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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

Archivos

5 enero 2013 6 05 /01 /enero /2013 04:31

 

  IGLESIA CONCILIAR ES LA PREPARACIÓN DIRECTA DE LA SECTA QUE PREPARA LA LLEGADA DEL ANTICRISTO

rdc.jpg

 

 

ESTIMADOS LECTORES:
LES DESEAMOS UN SANTO AÑO 2013 ESPERANDO QUE DIOS LOS COLME DE BENDICIONES PARA USTEDES Y SUS SERES QUERIDOS.
ESTA VEZ, LES ANEXAMOS UN ARTÍCULO DE UN BLOG ARGENTINO SOBRE LOS ESCÁNDALOS DE LA IGLESIA CONCILIAR DE ROMA. UNA IMAGEN DICE MÁS QUE MIL PALABRAS, Y UNA CANCIÓN...MÁS DE MIL HEREJÍAS.
EL EQUIPO DE MÉXICO Y TRADICIÓN.
Solamente una imagen. Ni disquisiciones teológicas, ni análisis profético… Solamente una imagen que representa la bastarda iglesia conciliar. Una falsificación de la fe que llega profundamente a los corazones, especialmente de los más jóvenes.

El siguiente es un video de La Comunidad del Camino Nuevo es una organización “católica” de vocación ecuménica nacida en 1973 en Lyon (Francia), que consta de unos dos mil miembros, está extendida por treinta países y se remite por igual a las espiritualidades ignaciana y carismática.


La finalidad de este vídeo, que lanzó en YouTube el 5 de diciembre, es promover el festival internacional Welcome to Paradise [Bienvenidos al Paraíso], que tendrá lugar en agosto de 2013 junto a la abadía de Hautecombe, en la Saboya.


¡Que lo disfruten! (IRÓNICO, POR SUPUESTO!)


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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en Noticias en General
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25 diciembre 2012 2 25 /12 /diciembre /2012 18:30

El Equipo de México y Tradición les desea todo lo mejor para este Nuevo Año 2013. Que Dios nazca en sus corazones y en sus hogares.

 

Joyeux Noël à tous!! Bonne Année 2013!
Feliz Navidad a todos y Próspero año Nuevo 2013!
Froh Weinachten an allen!
Merry Christmas and Happy New Year 2013!
Buon natale!

noel

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en Noticias en General
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12 diciembre 2012 3 12 /12 /diciembre /2012 06:00

Estimados y queridísimos lectores:

 

Regocijáos que la Madre del Cielo está de fiesta. Viva la Virgen de Guadalupe, Viva la Reina de Méjico, Viva la Emperatriz de las Américas.

 


 

Un sábado 9 de diciembre, el indio Juan Diego, recién convertido a la fe católica, se dirigió al templo para oir Misa. Al pie de un cerro pequeño llamado Tepeyac vio una nube blanca y resplandeciente y oyó que lo llamaban por su nombre. Vio a una hermosa Señora quien le dijo ser "la siempre Virgen María Madre de Dios" y le pidió que fuera donde el Obispo para pedirle que en aquel lugar se le construyera un templo. Juan Diego se dirigió a la casa del obispo Fray Juan de Zumárraga y le contó todo lo que había sucedido. El obispo oyó con admiración el relato del indio y le hizo muchas preguntas, pero al final no le creyó.

De regresó a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el obispo, luego de oir a Juan Diego le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que era su voluntad que se le construyera un templo. De regreso, Juan Diego halló a María y le narró los hechos. La Virgen le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar pues allí le daría la señal. Al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba. El indio avergonzado le explicó lo que ocurría. La Virgen dijo a Juan Diego que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano.

Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo. María le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde halló rosas de Castilla frescas y poniéndose la tilma, cortó cuantas pudo y se las llevó al obispo.

Una vez ante Monseñor Zumarraga Juan Diego desplegó su manta, cayeron al suelo las rosas y en la tilma estaba pintada con lo que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Viendo esto, el obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio. Pio X la proclamó como "Patrona de toda la América Latina", Pio XI de todas las "Américas", Pio XII la llamó "Emperatriz de las Américas" y Juan XXIII "La Misionera Celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas".

