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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 07:59



ORDINARIO DE LA MISA



PRIMERA PARTE DE LA MISA



 
La primera parte de la Misa va del comienzo al Ofertorio. Es la Misa de los Catecúmenos; Sirve de preparación al Santo Sacrificio propiamente dicho.

  Nos preparamos por medio de la Oración, la Alabanza y la Instrucción.

Oraciónes: Oraciones al pie del altar. - Kirye. - Oraciones.

Alabanza: Introito. - Gloria. - Gradual. - Aleluya.

Instrucción: Epístola. - Evangelio. - (Sermón). - Credo

 El Sacerdote recita alternadamente con el monaguillo, el salmo Judica me, que expresa la tristeza, la confianza y la alegría:

  Tristeza por vivir en la tierra del exilio, en medio de un mundo corrupto y enemigo de Dios, expuestos al pecado.

  Confianza en la misericordia Dios Padre, cuyo Hijo Jesús ha muerto para expiar nuestros pecados, y que nuevamente sobre el altar nuevamente va a pedir perdón por nosotros.

  Finalmente alegría, al pensar en subir al altar, después de haber obtenido la paz de una buena conciencia.

  Este es el sentimiento de alegría que debe dominar en nosotros cada vez que asistimos a Misa. La asistencia a Misa debe ser para nosotros una dulce obligación, sobre todo los domingos.



(MISA DE LOS CATECÚMENOS)


1. - Ejercicio preparatorio



De rodillas

   Una vez que el Celebrante ha preparado el Cáliz en el altar y ha registrado el Misal, baja las gradas, hace la genuflexión al Santísimo Sacramento encerrado en el Sagrario y empieza con la señal de la Cruz, diciendo (y todos los asistentes con él):


In Nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen...


Ver el ordinario de Misa COMPLETO

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 07:49

De la Santa Misa y cómo se ha de oír
por San Francisco de Sales






No te he hablado aún del sol de los Ejercicios espirituales, que es el santísimo y soberano Sacrificio de la Misa, centro de la Religión cristiana, alma de la devoción, vida de la piedad, misterio inefable que comprende el abismo de la caridad divina, por el cual, Dios, uniéndose realmente a nosotros, nos comunica con magnificencia sus gracias y favores.

La oración, unida con este divino Sacrificio, tiene una indecible fuerza, de modo que por este medio abunda el alma de celestiales favores, como apoyada sobre su amado, el cual la llena tanto de olores y suavidades espirituales, que parece una columna de humo producida de las maderas aromáticas de mirra y de incienso y de todos los polvos que usan los perfumadores, como se dice en los Cantares.

Procura, pues, con toda diligencia oír todos los días Misa para ofrecer con el sacerdote el sacrificio de tu Redentor a Dios, su Padre, por ti y por toda la Iglesia. Allí están presentes muchos ángeles, como dice San Juan Crisóstomo, para venerar este santo misterio; y así, estando nosotros con ellos y con la misma intención, es preciso que con tal compañía recibamos muchas influencias propicias. En esta acción divina se vienen a unir a nuestro Señor los corazones de la Iglesia triunfante y los de la Iglesia militante, para prendar con El, en El y por El el corazón de Dios Padre, y apoderarse de toda su misericordia. ¡Oh, qué
felicidad es para un alma contribuir devotamente con sus afectos a un bien tan necesario y apetecible!

Si por algún estorbo inexcusable no puedes asistir corporalmente a la celebración de este soberano Sacrificio, a lo menos envía allá tu corazón, asistiendo espiritualmente. Para esto, a cualquiera hora de la mañana mira con el espíritu a la Iglesia, ya que no puedes de otro modo; une tu intención con la de todos los cristianos y haz desde el lugar en que te halles los mismos actos interiores que harías si te hallases realmente presente en la iglesia al santo Sacrificio.

Para oír Misa como conviene, ya sea real, ya espiritualmente, has de seguir este método:

1. Desde el principio has que el sacerdote sube al altar prepárate juntamente con él, lo cual harás poniéndote en la presencia de Dios, reconociendo tu indignidad y pidiéndole perdón de tus defectos.

2. Desde que el sacerdote suba al altar hasta el Evangelio, considera sencillamente y en general la venida de nuestro Señor al mundo y su vida en él.

3. Desde el Evangelio, hasta concluido el Credo, considera la predicación del Salvador, protesta que quieres vivir y morir en la fe y obediencia a su santa palabra y en la unión de la Santa Iglesia Católica.

4. Desde el Credo hasta el Pater noster contempla con el espíritu los misterios de la Pasión y muerte de nuestro Redentor, que actual y esencialmente se representan en este santo Sacrificio, que has de ofrecer, juntamente con el sacerdote y con el resto del pueblo, a Dios Padre para honra suya y salvación de tu alma.

5. Desde el Pater noster hasta la Comunión, esfuérzate a excitar en tu corazón muchos y ardientes deseos de estar siempre junta y unida a nuestro Señor con un amor eterno.

6. Desde la Comunión hasta el fin, da gracias a su Divina Majestad por su encarnación, vida, Pasión y muerte, y por el amor que nos muestra en este santo Sacrificio, pidiéndole por él que te sea siempre propicio a ti, a tus parientes, a tus amigos y a toda la Iglesia, y humillándote de todo corazón recibe devotamente la bendición divina que te da nuestro Señor por medio de su ministro.

Pero si quieres tener mientras la Misa la meditación de los misterios que vas siguiendo por orden todos los días, no es necesario que te diviertas en hacer estos actos particulares: bastará que al principio hagas intención de que el ejercicio de meditación y oración que tienes sirva para adorar y ofrecer este santo Sacrificio, puesto que en cualquiera meditación se encuentran los actos arriba dichos o ya expresos, o a lo menos implícita y virtualmente.

 

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 07:41

MODO PRACTICO DE CONFESARSE






Confesión. - Arrodillado en la Iglesia, mirando el sagrario o a un crucifijo rezarás un Padre Nuestro al buen Jesús y un Ave María a la Virgen para recordar, aborrecer y confesar todos tus pecados.
Exámenes de conciencia. - Tratarás de recordar todos los pecados que hubieres cometido después de la última confesión bien hecha.  Si hubieres cometido pecados graves, pensarás cuántas veces los has repetido más o menos en un mes, en una semana en un día.  Si la última vez te confesaste mal callando pecados graves por vergüenza, dirás hoy al Padre que la última vez te confesaste mal y le dirás aquel pecado que te has callado.
Luego pregúntate:
   ¿Cuánto tiempo hace que me confesé por última vez? ¿Lo hice
bien? ¿Olvidé algún pecado grave? ¿Callé alguno a sabiendas? ¿Cumplí la penitencia que me dio el confesor?
   1er Mandamiento: ¿Recé mis oraciones de la mañana y de la noche? - ¿Estudié bien el catecismo? - ¿Creí en cosas supersticiosas? ¿en brujerías?
   2º Mandamiento- ¿Juré sin necesidad o con mentira? - ¿Dije palabras malas o injuriosas contra Dios, la Santísima Virgen o los Santos?
3er Mandamiento y Primer Precepto de la Iglesia: ¿He faltado a misa los domingos o fiestas de guardar? - ¿He llegado muy tarde? - ¿Cuántas veces? - ¿He estado en la misa sin atención, jugando, hablando, distrayendo a los demás? - ¿He trabajado sin necesidad los domingos?
   4º Mandamiento: ¿Desobedecí a mis padres?- ¿Les contesté mal? - ¿Les hice enojar? - ¿Falté el, respeto a mi maestro, a los sacerdotes, a los ancianos?
   5º Mandamiento: ¿Me he peleado con mis hermanos y compañeros? - ¿Les guardé odio? ¿o rencor? - ¿Fui orgulloso... envidioso?
6º y 9º  Mandamiento: ¿Dije malas palabras? - ¿Leí libros o revistas malas? - ¿Tuve malas conversaciones? ¿cuántas veces? ¿Hice cosas malas? ¿cuántas veces?
   7º Mandamiento: ¿He robado alguna cosa? - ¿Acepté cosas robadas? - ¿Robé monedas a mis padres?... o golosinas?
8º Mandamiento: ¿Dije mentiras? - ¿Hablé con gusto mal de otras personas? - ¿Acusé falsamente a otro?
Preceptos de la Iglesia.- ¿Confesé y comulgué a lo menos una vez al odio, en el tiempo de Pascua? - ¿Comí carnes en días prohibidos?
Terminado el examen  de conciencia rezarás el Señor mío Jesucristo...   Yo pecador, con la cabeza inclinada.
Acusación.- Comenzarás la confesión diciendo: Bendecidme Padre, porque he pecado.
Hace (di el tiempo, semanas o meses, que no te has confesado).
Me acusó de (y seguirás diciendo todos tus pecados sin dejar ninguno a sabiendas).  Escucha bien lo que diga el confesor y responde a todas las preguntas que te haga.  Mientras el sacerdote te da la absolución junta las manos, inclina la cabeza y reza devotamente el Señor mío Jesucristo...   y después de la confesión cumplirás la penitencia impuesta por el confesor.
 

Acción de gracias de la confesión


   Cuán bueno habéis sido conmigo, - ¡oh Señor! - En vez de castigarme por tantos pecados como he cometido - me los habéis perdonado todos - con infinita misericordia - en esta confesión. -  De nuevo me arrepiento - de todos ellos - y prometo con vuestra gracia - no ofendemos nunca más.

Virgen Santísima, ángeles y santos del cielo, os doy gracias por haberme ayudado - dad las gracias por mi al Señor - por Tanta misericordia y alcanzadme la gracia de ser fiel a mis propósitos hasta el fin de mi vida.  Amén. (Padre Nuestro... Dios te salve María ... ).
 

Un consejo práctico


   Esfuérzate por ser siempre muy devoto de la Santísima Virgen María.

Nunca te duermas sin haber rezado por lo menos tres Ave Marías y el acto de contricción.

    La oración preferida de los Santos y que agrada mucho a la Virgen se llama.  El Santo Rosario.  Consta cada misterio de un Padre Nuestro y diez AveMaría. Cada día se rezan 5 misterios

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Published by A.C.I.A. - en Devocionario
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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 07:33


                                                  PRIMERAS NOCIONES



1. ¿Quién es Dios Nuestro Señor?
   Dios Nuestro Señor es el Ser infinitamente perfecto, creador del cielo y de la tierra.
2. ¿Hay un solo Dios?
   Hay un solo Dios verdadero, creador del cielo y de la tierra, que premia a los buenos y castiga a los malos.
3. ¿Dios ha existido siempre?
   Dios ha existido siempre y siempre existirá, porque es eterno.
4. ¿Dónde está Dios?
   Dios está en el cielo, en la tierra y el todo lugar.
5. ¿Dios lo ve todo?
   Dios lo ve todo, aun nuestros pensamientos. 
 
II

6. ¿Quién es la Santísima Trinidad?
   La Santísima Trinidad es el mismo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero.
7. ¿Cuál es la primera persona de la Santísima Trinidad?
   La primera persona de la Santísima Trinidad es el Padre.
8.    ¿Cuál es la segunda persona de la Santísima Trinidad?
   La segunda persona de la Santísima Trinidad es el Hijo.
9. ¿Cuál es la tercera persona de la Santísima Trinidad?
 La tercera persona de la Santísima Trinidad es el Espíritu Santo.
10. ¿El Padre es Dios?
   Sí, el Padre es Dios.
11. ¿El Hijo es Dios?
   Sí, el Hijo es Dios.
12. El Espíritu Santo es Dios?
   Sí, el Espíritu Santo es Dios.
13. ¿Las tres personas de la Santísima Trinidad son un solo Dios?
   Sí, las tres personas de la Santísima Trinidad son un solo Dios verdadero.


III


14. ¿Qué quiere decir creador?
   Creador quiere decir, que Dios todo lo ha hecho de la nada.
15. ¿Cómo creó Dios al mundo?
   Dios creó al mundo con su voluntad omnipotente, lo conserva con su poder y lo gobierna con su providencia.
16. ¿Cuáles son los seres más perfectos que ha creado Dios?
   Los seres más perfectos que ha creado Dios son los ángeles y los hombre.
17. ¿Qué son los ángeles?
   Los ángeles son unos seres puramente espirituales, dotados de inteligencia y voluntad.
18. ¿Quién es el Angel de la Guarda?
   El Angel de la Guarda, que se llama también Angel Custodio, es un ángel que Dios da a cada uno de nosotros, para que nos proteja en la tierra y nos lleve al cielo.
19. ¿Para qué fin ha creado Dios al Hombre?
   Dios ha creado al hombre para conocerle, amarle, y servirle en esta vida y después gozarle en la vida eterna.
20. ¿Quiénes fueron el primer hombre y la primera mujer que Dios creo?
   El primer hombre fue Adán, cuyo cuerpo hizo Dios de barro y le unió un alma inmortal que creó de la nada, y la primera mujer fue Eva, qué sacó del costado de Adán, dotándola igualmente de un alma inmortal.
21. ¿Dónde colocó Dios a Adán y Eva?
   Dios colocó a Adán y Eva en un lugar delicioso, llamado Paraíso Terrenal.
22. ¿Les impuso algún precepto a Adán y Eva?
   Dios impuso a Adán y Eva el precepto de no comer del Arbol de la Ciencia del bien y del mal.
23. ¿Adán y Eva obedecieron a Dios?
   No. Adán y Eva, tentados por el demonio, desobedecieron a Dios.
24. ¿Cómo castigó Dios a Adán y Eva?
   Dios castigó a Adán y Eva privándolos de la gracia santificante y además los arrojó del Paraíso y los condenó a padecer y morir.
25. ¿Tuvo Dios misericordia de los hombres?
   Sí, Dios tuvo misericordia de los hombres y para salvarlos les prometió y envió un Redentor.
26. ¿Quién es el Redentor que Dios prometió y envió a los hombres?
   El Redentor que Dios prometió y envió a los hombres es el mismo hijo de Dios hecho hombre.
 

IV


27. ¿Cuál de las tres divinas personas se hizo hombre?
   De las tres divinas personas se hizo hombre la segunda, que es el Hijo.
28. ¿Cómo se llama el Hijo de Dios hecho hombre?
   El hijo de Dios hecho hombre se llama Jesucristo.
29. ¿Quién es el Padre de Jesucristo?
   El Padre de Jesucristo es sólo es Eterno Padre.
30. ¿Quién es la madre de Jesucristo?
   La madre de Jesucristo es la Santísima Virgen María.
31. ¿Dónde nació Jesucristo?
   Jesucristo nació es Belén y fue puesto en un pesebre.
32. ¿Por qué quiso Jesucristo morir muerte de cruz?
   Jesucristo quiso morir muerte de cruz para librarnos del pecado y de la muerte eterna.
33. ¿Cómo resucitó Jesucristo al tercer día después de su muerte?
   Jesucristo resucitó al tercer día después de su muerte, volviendo a juntar su cuerpo y alma gloriosa para nunca más morir.
34. ¿Cómo subió a los cielos Jesucristo?
   Jesucristo subió a los cielos por su propia virtud.
 

