerdote y Víctima. Es Él quien permanece en la Misa como Sacerdote principal y Víctima realmente presente, realmente ofrecida sacramentalmente inmolada. Mientras que los efectos de la Misa inmediatamente relativos a Dios, como la adoración reparadora y la acción de gracias, se producen

Siempre infaliblemente en su plenitud infinita, incluso sin nuestro concurso, sus efectos relativos a nosotros sólo se extienden en la medida de nuestras disposiciones interiores.

En cada Misa se ofrecen infaliblemente a Dios una adoración, una reparación y una acción de gracias de valor sin límites, y ello en razón de la Víctima ofrecida y del Sacerdote principal, independientemente de las oraciones de la Iglesia universal y del fervor del celebrante.

Es imposible adorar a Dios, reconocer mejor su soberano dominio sobre todas las cosas, sobre todas las almas, que por la inmolación sacramental del Salvador muerto por nosotros en la Cruz. Tal adoración la expresa el Gloria: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Te alabamos, Te bendecimos, Te adoramos, Te glorificamos. Esta adoración la expresa de nuevo el Sanctus y aún más la doble Consagración. Es la más perfecta realización del precepto: Adorarás al Señor tu Dios y al Él sólo servirás. Sólo la infinita grandeza de Dios merece el culto de latría. En la Misa se le ofrece una adoración en espíritu y en verdad de valor sin medida.

En el momento de la Consagración, en la paz del santuario, hay como un gran impulso de adoración que sube hacia Dios. Su preludio es el Gloria y el Sanctus, cuya belleza queda subrayada algunos días por el canto gregoriano, el más excelso, el más simple y el más puro de todos los cantos religiosos; pero cuando llega el momento de la doble Consa-gración, todos se callan: el silencio expresa a su manera lo que el canto ya no puede decir. Que el silencio de la Consa-gración sea nuestro reposo y nuestra fortaleza.

Esa adoración, que sube hacia Dios en todas las Misas cotidianas, recae, de alguna manera, como fecundo rocío, sobre nuestra pobre tierra para fertilizarla espiritualmente.

Igualmente, es imposible ofrecer a Dios una reparación más perfecta por las faltas que se cometen diariamente, como dice el Concilio de Trento. No se trata de una nueva reparación, distinta de la de la Cruz: Cristo no muere ni sufre más, pero, según el mismo Concilio, el Sacrificio del altar, siendo substancialmente el mismo que el del Calvario, agrada a Dios más que lo que le desagradan todos los pecados juntos. El imprescriptible derecho de Dios, So-berano Bien, a ser amado por encima  de todo no se podría reconocer mejor por la oblación [ofrecimiento] del Cordero [Jesucristo] que quita los pecados del mundo.(Dz 940 y 950, S. Tomás, de Aquino, Suma Teológica III, 48 2).

A menudo nos olvidamos de agradecer a  Dios sus gracias, como los leprosos curados por Jesús; de diez, sólo uno se lo agradeció. Conviene ofrecer con frecuencia Misas de acción de gracias. Por cada Misa celebrada, por la oblación y la inmolación sacramental del Salvador en el altar, Dios obtiene infaliblemente una adoración infinita, una reparación y una acción de gracias sin límite.

No olvidemos que el más alto fin del Santo Sacrificio es la Gloria de Dios. Sin embargo hay otros efectos que son relativos a nosotros. La Misa puede obtenernos todas las gracias necesarias para la salvación. Cristo, que siempre está vivo, no deja de interceder por nosotros, (Hebreos 7,25).

¿Cuáles son los efectos que la Misa puede producir en nosotros?

Aunque el sacrificio de la Misa tenga en sí un valor infinito, en razón de la dignidad de la Víctima ofrecida y del Sacerdote principal, los efectos que produce en nosotros son siempre finitos a causa de los límites mismos de la criatura y de los límites mismos de nuestra disposición interior.

Gran número de  teólogos, inspirándose en los textos de Santo Tomás, dicen: El efecto de cada Misa no está limitado por la voluntad de Cristo, sino tan sólo por la devoción de aquellos por los que se ofrece. Una sola Misa ofrecida por cien personas, puede  serle provechosa a cada una, del mismo modo que si hubiese sido dicha sólo por una.

La razón estriba en que la influencia de una causa universal sólo está limitada por la capacidad de los sujetos que la reciben. Así, el sol ilumina y calienta en un solo lugar tanto a mil personas como a una sola. La influencia de la Santa Misa en nosotros no está pues, limitada más que por la disposición y el fervor de quienes las reciben.

El sacrificio de la Misa, que perpetúa en sustancia el de la Cruz, es de un valor infinito para aplicarnos los méritos y las satisfacciones de la Pasión del Salvador.

Es esto lo que explica la práctica de la Iglesia, que ofrece Misas por la salvación del mundo entero, por todos los fieles vivos y difuntos, por el Soberano Pontífice, los jefes de Estado, los obispos, sin limitar sus intenciones. Actuando así, la Iglesia no piensa en modo alguno que la Misa sea menos provechosa para aquél por quien se aplica especialmente.

En la Misa Cristo sigue ofreciéndose por acto teándrico [acto divino-humano], de valor infinito para aplicarnos los frutos de su Pasión. El límite no proviene de Él, sino sólo de nosotros, de nuestras disposiciones y de nuestro fervor. Como dice Santo Tomás de Aquino, igual que uno recibe más el calor de un hogar si se aproxima a él, así nosotros nos beneficiamos tanto más de los frutos de una Misa a la que asistimos con más espíritu de fe, de confianza en Dios, de amor y de piedad.

La Misa facilita nuestra conversión

En tanto que nos obtiene la gracia del arrepentimiento, nos facilita el perdón de los pecados; no se dicen en vano estas palabras antes de la Comunión: Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros. ¡Cuántos pecadores, asistiendo a Misa, han encontrado allí la gracia del arrepentimiento y la inspiración de hacer una buena confesión de toda su vida!

Por razón de que la Misa facilita el arrepentimiento, se sigue que puede ser ofrecida por pecadores incluso endurecidos e impenitentes a los que no se podría dar la Comunión. El santo Sacrificio puede obtenerles suficientes gracias de luz y de conversión. Incluso puede ser ofrecido, como el de la Cruz, por todos los hombres vivos, incluso por los infieles, los cismáticos, los herejes, siempre y cuando no se ofrezca por ellos como si fuesen miembros de la Iglesia. Con esta idea, el Padre Charles de Foucauld, eremita del Sahara [África], celebraba a menudo la Misa por los musulmanes a fin de preparar sus almas para recibir más tarde la predicación del Evangelio

La Misa neutraliza al demonio

                El espíritu del mal nada teme tanto como una Misa, sobre todo cuando es celebrada con gran fervor y cuando muchos se unen a ella con espíritu de fe. Cuando el enemigo del bien choca con un obstáculo insuperable, es que en una iglesia, un sacerdote consciente de su propia debilidad y de su pobreza, ha ofrecido la omnipotente Hostia y la Sangre redentora. Hay que recordar el caso de santos que, asistiendo a Misa, en el momento de la elevación del cáliz, han visto desbordarse la preciosa Sangre y deslizarse por los brazos del sacerdote, y los ángeles venir a recogerla en copas de oro para llevarla a aquellos que tienen mayor necesidad de participar en el misterio de la Redención.

La Misa disminuye nuestro purgatorio

El sacrificio de la Misa no sólo perdona nuestros pecados, sino la pena debida a nuestros pecados perdonados, ya se trate de vivos o muertos por quienes se ofrece el sacrificio. Este efecto es infalible; sin embargo, la pena no siempre es perdonada en su totalidad, sino según la disposición de la Providencia y el grado de nuestro fervor. Así se verifican las palabras: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, danos la paz.

De aquí no se sigue que los difuntos que han dejado mucho dinero para que se digan numerosas Misas por su intención, sean librados más rápidamente del purgatorio que los pobres que no han podido dejar nada o casi nada; pues esos pobres, teniendo quizá menos deudas con la Justicia divina, puede ser que hayan sido mejores cristianos y participen más del fruto de las Misas dichas por todos los difuntos y del fruto general de cada Misa.

Finalmente, el sacrificio de la Misa nos obtiene los bienes espirituales y temporales necesarios o útiles para nuestra salvación.  Así, conviene, como lo recomendó el Papa Bene-dicto XV, celebrar Misas para obtener la gracia de una buena muerte, que es la gracia de las gra-cias, de la que depende nuestra salvación eterna.

Conviene que al asistir a Misa, nos unamos, con gran espíritu de fe, de confianza y de amor, al acto interior de oblación que perdura siempre en el Corazón de Cristo. Mientras más nos unamos así a Nuestro Señor en el momento de la Consagración, la esencia del sacrificio de la Misa, mejor será nuestra Comunión, que es una perfecta participación en ese sacrificio.

Ofrezcamos igualmente las contrariedades cotidianas; será la mejor manera de llevar nuestra cruz, tal como el Señor lo ha pedido. ¡Quiera Dios que tengamos el pensamiento y la fortaleza de renovar esta oblación en el momento de nuestra muerte, de unirnos entonces, por medio de un gran amor, a las Misas que se celebrarán, al sacrificio de Cristo perpetuado en el altar! ¡Podríamos hacer así, del sacrificio de nuestra vida, una oblación de adoración reparadora, de súplica y de acción de gracias, que sea verdaderamente el preludio de la vida eterna!

Los fieles que poco a poco, dejan de asistir a Misa pierden progresivamente el sentido cristiano, el sentido de las cosas superiores y de la eternidad. Hay que encomendar las parroquias y las comunidades donde no se celebra Misa sino de tarde en tarde a aquellos santos del cielo que recibieron el carácter sacerdotal, en particular al alma del Santo Cura de Ars, para que desde arriba, vele sobre los rebaños sin pastor, para que interceda y obtenga a los agonizantes que no son asistidos la gracia de la buena muerte. Hay que pensar en ello a menudo al asistir al santo Sacrificio, y puesto que cada Misa tiene un valor infinito, hay que pedir que ésa a la que asistimos resplandezca allí donde ya no se celebra, donde poco a poco se pierde la costumbre de asistir a ella. Pidamos a Nuestro Señor que haga germinar vocaciones sacerdotales en esos medios; pidámosle sacerdotes, santos sacerdotes, cada día más conscientes de la grandeza del sacerdocio de Cristo, para que sean sus celosos ministros que solo vivan para la salvación de las almas. En los periodos turbulentos la Providencia envía innumerables santos; por eso es necesario pedir al Señor que envíe al mundo santos que tengan la fe y la confianza de los Apóstoles.”

                Pase esta información a otra persona. Distribúyalo dondequiera incluso bajo las puertas para que la gente se alimente de la doctrina católica. Ayudar a su prójimo es obra de caridad. Dios se lo pagará. San francisco  de Sales que convirtió 72 000 protestantes decía:

“ El grado supremo de la caridad cristiana es preocuparse de la salvación del prójimo” .Hoy millones de católicos viven en una ignorancia tremenda que los hace candidatos para las sectas que los buscan sin descansar. Por amor a Dios trabajemos para defender a nuestros hermanos católicos que están en peligro.

 

 

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5 septiembre 2010 7 05 /09 /septiembre /2010 05:08

El Ave María.

 

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La Santa Iglesia enseña, siguiendo a San Pablo, que no se puede ir a Dios sino por Nuestro Señor Jesucristo: "hay un sólo Dios y un sólo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Jesucristo, que se entregó a sí mismo por la redención de todos" (1a Tim. II, 5-6). San Bernardo, en el S. XII, retomando la enseñanza de muchos santos de los primeros siglos, afirma que no se puede ir a Jesús sino es también por María, pues Dios quiso constituir a María como medio entre Jesús y nosotros: "Es la voluntad de Dios, dice él, que tengamos todo por María". Todas las gracias que nos ha merecido Jesús por la Redención nos vienen por María. La Iglesia reasume esta doctrina de los santos por estas simples palabras que se convirtieron en un adagio: "Ad Jesum per Mariam", "A Jesús por María". La Iglesia nos enseña otra verdad no solamente por su doctrina sino también por su práctica y el ejemplo dado por sus santos: Es por el "Ave María" que se va a María. Es lo que quisiera recordar recomendándoles leer algunas líneas de San Luis María Grignon de Montfort en su opúsculo EL SECRETO DEL SANTO ROSARIO (de la rosa 15 a la 20) a lo largo de esos seis capítulos (llamados rosas), el gran Santo explica maravillosamente lo que es esta simple oración del Ave María. Pero comienza por afirmar: "La salutación angélica es tan sublime y elevada que el Beato Alano de la Roche ha creído que ninguna criatura puede comprenderla y que solamente Jesucristo, Hijo de María puede explicarla." .

 

¿CUAL ES EL ORIGEN DEL AVE MARÍA?

 

Su primera parte ("Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre las mujeres") ha sido revelada por la Santísima Trinidad. En efecto, es el Arcángel San Gabriel que la trae del Cielo y la pronuncia por primera vez para anunciar la la Santísima Virgen que Dios Hijo iba a encarnarse en su seno. "La Virgen María recibió, dice San Luis María, esta divina salutación en orden a llevar a feliz término el asunto más sublime e importante del mundo, a saber, la Encarnación del Verbo Eterno, la reconciliación entre Dios y los hombres y la Redención del género humano. Embajador de esta buena noticia fue el Arcángel San Gabriel, uno de los primeros príncipes de la Corte Celestial". La segunda parte (bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre") ha sido añadida por Santa Isabel, el día de la Visitación, inspirada por el Espíritu Santo, cuando la Santísima Virgen María vino a visitarla. Y la Iglesia, en el primer Concilio de Efeso (año 431) sugirió la conclusión, después de condenar el error de Nestorio y definir que la Sma. Virgen es verdaderamente Madre de Dios y ordenó que que se invocase al Sma. Virgen bajo este glorioso título, con estas palabras: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte". .

 

¿EL AVE MARIA ES UNA ORACION PODEROSA PARA OBTENER LAS GRACIAS DE DIOS?