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en Religión Católica
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9 diciembre 2012 7 09 /12 /diciembre /2012 16:13

"INEFFABILIS DEUS"

Epístola apostólica de Pío IX 8 de diciembre de 1854 SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

8dec.jpg

1. María en los planes de Dios. El inefable Dios, cuya conducta es misericordia y verdad, cuya voluntad es omnipotencia y cuya sabiduría alcanza de límite a límite con fortaleza y dispone suavemente todas las cosas, habiendo, previsto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano, que había de provenir de la transgresión de Adán, y habiendo decretado, con plan misterioso escondido desde la eternidad, llevar al cabo la primitiva obra de su misericordia, con plan todavía más secreto, por medio de la encarnación del Verbo, para que no pereciese el hombre impulsado a la culpa por la astucia de la diabólica maldad y para que lo que iba a caer en el primer Adán fuese restaurado más felizmente en el segundo, eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su unigénito Hijo, hecho carne de ella, naciese, en la dichosa plenitud de los tiempos, y en tanto grado la amó por encima de todas las criaturas, que en sola ella se complació con señaladísima benevolencia. Por lo cual tan maravillosamente la colmó de la abundancia de todos los celestiales carismas, sacada del tesoro de la divinidad, muy por encima de todos los ángeles y santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestase tal plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios. Y, por cierto era convenientísimo que brillase siempre adornada de los resplandores de la perfectísima santidad y que reportase un total triunfo de la antigua serpiente, enteramente inmune aun de la misma mancha de la culpa original, tan venerable Madre, a quien Dios Padre dispuso dar a su único Hijo, a quien ama como a sí mismo, engendrado como ha sido igual a sí de su corazón, de tal manera que naturalmente fuese uno y el mismo Hijo común de Dios Padre y de la Virgen, y a la que el mismo Hijo en persona determinó hacer sustancialmente su Madre y de la que el Espíritu Santo quiso e hizo que fuese concebido y naciese Aquel de quien él mismo procede.

 

2. Sentir de la Iglesia respecto a la concepción inmaculada. Ahora bien, la Iglesia católica, que, de continuo enseñada por el Espíritu Santo, es columna y fundamento firme de la verdad, jamás desistió de explicar, poner de manifiesto y dar calor, de variadas e ininterrumpidas maneras y con hechos cada vez más espléndidos, a la original inocencia de la augusta Virgen, junto con su admirable santidad, y muy en consonancia con la altísima dignidad de Madre de Dios, por tenerla como doctrina recibida de lo alto y contenida en el depósito de la revelación. Pues esta doctrina, en vigor desde las más antiguas edades, íntimamente inoculada en los espíritus de los fieles, y maravillosamente propagada por el mundo católico por los cuidados afanosos de los sagrados prelados, espléndidamente la puso de relieve la Iglesia misma cuando no titubeó en proponer al público culto y veneración de los fieles la Concepción de la misma Virgen. Ahora bien, con este glorioso hecho, por cierto presentó al culto la Concepción de la misma Virgen como algo singular, maravilloso y muy distinto de los principios de los demás hombres y perfectamente santo, por no celebrar la Iglesia, sino festividades de los santos. Y por eso acostumbró a emplear en los oficios eclesiásticos y en la sagrada liturgia aún las mismísimas palabras que emplean las divinas Escrituras tratando de la Sabiduría increada y describiendo sus eternos orígenes, y aplicarla a los principios de la Virgen, los cuales habían sido predeterminados con un mismo decreto, juntamente con la encarnación de la divina Sabiduría. Y aun cuando todas estas cosas, admitidas casi universalmente por los fieles, manifiesten con qué celo haya mantenido también la misma romana Iglesia, madre y maestra de todas las iglesias, la doctrina de la Concepción Inmaculada de la Virgen, sin embargo de eso, los gloriosos hechos de esta Iglesia son muy dignos de ser uno a uno enumerados, siendo como es tan grande su dignidad y autoridad, cuanta absolutamente se debe a la que es centro de la verdad y unidad católica, en la cual sola ha sido custodiada inviolablemente la religión y de la cual todas las demás iglesias han de recibir la tradición de la fe. Así que la misma romana Iglesia no tuvo más en el corazón que profesar, propugnar, propagar y defender la Concepción Inmaculada de la Virgen, su culto y su doctrina, de las maneras más significativas.