V


35. ¿Sois Cristiano?
   Sí, soy cristiano por la gracia de Dios.
36. ¿Qué quiere decir ser cristiano?
    Ser cristiano quiere decir tener la fe de Jesucristo, que se profesó en el Bautismo y estar ofrecido a su santo servicio.
37. ¿Cómo nos hacemos cristianos?
   Nos hacemos cristianos por medio del Santo Bautismo.
38. ¿Cuál es la señal del cristiano?
   La señal del cristiano es la Santa Cruz,
 

VI


39. ¿Cuándo vendrá Jesucristo a juzgar a los buenos y a los malos?
   Jesucristo vendrá a juzgar a los buenos y a los malos, al fin del mundo.
40. ¿Antes del fin del mundo serán todos los hombres juzgados?
   A todos los hombres al fin de su vida juzgará Jesucristo y sentenciará a los buenos a gozar eternamente de Dios en la gloria y a los malos a padecer eternos tormentos en el infierno.
41. ¿Que es la muerte?
   La muerte es la separación del alma y del cuerpo.
42. ¿Qué es la gloria?
La gloria es ver a Dios Y gozar de El sin fin, en una bienaventuranza eterna.
43. ¿Qué es el infierno?
   El infierno es la privación de la vista de Dios y el lugar donde se padece el fuego eterno y todo el mal sin mezcla de bien alguno.
44. ¿Qué es el purgatorio?
   El purgatorio es el lugar done van las almas de los que mueren en gracia de Dios, sin haber enteramente satisfecho por sus pecados, para ser allí purificados con terribles tormentos.

VII

45. ¿Cuál es la única verdadera Iglesia?
   LA UNICA VERDADERA IGLESIA ES LA CATOLICA, APOSTOLICA, ROMANA.
46. ¿Qué es la Santa Iglesia Católica?
   La Santa Iglesia Católica, es la comunidad de los fieles cristianos, guiados por el Papa, bajo la acción del Espíritu Santo, en orden a la salvación eterna.
47. ¿Quién fundó la Iglesia Católica?
   Nuestro Señor Jesucristo fundó la Iglesia Católica.
 

VIII


48. ¿Qué es pecado?
   Pecado es una falta voluntaria contra la ley de Dios.
49. ¿Qué es pecado original?
   Pecado original es aquel con que todos nacimos, heredado de nuestros primeros padres Adán y Eva.
50. ¿Quién no tuvo pecado original?
   Unicamente la Virgen María no tuvo pecado original.
51. ¿Qué es pecado mortal?
   Pecado mortal es pensar, desear, decir, hacer u omitir algo contra la ley de Dios en materia grave.
52. ¿Se merece el infierno por un solo pecado mortal?
   Sí, se merece el infierno por un solo pecado mortal.
53. ¿Qué es pecado venial?
   Pecado venial es pensar, desear, decir, hacer u omitir algo contra la ley de Dios en materia leve.


IX


54. ¿Cuántos y cuáles son los sacramentos de la Iglesia?
   Los sacramentos de la Iglesia son siete: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden Sagrado y Matrimonio.
55. ¿Quién instituyó los sacramentos de la Iglesia?
Nuestro Señor Jesucristo instituyó los Sacramentos de la Iglesia.
56. ¿Qué nos dan los Sacramentos dignamente recibidos?
   Los sacramentos dignamente recibidos nos dan la gracia santificante.
57. ¿Qué es la gracia santificante?
   La gracia santificante es un don divino, que hace al hombre hijo
de Dios y heredero del cielo.
 

X


58. ¿Qué es el Bautismo?
   El Bautismo es el primero y más necesario de los sacramentos, en el que se nos da la gracia y el carácter de cristianos.
59. ¿Qué pecado perdona el sacramento del Bautismo?
El sacramento del Bautismo perdona el pecado original y cualquier otro que hubiere en el que se bautiza.
60. En caso de necesidad, ¿quién puede bautizar?
   En caso de necesidad puede bautizar cualquier hombre o mujer, que tenga uso de razón.
61. ¿Cómo se hace para bautizar en caso de necesidad?
Para bautizar en caso de necesidad se derrama agua natural sobre la cabeza del que se bautiza diciendo al mismo tiempo, con intención de bautizar: "Yo te bautizó en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".
62. ¿Qué promesas se hacen en el Santo Bautismo?
En el Santo Bautismo el que se bautiza hace por sí mismo o por medio de sus padrinos, las promesas de creer las enseñanzas de la Iglesia y vivir conforme a ellas y de renunciar para siempre al demonio, sus obras y sus pompas, es decir, al pecado y a todo lo malo.


XI

63. ¿Qué es la Confirmación?
   La Confirmación es un sacramento que nos da el Espíritu Santo con sus siete dones y nos fortalece en la fe que recibimos en el Bautismo.
64. ¿Debe estar en gracia de Dios el que se confirma?
   Sí, el que se confirma debe estar en gracia de Dios.
65. ¿Qué pecado comete el que recibe la Confirmación sabiendo que está en pecado mortal?
El que recibe la Confirmación sabiendo que está en pecado mortal, comete un sacrilegio.


XII


66. ¿Qué es la Eucaristía?
   La Eucaristía es un sacramento que contiene verdadera, real y sustancialmente, el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.
67. ¿A quién recibimos en la Santa Comunión?
En la Santa Comunión recibimos a Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
68. ¿Qué es la hostia antes de la consagración?
   La hostia antes de la consagración es pan.
69. ¿Qué es la hostia después de la consagración?
   La hostia después de la consagración es el cuerpo de Jesucristo, juntamente con su sangre, alma y divinidad.
70. ¿Qué ha y en el cáliz antes de la consagración?
En el cáliz antes de la consagración hay un poco de vino con algunas gotas de agua.
71. ¿Qué hay en el cáliz después de la consagración?
En el cáliz después de la consagración está la sangre de Jesucristo juntamente con su cuerpo, alma y divinidad.
72. ¿Después de la consagración hay en la hostia pan o en el cáliz vino?
 Después dé la consagración no hay en la hostia pan ni en el cáliz vino, sino únicamente los accidentes o apariencias de pan y vino, como el olor, el color, el sabor, etc.
73. ¿Cuándo se convierte el pan en el cuerpo y el vino, en la sangre de Nuestro Señor Jesucristo?
El pan se convierte en el cuerpo y el vino en la sangre de nuestro Señor Jesucristo en la Santa Misa en el momento de la Consagración.
74. ¿Cuántas cosas son necesarias para hacer una buena Comunión?
Para hacer una buena Comunión son necesarias tres cosas:

1) Estar en gracia de Dios, 2) Estar en ayunas con la debida anticipación, 3) Saber a quién se va a recibir en la boca, acercarse a comulgar con devoción y hacerlo de rodillas.
75. ¿Qué quiere decir estar en gracia con Dios?
   Estar en gracia con Dios quiere decir no tener pecado mortal.
76. ¿Qué pecado comete quien va a comulgar sabiendo que está
en pecado mortal?
Quien va comulgar sabiendo que está en pecado mortal comete un horrible sacrilegio.
77. Quien está en pecado mortal, ¿cómo se ha de disponer para comulgar?
Quien está en pecado mortal se ha de disponer, para comulgar haciendo una buena confesión, no bastando hacer un acto de contricción.
78. ¿Qué es el Santo Viático?
   El Santo Viático es la Comunión que se administra a los enfermos de cierta gravedad en cuyo caso no se necesita estar en ayunas.


XIII


79. ¿Qué es la Santa Misa?
   La Santa Misa es el sacrificio del cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo, ofrecido en nuestros altares en memoria del sacrificio de la Cruz.
80. ¿El sacrificio de la Misa es el mismo sacrificio de la cruz?
   Sí, el sacrificio de la Misa es el mismo sacrificio de la Cruz, porque en él se ofrece y sacrifica el mismo Jesucristo, aunque de un modo incruento, es decir, sin padecer ni morir corno en la Cruz.


XIV


81. ¿Qué es la Penitencia?
   La Penitencia o Confesión es un sacramento por el cual se perdonan todos los pecados cometidos después del Bautismo.
82. ¿Cuántas cosas son necesarias para hacer una buena confesión?
Para hacer una buena confesión son necesarias cinco cosas: 1) examen de conciencia, 2) dolor de los pecados; 3) propósito de enmienda, 4) confesar al sacerdote todos los pecados; 5) cumplir la penitencia impuesta por el confesor.
83. ¿Qué es examen de conciencia?
Examen de conciencia es procurar con diligencia acordarse de los pecados cometidos desde la última confesión bien hecha.
84. ¿Qué quiere decir tener dolor de los pecados?
Tener dolor de los pecados quiere decir arrepentirse de haberlos cometido.
85. ¿Qué es el propósito de enmienda?
El propósito de enmienda es una firme resolución de nunca jamás ofender a Dios.
86. ¿Qué pecados hay obligación de confesar?
Hay obligación de confesar los pecados mortales, diciendo su número y las circunstancias que cambian la especie o que cambian el pecado venial en pecado mortal.
87. ¿El que calla por vergüenza algún pecado mortal, se confiesa bien?
No, el que calla por vergüenza algún pecado mortal se confiesa mal y comete un grave sacrilegio, y queda además con la obligación de volver a confesar los pecados que confesó y no confesó y el sacrilegio o sacrilegios cometidos.
88. ¿Qué es la Unción de los enfermos o extrema unción?
   La Unción de los enfermos es un Sacramento que se administra a los enfermos de cierta gravedad para mayor bien de su alma y para dar la salud al cuerpo si así conviene a la salud del alma.
89. ¿Qué es el Orden Sagrado?
El Orden Sagrado es un sacramento que da la potestad de ejercitar los sagrados ministerios e imprime en el alma del que lo recibe el carácter de ministro de DIOS.
90. ¿Qué es el Matrimonio?
El Matrimonio es un sacramento que a lo esposos la gracia para amarse santamente y educar cristianamente a sus hijos, estableciendo entre ellos una santa e indisoluble unión.


XVI


91. ¿Qué es fe?
   Fe es una virtud sobrenatural, infundida por Dios en nuestra alma, por la cual creemos todo lo que Dios ha revelado y por medio de la Iglesia nos propone para que lo creamos.
92. ¿Qué es esperanza?
   Esperanza es una virtud sobrenatural infundida por Dios en nuestra alma, por la cual confiarnos alcanzar la gloria, mediante la gracia y nuestras buenas obras.
93. ¿Qué es caridad?
   Caridad es una virtud sobrenatural infundida por Dios en nuestra alma, por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos por amor de DIOS.

- Las virtudes teologales son tres: Fe, Esperanza y Caridad.
- Las virtudes cardinales son cuatro: Prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
- Los dones del Espíritu Santo son siete: sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, fortaleza, piedad y temor de Dios.
- Los pecados capitales son siete: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.
- Los enemigos del alma son tres: el mundo, el demonio y la carne.

 

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 07:19


PRIMERAS NOCIONES

ORACIONES PRINCIPALES



Señal de la Cruz

   Persignarse. Por la señal † de la Santa Cruz -.de nuestros † enemigos, líbranos Señor † Dios Nuestro.
    Santiguarse. En el nombre del Padre y del Hijo † y del Espíritu Santo. Amén.

Padre Nuestro

   Padre nuestro, que estás en los cielos – santificado sea tu nombre – venga a nosotros tu reino – hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas – así como nosotros perdonamos a nuestros deudores – y no nos dejes caer en la tentación, - más líbranos del mal.

Ave María

   Dios te salve, María, llena eres de gracia – el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres – y bendito es el fruto de tu vientre Jesús – Santa María, Madre de Dios, - ruega por nosotros pecadores - ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

   Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo – como era en un principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Credo

   Creo en Dios Padre Todopoderoso – Creador del cielo y de la tierra, - y en Jesucristo su único Hijo nuestro Señor, - que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, - Nació de Santa María Virgen, - padeció bajo el Poder de Poncio Pilato, - fue crucificado, muerto y sepultado, - descendió a los infiernos – al tercer día resucitó de entre los muertos. – Creo en el Espíritu Santo, - la Santa Iglesia Católica, - la Comunión de los Santos, - el perdón de los pecados, - la resurrección de la carne, la vida perdurable. Amén.

Salve

   Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, - vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. – A ti clamamos los desterrados hijos de Eva – a ti suspiramos, gimiendo, y llorando es ente valle de lágrimas. – Ea, pues Señora, abogada nuestra. – vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. – y después  de este destierro muéstranos a Jesús, - fruto bendito de tu vientre. - ¡Oh Clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! – Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, - para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Confiteor

   Yo pecador me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos y a vos, Padre, que pequé gravemente con el pensamiento, palabra y obra, por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos y a vos, Padre, que roguéis por mí a Dios Nuestro Señor. Amén.

Acto de Contricción

   Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío: por ser Vos quien sois, bondad infinita y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido, también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno, ayudado de vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Acto de Fe, Esperanza y Caridad

   Creo en Vos, Dios mío, porque sois la verdad misma, espero en  Vos que sois infinitamente fiel a vuestras promesas, me daréis la gracia que necesito para salvarme, os amo sobre todas las cosas porque sois infinita bondad y mi sumo bien y por amor vuestro amo a mi prójimo como a mí mismo y me pesa en el alma de haberos ofendido. Amén. 

 

MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS

Los mandamientos de la ley de Dios son diez, a saber:


   1° Amar a Dios sobre todas las cosas.
   2° No tomar su nombre en vano.
   3° Santificar las fiestas.
   4° Honrar padre y madre.
   5° No matar.
   6° No fornicar.
   7° No hurtar.
   8° No levantar falso testimonio.
   9° No desear la mujer de tu prójimo.
  10° No codiciar los bienes ajenos.
 

PRECEPTOS DE LA IGLESIA

Los preceptos de la Iglesia son cinco:


   1° Participar de la Misa todos los Domingos y fiestas de guardar.
   2° Ayunar a guardar abstinencia de carne cuando lo manda la Iglesia.
   3° Confesarse y comulgar al menos una vez al año por Pascua de Resurrección y cuando espera haber peligro de muerte.
   4° Contribuir al Sostenimiento de la Iglesia.
   5° No contraer matrimonio contrario a las leyes de la Iglesia. 