 

Cómo dudarlo ya que nuestra salvación viene de esta simple oración: "Por la salutación angélica, dice San Luis Ma. Grignon de Montfort, Dios se hizo hombre, una virgen se convirtió en Madre de Dios, las almas de los justos fueron liberadas del limbo, se repararon las ruinas del Cielo y los tronos vacíos fueron de nuevo ocupados, el pecado fue perdonado, se nos devolvió la gracia, se curaron las enfermedades, los muertos resucitaron, se llamó a los desterrados, se aplacó la Sma. Trinidad y los hombres obtuvieron la vida eterna". Por lo tanto la Salutación angélica ha sido el medio por el que el Misterio de la Santísima Encarnación se realizó y vino nuestra salvación. Pero ella es más que eso, si se puede decir: es el canal por el cual Dios ha dado todas sus gracias hasta hoy y las dará hasta el fin del mundo: "La salutación angélica contiene la fe y la esperanza de los patriarcas, de los profetas y de los Apóstoles. Es la constancia y la fortaleza de los mártires, la ciencia de los doctores, la perseverancia de lo s confesores y la vida de los religiosos" dice el Bienaventurado Alan de la Roche. Y después de haber referido estas palabras del B. Alan, sucesor de Santo Domingo, el predicador vandeano del Rosario añade: "Es el cántico nuevo de la ley de la gracia, la alegría de los Angeles y de los hombres y el terror y confusión de los demonios". .

 

¿EL AVE MARÍA ES UNA ORACION NECESARIA PARA OBTENER LAS GRACIAS PARA SALVARSE?

 

Nuestro Santo (San Luis Ma. Grignon de Montfort) no deja lugar a la menor duda en la respuesta a esta pregunta. Afirma categóricamente que quienes no tienen devoción por el Ave María van por el camino de la perdición eterna. La experiencia, dice él, es suficiente para probarlo: todos los que llevan la marca de la reprobación tienen horror al Avemaría (como los herejes "que son todos hijos de Satanás"), o son negligentes de decirla o bien sólo la dicen tibia y precipitadamente. El Santo recuerda que quienes profesan novedosas doctrinas condenadas por la Iglesia condenadas en su época (los jansenistas) "a pesar de su aparente piedad, descuidan en demasía la devoción del Rosario y frecuentemente lo arrancan del corazón de quienes les rodean, con los pretextos más hermosos del mundo". Hoy vemos, aún en nuestros días, que las nuevas doctrinas condenadas por la Iglesia, si no son las mismas que en el siglo XVIII, están siempre acompañadas de este triste signo de la reprobación de Dios: el abandono de la devoción al Rosario. Pero para confirmar esta verdad San Luis Ma. refiere el testimonio mismo de la Santísima Virgen al Beato Alano de la Roche. Entre las cosas más admirables que Ella le reveló, le dijo que: "la negligencia, tedio y aversión a la salutación angélica, que restauró el mundo, son señal probable e inmediata de reprobación eterna" y al contrario que, "quienes tienen devoción a esta divina salutación poseen una gran señal de predestinación... No se ni veo con claridad, añade San Luis Ma., cómo una devoción tan pequeña pueda ser señal infalible de eterna salvación y su defecto, señal de reprobación. No obstante, nada hay más cierto". .

 

CONCLUSIÓN ..

 

¿Quién mejor que San Luis Ma. Grignon de Montfort podrá hacernos comprender los frutos maravillosos que la recitación piadosa del Avemaría obrará en nuestra alma? ¿No es verdad que recomendando a las almas el rezo del Rosario fue que el obtenía infaliblemente su santificación o su conversión? Por lo tanto escuchemos con atención sus palabras y sobre todo decidámonos poner en práctica esta devoción por el rezo piadoso del Rosario diariamente y recurramos frecuentemente a Nuestra Señora por el Avemaría: Es asegurar infaliblemente, también para nosotros, las gracias que necesitamos para salvarnos. "¿Quieres enriquecerte con todos los bienes de la gracia y de la gloria? dice él en efecto, Saluda a la Sma. Virgen, honra a tu bondadosa Madre! Sicut qui thesaurizat, ita et qui honorificat matrem: "Quien acumula tesoros, así es el que tributa honor a su Madre - la Sma. Virgen-". (Eclo III, 5). "Preséntale, al menos, cincuenta Avemarías diariamente, cada una de ellas contiene quince piedras preciosas que agradan más a María que todas las riquezas de la tierra. ¿Qué no podrías, entonces, esperar de su generosidad? Ella es nuestra Madre y amiga. Es la Emperatriz del universo y nos ama más que lo que todas las madres y reinas juntas amaron a algún mortal. Porque -dice San Agustín- la caridad de la Sma. Virgen aventaja a todo el amor natural de todos los hombres y de todos los Angeles... "El Avemaría es un rocío celestial y divino, que al caer en el alma de un predestinado le comunica una fecundidad maravillosa para producir toda clase de virtudes. Cuanto más regada esté el alma por esta oración, tanto más se ilumina el espíritu, más se le abraza el corazón y más se fortalece contra sus enemigos". .

 

EJEMPLO: El Avemaría procura a los pecadores y herejes la gracia de la conversión. . Alban Stolz y el protestante - En su libro de La Salutación angélica, la celebre escritora Alban Stolz da a los protestantes, que buscan sinceramente la verdad, el consejo de decir todos los días un Avemaría. Tal vez, escribe, usted tiene aún, por atavismo un resto de esa veneración al la Virgen, tan conforme, por lo demás, a la naturaleza... Rompa, como Sansón, las cadenas de los prejuicios que los amarran desde su juventud... Tengan, por lo tanto, el valor todos los días un Avemaría, aunque sea durante un mes, y encontrarán tanto gusto en esta salutación angélica que no la omitirán más hasta la muerte". Este libro cayó en las manos de un sabio teólogo protestante, el Dr. Hugo Lämmer, que siguió el consejo a la letra y sintió luego una lucha interior violenta, cuya salida fue un estudio profundo del dogma católico. Este estudio llevó a la conversión a Braunsberg el 21 de noviembre de 1858; además, llegó a ser sacerdote, profesor en la facultad católica de Breslau y canónigo de esta catedral. - El Avemaría viniendo del Cielo, tiene una eficacia celeste, es en ella misma llena de gracia. ( Padre N. Delsor, Colección de ejemplos aplicados al catecismo popular de Francisco Spirago, París, 1911, p. 538).

 

"Tres días después hubo una boda en Cana de Galilea. La Madre de Jesús estaba invitada. Tambien lo estaban Jesús y sus discípulos. Se les acabo el vino, entonces la Madre de Jesús le dijo: -No tienen vino. Jesús le respondió: -Mujer, que tengo yo contigo; no sabes que aun no ha llegado mi hora. La Madre de Jesús les dijo entonces a los que estaban sirviendo: -Haced lo que el os diga". Evangelio de San Juan 2, 1-5

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7 agosto 2010 6 07 /08 /agosto /2010 04:48

El 6 de agosto de 2010, se cumplen 135 años del asesinato del Dr. Gabriel García Moreno,
Presidente de Ecuador,
Mártir de la Fe y de la Patria.
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"El mejor presidente que ha tenido Ecuador, y el mayor estadista que han producido las Américas, Norte, Centro y Sur. Si no se le reconoce... se debe exclusivamente a que el Poder Supremo “sin rostro” (la masonería), que mandó asesinarlo y que controla el pensamiento mundial desde hace dos siglos largos, no lo consiente".


"Don Gabriel, partiendo de la miseria (fruto del liberalismo revolucionario, de las guerras intestinas surgidas en Hispanoamérica inmediatamente después de la Independencia, del servilismo a las logias masónicas de París y Londres) hizo de la nación andina el país más moderno y próspero de América en la segunda mitad del siglo XIX, gracias a que impuso la paz, el orden, la cultura... y como base, la religión".


"Por este “gran pecado”, el Poder Supremo sin rostro -la masonería- ordenó su asesinato y decretó liquidar su obra... Los herederos del poder volvieron a sumir en la ruina al Ecuador, so pretexto de liberalismo y democracia".


"Su norma como Presidente era muy simple y la aplicaba a rajatabla: Libertad para todo y para todos, menos para el mal y los malhechores”.

"Otro ejemplo para entender a Gabriel García Moreno, estadista, gobernante admirable: Hacía tiempo que le tenía prometido a un amigo, “visitarle en vacaciones”. Pues bien -tengo la carta, como todas las suyas en mi poder- cuando llegó la hora, le escribe a su amigo: “Me vas a perdonar que no pueda cumplir lo prometido... pues no tengo dinero para el viaje”... ¡Y era Presidente de Ecuador! Y gastaba millones en hacer obras. levantar escuelas, generar empleo...!"


"A continuación siguen dos textos a cual más ilustrativo. El primero un breve artículo que les permitirá comprender la grandeza de Gabriel García Moreno, un monstruo de inteligencia...
 (Dato curioso, mientras estudiaba en París, y con su memoria prodigiosa, inteligencia fuera de serie, asimilaba ciencias, química, etc. Un estudiante norteamericano, quiso imitarle, estudiando a su ritmo y murió en el empeño. No es un chiste o anécdota graciosa, es una historia real. Le costó la vida)".


"El segundo... es el texto que nos ha remitido D. Gil de la Pisa".

1. EXTRACTO DEL ARTÍCULO DE RÓMULO LÓPEZ CORDERO:

"Nunca robó, ni dejó robar... Cuando un pueblo despierta, cada palabra es una esperanza, cada paso una victoria, decía. Ahorró la riqueza pública. No gastó en paseos, banquetes o ayudas a partidarios o parientes. Gabriel García Moreno (1821-1875) de talento excepcional, férrea voluntad, prodigiosa memoria y personalidad dominante,
fue extraño a su época.

    Doctor en Jurisprudencia (1844), estudió en París: Matemáticas, Física, Química, Ciencias Políticas y Apologética.
 
    Poeta y escritor polémico. Políglota. Rector de la Universidad de Quito y profesor de ciencias físicas.

    INICIÓ LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA GRATUITA Y LA PRIMARIA OBLIGATORIA.

    Trajo a los “Hermanos Cristianos”, a los “Padres Lazaristas” y a las Madres de los “Sagrados Corazones”, de “la Caridad” y de “la Providencia”.

    Abrió escuelas en Quito, Guayaquil, Latacunga, Cuenca, Guaranda, Loja e Ibarra. Desarrolló la enseñanza secundaria con los padres
Jesuitas y Lazaristas (franceses y alemanes).

    Fundó el “Colegio San Gabriel” y el “Seminario San Luis”. De 13.485 alumnos matriculados, en 8 años subieron a 32.000.

    Para la educación universitaria, trajo físicos, químicos, naturalistas, matemáticos (alemanes).

    Importó laboratorios y gabinetes de Química, Física e Historia Natural.

    Fundó la Escuela Politécnica Nacional y el Colegio Central Técnico, con las mejores facultades de ciencia.

    Creó el Observatorio Astronómico de Quito. (En la Alameda).

    Creó la Facultad de Medicina y Obstetricia. Trajo de Francia profesores de cirugía y anatomía. (Los doctores Domec y Gairand).

    Fundó la Escuela de Artes y Oficios,

    el Banco de Crédito Hipotecario, las Cajas de Ahorros de Quito, Guayaquil y Cuenca.

    Creó el Conservatorio Nacional de Música.

    Instaló telégrafos por las carreteras.

    Impulsó la agricultura.

    Fundó el primer Ingenio Azucarero, en Mindo (1840).

    Introdujo las semillas del eucalipto, que combate la erosión andina.

    Trajo la primera trilladora y ensayó cultivos de la vid (uvas) y la morena.

    Fomentó la industria y las artesanías.

    Organizó fábricas en los Chillos, Cuenca y Otavalo.

    Organizó el petróleo descubierto en Santa Elena.

    Inició la vida fiscal. En 6 años los ingresos fiscales subieron millones y,

    SIN CREAR IMPUESTOS, AUMENTÓ SUELDOS A LA BUROCRACIA. Y a los maestros de 9 pesos a 20 y 30 pesos mensuales.

    Modernizó la hacienda pública, la contabilidad fiscal y control de cuentas.

    Creó sistemas para el fallo de cuentas, litigios contables y judiciales. Sustituyó la “contaduría general” por un Tribunal de Cuentas.

    Elaboró la nueva Ley de Hacienda (1863).

    Inició el ferrocarril Guayaquil-Quito. Construyó la ruta Durán - Sibambe.

    Y las carreteras Quito-Guamote, Otavalo-Esmeraldas, Quito-Manabí, Quito-Cuenca, Cuenca-Naranjal, Loja- Guaranda.

    Mejoró los hospitales, moralizó las cárceles y construyó el penal García Moreno. (Panóptico).

    Construyó edificios públicos. Reconstruyó Ibarra, destruida por el terremoto (1868). Ejerció el periodismo.

    Fundó los periódicos: Zurriago, la Nación, El Vengador y El Diablo.

     Fundó el civilismo político y el Partido Conservador.

    Rechazó el Tratado de Mapasingue y ratificó el Tratado de Guayaquil.

    SUSPENDIÓ EL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA.

    Institucionalizó al Ejército. Creó la Escuela de la Marina, para formar oficiales, igual que en Francia y España".




2. EXTRACTO DE UN TEXTO REMITIDO POR GIL DE LA PISA, HABLANDO DE UN LIBRO SUYO QUE VA A PUBLICAR DENUNCIANDO A LA MASONERÍA.


"El libro que tienen en sus manos es, igualmente, la consecuencia de... haberme cruzado –sin duda por designio de la Providencia y siendo casi un adolescente- con la Vida de Gabriel García Moreno, escrita por Louis Veuillot, el grandísimo periodista francés, antimodernista y antiliberal, admirado por Pío IX como defensor de la Fe de siempre.

Me impactó tanto el asesinato del gran Presidente del Ecuador “premeditado, planificado y ejecutado por la masonería” que decidí interesarme más a fondo por todo lo relacionado con uno de los mayores estadistas de la Historia moderna: el número uno de los hispanoamericanos y A CIEN CODOS POR ENCIMA DEL DIVINIZADO LINCOLN.

Gabriel García Moreno, un genio, doblemente asesinado.
    La primera vez, física y sangrientamente;

    la segunda, incruenta: sepultando su memoria en el olvido, incluso por Roma, a la que defendió frente a Garibaldi y sus esbirros... (Dentro de once años, en el año 2021 se celebrará el segundo centenario
del nacimiento del Genio ecuatoriano.