 

3. Favor prestado por los papas al culto de la Inmaculada. Muy clara y abiertamente por cierto testimonian y declaran esto tantos insignes hechos de los Romanos Pontífices, nuestros predecesores, a quienes en la persona del Príncipe de los Apóstoles encomendó el mismo Cristo Nuestro Señor el supremo cuidado y potestad de apacentar los corderos y las ovejas, de robustecer a los hermanos en la fe y de regir y gobernar la universal Iglesia. Ahora bien, nuestros predecesores se gloriaron muy mucho de establecer con su apostólica autoridad, en la romana Iglesia la fiesta de la Concepción, y darle más auge y esplendor con propio oficio y misa propia, en los que clarísimamente se afirmaba la prerrogativa de la inmunidad de la mancha hereditaria, y de promover y ampliar con toda suerte de industrias el culto ya establecido, ora con la concesión de indulgencias, ora con el permiso otorgado a las ciudades, provincias y reinos de que tomasen por patrona a la Madre de Dios bajo el título de la Inmaculada Concepción, ora con la aprobación de sodalicios, congregaciones, institutos religiosos fundados en honra de la Inmaculada Concepción, ora alabando la piedad de los fundadores de monasterios, hospitales, altares, templos bajo el título de la Inmaculada Concepción, o de los que se obligaron con voto a defender valientemente la Concepción Inmaculada de la Madre de Dios. Grandísima alegría sintieron además en decretar que la, festividad de la Concepción debía considerarse por toda la Iglesia exactamente como la de la Natividad, y que debía celebrarse por la universal Iglesia con octava, y que debía ser guardada santamente por todos como las de precepto, y que había de haber capilla papal en nuestra patriarcal basílica Liberiana anualmente el día dedicado a la Concepción de la Virgen. Y deseando fomentar cada día más en las mentes de los fieles el conocimiento de la doctrina de la Concepción Inmaculada de María Madre de Dios y estimularles al culto y veneración de la misma Virgen concebida sin mancha original, gozáronse en conceder, con la mayor satisfacción posible, permiso para que públicamente se proclamase en las letanías lauretanas, y en él mismo prefacio de la misa, la Inmaculada Concepción de la Virgen, y se estableciese de esa manera con la ley misma de orar la norma de la fe. Nos, además, siguiendo fielmente las huellas de tan grandes predecesores, no sólo tuvimos por buenas y aceptamos todas las cosas piadosísima y sapientísimamente por los mismos establecidas, sino también, recordando lo determinado por Sixto IV, dimos nuestra autorización al oficio propio de la Inmaculada Concepción y de muy buen grado concedimos su uso a la universal Iglesia.

 

4. Débese a los papas la determinación exacta del culto de la Inmaculada Mas, como quiera que las cosas relacionadas con el culto está intima y totalmente ligadas con su objeto, y no pueden permanecer firmes en su buen estado si éste queda envuelto en la vaguedad y ambigüedad, por eso nuestros predecesores romanos Pontífices, qué se dedicaron con todo esmero al esplendor del culto de la Concepción, pusieron también todo su empeño en esclarecer e inculcar su objeto y doctrina. Pues con plena claridad enseñaron que se trataba de festejar la concepción de la Virgen, y proscribieron, como falsa y muy lejana a la mente de la Iglesia, la opinión de los que opinaban y afirmaban que veneraba la Iglesia, no la concepción, sino la santificación. Ni creyeron que debían tratar con suavidad a los que, con el fin de echar por tierra la doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen, distinguiendo entre el primero o y segundo instante y momento de la concepción, afirmaban que ciertamente se celebraba la concepción, mas no en el primer instante y momento. Pues nuestros mismos predecesores juzgaron que era su deber defender y propugnar con todo celo, como verdadero Objeto del culto, la festividad de la Concepción de la santísima Virgen, y concepción en el primer instante. De ahí las palabras verdaderamente decisivas con que Alejandro VII, nuestro predecesor, declaró la clara mente de la Iglesia, diciendo: Antigua por cierto es la piedad de los fieles cristianos para con la santísima Madre Virgen María, que sienten que su alma, en el primer instante de su creación e infusión en el cuerpo, fue preservada inmune de la mancha del pecado original, por singular gracia y privilegio de Dios, en atención a los méritos de su hijo Jesucristo, redentor del género humano, y que, en este sentido, veneran y celebran con solemne ceremonia la fiesta de su Concepción. (Const. "Sollicitudo omnium Ecclesiarum", 8 de diciembre de 1661). Y, ante todas cosas, fue costumbre también entre los mismos predecesores nuestros defender, con todo cuidado, celo y esfuerzo, y mantener incólume la doctrina de la Concepción Inmaculada de la Madre de Dios. Pues no solamente no toleraron en modo alguno que se atreviese alguien a mancillar y censurar la doctrina misma, antes, pasando más adelante, clarísima y repetidamente declararon que la doctrina con la que profesamos la Inmaculada Concepción de la Virgen era y con razón se tenía por muy en armonía con el culto eclesiástico y por antigua y casi universal, y era tal que la romana Iglesia se había encargado de su fomento y defensa y que era dignísima que se le diese cabida en la sagrada liturgia misma y en las oraciones públicas