 

LOS SACRAMENTOS DE LA IGLESIA

Los Sacramentos de la Iglesia son siete:


   1° Bautismo.
   2° Confirmación.
   3° Eucaristía.
   4° Reconciliación o penitencia.
   5° Unción de los enfermos o Extremaunción.
   6° Orden Sagrado.
   7° Matrimonio.

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5 mayo 2009 2 05 /05 /mayo /2009 22:55



SAN PÍO X

INSTAURARE OMNIA IN CHRISTO

 
 
 

"...Un unico remedio: Instaurar todo en Cristo, a fin de que Cristo sea todo y en todos".
 
 
 

"¡INSTAURAR TODAS LAS COSAS EN CRISTO!"

" Puesto que agrado a la divina voluntad elevar nuestra humildad a este supremo poder, descansamos el espíritu en Aquel que Nos conforta y poniendo manos a la obra, apoyados en la fuerza de Dios, manifestamos que en la gestión de nuestro Pontificado tenemos un solo propósito, instaurarlo todo en Cristo, para que efectivamente todo y en todos sea Cristo.

   Habrá indudablemente quienes, porque miden a Dios con categorías humanas, intentaran escudriñar Nuestras intenciones y achacarlas a intereses o afanes de parte.
Para salirles al paso, aseguramos con toda firmeza que Nos nada queremos ser, y con la gracia de Dios nada seremos ante la humanidad sino Ministro de Dios, de cuya autoridad somos instrumentos. Los intereses de Dios son Nuestros intereses; a ellos hemos decidido consagrar nuestras fuerzas y la vida misma. De ahí que si alguno Nos pide una frase simbólica, que exprese Nuestro propósito, siempre le daremos solo esta: ¡instaurar todas las cosas en Cristo!"

LOS HOMBRES CONTRA DIOS

 

" Este funesto ataque que ahora en todo el mundo se promueve y se fomenta contra Dios; puesto que verdaderamente contra su Autor se han amotinado las gentes y traman las naciones planes vanos; parece que de todas partes se eleva la voz de quienes atacan a Dios: "Aparte de nosotros". Por eso, en la mayoría se ha extinguido el temor al Dios eterno y no se tiene en cuenta la ley de su poder supremo en las costumbres, ni en público ni en privado: aun más, se lucha con denodado esfuerzo y con todo tipo de maquinaciones para arrancar de raíz incluso el mismo recuerdo y noción de Dios.
Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como el prologo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensara que ya habita en este mundo el "hijo de la perdición" de quien habla el Apóstol.
En verdad, con semejante osadía, con este desafuero de la virtud de religión, se cuartea por doquier la piedad, los documentos de la fe revelada son impugnadas y se pretende directa y obstinadamente apartar, destruir cualquier relación que mide entre Dios y el Hombre. Por el contrario -está es la señal propia del anticristo, según el mismo Apóstol-, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal punto que -aunque no es capaz de borrar dentro de si la noción que de Dios tiene-, Tras el rechazo de su majestad, se ha consagrado a sí mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. "Se sentara en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios".
Efectivamente, nadie en su sano juicio puede dudar de cual es la batalla que esta librando la humanidad contra Dios. Se permite ciertamente el hombre, en abuso de su libertad, violar el derecho y el poder del Creador; sin embargo, la victoria esta siempre de la parte de Dios; incluso tanto más inminente es la derrota cuanto con mayor osadía se alza el hombre esperando el triunfo.

"Todo esto, Venerables Hermanos, lo mantenemos y esperamos con fe cierta. Lo cual, sin embargo, no es impedimento para que cada uno por su parte también procure hacer madurar la obra de Dios: y esto, no solo pidiendo con asiduidad: "Álzate, Señor, no prevalezca el hombre", sino -lo que es más importante- con hechos y palabras, abiertamente a la luz del día, afirmando y reivindicando para Dios el supremo dominio sobre los hombres y las demás criaturas, de modo que su derecho a gobernar y su poder reciba culto y sea fielmente observado por todos". 
  
 

DÓNDE HALLAR LA VERDAD PAZ

 

"El deseo de paz conmueve sin duda el corazón de todos y no hay nadie que no la reclame con vehemencia. Sin embargo, una vez rechazado Dios, se busca la paz inútilmente porque la justicia esta desterrada de allí donde Dios esta ausente; y quitada la justicia, en vano se espera la paz. La paz es obra de la justicia.
"La Vuelta de todas las naciones del mundo a la majestad y el imperio de Dios, nunca se producirá, sean cuales fueran nuestros esfuerzos, si no es por Jesús el Cristo. Pues advierte el Apóstol: "Nadie puede poner otro fundamento fuera del que ya esta puesto, que es Cristo Jesús".   
 


QUE LOS HOMBRES VUELVAN A DIOS, POR LA IGLESIA

 

"De lo cual se concluye que instaurar todas las cosas en Cristo y hacer que los hombres vuelvan a someterse a Dios es la misma cosa. Así, pues, es ahí donde conviene dirigir nuestros cuidados para someter el genero humano al poder de Cristo: con el al frente, pronto volverá la humanidad al mismo Dios.
"Por lo demás, tenemos ante los ojos el camino por el que llegar a Cristo: la Iglesia. Por eso, con razón dice el Crisostomo: "tu esperanza la Iglesia, tu salvación la Iglesia, tu refugio la Iglesia".
Pues para eso la ha fundado Cristo, y la ha conquistado al precio de Su sangre; y a ella encomendó su doctrina y los preceptos de sus leyes, al tiempo que la enriquecía con los generosisimos dones de su divina gracia para la santidad y la salvación de los hombres.

NUESTRO DEBER

"Ya cual es el oficio que en definitiva se confía tanto a Nos como a vosotros: que hagamos volver a la sociedad humana, alejada de la sabiduría de Cristo, a la doctrina de la Iglesia. Verdaderamente la Iglesia es de Cristo, y Cristo es Dios .
Ahora bien, para que el éxito responda a los deseos, es preciso intentar por todos los medios y con todo esfuerzo arrancar de raíz ese crimen cruel y detestable, característico de esta época: el afán que el hombre tiene por colocarse en el lugar de Dios; habrá que devolver su antigua dignidad a los preceptos y consejos evangélicos; habrá que proclamar con más firmeza las verdades transmitidas por la Iglesia, toda su doctrina sobre la santidad del matrimonio, la educación doctrinal de los niños, la propiedad de los bienes y su uso, los deberes para y con quienes administran el estado; en fin, deberá restablecerse el equilibrio entre los distintos ordenes de la sociedad, y la ley y las costumbres cristianas". 
   


MEDIOS PARA VOLVER LE MUNDO A CRISTO

 

"Y ya apenas es necesario hablar de los medios que nos pueden ayudar en semejante empresa, puesto que están tomados de la doctrina común.
De vuestras preocupaciones, sea la primera razón de su oficio están destinados a formar a Cristo en los demás. Pienso en los sacerdotes, Venerables Hermanos.
"Que cuidado debéis poner ... en la formación del clero para que sean santos! Es necesario que todas las demás tareas que se os presentan, sean cuales fueren, cedan ante esta. Por eso, lo mejor de vuestro celo debe emplearse en la organización y el régimen de los seminarios sagrados, de modo que florezcan por la integridad de su doctrina y por la santidad de sus costumbres.
"¿A quién se le culta, Venerables Hermanos, ahora que los hombres se rigen sobre todo por la razón y al libertad, que al enseñanza de la religión es el camino más importante para replantar el reino de Dios en las almas de los hombres? ¡Cuantos son los que odian a Cristo, los que aborrecen a la Iglesia y al evangelio por ignorancia más que por maldad!... Y este hecho se da no solo entre el pueblo o la gente sin formación que, por eso, es arrastrada fácilmente al error, sino también en las clases más cultas, e incluso en quienes sobresalen en otros campos por su erudición. Precisamente de aquí procede la falta de fe de muchos... Por eso Cristo mando a los apóstoles: "Id y enseñad a todas las gentes".

Y ahora, para que el trabajo y los desvelos de la enseñanza produzcan los esperados frutos y en todos se forme Cristo, quede bien grabado en la memoria, Venerables Hermanos, que nada es más eficaz que la caridad. Es un error esperar atraer las almas a Dios con un celo amargo: es más, increpar con actitud los errores, reprender con vehemencia los vicios, a veces es más dañosos que útil. ciertamente, el Apóstol exhortaba a Timoteo: "arguye, exige, increpa", pero añade, "con toda paciencia". También en esto Cristo nos dio ejemplo: "Venid", así leemos que El dijo, "venid a mi todos los que trabajáis y estáis cargados y Yo os aliviare". Entendía por los que trabajan y estaban cargados no a otros sino a quienes están dominados por el pecado y por el error. ¡Cuanta mansedumbre en aquel divino Maestro!... Describió exactamente su Corazón Isaias con estas palabras: "Pondré mi espíritu sobre él; no gritara, no hablara fuerte; no rompera la caña cascada, ni apagara la mecha que aun humea".

"Que los católicos formen asociaciones, con diversos propósitos pero siempre para bien de la religión ... Sin embargo, de semejantes asociaciones nos esperamos ante todo y sobre todo que vivan cristianamente. De poco sirve discutir con sutilezas acerca de muchas cuestiones y disertar con elocuencia sobre derechos y deberes si todo eso se separa de la acción. Pues acción piden los tiempos, pero una acción que se apoye en la observancia santa e integra de las leyes divinas y los preceptos de la Iglesia, en la profesión libre y abierta de la religión, en el ejercicio de toda clase de obras de caridad, sin apetencias de provecho propio o de ventajas terrenas.


   Si en las ciudades, si en cualquier aldea se observan fielmente los mandamientos de Dios, si se honran las cosas sagradas, si es frecuente el uso de los sacramentos, si se vive de acuerdo con las normas de vida cristiana, Venerables hermanos, ya no habrá que hacer ningún esfuerzo para que todo se instaure en Cristo.
Que Dios, rico en misericordia, acelere benigno esta instauración de la humanidad en Cristo Jesús; porque esta es una tarea "no del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia".

 

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5 mayo 2009 2 05 /05 /mayo /2009 22:39


Bula "Quo Primium Tempore" del Papa San Pio V


Desde el primer instante de nuestra elevación a la cima de la Jerarquia Eclesiástica Nos hemos dirigido con agrado todo nuestro ánimo y nuestras fuerzas, y nuestros pensamientos todos hacia aquellas cosas que por su naturaleza tiendan a conservar la pureza del culto de la Iglesia, y con la ayuda del mismo Dios Nos hemos esforzado en realizarlas en plenitud, poniendo en ello todo nuestro cuidado. Como entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, nos incumbe decidir la edición y reforma de los libros sagrados, el Catecismo, el Breviario, y el Misal, después de haber ya, gracias a Dios, editado el Catecismo, para la ilustración del pueblo y para que sean rendidas a Dios las alabanzas que le son debidas; corregido completamente el Breviario, para que el Misal corresponda al Breviario (lo que es normal y natural, ya que es sumamente conveniente que no haya en la Iglesia de Dios más que una sola manera de salmodiar, un solo rito para celebrar la Misa), Nos pareció necesario pensar lo más pronto posible en lo que faltaba por hacer en éste campo, a saber, editar el mismo Misal. Es por ésto que Nos hemos estimado deber confiar éste cargo a sabios escogidos; y de hecho son ellos, quienes, después de haber reunido cuidadosamente todos los manuscritos, no solamente los antiguos de Nuestra Biblioteca Vaticana, sino también otros buscados en todas partes, corregidos y exentos de alteración, así como las decisiones de los Antiguos y los escritos de autores estimados que nos han dejado documentos relativos a la organización de esos mismos ritos, han restablecido el mismo Misal conforme a la regla y a los ritos de los Santos Padres. Una vez éste revisado y corregido, después de madura reflexión para que todos aprovechen de ésta disposición y del trabajo que hemos emprendido, Nos hemos ordenado que fuese impreso en Roma lo más pronto posible, y que una vez impreso, fuese publicado, a fin de que los sacerdotes sepan con certeza que oraciones deben utilizar, cuáles son los ritos y cuáles las ceremonias que deben bajo obligación conservar en adelante en la celebración de las misas: para que todos acojan por todas partes y observen lo que les ha sido transmitido por la Iglesia Romana, Madre y Maestra de todas las otras iglesias y para que en adelante y para el tiempo futuro perpetuamente (1) , en todas las iglesias, patriarcales, catedrales, colegiatas y parroquiales de todas las provincias de la Cristiandad, seculares o de no importa qué Ordenes monásticas, tanto de hombres como de mujeres, aun de Ordenes militares regulares y en las iglesias y capillas sin cargo de almas en las cuales la celebración de la Misa conventual en voz alta con el Coro, o en voz baja siguiendo el rito de la Iglesia romana es de costumbre u obligación, no se canten o no se reciten otras fórmulas que aquellas conformes al Misal que Nos hemos publicado, aun si éstas mismas iglesias han obtenido una dispensa cualquiera por un indulto de la Sede Apostólica, por el hecho de una costumbre, de un privilegio o de un juramento mismo, o por una confirmación apostólica, o están datados de otros permisos cualesquiera; a menos que después de la primera institución aprobada por la Sede Apostólica o después de que se hubiese establecido la costumbre, ésta última o la institución misma hayan sido observadas sin interrupción en éstas mismas iglesias por la celebración de misas durante más de doscientos años. En éste caso Nos no suprimimos a ninguna de esas iglesias su institución o costumbre de celebrar misa; pero si éste Misal que Nos hemos hecho publicar les agrada más, con la aprobación y consejo del Obispo o del Prelado, o del conjunto del Capítulo, Nos permitimos que, no obstando nada en contrario, ellas puedan celebrar la Misa siguiendo éste. Pero ciertamente, al retirar a todas las iglesias antes mencionadas el uso de sus misales propios y dejarlos totalmente, determinados que a éste Misal justamente ahora publicado por Nos, nada se le añada, quite o cambie en ningún momento y en ésta forma Nos lo decretamos y Nos lo ordenamos a perpetuidad, bajo pena de nuestra indignación, en virtud de nueestra constitución, Nos hemos decidido rigurosamente para el conjunto y para cada una de las iglesias enumeradas arriba, para los Patriarcas, los Administradores y para todas las otras personas revestidas de alguna dignidad eclesiástica, sean ellos aun Cardenales de la Santa Iglesia Romana o tengan todo otro grado o preeminencia cualquiera, que ellos deberán en virtud de la santa obediencia abandonar en el futuro y enteramente todos los otros principios y ritos, por antiguos que sean provenientes de otros misales, los cuales han tenido el hábito de usar, y cantar o decir la Misa siguiendo el rito, la manera y la regla que Nos enseñamos por este Misal y que ellos no podrán permitirse añadir, en la celebración de la Misa, otras ceremonias o recitar otras oraciones que las contenidas en el Misal. Y aun, por las disposiciones de la presente y en nombre de Nuestra Autoridad Apostólica, Nos concedemos y acordamos que este mismo Misal podrá ser seguido en totalidad en la misa cantada o leída en todas las iglesias, sin ningún escrúpulo de conciencia y sin incurrir en ningún castigo, condenación o censura y que podrá válidamente usarse, libre y lícitamente y esto a perpetuidad (etiam perpetuo). Y de una manera análoga, Nos hemos decidido y declaramos que los Superiores, Administradores, Canónigos, Capellanes y otros sacerdotes de cualquier nombre que sean designados o los religiosos de una Orden cualquiera, no pueden ser obligados a celebrar Misa de otra manera diferente a como Nos la hemos fijado y que JAMÁS NADIE, quienquiera que sea podrá contrariarles o forzarles a cambiar de misal o a anular la presente intrusión o a modificarla , sino que ella estará siempre en vigor y válida con toda su fuerza, no obstante las decisiones anteriores y las Constituciones Generales o Especiales emanadas de Concilios Provinciales y Generales, ni tampoco el uso de las iglesias antes mencionadas confirmadas por una regla muy antigua e inmemorial, pero que no se remonta a más de 200 años, ni las decisiones ni las costumbres contrarias cualesquiera que sean. Nos queremos, al contrario, y Nos lo decretamos con la misma autoridad, que después de la publicación de Nuestra presente constitución asi como del Misal, todos los sacerdotes que están presentes en la Curia Romana estén obligados a cantar o a decir Misa según este Misal dentro de un mes. Aquellos que están de este lado de los Alpes en un término de tres meses; y en fin, los que viven del otro lado de las montañas en un término de los seis meses o desde que puedan obtener este Misal. Y para que en todo lugar de la tierra él sea conservado sin corrupción y exento de faltas y de errores Nos prohibimos igualmente por Nuestra Autoridad Apostólica y por el contenido de instrucciones semejantes a la presente, a todos los impresores domiciliados en el dominio sometido directa o indirectamente a Nuestra autoridad y a la Santa Iglesia Romana, bajo pena de confiscación de libros y de una multa de 200 ducados de oro pagaderos al Tesoro Apostólico; y a los otros, que vivan en cualquier lugar del mundo, bajo pena de excomunión (latae sententiae) y de otras sanciones en Nuestro poder, el tomarse la libertad en ninguna forma o arrogarse el derecho de imprimir este Misal o de ofrecerlo o de aceptarlo sin Nuestro permiso o un permiso especial de un Comisario Apostólico que esté encargado por Nos de este asunto y sin que este Comisario haya comparado con el Misal impreso en Roma, siguiendo la gran impresión, un original destinado al mismo impresor para servirle de modelo para aquellos que el dicho impresor deba imprimir ni sin que no se haya primeramente bien establecido que concuerda con el dicho Misal y no presenta absolutamente ninguna divergencia en relación con este. Por consiguiente, como será dificil transmitir la presente carta a todos los lugares de la Cristiandad y llevarla en seguida al conocimiento de todos, Nos ordenamos publicarla y colocarla, siguiendo la costumbre, en la Basílica del Principe de los Apóstoles, etcétera. Que absolutamente nadie, por consiguiente, pueda anular esta página que expresa Nuestro permiso, Nuestra decisión, Nuestro mandamiento, Nuestro precepto, Nuestra concesión, Nuestro indulto, Nuestra declaración, Nuestro decreto y Nuestra prohibición ni ose temerariamente ir en contra de estar disposiciones. Si, sin embargo, alguien se permitiesen una tal alteración, sepa que incurre en la indignación de Dios Todopoderoso y sus bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo. Dado en Roma, en San Pedro, el año MIL QUINIENTOS SETENTA de la Encarnación del Señor la víspera de las Idas de Julio en el quinto año de nuestro pontificado. (1) El futuro está marcado por el futuro del participio y la expresión "in posterum" por lo tanto doblemente (re in posterum perpetuis futuris temporibus).