Ya les anuncio que nadie moverá un dedo (ni siquiera en su Patria) para honrar al mejor estadista que ha nacido en los dos continentes americanos.

El hombre que como gran científico acompañó a HUMBOLDT en su gira americana, es ignorado por los bodoques que rigen la cultura actual. Lo que como católico me avergüenza).


Es el momento -¡oportunísimo en las circunstancias presentes, cuando Europa reniega de su fe, de su Historia y de sus orígenes y cuando nuestros gobernantes hacen la guerra al Catolicismo y sus valores!- de recordar que,
al caer bajo los hachazos del masón elegido como verdugo, murió diciéndole al asesino:
¡DIOS NO MUERE!



La consecuencia inmediata de este encuentro con quien convirtió al Ecuador en la nación hispanoamericana más próspera de su tiempo –se la conoció como la “República del Sagrado Corazón”- fue mi decisión de elegir como tesis de grado al terminar mis estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Santo Tomás de Villanueva de la Habana el tema “Gabriel García Moreno, civilista”. Era mi forma de declarar la guerra -que mantengo desde hace más de medio siglo- contra ese ente viscoso (la masonería), que con el discurrir de los años, yo bautizaría como “el Poder Supremo sin rostro”...".


Finalmente, copio las palabras con que Nuestra Señora del Buen Suceso profetizó a García Moreno hace más de 400 años, en su Aparición del 16 de enero de 1599,
a la Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa:


"En el siglo XIX vivirá un presidente verdaderamente cristiano, varón de carácter, a quien Dios Nuestro Señor dará la palma del martirio en la plaza donde está, éste mi Convento. Él consagrará la República al Divino Corazón de mi Hijo Santísimo. Esta Consagración sostendrá la Religión Católica en los años posteriores, los que serán aciagos para la Iglesia".



Hermanos católicos: si no le creen a los historiadores expertos quien fue Gabriel García Moreno, por lo menos, por amor a Dios, ¡créanle a la Virgencita!

¡Hagámosle justicia a la Memoria de García Moreno!

Presidente verdaderamente Católico mártir
asesinado por los masones ...


Patriota y estadista ecuatoriano, nacido en Guayaquil el 24 de diciembre de 1821 y asesinado en Quito el 6 de agosto de 1875.



Su padre, Gabriel García Gómez, natural de Villaverde en Castilla La Vieja, se dedicaba al comercio en El Callao antes de mudarse a Guayaquil, donde se casó con doña Mercedes Moreno, la madre del futuro presidente mártir ecuatoriano.

Gabriel García Gómez falleció cuando su hijo era todavía muy joven  y la educación del muchacho fue dada al cuidado de su madre, quien parece haber sido una mujer con una habilidad inusual para esta tarea; además fue bastante afortunada al tener como tutor  de su hijo a Fray José de Betancourt, el famoso mercedario bajo cuya tutela el joven Gabriel García Moreno haría rápidos progresos.

Habiéndose perdido gran parte de la fortuna paterna, el joven logró, no sin considerables esfuerzos, asistir al curso universitario en Quito. Una vez superadas estas dificultades materiales, pasó
brillantemente por las distintas escuelas, descollando por sobre todos sus contemporáneos,
y el 26 de octubre de 1844 recibió el grado de Doctor en Jurisprudencia por la Facultad de Leyes de la Universidad de Quito.


Menos de un año después de su graduación, el joven García Moreno había empezado a tomar parte activa en la política ecuatoriana, uniéndose al  movimiento revolucionario que finalmente reemplazó  la administración de Flores por la de Roca (1846).

Pronto se distinguió como satírico político por sus colaboraciones en “El Zurriago”, pero lo que pronto presagiaría los logros de su madurez fue su útil y eficaz labor en el Consejo Municipal de Quito.

Al mismo tiempo estaba estudiando práctica legal y el 30 de marzo de 1848 fue admitido como abogado. Inmediatamente después el depuesto Flores, apoyado por el gobierno español, intentó reconquistar la presidencia de Ecuador. García Moreno salió indubitablemente en defensa del gobierno de Roca y cuando esa administración cayó en 1849, ingresó a su primer periodo de exilio.

Después de pasar unos meses en Europa, retornó a su república natal, trabajando en una empresa mercantil y fue
entonces que tomó el paso decisivo que lo marcaría conspicuamente como enemigo de los anticatólicos o liberales, como preferían llamarse.

En Panamá se encontró con un grupo de jesuitas que habían sido expulsados de la República de Nueva Granada y deseaban encontrar asilo en Ecuador.

García Moreno se constituyó en protector de estos religiosos y zarparon con él a Guayaquil; pero en el mismo navío que transportaba a los jesuitas y su campeón, viajaba también un enviado de Nueva Granada con el propósito expreso de influenciar diplomáticamente al dictador Diego Noboa para asegurar la exclusión de los religiosos de territorio ecuatoriano.

No bien entró el navío en el puerto de Guayaquil, García Moreno logró introducirse un bote y desembarcar algún tiempo antes que el enviado neogranadino; el permiso necesario fue otorgado por el gobierno de Ecuador y los jesuitas  ingresaron al país.


La prontitud con la que la noticia de esta hazaña
se esparció entre los anticatólicos de Sudamérica se demuestra por el hecho de que en menos de un año el neogranadino Jacobo Sánchez atacó a García Moreno en el panfleto “Don Félix Frías en París y los Jesuitas en el Ecuador”; cuya réplica por parte de García Moreno fue una hábil “Defensa de los Jesuitas”.


En 1853 empezó a publicar “La Nación”, un periódico que, acorde a su prospecto, estaba dirigido a combatir la tendencia existente en el gobierno de explotar a las masas para el beneficio material de los que tenían el poder.

Al mismo tiempo, el programa de García Moreno apuntaba clara y abiertamente a defender la religión del pueblo. Ya era conocido como amigo de los Jesuitas; asumió ahora el papel de amigo de la gente común, con la que permaneció sincera y tenazmente hasta el día de su muerte.

La facción de Urbina, entonces en el poder, rápidamente reconoció la importancia de “La Nación”; siendo suprimido antes de la aparición de su tercer número; y su propietario, exiliado por segunda vez. 

Mientras tanto, habiendo sido elegido senador por su provincia natal de Guayaquil, se le impidió ocupar su curul debido a que había regresado a Quito sin pasaporte.
Después de una temporada en Paita, García Moreno visitó una vez más Europa.


Tenía ahora treinta y tres años  y su experiencia en la vida política de Ecuador lo había convencido profundamente de la necesidad de ilustración de su gente.

Es indudablemente   con esta convicción  como su guía  e incentivo que pasa más de un año en París, antes que en  cualquier deleite, como estudiante infatigable no sólo de ciencias políticas, sino también de matemáticas superiores, química y del sistema de educación pública de Francia.

Después de regresar a casa bajo una amnistía general en 1850, se convirtió en rector de la Universidad de Quito, posición de la que se valió para comenzar a dar clases magistrales de ciencias físicas.

Al año siguiente estuvo en el senado, en activa oposición al Partido Masónico que había ganado el control del gobierno, a la vez que luchó enérgica y persistentemente, aunque sin éxito, para promulgar una ley que establecía un sistema de educación publica modelado según el de Francia.

En 1858 fundó nuevamente un periódico, “La Unión Nacional”, que resultó pernicioso para el gobierno por su audaz exposición de la corrupción  y su oposición al uso arbitrario de la autoridad; y una vez más sobrevino una crisis política.


García Moreno era por principios un defensor del los procesos ordenados de gobierno, la sinceridad de sus afirmaciones en este aspecto fue justamente demostrada en su subsiguiente carrera política, pero en esta coyuntura tuvo que darse cuenta de que su país permanecía oprimido por una corrupta oligarquía,  empeñada en la supresión de la Iglesia de la que la  masa absoluta de sus compatriotas era devota, dispuesta además a mantener a las masas  en la ignorancia para así controlarlas más fácilmente.

Nuestro personaje había atacado, años atrás, la “industria revolucionaria”, una frase probablemente usada por primera vez por él,  en el prospecto de “La Nación”; ahora tornóse necesario descender a métodos revolucionarios. Además la pequeña república de Ecuador se hallaba en aquel tiempo amenazada por su vecino más poderoso del sur: Perú.



García Moreno, si bien seguro de la oposición de los dizque liberales,  era reconocido en ese momento por las masas como un líder fiel tanto a su fe común como  a su patria, y de esta forma fue capaz de organizar la revolución que lo convirtió en jefe del gobierno provisional establecido en Quito. La república estaba ahora dividida: el general Franco encabezaba un gobierno rival en Guayaquil.

En vano, García Moreno ofreció compartir su autoridad con su antagonista por el bien de la unidad nacional.

Como una medida defensiva contra la amenaza de la invasión peruana, entró en negociaciones con un enviado francés con la intención de asegurar la protección de Francia, un error político del que sus enemigos sabrían valerse hasta el extremo.

Se vio obligado ahora  a asumir el papel de líder militar, para el que poseía por lo menos las cualidades de coraje personal y decisiva y rápida resolución. 

Mientras que García Moreno inflingía derrota tras derrota a los partidarios de Franco; éste, como si representase a Ecuador, firmó con el Perú el tratado de Mapasingue.

El pueblo ecuatoriano se levantó, indignado por las concesiones hechas en ese tratado; y Franco, alejado incluso de sus propios seguidores, fue derrotado en Babahoya (7 de agosto de 1860) y nuevamente en Río Salado, donde terminó refugiado en un barco peruano.



Cuando su adversario ya había sido expulsado
enérgicamente del país, García Moreno mostró su magnanimidad en una proclama en la que buscaba sanar lo más rápidamente posible las heridas de la guerra civil:

“La república debe considerarse a sí misma como una familia; las antiguas demarcaciones de los distritos deben ser  eliminadas, para así hacer imposibles las ambiciones particulares”. 

Durante la reorganización de la Asamblea Constituyente, que fue convocada para enero de 1861, insistió en que el sufragio no debía ser territorial, sino “directo y universal, bajo las garantías necesarias de inteligencia y moralidad, y el número de representantes deberá corresponder proporcionalmente al de los electores representados”.

La Convención, que se reunió el 10 de enero, eligió a García Moreno como presidente; dando éste su discurso inaugural el 2 de abril siguiente.
Entonces comenzó con una serie de reformas entre las que se encontraban la restitución de los derechos de la Iglesia y una radical reconstrucción del sistema fiscal. Inmediatamente tuvo que lidiar con las maquinaciones de su antiguo adversario Urbina, quien desde su refugio en el Perú, mantenía incesantes intrigas junto con la oposición local e inclusive con las repúblicas vecinas. García Moreno pronto llegó a un acuerdo sensato y honorable con el gobierno peruano.


Una violación del territorio ecuatoriano por parte de Nueva Granada, que si bien condujo a una colisión hostil en la que el mismo García Moreno tomó parte, no tuvo consecuencias serias hasta que la administración de Arboledo fue sucedida por la del general Mosquera, cuya ambición era hacer de Nueva Granada el núcleo de una gran “Confederación Colombiana”, en la que Ecuador sería incluido. Urbina escribía cartas animando al dictador neogranadino o colombiano que maquinaba contra la independencia de Ecuador. Una invitación a García Moreno para conferenciar con Mosquera evidenció con indicios muy claros de que en lo que respectaba a la desaparición de Ecuador como nación no había nada que conferenciar.

Mientras tanto la República de Ecuador había ratificado un concordato con el Papa Pío IX (1862); y el descontento del partido regalista local con las estipulaciones de aquel instrumento dio un pretexto excelente a Mosquera para abusar de los derechos de sus vecinos. Los regalistas eran, sin saberlo, un tipo de erastianos que sostenían que la designación de beneficios eclesiásticos era una potestad inalienable del poder civil. El presidente ecuatoriano fue acusado de “despreciar a Colombia, encadenado a los pies de Roma”; Urbina emitió manifiestos desde el Perú, en el sentido de “Sudamérica para los Sudamericanos”; mientras que exponía punto por punto  la proclama del presidente Mosquera, junto con otros aspectos que parecían  introducidos sólo para aparentar.

Sus verdaderos motivos de protesta contra García Moreno eran tres:

1)    que había ratificado el Concordato,
2)    que mantenía un representante de la Santa Sede en Quito
3)    y que había traído jesuitas al Ecuador.

Debe remarcarse ahora, dicho sea de paso, que si Mosquera hubiera añadido a su catálogo de ofensas la insistencia en la educación primaria gratuita para las masas, las estrictas auditorías sobre las cuentas fiscales  y una considerable inversión en caminos  y otros bienes públicos, su proclamación  habría servido adecuadamente como el veredicto por el cual García Moreno fue condenado y eventualmente asesinado por esos a los que Pío IX llamó irónicamente “valientes sectarios”.


Mosquera estaba determinado a tener una guerra y todos los esfuerzos del gobierno ecuatoriano no valieron para prevenirla. En la batalla de Cuaspud, huyeron ignominiosamente todos los batallones ecuatorianos con excepción de dos. Resulta sorprendente, considerando los motivos por los cuales declaró la guerra, que Mosquera, en el tratado de paz de Pisanquí que siguió a esta victoria, haya dejado el Concordato de 1862, el Delegado Apostólico y a los Jesuitas tal y como estaban antes.

En marzo de 1863, García Moreno presentó su renuncia a la Asamblea Nacional; que insistió en que permaneciese en el cargo hasta la expiración de su periodo.  No obstante tuvo que enfrentar durante los siguientes dos años repetidos alzamientos y ataques filibusteros.

Después de haber perdonado la vida a los líderes de uno de estos movimientos, a pesar de que habían incurrido tanto por ley como por costumbre en un crimen merecedor de la pena capital,  fue
severamente criticado por ordenar la ejecución de otro rebelde cuando resultaba evidente que un ejemplo  así era necesario para la paz de la república.

En la batalla naval de Jambelí (27 de junio de 1865), en la que estuvo presente García Moreno, la derrota de las fuerzas de Urbina fue completa, y la tranquilidad reinó hasta que el periodo presidencial expiró el 27 del siguiente agosto.


Al año siguiente comenzó lo que podría considerarse como una serie conectada de atentados que terminarían, nueve años después, con el asesinato de García Moreno.