 

5. Los papas prohibieron la doctrina contraria. Y, no contentos con esto, para que la doctrina misma de la Concepción Inmaculada de la Virgen permaneciese intacta, prohibieron severamente que se pudiese defender pública o privadamente la opinión contraria a esta doctrina y quisieron acabar con aquella a fuerza de múltiples golpes mortales. Esto no obstante, y a pesar de repetidas y clarísimas declaraciones, pasaron a las sanciones, para que estas no fueran vanas. Todas estas cosas comprendió el citado predecesor nuestro Alejandro VII con estas palabras:"Nos, considerando que la Santa Romana Iglesia celebra solemnemente la festividad de la Inmaculada siempre Virgen María, y que dispuso en otro tiempo un oficio especial y propio acerca de esto, conforme a la piadosa, devota, y laudable práctica que entonces emanó de Sixto IV, Nuestro Predecesor: y queriendo, a ejemplo de los Romanos Pontífices, Nuestros Predecesores, favorecer a esta laudable piedad y devoción y fiesta, y al culto en consonancia con ella, y jamás cambiado en la Iglesia Romana después de la institución del mismo, y (queriendo), además, salvaguardar esta piedad y devoción de venerar y celebrar la Santísima Virgen preservada del pecado original, claro está, por la gracia proveniente del Espíritu Santo; y deseando conservar en la grey de Cristo la unidad del espíritu en los vínculos de la paz (Efes. 4, 3), apaciguados los choques y contiendas y, removidos los escándalos: en atención a la instancia a Nos presentada y a las preces de los mencionados Obispos con los cabildos de sus iglesias y del rey Felipe y de sus reinos; renovamos las Constituciones y decretos promulgados por los Romanos Pontífices, Nuestro Predecesores, y principalmente por Sixto IV, Pablo V y Gregorio XV en favor de la sentencia que afirma que el alma de Santa María Virgen en su creación, en la infusión del cuerpo fue obsequiada con la gracia del Espíritu Santo y preservada del pecado original y en favor también de la fiesta y culto de la Concepción de la misma Virgen Madre de Dios, prestado, según se dice, conforme a esa piadosa sentencia, y mandamos que se observe bajo las censuras y penas contenidas en las mismas Constituciones. Y además, a todos y cada uno de los que continuaren interpretando las mencionadas Constituciones o decretos, de suerte que anulen el favor dado por éstas a dicha sentencia y fiesta o culto tributado conforme a ella, u osaren promover una disputa sobre esta misma sentencia, fiesta o culto, o hablar, predicar, tratar, disputar contra estas cosas de cualquier manera, directa o indirectamente o con cualquier pretexto, aún examinar su definibilidad, o de glosar o interpretar la Sagrada Escritura o los Santos Padres o Doctores, finalmente con cualquier pretexto u ocasión por escrito o de palabra, determinando y afirmando cosa alguna contra ellas, ora aduciendo argumentos contra ellas y dejándolos sin solución, ora discutiendo de cualquier otra manera inimaginable; fuera de las penas y censuras contenidas en las Constituciones de Sixto IV, a las cuales queremos someterles, y por las presentes les sometemos, queremos también privarlos del permiso de predicar, dar lecciones públicas, o de enseñar, y de interpretar, y de voz activa y pasiva en cualesquiera elecciones por el hecho de comportarse de ese modo y sin otra declaración alguna en las penas de inhabilidad perpetua para predicar y dar lecciones públicas, enseñar e interpretar; y que no pueden ser absueltos o dispensados de estas cosas sino por Nos mismo o por Nuestros Sucesores los Romanos Pontífices; y queremos asimismo que sean sometidos, y por las presentes sometemos a los mismos a otras penas infligibles, renovando las Constituciones o decretos de Paulo V y de Gregorio XV, arriba mencionados. Prohibimos, bajo las penas y censuras contenidas en el Índice de los libros prohibidos, los libros en los cuales se pone en duda la mencionada sentencia, fiesta o culto conforme a ella, o se escribe o lee algo contra esas cosas de la manera que sea, como arriba queda dicho, o se contienen frase, sermones, tratados y disputas contra las mismas, editados después del decreto de Paulo V arriba citado, o que se editaren de la manera que sea en lo porvenir por expresamente prohibidos, ipso facto y sin más declaración."