JURAMENTO PAPAL
Papa S. Agato 678



Juramento hecho por todos los Papas el día de su coronación: "YO PROMETO: No disminuir o cambiar nada de aquello que encontré conservado por mis probísimos antecesores y no admitir novedad alguna, sino conservar y venerar con fervor, como su verdadero discípulo y sucesor, con todas mis fuerzas y con todo empeño, todo aquello que me fue transmitido. De enmendar todo cuanto esté en contradicción con la disciplina canónica y de guardar los sagrados Canones y Constituciones Apostólicas de nuestros Pontífices, los cuales son mandamientos divinos y celestiales, (estando Yo) consciente de que deberé dar cuentas delante de (Tu) juicio divino de todo aquello que profeso; Yo que ocupo tu lugar por divina designación y lo ejerzo como tu Vicario, asistido por tu intercesión. Si pretendiese actuar diversamente, o permitir que otros lo hagan, Tu no me serás propício en aquel dia tremendo del divino juicio... (pp.43 e 31). Por tanto, sometemos al riguroso interdicto del anatema, si por ventura cualquiera, o nós mismos, u otro, tuviera la presunción de introducir alguna novedad en oposición a la Tradición Evangélica, o a la integridad de la Fe y de la Religión, intentando mudar o disminuir cualquier cosa concerniente a la integridad de nuestra Fe, o consintiendo, a quien quiera que sea que pretenda hacerlo con ardid sacrílego." (del: "Liber Diurnus Romanorum Pontificum", pp 54, 44, P.L. 1 a 5). "EGO PROMITTO... Nihil de traditione quod a probatissimis praedecessoribus meis servatum reperi, diminuere vel mutare, aut aliquam novitatem admittere; sed ferventer, ut vere eorum discipulus sequipeda, totia viribis meis conatibusque tradita conservare ac venerari. Si qua vero emerserint contra disciplinam canonicam, emendare; sacrosque Canones et Constituta Pontificum nostrorum ut divina et coelestia mandata, custodire, utpote tibi redditurum me sciens de omnibus, quae profiteor, districtam in divino judicio rationem, cuius locum divina dignatione perago, et vicem intercessionibus tuis adjutus impleo. Si praeter haec aliquid agere praesumsero, vel ut praesumatur, permisero, eris mihi, in illa terribili die divini judicii, depropitius (...) Unde et districti anathematis interdictionis subjicimus, si quis unquam, seus nos, sive est alius, qui novum aliquid praesumat contra huiusmodi evangelicam traditionem, et orthodoxae fidei Christianaeque religionis integritatem, vel quidquam contrarium annintendo immutare, sive subtrahere de integritate fidei nostrae tentaverit, vel auso sacrilego hoc praesumentibus consentire." El juramento anterior fue escrito por el Papa S. Agato el año 678 D.C, pero se presume que tiene mucho más siglos de antigüedad. Fue hecho por todos los Pontífices Romanos, con excepción de Juan Paulo II (fuente: www.traditio.com).


 

JURAMENTO ANTI-MODERNISTAS MOTU PROPRIO:
"SACRORUM ANTISTITUM"
IMPUESTO AL CLERO EN SEPTIEMBRE DE 1910 POR SS. PIO X



" Yo...abrazo y recibo firmemente todas y cada una de las verdades que la Iglesia por su magisterio, que no puede errar, ha definido, afirmado y declarado, principalmente los textos de doctrina que van directamente dirigidos contra los errores de estos tiempos. "En primer lugar, profeso que Dios, principio y fin de todas las cosas puede ser conocido y por tanto también demostrado de una manera cierta por la luz de la razón, por medio de las cosas que han sido hechas, es decir por las obras visibles de la creación, como la causa por su efecto. "En segundo lugar, admito y reconozco los argumentos externos de la revelación, es decir los hechos divinos, entre los cuales en primer lugar, los milagros y las profecías, como signos muy ciertos del origen divino de la religión cristiana. Y estos mismos argumentos, los tengo por perfectamente proporcionados a la inteligencia de todos los tiempos y de todos los hombres, incluso en el tiempo presente. "En tercer lugar, creo también con fe firme que la Iglesia, guardiana y maestra de la palabra revelada, ha sido instituida de una manera próxima y directa por Cristo en persona, verdadero e histórico, durante su vida entre nosotros, y creo que esta Iglesia esta edificada sobre Pedro, jefe de la jerarquía y sobre sus sucesores hasta el fin de los tiempos. "En cuarto lugar, recibo sinceramente la doctrina de la fe que los Padres ortodoxos nos han transmitido de los Apóstoles, SIEMPRE CON EL MISMO SENTIDO Y LA MISMA INTERPRETACIÓN. POR ESTO RECHAZO ABSOLUTAMENTE LA SUPOSICION HERETICA DE LA EVOLUCION DE LOS DOGMAS, según la cual estos dogmas cambiarían de sentido para recibir uno diferente del que les ha dado la Iglesia en un principio. Igualmente, repruebo todo error que consista en sustituir el deposito divino confiado a la esposa de Cristo y a su vigilante custodia, por una ficción filosófica o una creación de la conciencia humana, la cual, formada poco a poco por el esfuerzo de los hombres, sería susceptible en el futuro de un progreso indefinido. "Consecuentemente: mantengo con toda certeza y profeso sinceramente que la fe no es un sentido religioso ciego que surge de las profundidades tenebrosas del "subconsciente", moralmente informado bajo la presión del corazón y el impulso de la voluntad, sino que un verdadero asentamiento de la inteligencia a la verdad adquirida extrínsecamente por la enseñanza recibida EX CATEDRA, asentamiento por el cual creemos verdadero, a causa de la autoridad de Dios cuya veracidad es absoluta, todo lo que ha sido dicho, atestiguado y revelado por el Dios personal, nuestro creador y nuestro Maestro". "En fin, de manera general, profeso estar completamente indemne de este error de los modernistas, que pretenden no hay nada divino en la tradición sagrada, o lo que es mucho peor, que admiten lo que hay de divino en el sentido panteísta, de tal manera que no queda nada más que el hecho puro y simple de la historia, a saber: El hecho de que los hombres, por su trabajo, su habilidad, su talento continúa a través de las edades posteriores, la escuela inaugurada por Cristo y sus Apóstoles. Para concluir, sostengo con la mayor firmeza y sostendré hasta mi ultimo suspiro, la fe de los Padres sobre el criterio cierto de la verdad que está, ha estado y estará siempre en el episcopado transmitido por la sucesión de los Apóstoles; no de tal manera que esto sea sostenido para que pueda parecer mejor adaptado al grado de cultura que conlleva la edad de cada uno, sino de tal manera que LA VERDAD ABSOLUTA E INMUTABLE, predicada desde los orígenes por los Apóstoles, NO SEA JAMAS NI CREIDA NI ENTENDIDA EN OTRO SENTIDO. "Todas estas cosas me comprometo a observarlas fiel, sincera e INTEGRAMENTE, a guardarlas inviolablemente y a no apartarme jamás de ellas sea enseñando, sea de cualquier manera, por mis palabras y mis escritos...".
 

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5 mayo 2009 2 05 /05 /mayo /2009 00:02


LA SANTA MISA Y LA NUEVA MISA

 



¿Qué es la Santa Misa?

      Según la enseñanza infalible de la Santa Iglesia, la Misa es la renovación del Sacrificio de la Cruz. En el Calvario, Nuestro Señor, al precio de su Sangre (lo que es la prueba de su amor), ha librado al género humano de la esclavitud del  pecado y lo ha reconciliado con Dios. Este Sacrificio es de un valor infinito, más agradable a Dios que lo que le pueden agraviar la totalidad de los pecados de todos los hombres.

   ¿Estas verdades pueden cambiar?
      No, porque han sido definidas por la Iglesia de manera irreformable. Serán tan verdaderas siempre, como 2 más 2
hacen 4, por todos los siglos. La certeza de la Fe está basada sobre la autoridad de Dios que revela; es una certeza absoluta, inmutable.

   ¿Qué es el rito de San Pío V (o Misa Tridentina, Misa Tradicional)?
      Es el rito promulgado por ese Papa en 1570. No fue un invento, ni propiamente hablando, una reforma, sino más bien una codificación, restitución, unificación. Se restituyó la Misa Romana de siempre, cuyo rito se desarrolló armónicamente desde los tiempo de los Apóstoles, eliminando lo que, en distintas regiones, se le agregó en tiempo relativamente recientes.
      Fue promulgada por la bula "Quo Primum Tempore", con intención de obligar a todos los clérigos a seguirla. "No hay en toda la Cristiandad un rito tan venerable como el del Misal Romano" dice uno de los más sabios liturgistas (Fortescure).

   ¿Está la doctrina católica del Santo Sacrificio de la Misa correctamente expresada en el rito de
San Pío V?
      Sí, está allí perfectamente bien expresada. Este rito viene visiblemente del corazón de nuestra Santa Madre Iglesia y es el fruto de una larga tradición. Cuando leemos nuestro misal, todo lleva a la piedad. Ilumina el espíritu e inflama el corazón.

    ¿Puede ser abolido este rito?
      No, no puede ser abolido. Es tan venerable que sería ir contra la prudencia y la inteligencia abolir ese rito apostólico para reemplazarlo por otro.
      Esa Misa está canonizada.  San Pío V la ha canonizado definitivamente.  Ha establecido ese rito como la manera oficial de decir la Santa Misa, válido para todos los sacerdotes de rito romano, en todo tiempo. Dios ha elegido un Santo (San Pío V) para fijar el rito de la Misa en su perfección para los siglos futuros.

     ¿ Qué bienes producen los frutos de la Santa Misa Católica?
      La santificación de las almas, la edificación de la Cristiandad, múltiples gracias y bendiciones.

    ¿Qué es el "Novus Ordo" (misa de Pablo VI)?
      Primero  parece que la nueva misa no tiene fuerza de ley (las reglas canónicas no han sido respetadas). Pero igualmente si realmente fuera ley, ella no aboliría el rito de San Pío V, sino que solamente introduciría un nuevo rito (al lado del tradicional) siempre que ese rito fuere lícito.

    ¿Cómo puede probarlo?
   Para abolir la ley precedente, la nueva ley debe mencionar la abrogación explícitamente o ser directamente contraria a la ley antigua. Pero la constitución "Missale Romanum" que es el único documento con valor jurídico (la declaración de los obispos, los discursos del Papa, no tienen ningún valor jurídico) no lleva ninguna de las condiciones mencionadas, ella es pluralista en su intención (permitittur).