La disputa entre España y Perú por las Islas de Chincha condujo a una guerra en la que, siguiendo el consejo de García Moreno, su sucesor Jerónimo Carrión había impulsado a Ecuador a  compartir la suerte de su república hermana y de su entonces aliado Chile.

El ex presidente fue enviado como ministro plenipotenciario a Chile, con una comisión para pactar en el camino un negocio con el presidente Prado del Perú. A su llegada a Lima ocurrió un atentado para asesinarlo que acabó con la muerte del asaltante. Su misión diplomática resultó un éxito para las relaciones amistosas entre Ecuador y sus vecinos; la estadía en Santiago también le inspiró una profunda admiración hacia Chile, e incluso concibió un cambio en la constitución ecuatoriana para hacerla más parecida a la de Chile, proyecto que llevó acabo en la Convención Nacional de 1869. Regresando a Ecuador, se encontró por segunda vez en el desagradable papel de líder de una revolución. Para anticipar un complot que se sabía que los liberales preparaban, liderados por un partidario de Urbina, los conservadores de Ecuador se habían sublevado, declarando depuesto a Carrión, y nombrando a García Moreno como jefe del gobierno provisional. La
justicia de los motivos que llevaron a esta acción extrema se demostraron por el atentado de Veintemilla, en Guayaquil, sólo dos meses después, en marzo de 1869.


Habiendo sido debidamente confirmado como presidente interino por la Convención Nacional de mayo de 1869, García Moreno reasumió su labor por la ilustración y el bienestar religioso de su pueblo.


Fue durante esos últimos años de su vida que hizo tanto por la enseñanza de ciencias físicas en la universidad al colocar allí a los padres alemanes  de la Compañía de Jesús. Las escuelas médicas y hospitales de la capital se beneficiaron grandemente por estos inteligentes y celosos esfuerzos. 

En septiembre de 1870 las tropas de Víctor Manuel ocuparon Roma; y el 18 de enero de 1871; García Moreno, solo entre todos los gobernantes del mundo, envió una protesta al Rey de Italia por la expoliación de la Santa Sede. El Papa demostró su aprecio por este arranque de lealtad al conferir al presidente de Ecuador la condecoración de Primera Clase de la Orden de Pío IX con una Breve de elogio fechada el 27 de marzo de 1871.


Por otro lado era notorio  que ciertas logias habían decretado formalmente la muerte de García Moreno, quien, en una carta al Papa,  usó en ese momento las casi proféticas palabras siguientes:

“¡Qué riqueza es para mí, Santísimo Padre, ser odiado y calumniado por mi amor a Nuestro Divino Redentor!

¡Qué felicidad si vuestra bendición  habrá de darme la gracia celestial de derramar mi sangre por Él, que siendo Dios, quiso derramar Su Sangre por nosotros en la Cruz!”.


Objeto de innumerables complots contra su vida, García Moreno prosiguió su camino con tranquila confianza en su futuro y en el de su patria. “Los enemigos de Dios y de la Iglesia pueden matarme”, dijo una vez, “pero Dios no muere”.



Había sido reelecto presidente y pronto entraría en otro periodo en ese cargo, cuando, hacia finales de julio de 1875, la policía de Quito fue informada que un grupo de asesinos había empezado a seguir los pasos a García Moreno.

El jefe de policía, no obstante, advirtió a la potencial víctima; pero ésta desalentó  todos los intentos de protegerla con precaución, hasta casi excusar el descuido de sus guardianes oficiales. Se reveló que durante la quincena que precedió al atentado exitoso, los mismos asesinos habían fracasado al menos dos veces debido a la ausencia del presidente en ocasiones en las que se le esperaba.

Finalmente la tarde del 6 de agosto los asesinos encontraron desprotegida a su presa, que salía de la casa de unos amigos muy queridos; lo siguieron hasta que llegó a la Tesorería y ahí Faustino Rayo, el líder de la banda, lo atacó repentinamente con un machete inflingiéndole seis o siete heridas, mientras los otros
asistían a su propósito disparando sus revólveres.


Al enterarse de la muerte de García Moreno, el Papa Pío IX ordenó una solemne Misa de Réquiem celebrada en la Iglesia de Santa María en Trastevere.

El mismo Soberano Pontífice erigió un monumento a su memoria en el Collegio Pio-Latino en Roma, donde es designado:

Religionis integerrimus custos
Auctor studiorum optimorum
Obsequentissimus in Petri sedem
Justitae cultor; scelerum vindex.



BIBLIOGRAFÍA:

Los materiales para este artículo se derivan de una biografía, extremadamente rara en la actualidad, escrita por un amigo personal y socio político de García Moreno: HERRERA, Apuntes sobre la Vida de García Moreno.

Ver también: BERTHES, Gabriel García Moreno (Paris); Les Contemporains (Paris, s. d.), I;

MAXWELL-SCOTT, Gabriel García Moreno, Regenerator of Ecuador in St. Nicholas Series (London and New York, 1908).

E. MACPHERSON  Transcrito por Kenneth M. Caldwell
Dedicado a don Andrés Moncayo de Cuenca
Traducido por César Félix Sánchez Martínez
Por la reconstrucción del Ideario Socialcristiano en el Perú


The Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur +John Cardinal Farley, Archbishop of New York

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19 junio 2010 6 19 /06 /junio /2010 21:49

EL ISLAM SEGÚN EL CORÁN Y LA HISTORIA


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Después de los atentados de las Torres Gemelas el problema del Islam cobró nueva actualidad. Si en pleno siglo XIX estaba en franca decadencia, hoy avanza en todo el mundo, sobre todo en los países cristianos. Las mezquitas aparecen en los lugares más insólitos de Latinoamérica.

Ciertos católicos y los políticos de todo color favorecen peligrosamente la expansión del Islam. Creen que ciertos slogans de paz, fraternidad y amistad pueden hacer cambiar la doctrina, los hechos y la mentalidad de los musulmanes. No nos engañemos: el Corán y el islamismo no cambian nunca.

Es preciso evitar ese tipo de ilusiones y saber bien qué es y en qué consiste el Islam.

LA PRENSA Y EL ISLAM

La prensa suele hablar del Islam sin conocerlo realmente. A resultas de los atentados, la revista “Semanario”, órgano de formación e información católica de la arquidiócesis de Guadalajara, México, publicó varios artículos. El periódico tiene el deber de formar e informar objetivamente a los lectores. Ahora bien, hablar del mahometismo con un vocabulario cristiano y considerarlo como un casi cristianismo es hablar con ligereza, peligrosa y engañosamente. Presentarlo como una religión de paz es fruto de una simple buena intención. Pero las buenas intenciones no cambian la naturaleza del Islam o del Corán, que manda a hacer la guerra santa en nombre de Alá.

A propósito de los atentados el Papa Juan Pablo II se preguntaba: “¿Cómo se pueden verificar episodios de tan salvaje crueldad?”. La respuesta está en el Corán: “Cuando encontréis a los infieles matadlos hasta el punto de hacer con ellos una carnicería (...) Los que hayan sucumbido en el camino de Alá (en la guerra), Alá los introducirá en el paraíso” (…) “¡Oh creyentes! Si asistís a Alá en su guerra contra los malvados, él también os asistirá y dará firmeza a vuestros pasos. En cuanto a los incrédulos, ojalá perezcan” (Corán, LXVII, 4-5, 7-9).

La mejor manera de saber qué es el “terrorismo islámico” consiste en tomar en serio todo lo que dice el Corán. No hay que dividir a los musulmanes en los buenos “moderados” y en los malos “fanáticos-extremistas”. Todos los musulmanes tienen los mismos principios: el Corán, el ejemplo de Mahoma y la historia del Islam. Los musulmanes que hacen la guerra quieren cumplir la voluntad de Alá y ejecutar una obra meritoria. La doctrina islámica los respalda e incita a actuar de esa manera.

El semanario en cuestión publicó unos versículos del Corán que hablan de la paz, sin mencionar ni uno de los muchos que hablan de la guerra santa o jihad. El autor quiere vender una versión edulcorada del Islam, adaptándolo al ambiente actual: ecumenismo, libertad, derechos humanos, fraternidad. Eso nunca existió ni existirá en el Corán.

¿QUÉ ES EL ISLAM, QUIÉN LO FUNDÓ?

El Islam fue fundado por Mahoma en Arabia, 622 años después de Cristo. San Juan Damasceno (650-750), que vivió en la Siria conquistada por los árabes en 634, en su “Libro sobre las herejías” escribió: “Hay también la religión de los ismaelitas [árabes] que domina todavía en nuestros días, extravía a los pueblos y anuncia la venida del Anticristo”. Se levantó entre los árabes idolatras “un falso profeta, llamado Mahoma, que después de tomar conocimiento del Antiguo y Nuevo Testamente, y haber frecuentado probablemente a un monje arriano [que niega la divinidad de Cristo] fundó su propia herejía. Después de haberse ganado el favor del pueblo simulando la piedad, insinuó que una Escritura venida del cielo le fue revelada por Dios. Habiendo redactado en su libro unas doctrinas risibles, transmitió a los árabes esta manera de adorar a Dios”.(1)

En el siglo VII todos los pueblos mediterráneos eran cristianos y la península arábiga estaba bastante evangelizada. Sólo quedaban unas tribus paganas. Mahoma pretendió tener revelaciones de Alá y se proclamó profeta. Los comerciantes de La Meca lo rechazaron. En 622 tuvo que refugiarse en la ciudad de Yatrib (la cual hoy se llama Medina) y allí logró atraer a algunos hacia su religión. La comunidad judía de Yatrib no lo reconoció como profeta. Por eso Mahoma la castigó. La enemistad entre judíos y musulmanes data de aquel entonces.

Cuando Mahoma pudo fortalecerse, se lanzó a asaltar ricas caravanas junto a sus compañeros. Hizo la guerra y se proclamó jefe religioso, civil y político de los árabes. Por esa razón en el Islam no hay distinción entre la religión y la política, entre lo civil y lo religioso.

En 630, acompañado de sus huestes, conquistó la ciudad de La Meca. Bernardino Llorca escribe: “Podemos, pues, afirmar que el verdadero origen de las llamadas inspiraciones de Mahoma, las verdaderas fuentes inspiradoras del Corán y del Hadiths (dichos de Mahoma), son: en primer lugar, la voluntad dominadora y, por consiguiente, una política sin escrúpulos por parte de Mahoma, que para conseguir su ideal de dominio no se arredraba ante ninguna dificultad ni crimen alguno, y por lo mismo, organizó la guerra santa o guerra de exterminio de todos los que se oponían al triunfo de su ideología”.(2)

Mahoma fue el fundador de la guerra santa. De hecho, “lo nuevo que trajo Mahoma fue, además de su religión, este impulso hacia afuera [de Arabia], un ansia desbordante de conquista, que lo convirtieron a él y a su pueblo en verdaderos conquistadores religioso-políticos”.(3)

Mahoma se consideró como el último y el mayor de todos los profetas. Los musulmanes lo tienen como tal. El Corán es considerado como la última revelación divina y acusa a cristianos y judíos de haber falsificado la Biblia.

Mahoma murió en 632 después de haber sometido a su poder la península arábiga uniendo las tribus árabes belicosas y nómadas acostumbradas al pillaje de las naciones vecinas. A su muerte lo sucedieron Abû Bekr y después Omar, quienes se entregaron al pillaje de Siria. Una simple operación de razzia se transformó en una conquista definitiva y dio nacimiento de un imperio anticristiano sobre las ruinas de la antigua cristiandad, sabiendo capitalizar las divisiones surgidas entre los cristianos después de los concilios de Éfeso (431) y Calcedonia (451) que condenaron el nestorianismo y el monofisismo.

EL ISLAM NIEGA Y COMBATE EL CATOLICISMO

El dios del Islam, Alá, que habla en el Corán, niega y condena absolutamente la Santísima Trinidad, la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y la redención por la cruz; califica a la Iglesia y a sus representantes de meros infieles:

Negación de la Trinidad: “No digáis: Hay trinidad. Cesad de hacerlo. Esto os será más ventajoso, pues Alá es único. Gloria a él. ¿Cómo tendría un hijo?” (Corán, IV, 169).

Aquellos que creen en la Trinidad son infieles: “Infiel es el que dice: Dios es el tercero de la trinidad, en tanto que no hay más Dios que el Dios único. Si no cesan (…) en verdad un castigo doloroso alcanzará los infieles” (Corán, V, 77).

Cristo es un puro hombre: “Jesús es a los ojos de Alá, lo que es Adán. Alá lo formó del polvo y luego le dijo: Sea y fue” (Corán, III, 53).

Los cristianos son infieles: “Infiel es el que dice: Dios es el Mesías [Cristo], hijo de María” (Corán, V, 76). “Los cristianos dicen: el Mesías es hijo de Dios. Tales son las palabras de sus bocas; al decirlas se semejan a los infieles de otro tiempo. ¡Que Dios les haga la guerra!” (Corán, IX, 30).

Negación de la crucifixión: “Los judíos dicen: Hemos condenado a muerte al Mesías, a Jesús, hijo de María, al enviado de Alá. No, no lo han matado, no lo han crucificado; un hombre que se le parecía fue puesto en su lugar, (...) no lo han matado realmente. Alá lo ha elevado a él” (Corán, IV, 156).

El Corán debe reemplazar la Biblia: Alá “ha enviado a su apóstol [Mahoma] provisto de la dirección y de la verdadera religión, para elevarla por encima de todas las religiones” (Corán, XLVIII, 28).

EL CORÁN Y LA GUERRA SANTA ISLÁMICA

No se puede entender lo que pasa hoy y lo que pasó con el Islam desde su nacimiento sin considerar al Corán como punto de referencia de la mentalidad, del derecho, de la política y de la actitud de los musulmanes. Tratar de “fanáticos” a los musulmanes que toman el Corán en serio es una muestra de suma ignorancia. Todos los musulmanes están perfectamente de acuerdo en que el Corán es la verdad divina comunicada a los hombres. En toda religión el fundador es un modelo que debe ser imitado.