 

6. Sentir unánime de los doctos obispos y religiosos. Mas todos saben con qué celo tan grande fue expuesta, afirmada y defendida esta doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre de Dios por las esclarecidísimas familias religiosas y por las más concurridas academias teológicas y por los aventajadísimos doctores en la ciencia de las cosas divinas. Todos, asimismo, saben con qué solicitud tan grande hayan abierta y públicamente profesado los obispos, aun en las mismas asambleas eclesiásticas, que la santísima Madre de Dios, la Virgen María, en previsión de los merecimientos de Cristo Señor Redentor, nunca estuvo sometida al pecado, sino que fue totalmente preservada de la mancha original, y, de consiguiente, redimida de más sublime manera.

 

7. El concilio de Trento y la tradición, Ahora bien, a estas cosas se añade un hecho verdaderamente de peso y sumamente extraordinario, conviene a saber: que también el concilio Tridentino mismo, al promulgar el decreto dogmático del pecado original, por el cual estableció y definió, conforme a los testimonios de las sagradas Escrituras y de los Santos Padres y de los recomendabilísimos concilios, que los hombres nacen manchados por la culpa original, sin embargo, solemnemente declaró que no era su intención incluir a la santa e Inmaculada Virgen Madre de Dios en el decreto mismo y en una definición tan amplia. Pues con esta declaración suficientemente insinuaron los Padres tridentinos, dadas las circunstancias de las cosas y de los tiempos, que la misma santísima Virgen había sido librada de la mancha original, y hasta clarísimamente dieron a entender que no podía aducirse fundadamente argumento alguno de las divinas letras, de la tradición, de la autoridad de los Padres que se opusiera en manera alguna a tan grande prerrogativa de la Virgen. Y, en realidad de verdad, ilustres monumentos de la venerada antigüedad de la Iglesia oriental y occidental vigorosísimamente testifican que esta doctrina de la Concepción Inmaculada de la santísima, Virgen, tan espléndidamente explicada, declarada, confirmada cada vez más por el gravísimo sentir, magisterio, estudio, ciencia y sabiduría de la Iglesia, y tan maravillosamente propagada entre todos los pueblos y naciones del orbe católico, existió siempre en la misma Iglesia como recibida de los antepasados y distinguida con el sello de doctrina revelada. Pues la Iglesia de Cristo, diligente custodia y defensora de los dogmas a ella confiados, jamás cambia en ellos nada, ni disminuye, ni añade, antes, tratando fiel y sabiamente con todos sus recursos las verdades que la antigüedad ha esbozado y la fe de los Padres ha sembrado, de tal manera trabaja por limarlas y pulirlas, que los antiguos dogmas de la celestial doctrina reciban claridad, luz, precisión, sin que pierdan, sin embargo, su plenitud, su integridad, su índole propia, y se desarrollen tan sólo según su naturaleza; es decir el mismo dogma, en el mismo sentido y parecer.

 

8. Sentir de los Santos Padres y de los escritores eclesiásticos. Y por cierto, los Padres y escritores de la Iglesia, adoctrinados por las divinas enseñanzas, no tuvieron tanto en el corazón, en los libros compuestos para explicar las Escrituras, defender los dogmas, y enseñar a los fieles, como el predicar y ensalzar de muchas y maravillosas maneras, y a porfía, la altísima santidad de la Virgen, su dignidad, y su inmunidad de toda mancha de pecado, y su gloriosa victoria del terrible enemigo del humano linaje.