   Pero queda en duda.
   En caso de duda, el Derecho Canónico establece que la renovación de la ley antigua no debe ser presumida, sino la nueva ley debe ser comprendida en conformidad con la ley antigua y si es posible, conciliada con ella.

    ¿Puede usted probar de otra manera que la Santa Misa tradicional no está abolida?
     Sí, el Derecho Canónico dice que una ley no suprime las costumbres que son inmemoriales o de una antigüedad de cien años. La Santa Misa de San Pío V tiene una antigüedad de mas de 400 años, y de hecho se remota al siglo IV en su parte principal.

    ¿Está la doctrina católica del Sacrificio de la Misa correctamente expresada en la nueva misa?
   Después de un serio estudio, estamos obligados a responder: NO. Esta fue la respuesta de los cardenales Ottaviani y Bacci en su "Breve examen crítico" dirigido al Papa. (Hay que hacer notar que el cardenal Ottaviani era autoridad en el Santo Oficio, encargado de velar por la pureza de la Fe). Cuando el Novus Ordo fue propuesto al sínodo en 1967, fue rechazado por la mayor parte de los obispos.

    ¿Cómo fue definida la Misa en el Novus Ordo?
   Como "una sinaxis (reunión) sagrada o asamblea del pueblo de Dios, bajo la presencia del sacerdote, para celebrar el memorial del Señor". Esta definición no implica ninguno de los valores esenciales de la Misa que da la verdadera definición Católica. Un niño que sabe su catecismo es capaz de decir que la Santa Misa es "El sacrificio de la Nueva Ley en el cual Nuestro Señor Jesucristo, por el ministerio del sacerdote, se ofrece a Sí mismo a Dios de manera incruenta bajo las apariencias del pan y del vino". (Catecismo de Baltimore). La primera definición del Novus Ordo parece totalmente protestante, la presencia del pueblo no es requerida en absoluto para la esencia de la Santa Misa. Un sacerdote puede celebrar válidamente sin la asistencia de los fieles.

    ¿Por qué piensa, Padre, que eso es un punto importante?
     Porque (en la ciencia) la definición de una cosa es el principio de donde son deducidas las conclusiones (por ejemplo: de la definición del cuadrado, se llega a encontrar las propiedad...). La definición expresa la esencia de una cosa. Y es necesario no olvidar que es esta mala definición la que ha influenciado en toda la composición del Novus Ordo.

      ¿Qué dice la segunda parte de la definición del Novus Ordo?
      Que la promesa de Cristo: "Allá donde dos o más estén reunidos en mi nombre Yo estaré en medio de ellos", es eminentemente verdadera en la asamblea de los fieles en la Misa. Pero las palabras del Santo Evangelio aquí se refieren solamente a la presencia espiritual de Nuestro Señor Jesucristo por su gracia. Asimismo si esa presencia existe en la Santa Misa (de la misma manera que Nuestro Señor está presente cuando una familia reza reunida el Santo Rosario), esa presencia es menos importante que la presencia substancial y física de Nuestro Señor Jesucristo, autor de la gracia, sobre el altar bajo las apariencias del pan y el vino.

     ¿ Qué más hay de falso en la nueva misa?
      Una gran cantidad de cosas. Si allí no hubiera más que una se podría decir que se trata de un error. Pero hay docenas de cambios y todos tienen el mismo espíritu, en vista a protestantizar el rito de la Misa. Ahora un luterano que asiste a una nueva misa puede ver en ella, si lo desea, la última cena de los protestantes, o un ágape memorial... Mirad en la consagración: En la Santa Misa tradicional, las palabras de consagración, son pronunciadas de manera imperativa, con el tono de alguien que cumple una obra personal, como cuando el sacerdote dice "yo te bautizo" o "yo te absuelvo de tus pecados"; de esta manera dice el "hoc est enim corpus meum" (este es mi cuerpo). Los caracteres se escriben con letra de imprenta diferentes para subrayar esta doctrina. En la nueva misa, el sacerdote no interrumpe la narración de la última cena, y pronuncia las palabras de la consagración con el mismo tono narrativo, como si él contara una historia, sin separarlas de las palabras precedentes. (En los nuevos misales, las palabras de la consagración no han sido impresas con caracteres diferentes). La nueva misa no hace necesaria la interpretación luterana, pero la permite, y eso es muy grave. (Para Lutero, no son las palabras de la consagración sino la fe de los fieles presentes las que producen una cierta espiritualidad de Cristo).

    ¿Porqué, en la nueva misa, el sacerdote se arrodilla solamente después de la elevación de la Hostia?
      Parece bien claro que eso se hace en vista de autorizar la interpretación luterana (negación de la presencia real por las palabras de la consagración) a saber que la fe de los fieles produce la presencia de Cristo.
      En la Misa Tradicional el sacerdote se arrodilla después de haber consagrado, para adorar a Nuestro Señor Jesucristo, y no solamente después de haber mostrado la Hostia a los fieles.

    ¿La noción de sacrificio es conservada en la nueva misa?
      No, porque el ofertorio es ahora reducido a un cambio de presentes entre Dios y el hombre "Tú eres bendito Dios del universo, Tú que nos das este pan, fruto de la tierra y del trabajo de los hombres".
      El Concilio de Trento definió que la Santa Misa Tradicional es un Sacrificio verdaderamente propiciatorio: "acto que aplaca a Dios ofendido por el pecado" (Dz. 1753).
      En la Misa Católica, en el ofertorio, el Sacrificio es preparado, anunciado, y ofrecido por anticipación. Las antiguas oraciones se refieren a Nuestro Señor Jesucristo, Sumo Sacerdote, ofreciéndose El mismo, único Sacrificio agradable a Dios.

    ¿Por qué el altar es transformado en una mesa?
      A fin de dar la idea de una comida, y no aquella de un sacrificio. (Un Sacrificio es ofrecido sobre un altar hecho de piedra o Ara conteniendo reliquias de mártires.

   ¿Piensa Padre, que el papel del sacerdote se desdibuja en la nueva misa?
      Sí: El confiteor en común, la comunión también. Las vestimentas sagradas simplificadas o reducidas a un alba o a una estola y a veces ni a eso. El sacerdote vuelto cara al pueblo se convierte en presidente de la asamblea, pero no es más el ministro obrando "in persona Christi". Esto es muy importante porque la identidad entre la Víctima (Nuestro Señor Jesucristo) y el Sacerdote (Nuestro Señor Jesucristo, personalmente sobre la Cruz, y por intermedio de los sacerdotes en la Santa Misa) es una noción esencial del Sacrificio perfecto de la Nueva Ley.

   ¿Puede darme una información más amplia?
      Se podría enumerar sin fin todas las nuevas reformas (misa en lengua vernácula, comunión en la mano, dada por laicos, desaparición de los signos de adoración, etc...) Hay un acercamiento hacia la teología protestante, ¿qué hace Lutero cuando cambia la Misa en el siglo XVI? Abandona el latín, agrega "quod pro vobis tradentur" (que será entregado por vosotros) a las palabras de la consagración, y suprime "Mysterium fidei", divide la Misa en "Liturgia de la palabra" y "Liturgia de la Eucaristía"... en suma exactamente lo que hicieron los reformadores en 1969.

   ¿Puede agregar otras pruebas de la protestanización de la Misa?
      Sí, el hecho de que muchas autoridades protestantes hayan dicho oficialmente: "Nosotros podemos ahora celebrar la nueva misa". Como ellos no han cambiado su teología herética, es evidente que el nuevo rito permite una interpretación protestante. Como también la presencia de seis pastores en la elaboración de la nueva misa, fotografiados con el Papa Pablo VI cuando la misa fue publicada. Asimismo el testimonio de antiguos protestantes (ahora convertidos), que afirman que la nueva misa está en marcha de convertirse, cada vez más, a aquella que ellos han dejado en la iglesia protestante (Ej.: el escritor Julien Green).

     ¿Cuáles son los frutos de la nueva misa?
   Los fieles pierden la fe, los seminarios se vacían, no hay mas vocaciones para a vida religiosa en los conventos, etc. ... Toda nueva reforma en la Iglesia ha producido un crecimiento de fe, de devoción y de santidad. Nuestro Señor Jesucristo ha dicho: "Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se sacan uvas de los espinos, o higos de las zarzas? ASí es, que todo árbol bueno produce buenos frutos, y todo árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un árbol malo darlos buenos" (S. Mateo, 7,15-19). Esta nueva misa es realmente equívoca, pintada de un espíritu protestante

      ¿Significa eso que la nueva misa sea en sí siempre inválida?
   No, si un sacerdote ordenado válidamente celebra la nueva misa con la materia propia (pan de trigo y vino de uva) la forma propia ("Esto es mi cuerpo; este el cáliz de mi Sangre"). Así fuera en la edición de 1906 del catecismo de San Pío X. La versión de 1912 agrega (Edición publicada por orden de San Pío X). "Forma de la Eucaristía son las palabras de Jesucristo": "Esto es mi Cuerpo; Este es el cáliz de mi Sangre... derramada por vosotros y por muchos para la remisión de los pecados". Y la intención recta: hacer la que hace la Iglesia; el Sacramento se realiza en virtud de las palabras de la consagración que producen la que significan.

      ¿¿Puede la nueva misa ser inválida?
      Sí, por ejemplo, si un sacerdote utiliza galletas, pastel (hay defecto de materia) o si cambia las palabras de la consagración (hay defecto de forma) o aún cuando no hay intención de hacer so que hace la Iglesia, cuando se quiere hacer explícitamente solamente un memorial.

      ¿Es la nueva misa a menudo inválida en razón del defecto de la intención?
      En sacerdotes ordenados últimamente, es probable que sí. Porque su formación no es católica y de hecho la nueva misa está protestantizada; reciben su influencia y tienen muchos la intención de hacer un memorial, una comida eucarística y no consagran válidamente.

      ¿Cuál debe ser la actitud de un católico frente a la nueva misa?
      La debe rechazar y no puede asistir a tal misa. Esa misa no puede obligar, ni puede servir para cumplir el precepto dominical. Si alguien le da veneno, usted lo tomaría. La nueva misa es n veneno para nuestra fe. No tiene más el espíritu sobrenatural y disminuirá y destruirá poco a poco vuestra fe (la ley de la oración es la ley de la fe: lex orandi, lex credendi).

       ¿Pero cuando ocurre que la nueva misa es válida (por ejemplo: si es dicha por un sacerdote anciano), estoy autorizado a asistir?
       ¡No! Porque igualmente si es válida, la nueva misa es peligrosa para vuestra fe y no es agradable a Dios, pues no da la adoración conveniente a Nuestro Señor Jesucristo. El Novus Ordo no honra a Nuestro Señor Jesucristo. Es mejor ir a una verdadera Misa tradicional una vez por mes (o incluso más espaciado) y los otros domingos santificar el día del Señor en familia; rezando el Santo Rosario, leyendo el misal, etc. Dios recompensará vuestra generosidad y vuestra firmeza en la fe y le dará las gracias que necesita. Pero, si no tiene la Misa, importa en grado sumo, intensificar la vida de oración, la devoción a la Santísima Virgen. Suplicarle a Ella la restauración universal de la Misa de siempre.

       ¿Una misa puede ser válida y no lícita?
      Sí, una misa negra en las logias de la francmasonería, una misa dicha por un sacerdote oriental no católico, etc., y como hemos visto, las nuevas misas cuando todas las condiciones para la validez están presentes, pero que, sin embargo son lícitas.

      ¿Qué debo hacer cuando estoy obligado a asistir a la nueva misa por una razón de caridad, (por ejemplo mis padres son enterrados con la nueva misa)?
      En esos casos puede asistir a la nueva misa, pero de manera pasiva (sin tomar parte en las oraciones de la misma ni comulgar). Es como la Santa Iglesia autoriza la asistencia pasiva a servicios protestantes excepcionales, por las mismas razones.

      ¿Todas las personas que asisten a la nueva misa son culpables?
      No, solamente si ellos saben que hacen mal. Si un padre de familia manda a su hijo a robar y este hijo no sabe que robar es un mal, él no ha pecado. De igual manera, ciertos católicos pueden asistir a la nueva misa por obediencia sin comprender sin comprender bien su peligro, entonces no son culpables.

      Comprendo que debo evitar la nueva misa ¡pero la impone mi obispo!
      Cuando la autoridad es ejercida contra su fin (el bien de la Santa Iglesia, la propagación de la Fe, la salvación de las almas), no obliga más y usted tiene el derecho y el deber de "desobedecer". Si un jefe de estado le da una orden que va de manera visible contra el bien de l Patria, usted debe desobedecer. Si un padre de familia manda a su hija a prostituirse para ganar dinero, ella debe desobedecer. La obediencia es inferior a la Fe y a la salvación de nuestra alma.

      ¿Pero no ha sido, acaso el Papa Pablo VI infalible cuando promulgó la nueva misa?
      No. Un Papa es infalible cuando habla "Ex Cathedra" (Ej. Pío IX definiendo la Inmaculada Concepción). La enseñanza ordinaria del Papa no es infalible en sí misma, sino solamente cuando va en el sentido de la Tradición. San Pablo nos dice que si algún ángel del cielo viniese para enseñaros alguna cosa contraria a la Tradición, debéis rechazarlo (Gal. I, 18). Pablo VI ha manifestado públicamente en su discurso del 19 de noviembre de 1969, refiriéndose al Novus Ordo Missae lo siguiente: "El rito y la respectiva rúbrica por sí NO SON UNA DEFINICIÓN DOGMÁTICA; son susceptibles de una calificación teológica de valor diverso, según el contexto litúrgico a que se refieren."

      ¡Pero el Papa Juan Pablo II dice la nueva misa!
      Sí, pero de igual manera hasta si Santos celebrasen la nueva misa o asistiesen a ella, eso no quiere decir que la nueva misa sea buena. Durante el gran cismo de Occidente, en la Edad Media, Santa Catalina de Siena y San Vicente Ferrer, cometían un error sobre una materia importante. Fueron canonizados. Un Papa puede equivocarse. Además Juan Pablo II, como Pablo VI, está imbuido de liberalismo, agrada al mundo, mundo que es enemigo de Nuestro Señor Jesucristo. La nueva misa ecuménica está en completo acuerdo con la enseñanza "Postconciliar", con la mentalidad del "hombre moderno".