Sus primeros compañeros son los que realmente saben explicar y transmitir lo que enseñó el fundador. Su actuación y sus palabras son ejemplos que los secuaces deben reproducir. Ahora bien, si Mahoma, el fundador, y sus primeros lugartenientes, los califas, fueron hombres pacíficos, entonces los “terroristas” de hoy no serían verdaderos musulmanes, sino “extremistas” que deforman la religión islámica.

Sin embargo, la historia nos enseña todo lo contrario. Mahoma y los califas sometieron por la fuerza primero a toda Arabia y después, aprovechando de las divisiones entre cristianos, conquistaron por medio de la guerra a Siria, Palestina, Egipto, Libia, Túnez, Argelia, Marruecos, casi toda España, Portugal, hasta el sur de Francia, Turquía, Irak, Irán, Armenia, y Afganistán hasta la India. La guerra es el medio principal de difusión del Islam.

Por eso, los que hoy son llamados “terroristas” son en realidad los verdaderos musulmanes. Quieren practicar su religión e imitar a su profeta, conquistando a sangre y fuego al mundo para el Islam. Ni más ni menos que lo que hicieron los primeros musulmanes con la guerra santa.

La guerra santa es para el Islam lo que las misiones son para el catolicismo. Se dice de Mahoma que intervino en unas ochenta batallas. El Corán incita a la guerra santa más de cien veces. Quizás hay musulmanes que no quieren matar ni hacerse matar. Ése no es el problema. Lo que interesa es lo que es la doctrina musulmana considerada como revelación divina y lo que los musulmanes piadosos piensan hacer como obra de bien, poniendo en práctica esa misma enseñanza.

He aquí algunas citas al respecto: “Combatid en la senda de Dios [=haced la guerra santa por la causa de Alá] (…) Matadlos doquiera que los halléis y expulsadlos de donde ellos os han expulsado. La tentación de la idolatría es peor que la carnicería de la guerra” (Corán, II, 186-7); “Se os ha prescrito la guerra”, (Corán, II, 212); “Si no marcháis al combate, Alá os castigará con un castigo doloroso; os reemplazará por otro pueblo” (Corán, IX, 39); “¡Oh creyentes! Combatid a los infieles que os rodean; que hallen siempre en vosotros una acogida ruda” (Corán, IX, 124); “Cuando encontréis a los infieles, matadlos hasta el punto de hacer con ellos una carnicería y estrechad fuertemente las trabas de los cautivos. Luego ponedlos en libertad o entregadlos mediante un rescate cuando la guerra haya cesado. Obrad así” (Corán, LXVII, 4 y ss.); “No mostréis cobardía y no llaméis a los infieles a la paz cuando sois los más fuertes y Alá está con vosotros” (Corán, 47, 37); “Combatid a los infieles hasta que no haya ya tentación (de idolatría) ni más culto que el del Dios único” (Corán, VIII, 40); “No os deis tregua en la persecución de vuestros enemigos” (Corán, IV, 105).

EL “DHIMMI”, CRISTIANO SOMETIDO EN EL ISLAM

Entre cristianos y musulmanes nunca hubo igualdad de derecho. Los cristianos que se defendían eran reducidos a esclavitud o directamente asesinados; los que se rendían sin luchar y entregaban sus ciudades eran considerados “dhimmi”, o ciudadanos de segunda clase, que debían ser humillados, pagar tributos especiales, servir al Islam y no hacer ninguna propaganda del cristianismo.

Bat Ye’or, especialista en el estatuto del dhimmi, escribe: “Un análisis más detallado de la condición del «dhimmi» descubre que, bajo ciertos aspectos, fue inferior a la del esclavo. En efecto el esclavo, a pesar de ser privado de su libertad, no sufría como el «dhimmi» el envilecimiento obligatorio y constante prescrito por la religión. El menosprecio de la persona y su inferiorización erigido en principio teológico y político constituye el aspecto principal de la civilización de la «dhimmitud». Es la ignominia de la inferioridad, que legitima derramar la sangre del «harbi» [a quien debe hacerse la guerra], que justifica el jihad y la anonadación de los «dhimmi»”.(4)

Todos estos aspectos fueron justificados por los juristas musulmanes mediante versículos del Corán. Bat Ye’or dice: “A la vista de las innumerables fuentes consultadas, parece que estas medidas de humillación siempre fueron aplicadas en el conjunto del dar al-Islam. Los períodos de aligeramiento o alivio constituyen situaciones excepcionales, temporarias, resultando de conjunciones efímeras y accidentales. (...) Los teólogos musulmanes justifican la humillación de los «dhimmi» invocando versículos coránicos y las Hadiths, [dichos de Mahoma]. Los «dhimmi» son acusados de falsificar la Biblia y de negar la superioridad del Corán perseverando en el error”.(5)

Las persecuciones que sufren los cristianos bajo el imperio de la ley islámica no es tema de un pasado más o menos remoto. Desde hace años en Sudán se persigue a los cristianos que no aceptan la islamización del país. En Arabia Saudita viven actualmente unos 500.000 cristianos a los que se les prohíbe bajo pena de cárcel o expulsión tener una capilla, celebrar Misa o poseer una Biblia. Durante la Guerra del Golfo los helicópteros tuvieron que ocultar la cruz y pintar en su lugar la media luna…

UNOS PRINCIPIOS BÁSICOS PARA ENTENDER EL ISLAM

¿Puede cambiar el Islam? Dejemos que el Corán responda: “Las palabras de Alá no cambian” (Corán, X, 65); “Alá ha enviado a su apóstol [Mahoma] con la dirección y la verdadera religión [Islam], para elevar ésta por encima de todas las demás religiones” (Corán, IX, 33). En el contexto del islamismo, algo como el Vaticano II es simplemente impensable. Para los musulmanes la única verdadera religión es el Islam: “Todo el que desee otro culto que no sea la resignación a Dios (Islam), ese culto no será recibido por él; y en el otro mundo él será del número de los desgraciados” (Corán, III, 79). El último y sello de todos los profetas es Mahoma (Corán, XXXIII, 40).

El Corán es la palabra de Alá. Todo lo que dice es verdad absoluta, sin ningún error. Los que ponen en práctica el Corán son los musulmanes piadosos, los demás son impíos.

El mundo entero pertenece a Alá y fue dado a los musulmanes; esto tienen que reconquistarlo apelando a todos los medios.

Por el momento el mundo está dividido en dos partes: dar al-Islam y dar al-harb: tierra del Islam y tierra de guerra. Las tierras no islámicas deben ser conquistadas e islamizadas mediante una infiltración pacífica, la islamización de los autóctonos, el matrimonio, procreación de muchos hijos o la guerra. Cada mezquita que se construye allí es un territorio “liberado” y entregado al dar al-Islam. Por esa razón Mons. Bernardini dijo en el Sínodo de Obispos en 1999: “Que nunca se dé una iglesia católica a los musulmanes para su culto; eso sería la prueba más cierta de nuestra apostasía”.

Los cristianos y los judíos falsificaron las Escrituras que recibieron antes de la venida de Mahoma. Por tanto, son infieles: “¡Oh vosotros los que habéis recibido las escrituras! ¿Por qué revestís la verdad con el manto de la mentira? ¿Por qué la ocultáis, vosotros que la conocéis?”

Cristo es un simple profeta menor que Mahoma. Considerarlo como Dios es un crimen de infidelidad, que pone a los católicos al mismo nivel que los idólatras.

El Corán y la doctrina musulmana están por encima de cualquier ley humana, de cualquier dignidad del hombre o de cualquiera de sus derechos. Los musulmanes pueden aprovecharse de las leyes occidentales para instalarse y organizar sus comunidades en países católicos, esperando un día llegar a dominarlos.

Los musulmanes son soldados de Alá y deben someter todo el planeta al Islam. Para lograrlo, pueden utilizar todos los medios: la mentira, el engaño, la subversión o la fuerza.

El vocabulario islámico traducido en lenguas cristianas parece adquirir un contenido cristiano y engaña a la gente. Las realidades a las que apuntan las palabras en árabe, sobre todo en el Corán, son diferentes y tiene un sentido islámico propio.


NOTAS:
(1) San Juan Damasceno, “Escritos sobre el Islam”, París, ed. du Cerf, sources chrétiennes, 1992, págs. 211-213.
(2) Llorca - Villoslada - Laboa, “Historia de la Iglesia Católica ”, Tomo I : Edad antigua, Madrid, BAC, 1990, pág. 728.
(3) Llorca - Villoslada - Laboa, “Historia de la Iglesia Católica ”, Tomo I: Edad antigua, pág. 719.
(4) Bat Ye’or, Face au danger intégriste, Juifs et Chrétiens sous l’Islam, págs. 86-87.
(5) Bat Ye’or, Face au danger intégriste, Juifs et Chrétiens sous l’Islam, págs. 88-89.

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18 junio 2010 5 18 /06 /junio /2010 05:20

El Arzobispo de Guadalajara, Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, destacó la necesidad de purificar la memoria histórica sobre el proceso de la independencia de México y la verdad de los hechos y personajes que lo conforman, al celebrarse el bicentenario de estas fechas, para así promover la paz y la reconciliación en el país al margen de ideologías que manipulen sus distintos aspectos.cardenalsandoval.jpg
En la sesión de apertura de la IV Jornada Académica: "Iglesia – Independencia" que se realiza en esta ciudad en el Hospicio Cabañas, el Purpurado dijo que "al celebrar estas fechas memorables de nuestra historia patria, se trata de recordar agradeciendo, de rectificar la historia con la verdad de los hechos y de reconciliarnos como pueblo en la verdad que nos hace libres".

Se trata, continuó, "de purificar la memoria histórica". "El pueblo mexicano en general conoce muy poco de su historia, de su verdadera historia, pues muchos de los que la han escrito se han dado a la tarea de mutilarla o deformarla, según la ideología y los intereses de facciones políticas", añadió.

"¿Y cuál ha sido el resultado?", cuestionó el Arzobispo: "una historia manipulada y maniquea, en la que de un lado todo es luz y del otro todo tinieblas; una división tajante entre buenos y malos. Los ‘héroes’ oficiales se le presentan al pueblo, perfectos, impolutos y casi sobrehumanos. En cambio los ‘villanos’, es decir los vencidos, son envilecidos hasta lo increíble, sin reconocerles ninguna cualidad o mérito".

"Es muy de desear que en estas fechas del Bicentenario del inicio de la Independencia y del Centenario del inicio de la Revolución, se investigue y salga a la luz la verdad sobre hechos y personas. Será un bien apetecible y de gran provecho para México, en orden a su integración y unidad y, por consiguiente, un gran tributo a la paz y reconciliación de los mexicanos".

El Cardenal Íñiguez señaló que actualmente hace falta mucho empeño "para superar los graves problemas que ahora nos agobian, tales como el crimen organizado y la violencia desatada en el país, la corrupción generalizada, la ineptitud administrativa, el deterioro de la familia y los ataques a la vida, así como el secularismo creciente que nos invade e invita a vivir como si Dios no existiera, privándonos de la luz del Evangelio y del soporte de la moral cristiana".

"Ayudemos todos, basados en la verdad, a la reconciliación y a la integración y que la historia verdadera cure heridas y conduzca a la paz", concluyó.

Por su parte, el Arzobispo de Morelia y Presidente de la Comisión Episcopal para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana , Mons. Alberto Suárez Inda, señaló que "la Iglesia en México debe ser inspiradora de reflexión profunda y sabia frente a la historia Patria. La historia no ha de ser vista como un cadáver que hay que diseccionar, si no que es el lugar del encuentro con la verdad del hombre y de su destino trascendente, de modo que su estudio no deja de interpelar a cada paso nuestra conciencia".

Los creyentes, prosiguió, "más que limitarnos a describir la historia, estamos llamados a interpretarla mediante la razón en constante diálogo con la fe. No pretendernos quedar con los puros datos, sino, a través de ellos, buscar nuestra identidad en el sustrato cultural de nuestra nación".

"El objetivo que nos hemos trazado en estas cinco jornadas académicas, es ofrecer la posibilidad de ir conformando un marco de referencia que nos permita una lectura serena y objetiva de la Independencia y la Revolución Mexicana, que nos ayude a recuperar, a sacar a flote las profundas raíces católicas de nuestra identidad nacional".

Otras de las metas de estas jornadas, dijo el Arzobispo, también son "rescatar los ideales y valores que inspiraron a nuestros antepasados, superar la tentación de la violencia que destruye, así como proponer una nueva presencia y compromiso de la Iglesia, desde una cultura que ofrece el servicio del Evangelio, para asumir y ejercer nuestra corresponsabilidad en la construcción de nuestro país".

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18 junio 2010 5 18 /06 /junio /2010 04:01

 Unos 200 jóvenes católicos se congregaron pacíficamente en el atrio de la Catedral de Lyon, en Francia, para defenderlo de una manifestación anti-católica organizada el lobby gay que querían realizar un evento en el que diversas parejas del mismo sexo se iban a besar para «celebrar» el «Día Mundial contra la Homofobia».


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En medio de un cordón policial, los católicos respondieron a las blasfemias e insultos de manera pacífica y rezando de rodillas. Los hechos sucedieron el pasado 18 de mayo en la Plaza de Saint Jean, frente a la Catedral de Lyon. Durante la defensa los jóvenes católicos también le cantaron a María, de rodillas: “Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores”.

 

Entre las pancartas de los católicos se podía leer una mayor que decía: “¡No más católico-fobia!”. Otros de los lemas que se oyeron, mientras sostenían una bandera del Vaticano, fueron: “¡Saint Jean (la Catedral) es nuestra!” y “¡Europa, Juventud, Cristiandad!” Finalmente, y tras tres horas de defensa de la Catedral por parte de los católicos, la policía dispersó a los homosexuales y también agredió y arrestó a algunos de los católicos. Para algunos bloggers, este hecho culminó con una victoria moral de los jóvenes defensores de Saint Jean, al no haberse producido el polémico “kiss-in”, común en estas polémicas manifestaciones del lobby de gays y lesbianas. En declaraciones a Télé Lyon Métropole, uno de los jóvenes defensores de la Catedral señaló que “se pudo haber hecho la manifestación ayer, pero no se hizo ¿por qué no? y delante de la Catedral… eso es un gesto de provocación. Creo que la homosexualidad, concretamente los actos homosexuales carecen de pureza y de algunos ideales”.