 

9. El Protoevangelio. Por lo cual, al glosar las palabras con las que Dios, vaticinando en los principios del mundo los remedios de su piedad dispuestos para la reparación de los mortales, aplastó la osadía de la engañosa serpiente levantó maravillosamente la esperanza de nuestro linaje, diciendo: Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; enseñaron que, con este divino oráculo, fue de antemano designado clara y patentemente el misericordioso Redentor del humano linaje, es decir, el unigénito Hijo de Dios Cristo Jesús, y designada la santísima Madre, la Virgen María, y al mismo tiempo brillantemente puestas de relieve las mismísimas enemistades de entrambos contra el diablo. Por lo cual, así como Cristo, mediador de Dios y de los hombres, asumida la naturaleza humana, borrando la escritura del decreto que nos era contrario, lo clavó triunfante en la cruz, así la santísima Virgen, unida a Él con apretadísimo e indisoluble vínculo hostigando con Él y por Él eternamente a la venenosa serpiente, y de la misma triunfando en toda la línea, trituró su cabeza con el pie inmaculado.

 

10. Figuras bíblicas de María. Este eximio y sin par triunfo de la Virgen, y excelentísima inocencia, pureza, santidad y su integridad de toda mancha de pecado e inefable abundancia y grandeza de todas las gracias, virtudes y privilegios, viéronla los mismos Padres ya en el arca de Noé que, providencialmente construida, salió totalmente salva e incólume del común naufragio de todo el mundo; ya en aquella escala que vio Jacob que llegaba de la tierra al cielo y por cuyas gradas subían y bajaban los ángeles de Dios y en cuya cima se apoyaba el mismo Señor; ya en la zarza aquélla que contempló Moisés arder de todas partes y entré el chisporroteo de las llamas no se consumía o se gastaba lo más mínimo, sino que hermosamente reverdecía y florecía; ora en aquella torre inexpugnable al enemigo, de la cual cuelgan mil escudos y toda suerte de armas de los fuertes; ora en aquel huerto cerrado que no logran violar ni abrir fraudes y trampas algunas; ora en aquella resplandeciente ciudad de Dios, cuyos fundamentos se asientan en los montes santos a veces en aquel augustísimo templo de Dios que, aureolado de resplandores divinos, está lleno, de la gloria de Dios; a veces en otras verdaderamente innumerables figuras de la misma clase, con las que los Padres enseñaron que había sido vaticinada claramente la excelsa dignidad de la Madre de Dios, y su incontaminada inocencia, y su santidad, jamás sujeta a mancha alguna.

 

11. Los profetas. Para describir este mismo como compendio de divinos dones y la integridad original de la Virgen, de la que nació Jesús, los mismos [Padres], sirviéndose de las palabras de los profetas, no festejaron a la misma augusta Virgen de otra manera que como a paloma pura, y a Jerusalén santa, y a trono excelso de Dios, y a arca de santificación, y a casa que se construyó la eterna Sabiduría, y a la Reina aquella que, rebosando felicidad y apoyada en su Amado, salió de la boca del Altísimo absolutamente perfecta, hermosa y queridísima de Dios y siempre libre de toda mancha.

 

12. El Ave María y el Magnificat. Mas atentamente considerando los mismos Padres y escritores de la Iglesia que la santísima Virgen había sido llamada llena de gracia, por mandato y en nombre del mismo Dios, por el Gabriel cuando éste le anunció la altísima dignidad de Madre de Dios, enseñaron que, con ese singular y solemne saludo, jamás oído, se manifestaba que la Madre de Dios era sede de todas las gracias divinas y que estaba adornada de todos los carismas del divino Espíritu; más aún, que era como tesoro casi infinito de los mismos, y abismo inagotable, de suerte que, jamás sujeta a la maldición y partícipe, juntamente con su Hijo, de la perpetua bendición, mereció oír de Isabel, inspirada por el divino Espíritu: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. De ahí se deriva su sentir no menos claro. que unánime, según el cual la gloriosísima Virgen, en quien hizo cosas grandes el Poderoso, brilló con tal abundancia de todos los dones celestiales, con tal plenitud de gracia y con tal inocencia, que resultó como un inefable milagro de Dios, más aún, como el milagro cumbre de todos los milagros y digna Madre de Dios, y allegándose a Dios mismo, según se lo permitía la condición de criatura, lo más cerca posible, fue superior a toda alabanza humana y angélica.