      ¿Tenemos nosotros derecho de resistir a la voluntad del Papa?
      Sí, es hasta un deber cuando la fe y la salvación de las almas está en juego.
      San Pablo ha resistido a San Pedro, el primer Papa. San Atanasio fue excomulgado por el Papa Liberio porque no estaba de acuerdo con él. Santa Hildegarda escribió al Papa Anastasio IV cartas muy severas. Santa Catalina de Siena hace los mismo con Gregorio XI. El obispo Robert Grossetete desobedeció al Papa Inocencio IV que había nombrado canónigo a su sobrino. Los dominicos de París resistieron al Papa Juan XXII que quería enseñar un error teológico. San Francisco Javier rechaza aceptar un breviario contrario a la Tradición, el cual fue promulgado por el Papa.
      Reconocemos la autoridad del Papa mientras obre como sus predecesores y enseñe en conformidad con la enseñanza de la Santa Iglesia. Pero cuando hablan como enemigo de la Santa Iglesia, no podemos seguirlo. Es necesario elegir entre 2,000 años de Tradición Católica y 31 de nuevos inventos.

      ¿Pero cómo puede usted pretender tener razón cuando la mayoría de los sacerdotes y obispos del mundo están contra usted?
      No es la mayoría la que hace la verdad. En tiempos del arrianismo, sólo San Atanasio con algunos otros permanecieron fieles. El resto de los obispos cayeron en la herejía. En tiempos del anglicanismo, sólo San Juan Fisher quedó firme en la fe y por esa razón martirizado, mientras que todos los otros obispos de Inglaterra se rindieron para seguir al Rey Enrique VIII. Esto muestra que un  pequeño número puede tener razón, cuando los más están en el error.

      Estoy de acuerdo, pero no es muy divertido recorrer 60 kilómetros todos los domingos para ir a una Misa Tradicional, o de no tener la Santa Misa más que una sola vez al mes o menos aún. Tampoco es muy agradable ser tratado de rebelde y encontrarse en oposición las autoridades actuales de la Iglesia.
      Escuche la respuesta de Nuestro Señor Jesucristo: "Si alguno quiere venir en pos de mi, renúnciese a sí mismo, lleve su cruz cada día y sigame" (S. Lucas, 9, 23), y aún: "vendréis a ser odiados de todos por causa de mi Nombre; pero quien perseverare hasta el fin, éste se salvará" (S. Mateo, 40, 23).
      En los primeros siglos los cristianos debieron hacer grandes sacrificios y a menudo dar la vida. Nosotros tenemos ahora oportunidad para hacer sacrificios y sufrir persecuciones de otra manera.
      Comprendamos el valor infinito del Sacrificio de la Misa, unámonos a Nuestro Señor Jesucristo y ofrezcamos nuestra vida con todos los sufrimientos para mayor gloria de dios a vosotros la fortaleza de permanecer fieles a su divino Hijo.

SACERDOTE CATÓLICO

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4 mayo 2009 1 04 /05 /mayo /2009 23:59


LIBERALISMO Y CATOLICISMO

- primera parte -

 


por el Padre Roussel

 


      “… Los errores modernos envenenan de tal modo la atmósfera que respiramos, que los mejores fieles de la Iglesia se contaminan. Las costumbres de laicización de la Sociedad, de indiferentismo religioso, de liberalismo en todos los campos, son tales, que nos cuesta mucho acoger la verdad en toda su integridad, verdad que nos viene de la sana filosofía y de la fe católica…”
“… El libro del Padre Roussel: Liberalismo y Catolicismo, da una perfecta idea del Liberalismo y del peligro que supone el Catolicismo liberal, que proliferó con motivo del ralliement, se desarrolló con el Sillonismo, el modernismo, el progresismo, para triunfar con ocasión del Concilio Vaticano II, y destruir finalmente todo lo que quedaba de específicamente católico en la fe, la moral, la Liturgia, las instituciones de la Iglesia, por la aplicación del espíritu ecuménico y democrático.
“De ahí la importancia de conocer bien lo que los Papas pensaron sobre el Liberalismo y sus sucedáneos. Su resistencia tenaz y valiente frente a este ataque apocalíptico es también nuestra resistencia. Sus argumentos son nuestros argumentos. Puesto que este ataque tiene como fin la destrucción del orden natural y sobrenatural, la defensa contra él se ha de basar en los principios fundamentales de estos órdenes natural y sobrenatural, y, por consiguiente, en principios inmutables y eternos como Dios mismo, autor de estos dos órdenes…”

(Extractos del curso consagrado al “Magisterio de la Iglesia”,
del año 1979-1980, por Monseñor Marcel Lefebvre)




- Informe sobre el Liberalismo en general -



INTRODUCCIÓN

       Deseamos que Jesucristo, Hijo de Dios y Redentor de los hombres, reine no sólo sobre los individuos, sino también sobre las familias, pequeñas y grandes, sobre las naciones, y sobre todo el orden social. Esta es la idea rectora que nos une especialmente esta semana.

De este reinado social de Cristo Rey, reinado legítimo en sí, necesario para nosotros, no hay adversario más temible por su astucia, su tenacidad, su influencia, que el liberalismo moderno.

¿Qué es pues el liberalismo?, ¿cuáles son sus orígenes, sus principales manifestaciones, su desarrollo lógico?, ¿cómo calificarlo y refutarlo?... tales son algunas de las preguntas de las que esta relación quiere exponer rápidamente el enunciado con su respuesta.


1º) EL TÉRMINO Y LA COSA


El término “liberal”, como aquel del cual procede, “libertad”, gusta a la masa inconsciente; en efecto, a causa de su misma imprecisión sonora, es fácilmente entendido y permite así a cada uno elegir y aplaudir, entre los múltiples sentidos que abarca, aquel que responde mejor a sus convicciones, a sus sentimientos, a sus intereses. De allí los numerosos y, en definitiva, funestos equívocos a los que se presta.

Sirve para designar ya sea aquello que conviene a un hombre de condición libre, o la cualidad de un corazón abierto a la piedad y generoso; en este sentido Dios es, según Santo Tomás, “máxime liberalis” (1); o, finalmente, el amor a una cierta libertad. Es en este último sentido que lo tomamos aquí: el liberal es aquel que es y se declara partidario de la libertad.

Pero se encontrarán, nuevamente, muchos modos de ser “liberal”, según las muy diversas interpretaciones que podrán darse a esta palabra “libertad”.

Bajo la Restauración, el partido «liberal» incluía a los discípulos de Voltaire y de Rousseau, imbuidos de los principios de 1789, enemigos de la monarquía católica y de la Iglesia romana, devotos de las “libertades modernas”, concebidas como una conquista definitiva, como un ideal intangible, del cual ellos se hacían los más ardientes prosélitos.

Este es el sentido que ha mantenido hasta hoy entre nuestros vecinos, los belgas. Pero en Francia, desde el día en que, bajo la influencia de F. de Lamennais, algunos católicos preconizaron la adhesión a las «libertades modernas», los entusiastas de la Declaración de los Derechos del Hombre, los herederos de la Revolución pretendieron, no sin razón, poseer el monopolio del “liberalismo integral”, “radical”: fue así que los “liberales” de 1820 se convirtieron en los «radicales» de la Tercera República; abandonaron a los partidarios del orden el calificativo mismo del desorden, al punto que hoy, en Francia, el término “liberal” es a menudo aplicado, a modo de elogio, a todo estado de espíritu, a todo sistema favorable a las libertades legítimas.

Aquí lo entendemos, por el contrario, en el sentido netamente peyorativo de una afección morbosa por una libertad desordenada, o del sistema en el cual trata de traducirse esta afección, como para justificarse respecto a la razón. Se trata entonces de mostrar al desnudo esta afección, de precisar este sistema y definirlo.

La tarea es de las más difíciles: en efecto, el liberalismo, tomado en su conjunto, es algo vago, incierto, indeterminado, que extendiéndose a todos los campos, filosofía, teología, moral, derecho, economía, aparece en todos como esencialmente variable, al gusto de las personas y de las circunstancias. De allí la extrema dificultad de aprehender este proteo que asume a voluntad todas las formas, todos los rostros, incluida la máscara de la verdad y de la virtud.

Intentemos entonces hallar, bajo sus múltiples manifestaciones, su característica más formal y su sentido más profundo, para dar una definición, al menos aproximada.


2º) LA VERDADERA NOCIÓN DE LIBERTAD


El liberalismo, como su mismo nombre lo indica, se presenta como un sistema de libertad. Pero, ¿qué es la libertad? Nueva dificultad, ya que la palabra expresa, a su vez, cosas muy diversas.

En general, la palabra “libertad” sugiere la idea de exención de la necesidad, de ligaduras, de la sujeción; significa una cierta independencia y dominio. Sin entrar en las numerosas distinciones que una simple relación no puede comprender, destacaré solamente tres sentidos principales de Libertad:

1º) La libertad física externa, libertad de acción o espontaneidad (en latín, “libertas a coactione”): significa la exención de la necesidad física exterior, o sujeción, la ausencia de obstáculos al ejercicio de la actividad natural. Es común al hombre, al animal e incluso a los seres inferiores.

2º) La libertad física interna o “libre arbitrio” (“libertas a necessitate”): es la libertad de elección que exime de la necesidad interna; arraigada en la espiritualidad, hace al ser dotado de ella verdaderamente causa y dueño de sus actos, y en consecuencia, responsable. Esta libertad es, pues, propia del ser inteligente y se opone al determinismo.

3º) La libertad moral: es la libertad física interna en tanto que limitada razonablemente en su objeto y perfeccionada en su ejercicio por la ley procedente de la autoridad legítima y que traza al libre arbitrio los límites que no puede superar, los caminos que puede o debe seguir. En este sentido, la libertad es sinónimo de derecho y se dice siempre en plural: las libertades, las franquicias, los derechos.

Las demás libertades no son más que emanaciones o determinaciones de estas tres clases de libertades; así, la libertad civil será la facultad de cumplir sin trabas todos los actos legítimos del ciudadano en la ciudad; la libertad política, la participación razonable y proporcional de los ciudadanos en los asuntos de interés general, comportando una cierta autonomía y resultando de franquicias locales y profesionales tan amplias como lo exijan las circunstancias...

Estas simples nociones bastan para permitirnos precisar los conceptos católico y liberal de la libertad, y para ver como difieren y se oponen.

El Católico afirma y mantiene dos principios: la realidad del libre arbitrio del hombre, contra los deterministas; y su necesaria dependencia respecto a Dios, a sus leyes y a las autoridades que proceden de El. El hombre es a la vez libre físicamente, en tanto que dotado de un alma espiritual, exenta del determinismo de la materia, y moralmente obligado o necesitado, en tanto que dependiente de Dios y de sus leyes. Viniendo de Dios, retorna a Dios libremente, pero obligatoriamente y conforme a sus prescripciones; debe obedecer libremente a la necesidad moral, al deber, a la ley. Así, al igual que la lógica, ordenando las ideas según sus relaciones esenciales, conduce el espíritu, sometido a sus leyes, hacia la verdad científica, del mismo modo la moral, ordenando los bienes según su valor respectivo, hace buena a la voluntad libre que le obedece y la encamina hacia la posesión de su fin, hacia la perfección del hombre. Esto es lo que se llama el uso racional del libre arbitrio: limitándole, trazándole sus caminos, la ley lo perfecciona y le permite alcanzar su fin. Así, el hombre, esencialmente libre por naturaleza y no menos esencialmente dependiente por condición, tiene el derecho, la libertad moral de hacer sólo una parte de aquello que puede hacer; en consecuencia, para sintetizar todos los elementos de la verdadera libertad, se puede decir que ella consiste en que la actividad propiamente humana, ya desligada por naturaleza de las trabas de la materia (libre arbitrio) luego moderada y ordenada en sus elecciones por la ley (libertad moral), no debe ser obstaculizada, sino auxiliada en las prosecución fundamental de su fin último (libertad de acción). Y si a esta actividad natural se agrega un día la gracia, principio de vida superior divina, se tendrá la libertad cristiana, de la cual toda su ley será la Caridad, la fusión íntima con la Voluntad siempre recta de Dios, caridad ordenada por la verdad especulativa y práctica que somete al hombre a Dios para liberarlo de todo lo que es indigno de El; y esta libertad tiene derecho a todo respeto, porque es la actividad del mismo Espíritu Santo en el hombre. Esta noción de la verdadera Libertad hace comprender que, para el hombre, ella consiste en no ser impedido de cumplir los actos que la Ley o le prescribe realizar: de allí las espléndidas definiciones dadas por León XIII: “La facultad de moverse en el bien”, “la facultad de alcanzar su fin sin obstáculos”.

El liberal, por el contrario, comienza por enredar estas nociones y, a favor de los equívocos que así se hacen posibles, no los desaprovecha para erigir como derechos absolutos sus deseos, voluntades y caprichos. Del libre arbitrio con frecuencia ni se preocupa; incluso es de buena gana determinista. Pero si rechaza el libre arbitrio no es sino para extender aun más la libertad moral, sustrayéndose así a toda autoridad, a toda responsabilidad. De este modo termina confundiendo perfectamente libertad e independencia, si no es que ya ha comenzado por allí. El católico enuncia que el libre arbitrio no debe ser arbitrario, que el “apetito racional” debe actuar según la razón, ser moderado por la autoridad y la ley, ordenado al fin del hombre. El liberal hace de la libertad misma un fin en sí (2), ella es por sí misma su ley, en tanto que independencia soberana y autonomía plena. La libertad católica se diviniza sometiéndose a Dios, la libertad liberal se destruye haciéndose Dios.

Un ejemplo hará comprender mejor esta oposición radical: tanto el liberal como el católico preconizan la libertad de conciencia. Pero el católico entiende por esto la plena facultad de cada uno de conocer, amar y servir a Dios sin trabas, “el derecho de practicar su religión y de obtener que la leyes de su país la sostengan y la protejan” (Cardenal Andrieu), el derecho, para la Iglesia, de cumplir su misión en el mundo... “ut destructis adversitatibus et erroribus universis, Ecclesia tua secura tibi serviat libertate”.(3) El liberal, por su parte, quiere afirmar con ello la plena independencia de todo hombre en el orden religioso, la libertad de creer lo que quiera o incluso de no creer; es el derecho al error y a la apostasía, es el derecho a exigir que las leyes de su país tengan en cuenta el escepticismo, su incredulidad.

Así, cuando la Iglesia reclama la libertad de conciencia (o mejor, de las conciencias) y la Tercera República la proclama solemnemente, no podemos dudar que bajo la identidad de fórmula se oculta un malentendido radical: se emplean las mismas palabras, se comprenden en un sentido totalmente opuesto.