 

Cabe agregar que uno de los jóvenes católicos que se encontraba rezando, con un crucifijo en mano, fue agredido brutalmente por uno de los policías franceses. Fue denigrado física y moralmente por defender su fe católica, su heroismo es digno de ser imitado.

 


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5 junio 2010 6 05 /06 /junio /2010 06:21

MISA DE SIEMPRE, O MISA DE PABLO VI
¿Cuál elegir? Un problema de conciencia

  

missa tridentina 502  
     

Presentamos a nuestros lectores un texto
del Padre Jean-Michel Gomis dividido en tres partes,
publicado en parte en la Revista “Iesus Christus”:


I. ¿Qué es la Santa Misa?
II. Formación del Rito Romano tradicional, llamado “Misa de San Pío V”
III. Formación del Novus Ordo Missæ, llamado “Misa de Pablo VI”.

¿RUPTURA O CONTINUIDAD?

El 7 de julio de 2007 el Papa Benedicto XVI publicaba el Motu proprio Summorum Pontificum. Este documento reafirmaba una verdad constantemente negada a lo largo de los cuarenta últimos años, por la que fue perseguido Monseñor Lefebvre, muchos sacerdotes y fieles: la no abrogación del rito romano tradicional, llamado también “Misa de San Pío V”, y la posibilidad para cada sacerdote de celebrar en este rito. Pero al mismo tiempo que alegraba a los hijos de Monseñor Lefebvre por este restablecimiento de la verdad, provocó también graves críticas de los mismos.(1) ¿Se podía igualar, o más bien subordinar, la Misa de siempre (llamado “Rito extraordinario” en el documento, o sea de uso excepcional) a la “Misa de Pablo VI” (llamado Rito “ordinario”, esto es, de uso habitual)? ¿Cómo no quedarse perplejo al ver a Benedicto XVI, en la Carta que acompañaba el Motu proprio, hablar del “valor y santidad del nuevo rito” y decir que “no hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura”? (2)

Sin embargo, en 1969, unas semanas después de la promulgación del Novus Ordo Missæ, los Cardenales Ottaviani (en aquel entonces Pro-prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe) y Bacci no dudaban en escribir a Pablo VI: “El nuevo Ordo Missae, si se consideran los elementos susceptibles de apreciaciones muy diversas, que aparecen sobreentendidos o implícitos, se aleja de manera impresionante, tanto en el conjunto como en los detalles, de la teología católica de la Santa Misa, tal como fue formulada en la XXIIª sesión del Concilio de Trento”.(3) Este Novus Ordo consuma una “grave fractura” (4) y “es evidente que ya no quiere seguir expresando la fe de Trento. A esta fe, sin embargo, están vinculadas para siempre las conciencias de los católicos. Por consiguiente, después de promulgado el Novus Ordo, el verdadero católico, de cualquier condición u orden, se encuentra en la trágica necesidad de optar entre cosas opuestas entre sí”.(5) La afirmación de una ruptura doctrinal entre el rito nuevo y el tridentino no podía ser más clara.

Con el presente estudio queremos poner de manifiesto los fundamentos de esta grave afirmación, y recordar cuál debe ser, a la luz de la doctrina perenne de la Iglesia, el juicio doctrinal y la actitud práctica del católico respecto a la “Misa de Pablo VI”. Dividiremos nuestro estudio en tres partes: después de recordar la doctrina católica sobre el Sacrificio de la Misa, resumiremos el desarrollo histórico del rito romano hasta San Pío V, dejando para el final el estudio propiamente dicho del Novus Ordo Missæ o “Misa de Pablo VI” .(6)

Primera Parte:
¿Qué es la Santa Misa?

En el Catecismo de San Pío X leemos que “la Santa Misa es el Sacrificio del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, que se ofrece sobre nuestros altares bajo las especies de pan y de vino en memoria del Sacrificio de la Cruz. (…)(7) El Sacrificio de la Misa es sustancialmente el mismo de la Cruz (…)” . Por lo tanto, para comprender la esencia de la Santa Misa –en la medida que se puede comprender, ya que los misterios de fe no se pueden comprender perfectamente, sino más bien exponer y delimitar–, es necesario definir la noción de sacrificio en general y la esencia del Sacrificio de la Cruz.

A. ¿QUÉ ES UN SACRIFICIO?

En el siglo XIII, Santo Tomás no dudaba en afirmar que “en cualquier época y en cualquier nación los hombres ofrecieron siempre sacrificios”.(8) Sin embargo, nuestra época irreligiosa, marcada por la pérdida del sentido de Dios y su reemplazo por el culto al hombre, desconoce la misma noción de sacrificio. Inspirándose de la doctrina del Doctor Común,(9) el Catecismo de San Pío X enseña que “el sacrificio en general consiste en ofrecer una cosa sensible a Dios y destruirla de alguna manera en reconocimiento de su supremo dominio sobre nosotros y sobre todas las cosas”.(10) Expliquemos los elementos de esta definición.

1. ¿A quién se ofrece el sacrificio, y para qué?

El destinatario del sacrificio es necesariamente Dios (el Dios verdadero o un dios falso); el sacrificio es por naturaleza un acto de adoración. Es la oblación “de algo exterior como testimonio de nuestra sumisión a Dios”.(11) Con este espíritu, el pagano Traseas en el siglo Iº, condenado por Nerón a abrirse las venas, rociaba la sala con su sangre para ofrecerla en libación a Júpiter (considerado por los romanos como el dios supremo): quería manifestar que su vida sólo le pertenece a Dios, y que nadie más puede disponer de ella.

Además de la adoración el sacrificio puede tener otros fines:

- La acción de gracias (en griego: “eucaristía”). Se trata de agradecer a Dios por los beneficios recibidos. Por ejemplo, los romanos celebraban las victorias importantes entrando triunfalmente en Roma y yendo al templo para ofrecer sacrificios. En el Antiguo Testamento, el sacrificio del cordero pascual conmemoraba el fin de la cautividad de Egipto y el paso del Mar Rojo.(12)

- El pedido o impetración. Se ofrece el sacrificio con el fin de pedir algunos beneficios. En China, por ejemplo, los emperadores de la dinastía Ming iban tres veces al año al Templo de Pekín para ofrecer animales en sacrificio, pidiendo la lluvia y la protección para gobernar durante un año.

- La expiación o satisfacción. Se trata de implorar el perdón divino y ofrecer víctimas para reparar las faltas cometidas. Estos sacrificios se encontraban tanto en los ritos paganos como judíos. Un sacrificio por el pecado se ofrecía todos los días en la religión del Antiguo Testamento, y una vez al año tenía lugar el sacrificio incruento del chivo expiatorio: cargándolo con todos los pecados de Israel, se lo expulsaba al desierto.(13) Estos sacrificios tenían por finalidad hacer a Dios favorable y propicio a los hombres, de manera que escuche sus súplicas. Por eso se habla también de propiciación.

2. ¿Quién lo ofrece?

Los pueblos siempre nombraron a algún encargado para ofrecer a Dios el sacrificio: el sacerdote. El sacerdote es mediador, esto es, el representante de los hombres ante Dios, y a la vez el representante de Dios ante los hombres. Generalmente es consagrado durante una ceremonia ritual particular, como lo vemos en el caso del sacerdocio judío del Antiguo Testamento.(14)

3. La acción sacrificial: una oblación, con destrucción de la realidad ofrecida.

El sacrificio consiste en una oblación, cruenta o incruenta, “signo del sacrificio interior espiritual, con que el alma se ofrece a sí misma a Dios”.(15) La oblación incluye la destrucción de la víctima, para manifestar el soberano dominio de Dios sobre la creación. Generalmente se presentaban oblaciones cruentas (con efusión de la sangre) en el caso de los sacrificios de expiación y propiciación: con su pecado, el hombre había merecido la muerte y la ira divina. La inmolación del animal reemplazaba la del pecador, manifestando que el hombre reconocía la gravedad de su culpa y su deseo de repararla.

4. La realidad ofrecida: la víctima.

Las realidades ofrecidas en sacrificios fueron muy variadas a lo largo de la historia: objetos, alimentos, animales, y hasta… personas humanas. Asombra ver que casi todos los pueblos de la Antigüedad cayeron en las prácticas abominables del sacrificio humano: aztecas, babilonios, romanos, griegos, habitantes de la India, beduinos, celtas… ofrecieron sus hijos o –más a menudo– sus presos a los dioses.

B. EL SACRIFICIO DE LA CRUZ

Hemos aclarado brevemente la noción de sacrificio, primer paso necesario para seguir adelante con nuestro estudio. Puesto que el Sacrificio del Altar es “sustancialmente el mismo de la Cruz”, en el paso siguiente tenemos que exponer lo que nos enseña la doctrina católica sobre la Pasión de de Jesús. ¿En qué la Pasión fue un sacrificio, y cómo se encuentra en ella la esencia del sacrificio?

1. ¿Fue la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo un sacrificio?

Con unanimidad, la Tradición enseña que “la muerte de Cristo fue sacrificio gratísimo a Dios”.(16) El Concilio de Trento (Ses. XXII, cap.1º) describe de esta manera el drama del Viernes Santo: “El Dios y Señor nuestro [Jesucristo], se ofreció una sola vez a sí mismo a Dios Padre en el altar de la cruz, con la interposición de la muerte, a fin de realizar para ellos [los que habían de ser santificados] la eterna redención”. Veamos cómo esta descripción contiene los elementos esenciales del sacrificio, tal como los vimos en los párrafos anteriores.

2. Destinatario y fines de la Pasión de Cristo.

El destinatario de la Pasión fue “Dios Padre”. El motivo esencial por el que Jesús se entregó a la Pasión fue el amor al Padre: “(Cristo) padeció por amor del Padre, según las palabras del Evangelio según San Juan (14, 31): «Para que sepa el mundo que amo al Padre, y que obro según el mandato que el Padre me dio, levantaos, vámonos de aquí», a saber, al lugar de la Pasión”.(17) Por razón de la perfección del alma y de las virtudes de Jesús, este acto de caridad incluía necesariamente la adoración y gratitud.

Sin embargo el fin esencial de la Pasión fue alcanzar la “eterna redención”. Sobre la Cruz Jesús expió nuestros pecados –“nos amó y nos limpió de nuestros pecados por la virtud de su sangre” (18)– y se ofreció como propiciación por nosotros –“hemos sido reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” (19)–, pidiendo por todos los hombres el perdón y la vida eterna –“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” –(20). Por tanto, es manifiesto que los fines de la Pasión corresponden con los fines de un verdadero sacrificio.

Hay que notar que el Sacrificio de la Cruz fue perfectísimo y alcanzó sumamente la expiación y propiciación por los pecados del género humano: “Cristo, al padecer por caridad y por obediencia, presentó a Dios una ofrenda mayor que la exigida como recompensa por todas las ofensas del género humano. Primero, por la grandeza de la caridad con que padecía. Segundo, por la dignidad de su propia vida, ofrecida como satisfacción, puesto que era la vida de Dios y del hombre. Tercero, por la universalidad de su Pasión y por la grandeza del dolor asumido (…). Y, por tal motivo, la Pasión de Cristo no fue sólo una satisfacción suficiente, sino también superabundante por los pecados del género humano, según aquellas palabras de San Juan (I Jn. 2,2): «Él es víctima de propiciación por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero»”.(21)

3. El sacerdote y la víctima: el mismo Cristo.

En el Sacrificio de la Cruz, el sacerdote y la víctima son uno solo: el mismo Jesús. Lo afirma claramente el Concilio de Trento – “El Dios y Señor nuestro [Jesucristo], se ofreció una sola vez a sí mismo a Dios Padre en el altar de la cruz”– y lo repite muchas veces la Sagrada Escritura: “Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima a Dios cual incienso (de olor) suavísimo” (22); “Yo soy el buen Pastor (…) y pongo mi vida por mis ovejas”.(23)

Se puede decir con toda verdad que Jesús se inmoló a sí mismo porque dejó que los judíos y romanos lo mataran, mientras, siendo Dios, lo podía impedir: “Cristo fue causa de su Pasión y muerte, porque pudo impedirlas. En primer lugar, conteniendo a sus enemigos, de modo que o no quisiesen o no pudiesen matarle. En segundo lugar, porque su espíritu tenía poder para conservar la naturaleza de su cuerpo, de suerte que no recibiera ningún daño. Tal poder lo tuvo el alma de Cristo porque estaba unida al Verbo de Dios en unidad de persona (…) Por consiguiente, al no rechazar el alma de Cristo ningún daño inferido a su cuerpo, sino queriendo que su naturaleza corporal sucumbiese a tal daño, se dice que entregó su espíritu o que murió voluntariamente”.(24)

4. La acción sacrificial: oblación cruenta de los sufrimientos y vida de Jesús.

El mismo Jesús “en la Cruz se ofreció como víctima inmaculada a Dios”,(25) por caridad y obediencia al Padre eterno. Derramó hasta la última gota de su sangre para manifestar la perfecta expiación de los pecados que iba a alcanzar su muerte.

Por tanto, la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo cumple perfectamente con la esencia de un sacrificio: Jesús, Sumo Sacerdote, se ofreció a sí mismo como víctima, derramando su sangre hasta la última gota para alcanzarnos la vida eterna. Nos queda por ver cómo la Santa Misa renueva el Sacrificio del Viernes Santo.

C. EL SACRIFICIO DE LA MISA

1. ¿Es la Santa Misa un sacrificio?