Así, en tanto que la libertad católica es una fuerza moderada por la razón y la fe, canalizada y dirigida por la ley y la autoridad, la libertad “liberal” se convierte en sinónimo de independencia más o menos absoluta respecto a las reglas, a la autoridad, a la ley...Es, frente a la libertad ordenada, una libertad anárquica: nada nos permitirá comprenderlo mejor que el simple análisis de los hechos y la enumeración de los diversos aspectos del liberalismo.


3º) ASPECTOS DEL LIBERALISMO. SU DEFINICIÓN


El liberal es fanático de la independencia, la predica hasta el absurdo, en todo dominio:

• La independencia de lo verdadero y del bien respecto al ser: es la filosofía relativista de la “movilidad” y del “devenir”;

• La independencia de la inteligencia respecto a su objeto: soberana, la razón no tiene que someterse a su objeto, sino que lo crea, de donde surge la evolución radical de la verdad; subjetivismo relativista;

• La independencia de la voluntad respecto de la inteligencia: fuerza arbitraria y ciega, la voluntad no tiene que preocuparse por los juicios y estimaciones de la razón, sino que crea el bien tal como la razón crea lo verdadero;

• La independencia de la conciencia respecto a la norma objetiva, a la ley: ella misma se erige en regla suprema de la moralidad;

• La independencia de las potencias anárquicas del sentimiento respecto de la razón: es uno de los caracteres del Romanticismo, enemigo de la preeminencia de la razón ( cfr. Rousseau, Michelet...);

• La independencia del cuerpo respecto al alma, de la animalidad respecto a la razón: es la inversión radical de los valores humanos;

• La independencia del presente respecto al pasado: de allí el desprecio a la tradición, el mórbido amor a lo nuevo bajo el pretexto del progreso;

• La independencia de la razón y de la ciencia respecto a la fe: es el Racionalismo, para el cual la razón, juez soberano y medida de lo verdadero, se basta a sí misma y rechaza todo dominio extraño;

• La independencia del individuo respecto a toda la sociedad: del niño respecto a sus padres, de la mujer respecto al marido, del ciudadano respecto al Estado, del fiel respecto a la Iglesia. Es el individualismo anárquico, para el cual el hombre, naturalmente bueno (Rousseau) o en fatal progreso (Payot, Bayet) debe poder evolucionar a su gusto, en toda libertada, vivir intensamente su vida; todo atentado a esta libertad sagrada es tiranía, despotismo, crimen de lesa humanidad;

• La independencia del obrero respecto al patrón: de allí la tendencia a subestimar la jerarquía corporativa por la igualdad cooperativa y, mediante la participación en los beneficios y en la gestión, mediante los obreros accionistas, la marcha hacia la sovietización de la industria;

• La independencia del hombre, de la familia, de la profesión, especialmente del Estado, respecto a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia, que es, según los puntos de vista, el naturalismo, el laicismo, el latitudinarismo...teniendo como consecuencias o como principios las “libertades modernas”, veneradas como las divinidades del futuro;

• La independencia del pueblo y de sus representantes respecto a Dios: soberanía popular y sufragio universal entendidos como medida de lo verdadero y del bien, fuente de todos los derechos en la nación; de allí la apostasía de los pueblos al rechazar la realeza social de Jesucristo, al desconocer la autoridad divina de la Iglesia...

Estos son algunos de los principales aspectos del liberalismo; este, caos de errores, monstruo informe, como el protestantismo, el kantismo, el laicismo, es el punto de reunión de todas las herejías. Más aún, por su eclecticismo universal, es la herejía tipo, radical: contiene todas las demás como su principio y su fuente.

Esta descripción del liberalismo permite aprehender su naturaleza profunda y nos conduce a su definición: es ante todo la inversión de los valores, lo contradictorio de la ley y el orden. En este sentido muy general, el liberalismo puede ser definido como lo ha hecho el P. de Pascal: “En todas las esferas, el desorden de la libertad” o, más completamente, “el sistema que pretende justificar el desorden práctico de la libertad mediante la inversión teórica de los valores”. La verdadera libertad, como hemos dicho, no es otra cosa que la “facultad de elegir los medios, observando su ordenamiento al fin”: entonces, no ha libertad legítima que no sea ordenada, conforme con la ley que determina los medios y los fines; si no está encuadrada en este orden, la libertad se convierte en licencia. Ahora bien, el liberalismo es justamente la negación del orden, de la regla, y de la autoridad que la impone.

Pero el liberalismo es aún más una enfermedad del espíritu, una perversión del sentimiento basado en el orgullo, que una doctrina coherente, un sistema establecido, es más una orientación que una escuela, un estado de espíritu antes de ser una secta. El liberalismo aparece, pues, como el afecto desordenado del hombre por la libertad-independencia que le hace impaciente de los límites y de las ligaduras, del yugo y de la disciplina, de la ley y de la autoridad. Es la perversidad radical opuesta a la sabiduría, es la parodia del orden. La sabiduría ve todo en una justa perspectiva, porque considera todo desde el punto de vista más elevado, del mismo punto de vista de Dios y, por consecuencia, comprende y respeta el orden en todo. El liberalismo ve todo desde el punto de vista humano y a menudo del lado de aquello que hay de menos noble en el hombre, y dispone todo en relación a esta visión defectuosa; luego, la corrupción de la inteligencia engendra el desorden de los afectos, finalmente el desorden en la acción. En este grado, el liberalismo es una pasión, un fanatismo, una religión...una enfermedad casi incurable.

Este es el sentido general del liberalismo, considerado sea como sistema, sea como estado de espíritu. Hemos insistido en detenernos allí ya que, conociéndole así más a fondo, podremos más fácilmente seguir su desarrollo histórico, formular su síntesis y, luego de haberlo desenmascarado, indicar los remedios apropiados.


NOTAS:
(1) Ia, q. 44, a. 4, ad 1.
(2) A la vez principio y término de la autoridad: es la Libertad-principio.
(3) La sola verdadera libertad de conciencia, según León XIII, a única que es preciso defender como un derecho inviolable, consiste precisamente en no ser impedido en el cumplimiento de los propios deberes hacia Dios y en despreciar, aunque sea al precio de la propia vida, todo orden que atente contra esta libertad sagrada (Encíclica “Libertas”).



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4 mayo 2009 1 04 /05 /mayo /2009 23:58


LIBERALISMO: EL PEOR ENEMIGO DE LA IGLESIA


     Dos corrientes se combaten al interior del Catolicismo desde hace dos siglos. Después de la Revolución francesa algunos quisieron acomodarse con los principios revolucionarios y componer con los enemigos de la Iglesia; otros rehusaron este arreglo, teniendo en cuenta que Nuestro Señor Jesucristo nos advirtió: "Quien no está Conmigo está contra Mí". Por consiguiente, si se está por el reinado de Jesucristo, se está contra sus enemigos. No es posible de otra forma. Para pactar, los primeros pretendieron que se podía dejar de hablar de Nuestro Señor a pesar de continuar amándole. Más los Papas, hasta el Concilio Vaticano II, desaprobaron a éstos.

JESUCRISTO ÚNICO REY, ÚNICO DIOS

Nuestro Señor es nuestro Rey, nuestro Dios. Debe, pues, reinar y no solo en privado sobre nuestras personas sino sobre nuestras familias, aldeas, y por doquier. Por otro lado, quiérase o no, Él será un día nuestro juez. Cuando vendrá sobre las nubes a juzgar el mundo entero, todos los hombres estarán postrados de rodillas: budistas, musulmanes, todos. No hay, en efecto, varios dioses, sino uno solo, como lo cantamos en el Gloria: "Tu solus sanctus, Tu solus altissimus Jesu Christe". Él descendió de los Cielos para salvarnos, es Él que reina en el Cielo; lo veremos cuando muramos.

DIVISIÓN DE LOS CATÓLICOS: LOS "CATOLICOS-LIBERALES"


Con la Revolución francesa se declaró una verdadera división, la que, por otra parte, tuvo su inicio ya con los protestantes. Toda una clase de intelectuales se sublevó contra Nuestro Señor, en un auténtico complot diabólico contra su reino del que no se quería oír más. Esos toleraban que Le honrásemos en nuestras capillas y sacristías, pero en forma alguna al exterior. No se debía hablar más de Nuestro Señor en los tribunales, la escuela, los hospitales, en una palabra, en ninguna parte. Más Nuestro Señor tiene el derecho de reinar sobre todo, y en los países católicos es el Amo. Y nosotros debemos tratar de hacerlos reinar lo más posible, de convertir a aquellos que no le conocen y no le aman todavía, a fin de que éstos lleguen a ser también sus súbditos, y que reconozcan a su Maestro, en el Cielo.
Así, desde la Revolución francesa, los católicos se dividieron entre los que aceptaban honrar a Nuestro Señor en las familias y parroquias, pero no en la vida pública, y en aquellos que, al contrario, querían que Nuestro Señor reine en todos lados. Los primeros, para justificar el silencio sobre Nuestro Señor en la sociedad, se apoyaron sobre la libertad de creer y de no creer. Pero esto no es así; uno no es libre de creer lo que quiere. Nuestro Señor dijo "El que creerá será salvado, el que no creerá será condenado". Por supuesto, se puede usar mal de esta libertad, pero entonces se desobedece alejándose de Dios. Moralmente uno no es libre: se debe honrar a nuestro Señor y seguir su enseñanza.

LOS PAPAS CONDENAN A LOS LIBERALES


He aquí aquellos que se llamó liberales, porque estaban por la libertad, dejando a cada uno el derecho de pensar lo que quería según su conciencia. Pero los Papas han condenado siempre ese liberalismo, afirmando en alta voz que no hay más libertad de conciencia que la de hacer el bien y evitar el mal. Por supuesto se puede desobedecer. Un niño puede desobedecer a sus padres, pero ¿tiene derecho a eso? Evidentemente no. Es lo mismo en la religión. Cierto, existen personas que desobedecen, pero hay que tratar de convertirlos y de llevarlos a obedecer a nuestro Señor, el Dios verdadero que nos juzgará a todos.
Esa corriente liberal fue desarrollada por católicos como Lamennais que era sacerdote; de allí la división en el propio seno de la Iglesia. Pero papas tales como Pío IX, León XIII; San Pío X, Pío XI, y Pío XII, han condenado siempre a esos liberales como los peores enemigos de la Iglesia, dado que alejaban a las gentes, las familias y los Estados de Nuestro Señor Jesucristo.
Cuando Nuestro Señor no está más presente en las escuelas, hospitales, tribunales y gobiernos, cuando está ausente del ambiente público, es la apostasía y el ateísmo. En efecto, se toma el hábito de no pensar más en Nuestro Señor, ya que no se lo ve en ninguna parte, y poco a poco este olvido se difunde y se introduce en las familias.
¿Cuáles son actualmente, para dar un ejemplo, los restaurantes y hoteles donde se halla la Cruz de Nuestro Señor? Por mi parte viajo mucho, y no he hallado sino en Austria un hermoso crucifijo en algunos restaurantes y una bella imagen de la Santísima Virgen en la habitación del hotel. En otra parte esto se terminó. Antes no había casa sin crucifijo. Hoy, hasta buenos católicos tienen miedo de colocar una en su casa, por temor de la reacción de aquellos que no aman la Religión cristiana. Ved a lo que se llega alejando suavemente a Nuestro Señor.
 
 

LOS ENEMIGOS EN EL INTERIOR DE LA IGLESIA

Al comenzar el siglo, San Pío X decía que ahora los enemigos de la Iglesia no están solamente en el exterior sino también en el interior. Con esto quería señalar esos católicos que no querían más la realeza pública de Nuestro Señor.
Pero eso no es todo. Dado que había hasta en los seminarios profesores modernistas, que querían adaptarse al mundo moderno, con su rechazo de nuestro Señor y su apostasía, San Pío X exigió que se los apartase de los seminarios, para que no influyan sobre los seminaristas que, una vez sacerdotes, difundirían a su turno las malas doctrinas. Y San Pío X tenían razón, pues es lo que ocurrió. Los obispos no quisieron prestar atención y suavemente esas ideas fueron introducidas en los seminarios, luego en el clero y finalmente en todos lados. Al nombre de la libertad, se dejó de hablar de Nuestro Señor y fue la apostasía.
En 1926, hace pues más de sesenta años, me encontraba en el seminario en Roma, bajo Pío XI, quien, él también, combatía y condenaba a los sacerdotes favorables al laicismo. En este año tuvo lugar en Roma una semana contra el liberalismo, y se presentaron dos pequeños libros: "Libéralisme et Catholicisme" del R.P. Roussel y "Le Christ Roi des Nations" del R.P. Philippe. He aquí la introducción del primero:
"Queremos que Jesucristo, Hijo de Dios y Redentor de los hombres, reine no sólo sobre el individuo, sino sobre las familias, pequeñas y grandes, sobre las naciones y sobre el orden social entero; este es el pensamiento que nos une especialmente esta semana. Este reinado social, de Jesús Rey, reinado legítimo en sí, necesario para nosotros, no tiene adversario más temible, por su astucia, su tenacidad y su influencia, que el liberalismo moderno".
¿Cuáles son, pues, los orígenes de este liberalismo, sus manifestaciones principales, su desarrollo lógico? ¿Cómo calificarlo y refutarlo? Tales son las cuestiones que trata el libro del R.P. Roussel con su respuesta; un libro muy interesante que damos a todos nuestros seminaristas para que estén al corriente de esos errores modernos. El liberalismo, el laicismo, la secularización y la ausencia de sumisión pública a Nuestro Señor se han difundido a pesar de los Papas, porque los obispos y los sacerdotes no los escucharon lo suficiente.
El segundo pequeño libro editado, con ocasión de esa semana contra el liberalismo, en Roma, es: "Catechisme des droits divins dans L'ordre social", conocido bajo el título "Le Christ Roi des Nations" del R.P. Philippe, redentorista. Veamos el prefacio:
"Bajo pretexto de seguir las solas luces de la conciencia, se tomó el hábito de abandonar a la libre disposición de ésta el cumplimiento de todos los deberes: los derechos de la verdad y especialmente, los de la Verdad suprema son pisoteados. Nuestro catecismo pide un gran acto de fé, el acto de fe en Dios y en Jesucristo que ejerce su autoridad. Los pueblos deben saber que, en todas las relaciones de hombre a hombre, en todo lo que constituye la intimidad de una nación, dependen de Dios y de Jesucristo".
Todo esto ocurrió en 1926. Entonces los sacerdotes resistían aprestándose para luchar contra la apostasía invasora y para defender a Nuestro Señor, contra la secularización y la laicización de todas las instituciones. León XIII en su incíclica Humanun genus describió que los francmasones tienen por fin descristianizar todo, especialmente las instituciones, y que quieren quitar y expulsar a Nuestro Señor de todos lados. Todo esto se desarrolló pues a pesar de los Papas, y así se llegó al Concilio Vaticano II.
 