La Santa Misa es un verdadero sacrificio. Es una verdad de fe definida por el magisterio de la Iglesia: “En la última Cena, la noche que era entregado, para dejar a su esposa amada la Iglesia, un sacrificio visible, como exige la naturaleza de los hombres, por el que representara aquel suyo sangriento que había una sola vez de consumarse en la cruz, y su memoria permaneciera hasta el fin de los siglos, y su eficacia saludable se aplicara para la remisión de los pecados que diariamente cometemos… Jesús ofreció a Dios Padre su cuerpo y su sangre bajo las especies de pan y vino, y bajo los símbolos de esas mismas cosas los entregó, para que los tomaran, a sus Apóstoles, a quienes entonces constituía sacerdotes del Nuevo Testamento, al mismo tiempo que les intimaba la orden, tanto a ellos como a sus sucesores en el sacerdocio, de que renovasen la oblación”. (26)

Ya hemos citado la definición de la Misa del Catecismo de San Pío X: “La Santa Misa es el Sacrificio del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, que se ofrece sobre nuestros altares bajo las especies de pan y de vino en memoria del sacrificio de la Cruz. (…) El Sacrificio de la Misa es sustancialmente el mismo de la Cruz (…)”.(27)

El Papa Pío XII, en su magistral encíclica Mediator Dei del 20 de noviembre de 1947, precisa las palabras de su predecesor: “El Augusto Sacrificio del altar no es, pues, una pura y simple conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo, sino que es un Sacrificio propio y verdadero, por el que el Sumo Sacerdote, mediante su inmolación incruenta, hace nuevamente lo que hizo en la Cruz, ofreciéndose al Padre como víctima por el ministerio del sacerdote” (nº 67; de ahora en adelante, cuando citemos esta encíclica, sólo indicaremos el número).

A la luz de estas enseñanzas, podemos establecer un compendio de la doctrina católica sobre el Santo Sacrificio del altar. Comprenderla bien es de mucha importancia para el resto de nuestro estudio.

2. ¿Qué es la Santa Misa?

a) En la Santa Misa, Jesús hace nuevamente la oblación que hizo de Sí mismo en la Cruz. “El Sacrificio de la Misa es sustancialmente el mismo que el Sacrificio de la Cruz”, “representa” el Sacrificio sangriento que se consumó en la Cruz; en los altares, Jesús “hace nuevamente lo que hizo en la Cruz, ofreciéndose al Padre como víctima”. ¿Para qué esta nueva oblación? ¿Por qué razones quiso Jesús instituir el Sacrificio del Altar?

Además de la necesidad natural que tiene el hombre de manifestar su dependencia para con Dios por medio del sacrificio, son dos las principales razones de la institución del Sacrificio de la Misa por el Salvador:

- Perpetuar el recuerdo de nuestra Redención. Se puede decir que, sin la Misa, el recuerdo del Sacrificio de Cristo en el Calvario se hubiera perdido. El Redentor quiso que el hombre jamás pudiera olvidarse de que “así amó Dios al mundo: hasta dar su Hijo único, para que todo aquél que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna”.(28) La Misa es el gran memorial de la Pasión.

- Aplicarnos diariamente la salvación merecida por Jesucristo sobre la Cruz. Es el aspecto más esencial del Sacrificio de la Misa, que vamos a detallar en el párrafo siguiente.

b) Destinatario y fines de la Santa Misa. Siendo un “sacrificio propio y verdadero”, la Santa Misa se dirige necesariamente a Dios. Alcanza perfectamente los cuatro fines del sacrificio:

- La adoración: “El (fin) primero es la glorificación del Padre Celestial. Desde su nacimiento hasta su muerte, Jesucristo ardió en el celo de la gloria divina; y desde la Cruz, la inmolación de su Sangre subió al cielo en olor de suavidad. Y para que este himno jamás termine, los miembros se unen en el Sacrificio Eucarístico a su Cabeza divina, y con Él, con los Ángeles y Arcángeles, cantan a Dios alabanzas perennes, dando al Padre Omnipotente todo honor y gloria” (Mediator Dei, nº 70).

- La acción de gracias: “El segundo fin es dar gracias a Dios. El Divino Redentor, como Hijo predilecto del Eterno Padre, cuyo inmenso amor conocía, pudo dedicarle un digno himno de acción de gracias. Esto es lo que pretendió y deseó, «dando gracias», en la última Cena, y no cesó de hacerlo en la Cruz, ni cesa jamás en el augusto Sacrificio del Altar, que precisamente significa acción de gracias o acción eucarística” (nº 71).

- El pedido: “El hombre, hijo pródigo, ha malgastado y disipado todos los bienes recibidos del Padre Celestial, y así se ve reducido a la mayor miseria y degradación; pero desde la Cruz, Jesucristo «ofreciendo plegarías y súplicas con potente clamor y lágrimas... fue escuchado en vista de su actitud reverente». De igual manera en los sagrados altares ejerce la misma eficaz mediación, a fin de que seamos colmados de toda clase de gracias y bendiciones” (nº 73).

- La expiación, propiciación y reconciliación: “Nadie, en realidad, sino Cristo, podía ofrecer a Dios Omnipotente una satisfacción adecuada por los pecados de la humanidad. Por eso quiso Él inmolarse en la Cruz, «víctima de propiciación por nuestros pecados, y no tan sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo». Asimismo se ofrece todos los días sobre los altares por nuestra redención, para que, libres de la condenación eterna, seamos acogidos en la grey de los elegidos. Y esto no solamente para nosotros, los que vivimos aún en esta vida mortal, sino también para todos los que descansan en Cristo” (nº 72). Detallemos un poco más este aspecto de la Sacrificio del Altar.

c) La Santa Misa aplica diariamente los méritos de Jesús durante su Pasión. El Viernes Santo, “elevado entre el cielo y la tierra, (Jesús) ofreció su vida en sacrificio para salvarnos, y de su pecho atravesado hizo brotar en cierto modo los Sacramentos que distribuyen a las almas los tesoros de la Redención” (nº 18). “El augusto Sacrificio del Altar es un insigne instrumento para distribuir a los creyentes los méritos que brotan de la Cruz del Divino Redentor” (nº 78). Mediante este sacrificio, “se nos aplica la eficacia saludable de la Cruz, para remisión de nuestros pecados cotidianos” (nº 74).

Con Santo Tomás de Aquino, la Iglesia siempre creyó que “en este sacramento se recuerda la Pasión de Cristo en cuanto que su efecto se comunica a los fieles”. (29) “Por este sacramento nos hacemos partícipes de los frutos de la Pasión del Señor”.(30) Por eso en una oración secreta dominical se dice: “Siempre que se celebra la memoria de esta víctima, se consigue el fruto de nuestra redención”.(31) Para resumir, se puede decir que el sacrificio de la Cruz lo merece todo y no aplica nada; el Sacrificio de la Misa no merece nada sino que lo aplica todo.

d) Objeción protestante: Si se necesita la Misa para aplicarnos los méritos de la Pasión de Cristo, entonces ¿habrá que decir que el Sacrificio de la Cruz fue imperfecto? “¡Blasfemia abominable! –dice Lutero–, que contradice a San Pablo cuando afirma la perfección del Sacrificio del Calvario”. Escuchemos a Pío XII responder al heresiarca: “El Apóstol de los Gentiles, al proclamar la superabundante plenitud y perfección del Sacrificio de la Cruz, declara que Cristo, con una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los que ha santificado.(32) En efecto, los méritos de este Sacrificio, como infinitos e inmensos que son, no tienen límites, y se extienden a todos los hombres en cualquier lugar y tiempo, porque en él el Sacerdote y la Víctima es el Dios Hombre (…) Sin embargo (…) es menester que Cristo, después de haber rescatado al mundo al precio valiosísimo de Sí mismo, entre, en la posesión real y efectiva de las almas. De aquí que, para que se lleve a cabo y sea grata a Dios la redención v salvación de todos los individuos y de las generaciones venideras hasta el fin de los siglos, es de necesidad absoluta que entren todos en contacto vital con el Sacrificio de la Cruz y así les sean transmitidos los méritos que de él se derivan. Se puede decir que Cristo ha construido en el Calvario una piscina de expiación y salvación que elevó con la Sangre por Él derramada; pero si los hombres no se sumergen en sus aguas y no lavan en ellas las manchas de sus culpas, no pueden ser purificados ni salvados” (nº 75). “Lejos de disminuir la dignidad del Sacrificio cruento, hace resaltar, como afirma el Concilio de Trento, su grandeza y pregona su necesidad. Al ser renovado cada día, nos advierte que no hay salvación fuera de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo” (nº 78).

e) Quien ofrece el Sacrificio de la Misa: el mismo Jesús, por el ministerio del sacerdote. Entre el sacrificio del Calvario y el Sacrificio de la Misa “idéntico, pues, es el Sacerdote, Jesucristo, cuya sagrada persona es representada por su ministro. Éste, en virtud de la consagración sacerdotal que ha recibido, se asemeja al Sumo Sacerdote, y tiene el poder de obrar en virtud y en la persona del mismo Cristo (33); por eso, con su acción sacerdotal, en cierto modo, presta a Cristo su lengua y le ofrece su mano” (nº 68). En la Misa el sacerdote es el instrumento que el Salvador utiliza para renovar su propio sacrificio.

f) La acción sacrificial. Consiste en una inmolación incruenta con la que Jesús ofrece su Cuerpo y su Sangre en memoria de su Sacrificio en la Cruz, el Viernes Santo. Dicha inmolación es incruenta a causa del estado actual de inmortalidad de Jesús, presente realmente bajo las sagradas especies. La consagración separada del pan y del vino significa la separación del cuerpo y de la sangre de Jesús el Viernes Santo. Es importante recordar que Jesús se ofrece real y actualmente en cada Misa. Lo hace de dos maneras:

- Comunicando a su ministro la virtud de operar la transubstanciación, que convierte la sustancia del pan en su Cuerpo y la del vino en su Sangre;

- Ofreciéndose actualmente desde la gloria del cielo, como lo recuerda el Papa Pío XI en la encíclica Quas Primas: “Cristo, como Sacerdote, se ofreció y sigue ofreciéndose diariamente como víctima por nuestros pecados”.

g) Cuál es la víctima: el mismo Jesús, presente realmente, por transubstanciación, bajo las especies del pan y del vino. Entre el Sacrificio de la Cruz y el del altar, “idéntica es la víctima, es a saber, el Redentor Divino, según su naturaleza humana y en la verdad de su Cuerpo y su Sangre” (nº 69). Durante la Santa Misa, por el ministerio del Sacerdote, Jesús se hace realmente presente, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Esta presencia real, y no solamente simbólica o espiritual, se opera por transubstanciación: cuando el sacerdote pronuncia las palabras consagratorias, toda la sustancia del pan se convierte en el Cuerpo de Jesús, y toda la sustancia del vino se convierte en su Sangre, de manera que después de la consagración sólo subsisten las especies del pan y vino: gusto, color, olor, apariencias, etc.

h) Diferencias entre el Sacrificio de la Cruz y el del altar: El Sacrificio de la Misa es sustancialmente el mismo que el Sacrificio de la Cruz: el mismo sacerdote (Jesús) ofrece la misma Víctima (el mismo Jesús) al Padre eterno por los mismos fines de adoración, acción de gracias, pedido y expiación. Sólo difieren en tres aspectos:

- En cuanto al modo de oblación: El Viernes Santo, la oblación fue cruenta, con efusión de sangre; en la Misa la oblación es incruenta.

- En cuanto al ministro: Durante la Pasión, Jesús se ofreció personalmente, sin intermediario ni instrumento. En la Misa, actúa y se ofrece por el ministerio del Sacerdote.

- En cuanto al fruto del Sacrificio: La oblación de Jesús durante la Pasión mereció todas las gracias de salvación para todos los hombres de todas las épocas. El Sacrificio de la Misa aplica a cada alma en particular el tesoro de méritos de la Pasión.

CONCLUSIÓN: SUMA IMPORTANCIA DEL SACRIFICIO DE LA MISA

Después de haber recorrido la doctrina católica sobre la Santa Misa, comprendemos algo de la gran importancia del Sacrificio de la Misa con relación a la salvación de los hombres. Los Papas y los Santos no se cansaron de hablar del lugar esencial que tiene el Sacrificio del Altar en la vida cristiana: “El Misterio de la Sagrada Eucaristía, instituido por el Sumo Sacerdote, Jesucristo, y por orden suya constantemente renovado por sus ministros, es el punto culminante y como el centro de la religión cristiana” (nº 65); “tiene la máxima eficacia de santificación” (nº 26); es “el acto fundamental del culto divino” y “en él se ha de hallar necesariamente la fuente y el centro de la piedad cristiana” (nº 199) “Conviene (…) que todos los fieles se den cuenta de que su principal deber y su mayor dignidad consiste en la participación en el Sacrificio Eucarístico” (nº 79).

La Santa Misa derrama sobre las almas los tesoros de la Redención. Sin la gracia no hay salvación. Sin la Misa no hay gracia. A menudo las almas desconocen y no tienen conciencia de esta realidad sumamente importante, de la que depende su destino eterno. Pero el enemigo más encarnizado de las almas, el ángel de las tinieblas, conoce muy bien la importancia del Sacrificio del Altar: “La Misa es lo más bello y hermoso que tiene la Iglesia (…) Por eso el demonio siempre buscó privar al mundo de la Misa, por medio de los herejes, haciendo de ellos precursores del anticristo” (San Alfonso de Ligorio). (34)

Terminemos esta parte con unas palabras de un gran amante de la Misa, Monseñor Lefebvre: “Jamás llegaremos a comprender en profundidad el gran misterio de la Misa”. “Debemos persuadirnos de que la Misa no es sólo el acto religioso más importante, sino la fuente de toda la doctrina católica, la fuente de la fe, de la moral individual, familiar, social. De la Cruz continuada sobre el altar descienden todas las gracias que permiten a la sociedad cristiana vivir, desenvolverse; secar la fuente significa extinguir todos los efectos”.(35)