 

LA PREPARACIÓN DEL CONCILIO: LOS OBISPOS LIBERALES


Ahí también fue la división, en el seno mismo de la Iglesia. Esos liberales que no quieren que se hable más de Nuestro Señor en la sociedad, que, al contrario, quieren la libertad de todas las religiones y de todos los sistemas de pensamiento, crearon una oposición entre las cardenales y esto desde la preparación del concilio.
La Santa Sede había instituido unas comisiones a la cabeza de las cuales se elevaba la "Comisión central preparatoria del Concilio". Sesionó de 1960 a 1962 y estaba integrado de setenta cardenales y una veintena de arzobispos y obispos, y si me encontraba allí era por ser presidente de la Asamblea de arzobispos y obispos de la África occidental francesa. El Papa Juan XXIII presidía, con frecuencia, nuestras reuniones.
Fue como un campo de batalla, hay que decirlo. ¿Quién ganaría? ¿Los liberales o los auténticos católicos que estaban con todos los Papas en su condena al liberalismo? Por un lado unos querían que la Iglesia declarase su tesis sobre la libertad, la neutralidad de las sociedades y la ausencia de Nuestro Señor Jesucristo de la vida pública. Por otro, hubo vivas reacciones contrarias. ¿Nosotros católicos no tendríamos el derecho de tener nuestros Estados católicos para no chocar con las religiones musulmana, budista o protestante? ¿Y esto bajo el pretexto de no hacerles agravio, cuando ellos nos lo hacen categórica y públicamente?
En los Estados protestantes, por ejemplo, se es protestante oficialmente. El cantón de Vaud inscribió en su constitución que el protestantismo es religión de Estado. Así es igualmente para Suecia, Noruega, Inglaterra y Dinamarca, y públicamente la religión protestante es la única reconocida por el Estado.
 
 

LOS LIBERALES SUPRIMEN LOS ESTADOS CATÓLICOS


¿Entonces no tendríamos el derecho de tener nosotros también nuestros Estados católicos? El Estado del Valais era católico un 90 %. Como los liberales ganaron en el Concilio, y dominan ahora en Roma, pidieron a Mons. Adams (a quien conocí bien y que era un buen amigo), por intermedio del nuncio en Berna, de acabar con el Estado católico del Valais. La constitución valdense enunciaba, en efecto, que la Religión católica era la única religión reconocida públicamente por el Estado. Esto era, en definitiva, afirmar que Nuestro Señor Jesucristo era el Rey del Valais. Y Mons. Adam, todo lo favorable que fuese la Tradición, él que había combatido durante el concilio a favor del reinado social de Nuestro Señor, escribió una carta a todos sus fieles para que el Estado de Valais cambiase su constitución y se convierta oficialmente en neutra.
Me informé y se me contestó que eso venía del nuncio. Fui pues a encontrarlo a Berna y él que había combatido durante el Concilio a favor del reinado social de Nuestro Señor, escribió una carta a todos sus fieles para que el Estado de Valais cambiase su constitución y se convierta oficialmente en neutra.
Me informé y se me contestó que eso venía del nuncio. Fui pues a encontrarlo a Berna y él me confirmó que Mons. Adam había escrito por orden suya.
- ¿Y no tiene Usted, vergüenza de pedir que Nuestro Señor Jesucristo no reine más el Valais?
- (El Nuncio) Oh, pero ahora esto no es más posible. Usted comprende no es más posible.
- ¿Y los protestantes? Vaya Usted, pedirles de dejar de reconocer su protestantismo como religión oficial en el cantón de Vaud y o en Dinamarca. ¿Y nosotros católicos, no tenemos, acaso, el derecho de tener Estados en los cuales la Religión católica es la única reconocida públicamente?
- (El nuncio) Ah, eso no es más posible. - ¿Qué hace Usted de la magnífica encíclica Quas primas donde Pío XI recuerda que Nuestro Señor Jesucristo debe reinar sobre todos los Estados y sobre todas las naciones?
- (El nuncio) Oh, el Papa no lo escribiría ahora.
Ah, esto como ejemplo. Esta encíclica fue escrita en 1925 por Pío XI para recordar a todos los obispos la doctrina sobre el reinado social de Nuestro Señor Jesucristo, y he aquí ahora obispos hacen exactamente lo contrario. Y es lo que desgraciadamente aconteció: oficialmente el Estado del Valais no es más un Estado católico. La Iglesia sólo sigue reconocida al mismo nivel que cualquier asociación privada, como las otras religiones, que tienen el derecho de organizarse en el Valais.

EL CARDENAL BEA PORTAVOZ DE LOS LIBERALES


¿Cómo ocurrió esto? Un día el cardenal Ottaviani y el cardenal Bea nos trajeron dos fascículos que valían su peso en oro. Estos dos fascículos delimitaron los campos en la Iglesia: uno es de la Revolución francesa y el otro de la Tradición católica. Uno es el del cardenal Bea, liberal, el otro el del cardenal Ottaviani, prefecto de la Comisión.
En su documento el cardenal Ottaviani habla de la "tolerancia religiosa". Es decir, si hay otras religiones en los Estados católicos, se los tolera, pero no se les concede las mismas libertades que a la Iglesia, del mismo modo que se toleran los pecados y los errores, dado que no se puede expurgar todo. En una sociedad hace falta una cierta tolerancia, pero esto no quiere decir que se apruebe el mal.
Cuando llegó el momento para el cardenal Ottaviani de presentar su documento a la Comisión central preparatoria del Concilio, documento que no hacía más que retomar la doctrina enseñada siempre por la Iglesia católica, el cardenal Bea se irguió diciendo que se oponía. El cardenal Ruffini, de Sicilia, intervino para detener ese pequeño escándalo de dos cardenales que se enfrentaban así con violencia ante todos los otros. Pidió referir a la autoridad superior, es decir al Papa que ese día no presidía la sesión. Pero el cardenal Bea dijo, no, quiero que se vote para saber quién está conmigo y quién con el cardenal Ottaviani.
Se procedió, pues, a votar. Los setenta cardenales, los obispos y los cuatro superiores de órdenes religiosas que estaban allí se dividieron más o menos por mitades. Prácticamente todos los cardenales de origen latino: italianos, españoles y sudamericanos, estaban por el cardenal Ottaviani. El contrario los cardenales norteamericanos, ingleses, alemanes y franceses estaban por el cardenal Bea. Así se halló una Iglesia dividida sobre un tema fundamental de su doctrina: La realeza de Nuestro Señor Jesucristo.
Era la última sesión, y uno se podía preguntar lo que iba a acontecer con ese Concilio si ya la mitad de los setenta cardenales eran favorables a la tolerancia religiosa del cardenal Ottaviani y la otra mitad favorable a la libertad religiosa del cardenal Bea que se basaba en la Revolución francesa y la Declaración de los derechos del hombre. Y bien, en el Concilio también hubo lucha, y hay que reconocer que son los liberales los que se impusieron. ¡Qué escándalo! Así llegó esa nueva religión, que desciende más de la Revolución francesa que de la Tradición católica, ese famoso ecumenismo donde todas las religiones están en pie de igualdad. Ahora Ustedes, pueden comprender la situación actual, esta se deriva de los liberales en el Concilio.
Hubo, sin embargo, oposiciones violentas, pero como el Papa tomó parte prácticamente por la libertad, son los liberales que tomaron los puestos en Roma y los ocupan aún.
Me opuse a esto con Mons. Sigaud, Mons. de Castro Mayer y muchos otros miembros del Concilio. Porque no se puede admitir que Nuestro Señor sea destronado. La Iglesia está fundada sobre el principio que exige la realeza de Nuestro Señor sobre la tierra del mismo modo que en el Cielo. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el Cielo. ¡Sí, que la voluntad del Señor sea hecha por doquier y no solamente en las familias!. Pero ahora que el liberalismo reina en Roma, aquel que nuestros autores de 1926 calificaban como de el peor enemigo de la Iglesia, asistimos a la demolición de la Iglesia.
Hay una auténtica ruptura. Más nosotros permanecemos en comunión con todos los Papas hasta el Concilio, mientras que el cardenal Bea no da referencia alguna en su documento. Él no podía remitirse a ningún Papa, dado que su doctrina es nueva y ésta siempre fue condenada por los Sumos Pontífices. En el folleto del Cardenal Ottaviani hay más páginas de referencia que de texto, referencias a los Papas, a los concilios, a toda la doctrina de la Iglesia. La tolerancia religiosa está realmente en la continuidad de la Tradición. La Fe en la Iglesia fue siempre predicar la verdad y tolerar el error, ya que no puede hacer de otro modo, pero esforzándose en ser misionera, reducir el error y atraer a la verdad. La Iglesia no afirmó jamás que se tenía el derecho tanto de estar en el error como en la verdad, que había igual derecho de ser budista que católico. Esto no es posible, o la Religión católica no es más la única verdadera. Es una catástrofe fundamental para la Iglesia. Hemos vivido ese combate en el Concilio y lo vivimos todavía.

CONSECUENCIAS DE LA NEUTRALIDAD

Una vez que el Estado deja de tener religión, y que la Iglesia exige que todas las religiones sean admitidas, las puertas están abiertas. Y se asiste a una invasión inverosímil. Moon, adventistas, testigos de Jehová, a tal punto que hasta los obispos se han reunido en Sudamérica para constatar la gravedad de la situación. Unos hablan de cuarenta millones, y otros de sesenta millones de católicos que han pasado a las sectas desde 1968; por consiguiente, desde el Concilio. He aquí la terrible consecuencia de la posición del cardenal Bea: la apostasía de millones y millones de católicos. Y se constata la misma cosa por doquier, como en Francia, donde se ve de más en más católicos pasarse al Islam, a las sectas o a las logias masónicas. Es la apostasía general, es por eso que resistimos, pero las autoridades romanas quieren que aceptemos esto. Cuando discutí con ellas en Roma, querían que yo conozca la libertad religiosa como el cardenal Bea. Pero les dije, no, no puedo. Mi fe es la del cardenal Ottaviani fiel a todos los Papas y no esta doctrina nueva y perpetuamente condenada.
He aquí lo que constituye nuestra oposición y es la razón por la cual no existe posibilidad de entenderse. Y no es tanto la cuestión de la Misa, dado que la Misa es precisamente una de las consecuencias del hecho que quiso acercarse al protestantismo y, por ende, transformar el culto, los sacramentos, el catecismo, etc...

EL FUNDAMENTO DE NUESTRA POSICIÓN

La verdadera oposición fundamental es el reinado de Nuestro Señor Jesucristo. Opportet Illum regnare, nos dice San Pablo. Ellos dicen, no, nosotros decimos, sí, con todos los Papas. Nuestro Señor no vino para estar escondido en el interior de las casas sin salir de éstas. ¿Por qué se han hecho masacrar los misioneros? Para predicar que Nuestro Señor Jesucristo es el único Dios verdadero, para decir a los paganos que se conviertan. Entonces los paganos han querido hacerlos desaparecer, pero ellos no han dudado en dar su vida para continuar predicando a Nuestro Señor Jesucristo.
¿Habrá que hacer ahora lo contrario, decir a los paganos: "vuestra religión es buena, conservadla siempre que seáis buenos budistas, buenos musulmanes, o buenos paganos"? ¡He aquí la razón de nuestra desinteligencia! Nosotros obedecemos a Nuestro Señor que dijo a los Apóstoles "Id a enseñar el Evangelio hasta los confines de la tierra".
No hay que extrañarse que no lleguemos a entendernos con Roma. Esto no será posible hasta que Roma no vuelva a la fe en el reino de Nuestro Señor Jesucristo, hasta que deje de dar la impresión de que todas las religiones son buenas. Nos enfrentamos con ellos sobre un punto de la Fe católica, como se han enfrentado el cardenal Bea y el cardenal Ottaviani, y como se han enfrentado todo los Papas con el liberalismo. Es la misma cosa, la misma corriente, las mismas ideas y las mismas divisiones en el interior de la Iglesia.
Antes del Concilio los Papas y Roma sostenían la Tradición contra el liberalismo, mientras ahora los liberales ocuparon el lugar. Evidentemente éstos están contra los tradicionalistas y, por consiguiente, somos perseguidos. Pero estamos tranquilos porque estamos en comunión con todos los Papas desde Nuestro Señor y los Apóstoles. Guardamos su Fe y no vamos a pasarnos ahora a la fe revolucionaria en la Declaración de los derechos del hombre. No queremos ser hijos de 1789, sino hijos de Nuestro Señor e hijos del Evangelio.
Los representantes de la Iglesia católica dicen: cada uno es libre y se puede colocar a todas las religiones juntas para rezar como en Asís. ¡Eso es una abominación! El día en el que el Señor se enoje no será cosa de risa. Pues si Nuestro Señor castigó a los judíos, como lo hizo, es porque estos habían rehusado creen en Él. Anunció que Jerusalén sería destruida y lo fue, y el templo nunca fue reconstruido desde aquel entonces. Bien podría decir lo mismo ahora cuando todos sus pastores están contra Él, ya que no quieren creer más en su realeza universal.
Hay que seguir apegado a la doctrina de la Iglesia. Permaneced apegados a Nuestro Señor que es todo para nosotros. Él es el Amo que nos juzgará como juzgará a todo el mundo. Luego, hay que rezar para que su reino llegue, aún cuando se deba ser perseguido.
Por más extraordinario que pueda parecer, he aquí la situación de hoy. No soy yo quien la inventé. ¿Por qué me he hallado casi sólo contra ese liberalismo al que son favorables la mayoría de los obispos, hasta de Roma? Es un gran misterio. Siendo, como antes, fiel a todo lo que han dicho los Papas, uno se halla casi solo.
Lo principal es estar con Nuestro Señor, aún cuando haya que estar solo. Si se está con toda la enseñanza de la Iglesia de veinte siglos, no se tiene miedo. ¿No hay que hacerse problemas, verdad? ¡Confiad en la Providencia! Dios que conoce el futuro, restablecerá todas las cosas un día, dado que la iglesia no puede quedar indefinidamente en esta situación.
Confiemos en la Santísima Virgen y en Nuestro Señor y no nos acobardemos ni nos deprimamos, ya que continuamos la Iglesia. Permanezcamos en paz. ¡Que Dios os bendiga!.
 


+ Mons MARCEL LEFEBVRE

Arzobispo De su conferencia en Sierre, Suiza, 27 de noviembre de 1988

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