NOTAS:
(1) Monseñor Fellay, Superior General de la FSSPX, decía después del Motu proprio: “Es clarísimo que alrededor de la Misa se juega gran parte de la crisis de la Iglesia. Dos misas, dos teologías, dos espíritus. Por medio de la nueva misa se inoculó en todas las venas del Cuerpo Místico un nuevo espíritu, “el espíritu del Vaticano II”. En cambio, la Misa tradicional irradia el Espíritu católico” (Carta a los amigos y benefactores nº 71). Para un estudio detallado del Motu Proprio “Summorum Pontificum”, se podrán leer los artículos publicados en la revista Sí Sí No No de noviembre 2007 (El motu propio sobre la Misa tradicional) y de marzo 2009 (¿Qué consecuencias se derivan del Motu propio sobre la Misa tradicional?).
(2) Carta de Benedicto XVI acompañando el Motu Proprio Summorum Pontificum, del 7 de julio de 2007.
(3) Carta de presentación del “Breve Examen crítico del Novus Ordo Missæ”, Card. Ottaviani y Bacci, Corpus Christi 1969.
(4) Carta de presentación del “Breve Examen crítico del Novus Ordo Missæ”, Card. Ottaviani y Bacci, Corpus Christi 1969.
(5) “Breve Examen crítico…”, nº VI.
(6) He aquí las principales fuentes que usaremos a lo largo de nuestro estudio: 1) “La Misa nueva”, Louis Salleron, Iction (1978); 2) “El movimiento litúrgico”, R. P. Bonneterre, Iction (1982); 3) “La messe a-t-elle une histoire?”, Ediciones del M.J.C.F. (1997); 4) “Breviario sobre la Hermandad San Pío X”, Cuaderno Fides nº7 (1998); 5) “Marcel Lefebvre une vie”, Ediciones Clovis (2002); 6) “El Drama litúrgico”, Augusto del Río, editoriales Santiago Apóstol y Teodicea (2008); 7) Revista “Sí Sí No No” de habla española; 8) “Un grave problema de conciencia”, suplemento a la Revista “Iesus Christus” nº 60.
(7) Catecismo Mayor de San Pío X, pregunta nº 655-656.
(8) IIa IIae, c. 85, a.1, s.c.
(9) IIa IIae, c.85.
(10) Catecismo Mayor de San Pío X, pregunta nº 653.
(11) IIa IIae, c.85, a.4.
(12) Éxodo, 12.
(13) Levítico, 16, 10.
(14) Éxodo, 29.
(15) IIa IIae, c.85, a.2.
(16) IIIª c.47, a.2.
(17) IIIª c.47, a.2.
(18) Apocalipsis, 1, 5.
(19) Romanos, 5, 10.
(20) San Lucas, 23, 34.
(21) IIIª c. 48, a.2.
(22) Efesios, 5, 2.
(23) San Juan, 10, 14-15.
(24) IIIª c. 47, a.1.
(25) Pío XII, Mediator Dei (1947) nº 1.
(26) Concilio de Trento, Ses. XXII, cap. 1º.
(27) Catecismo Mayor de San Pío X, pregunta nº 655-656.
(28) San Juan, 3, 16.
(29) IIIª c. 83 a.2 ad 1um.
(30) IIIª c. 83 a.1.
(31) Secreta del IXº Domingo después de Pentecostés.
(32) Hebreos, 10, 14.
(33) IIIa, c. 22, art. 4.
(34) Oeuvres du Bx Alphonse de Liguori, 1827, p. 182.
(35) Un Obispo habla, ed. Nuevo Orden (1977), p. 134 y 116.

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2 junio 2010 3 02 /06 /junio /2010 05:02

En Sinaloa se ha extendido el culto a la ‘Niña Blanca’, que según sus seguidores es protectora de los débiles y desamparados, madre de la justicia eterna, dueña de la sabiduría; pero la Iglesia católica lo considera un culto ‘facilón’. Lo cuenta Claudia Beltrán en el portal informativo mexicano Noroeste.

En Sinaloa, a la muerte no se le teme, al contrario, algunos hasta la veneran. A pesar de que la muerte no es reconocida como “santa” por la Iglesia Católica, a los que profesan este culto no les importa, y prueba de ello, es que la adquieren en el mercado a cualquier precio.

Con tal de tenerla cerca, y de manera directa pedirle algún “deseo", un devoto de la “Santa Muerte” lo mismo puede desembolsar 40 pesos por una imagen de ella, que hasta 7 mil pesos. La imagen de la llamada también “Niña Blanca” puede encontrarse en efigies de todos tamaños y precios, así como en escapularios, rosarios, aceites, pulseras, veladoras, amuletos, dijes, y hasta en los jabones de baño.

De acuerdo con información obtenida de las personas que venden estas imágenes en el centro de la ciudad, la “Santa Muerte” no ha dejado de venderse, y más en los últimos tres años. “El culto a la ‘Santa Muerte’ ha venido cada vez cobrando más adeptos en México”, mencionó la tanatóloga Verónica de León de Cuetos.

La también Directora de Déjalos ir con amor, institución de asistencia privada, comentó que de acuerdo con datos de la Secretaría de Gobernación en el país existen cerca de 2 millones de adeptos a la “Santa Muerte". Sus seguidores la consideran como bendita protectora de los débiles y desamparados, madre de la justicia eterna, dueña de la sabiduría.

Aunque la Iglesia católica condena esta veneración, denominándola como pecaminosa, a la mayoría de sus seguidores no les interesa la contradicción entre su religión y el culto a la “santa".
Los productos alusivos a la “Santa Muerte” son traídos a Sinaloa básicamente de México y Monterrey.

La creencia

Donde se venden estas imágenes, se encuentran veladoras para atraer “fortuna en el negocio", “alcance en el dinero", “a una persona deseada", “olvidar a una persona” u “obtener protección". En Sinaloa, así como en otras entidades del país, a la “Niña Blanca” se le organizan rituales, los cuales se harán dependiendo la petición que el devoto le haga. Incluso hasta con qué mano encender la veladora, es parte del ritual.

Veladoras especiales de la “Santísima Muerte” para las personas que tienen un problema legal, también se encuentran en los aparadores de las tiendas. “…Tú que miras en el corazón del malo y el bueno, a ti me acerco para implorarte justicia, a ti santísima muerte, te solicito la imparcialidad de tu balanza, señora mía, ve mi corazón, escucha mis ruegos, pues necesito que tu justicia se haga sobre la tierra y que tu mano diurna guíe las decisiones de los jueces y carceleros”, es parte de lo que se lee en la veladora dirigida a las personas que enfrentan un problema legal.

Verónica de León de Cuetos, quien realizó su maestría en Tenerife, España, con el trabajo Conocimientos, Prácticas, y Tradiciones Alrededor de la Muerte en Sinaloa, puntualizó que el origen de la llamada “Niña Blanca” se encuentra en las fronteras de México. Manifestó que al haber un desencanto de las personas hacia los santos, un sector de la población fue encontrando en la “Santa Muerte” una aliada para su protección, así como para prosperar.

“Los estudiosos de ella dicen que la ‘Santa Muerte’ está vinculada, está asociada a estratos económicos bajos, donde los policías, los narcotraficantes, las prostitutas, los ladrones, tienen cierta tendencia a venerarla para que los protejan en sus trabajos, en sus actos que van a realizar”. Sin embargo, prosiguió, hay gente que no cubre ese perfil, y también la venera. “Tiene un ritual muy particular, se le pone un altar, se le pone bebidas alcohólicas, se le pone tabaco, o en algunos casos se le pone mariguana, que es lo que se ofrece para que ella siga protegiéndolos de todos los males”.

De León de Cuetos mencionó que la mayoría de los adeptos de la “Santa Muerte” son hombres, debido a que son ellos los que están en la calle, en lo público, los que están más expuestos a que les pase algo.

Adriana Vázquez, quien desde hace 20 años vende este tipo de imágenes, aseguró que gente de todos los estratos sociales la adquiere. En el mercado, un locatario, que además de venderla se dedica a leer las cartas, mencionó que tiene en mente instalar un altar a un costado de su negocio, y el dinero que los creyentes dejen, como así sucede, entregarlo a alguna institución social.

“Muchas veces pasa, los creyentes son dados a dejar dinero a un lado de la ‘Santa Muerte’ y ese dinero me ha tocado dárselo a los indigentes”, abundó. Aun cuando hay voces que aseguran que la “Santa Muerte” sí cumple deseos, a cambio de cobrarse la vida de algún ser querido, para los creyentes y vendedores esto es mentira.

Los colores

Cada color tiene un objetivo. Las hay de color negro, verde, morado, rojo, blanco, amarillo.
Incluso, los creyentes pueden comprar la “Santa Muerte” llamada “Las Siete Potencias", debido que en una sola se concentran todos los colores.

Hay colores, como la negra, según se explicó, que protegen al devoto de todo tipo de trabajo, llámese magia negra, velaciones oscuras en contra de la familia, o del negocio, así como de todas las obras espirituales que quieren perjudicar a la persona.

Hay otros colores, que representan el amor, la pasión, que ayudan a estar en armonía con la pareja, con la gente que los rodea, incluso, les representa la estabilidad emocional, según se dijo.

En algunos aparadores, se lee que la “Santa Muerte” de color blanca representa la purificación total, debido a que ayuda a limpiar toda energía negativa principalmente en los hogares donde abundan las envidias y los rencores entre los mismos familiares, mientras que la amarilla, significa el éxito, el dinero, la prosperidad donde sea que se coloque.

Reacción de la Iglesia católica

Esteban Robles Sánchez, vocero de la Diócesis de Culiacán, mencionó que hay una contradicción cuando se califica a la muerte como “santa", quien fue derrotada por Jesucristo.
“Si Jesús que es la plenitud de la santidad venció y destruyó a la muerte, ésta no puede llamarse ’santa’, es una contradicción, en nuestra religión católica no se reconoce la ‘Santa Muerte’ como parte de la doctrina, ni mucho menos invita a la devoción de algo contradictorio a la fe”.

Este culto surge, expresó, en un momento en el cual unas personas no buscan el compromiso ni la obediencia a ninguna institución. “Podemos decir que es un culto facilón en el cual no hay exigencia de conversión ni mucho menos de arrepentimiento, quien se acerca a Dios se supone que va con un espíritu de querer empezar de nuevo, de estar bien con el Señor, y los que dan culto a la ‘Santa Muerte’ no hay ningún arrepentimiento siguen su misma vida”, enfatizó Robles Sánchez.

Acotó que los católicos que le rinden culto a la “Santa Muerte” y sus imágenes están incurriendo en un pecado gravísimo, porque le están atribuyendo poderes que no tiene, ni tendrá jamás. “La Santa Muerte no es Dios, que quede bien claro, no es Dios”, enfatizó. El Padre puntualizó que este fenómeno se da en el contexto de una cultura contemporánea donde las personas buscan remedios fáciles y rápidos, donde no hay un sentido de reflexión, ni de introspección.

Rigoberto Sandoval, creyente, asegura que además de Dios y la Virgen de Guadalupe, cree en la “Santa Muerte". “No debe vérsele como algo grave, sino alguien que también está para ayudar”. Vendedores explicaron que la “Santa Muerte” dorada, que sirve para que les vaya bien en el trabajo, así como la “Siete Potencias", son de las más solicitadas.

La creencia vs dinero

En los mercados hay imágenes de la “Santa Muerte” que se pueden comprar en diversos precios.
Hay imágenes, dependiendo la estatura, que se ofrecen en 40 pesos, 250, 350, 400, 600, 2 mil 500, 5 mil, ó 7 mil. Cesáreo Castillo Barraza, Delegado de la Secretaría de Economía, mencionó que no se tiene un estimado de la derrama económica que se genera por la venta de estas imágenes.

Añadió que el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados no monitorea el desplazamiento de estos artículos, ni tampoco verifica su incremento de precios, debido a que no es representativo del consumo generalizado.

Los símbolos y su significado

El ropaje, la guadaña, el mundo, tienen su significado.

La ropa. La “Santa Muerte” tiene una túnica que la cubre de cabeza hasta los pies. Se habla que es la forma en que las personas ocultan su verdadera apariencia.

La guadaña. Todo cae finalmente bajo la guadaña. Indica que en el camino de la muerte no hay distinciones. Es signo de equidad.

El mundo. No tiene fronteras, está en todo lugar y no distingue entre los diferentes hombres que habitan la tierra, debido que el planeta es todo suyo.

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2 junio 2010 3 02 /06 /junio /2010 05:00

La “Iglesia de la Santa Muerte", que ofició su primera boda gay el pasado 13 de febrero, ha anunciado el pasado 3 de marzo con las solicitudes de otras nueve parejas homosexuales que desean casarse en la capital mexicana, donde la ley ahora permite estos matrimonios. Lo publica hoy El Periódico, con información de Efe. Se trata, como puede observarse en la noticia, de un elemento propagandístico y de difusión de la secta en el país.

“Lo que nosotros bendecimos es el amor que esas personas sienten, el amor no tiene sexo. Dios ama a su prójimo y a todos los seres humanos, tengan la preferencia sexual que tengan”, explicó a Efe el máximo responsable del culto de la Santa Muerte, David Romo.

Esta doctrina, que cuenta, según Romo, con diez millones de fieles en México, tiene su punto medular en la figura sagrada de la Santa Muerte y derivan sus creencias del catolicismo, aunque no está reconocida por la Iglesia católica ni se le ha concedido el registro federal como religión.

Uniones sin validez legal

El culto de la Santa Muerte surgió en los años 40 en zonas desfavorecidas del Distrito Federal mexicano y después se extendió al resto del país. Su centro actual está en Tepito, barrio marginal de la capital mexicana.

El pasado 13 de febrero, José Alejandro Pacheco -que se hace llamar Alejandra- y Ricardo Acosta se casaron, pero, por deseo expreso de la pareja, la noticia ha trascendido ayer. No obstante, las uniones homosexuales oficiadas por la Santa Muerte carecerán de validez legal, pues la normativa mexicana sólo reconoce los matrimonios civiles.

Las bodas de la Santa Muerte, “una liberación”

Esta semana se cumple el plazo legal para que se concreten las primeras bodas de este tipo en el Distrito Federal, según la controvertida ley que la Asamblea Legislativa (equivalente al Congreso local) aprobó el 21 de diciembre, calificada de “inmoral” por la Iglesia católica mexicana.

La celebración de bodas entre parejas del mismo sexo por parte de la Santa Muerte “está siendo una liberación”, afirmó Romo, ya que la homosexualidad es una realidad “que muchas familias mexicanas consideraban un estigma y vivían en secreto”.

Desde el anuncio oficial de la celebración del primer matrimonio gay por parte de esta doctrina, ha comentado Romo, han sido muchos los seguidores que le han preguntado “cómo respetar y ayudar a los homosexuales”.

Como ejemplo de normalización, el “sacerdote” de la secta señaló que, cuando “hombres vestidos de mujer” acuden al Santuario y todos los asientos están ocupados, otros hombres “les ceden su silla como a cualquier dama”.

El culto de la Santa Muerte surgió en los años cuarenta en zonas desfavorecidas de Ciudad de México y después se extendió al resto del país. Su centro actual está en Tepito, barrio capitalino marginal.

fuente: infocatolica.com

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