 

13. Paralelo entre María y Eva Y, de consiguiente, para defender la original inocencia y santidad de la Madre de Dios, no sólo la compararon muy frecuentemente con Eva todavía virgen, todavía inocente, todavía incorrupta y todavía no engaña a por as mortíferas asechanzas de la insidiosísima serpiente, sino también la antepusieron a ella con maravillosa variedad de palabras y pensamientos. Pues Eva, miserablemente complaciente con la serpiente, cayó de la original inocencia y se convirtió en su esclava; mas la santísima Virgen aumentando de continuo el don original, sin prestar jamás atención a la serpiente, arruinó hasta los cimientos su poderosa fuerza con la virtud recibida de lo alto.

 

14. Expresiones de alabanza Por lo cual jamás dejaron de llamar a la Madre de Dios o lirio entre espinas, o tierra absolutamente intacta, virginal, sin mancha , inmaculada, siempre bendita, y libre de toda mancha de pecado, de la cual se formó el nuevo Adán; o paraíso intachable, vistosísimo, amenísimo de inocencia, de inmortalidad y de delicias, por Dios mismo plantado y defendido de toda intriga de la venenosa serpiente; o árbol inmarchitable, que jamás carcomió el gusano del pecado; o fuente siempre limpia y sellada por la virtud del Espíritu Santo; o divinísimo templo o tesoro de inmortalidad, o la única y sola hija no de la muerte, sino de la vida, germen no de la ira, sino de la gracia, que, por singular providencia de Dios, floreció siempre vigoroso de una raíz corrompida y dañada, fuera de las leyes comúnmente establecidas. Mas, como si éstas cosas, aunque muy gloriosas, no fuesen suficientes, declararon, con propias y precisas expresiones, que, al tratar de pecados, no se había de hacer la más mínima mención de la santa Virgen María, a la cual se concedió más gracia para triunfar totalmente del pecado; profesaron además que la gloriosísima Virgen fue reparadora de los padres, vivificadora de los descendientes, elegida desde la eternidad, preparada para sí por el Altísimo, vaticinada por Dios cuando dijo a la serpiente: Pondré enemistades entre ti y la mujer, que ciertamente trituró la venenosa cabeza de la misma serpiente, y por eso afirmaron que la misma santísima Virgen fue por gracia limpia de toda mancha de pecado y libre de toda mácula de cuerpo, alma y entendimiento, y que siempre estuvo con Dios, y unida con Él con eterna alianza, y que nunca estuvo en las tinieblas, sino en la luz, y, de consiguiente, que fue aptísima morada para Cristo, no por disposición corporal, sino por la gracia original. A éstos hay que añadir los gloriosísimos dichos con los que, hablando de la concepción de la Virgen, atestiguaron que la naturaleza cedió su puesto a la gracia, paróse trémula y no osó avanzar; pues la Virgen Madre de Dios no había de ser concebida de Ana antes que la gracia diese su fruto: porque convenía, a la verdad, que fuese concebida la primogénita de la que había de ser concebido el primogénito de toda criatura.

 

15. ¡¡Inmaculada!! Atestiguaron que la carne de la Virgen tomada de Adán no recibió las manchas de Adán, y, de consiguiente, que la Virgen Santísima es el tabernáculo creado por el mismo Dios, formado por el Espíritu Santo, y que es verdaderamente de púrpura, que el nuevo Beseleel elaboró con variadas labores de oro, y que Ella es, y con razón se la celebra, como la primera y exclusiva obra de Dios, y como la que salió ilesa de los igníferos dardos del maligno, y como la que hermosa por naturaleza y totalmente inocente, apareció al mundo como aurora brillantísima en su Concepción Inmaculada. Pues no caía bien que aquel objeto de elección fuese atacado, de la universal miseria, pues, diferenciándose inmensamente de los demás, participó de la naturaleza, no de la culpa; más aún, muy mucho convenía que como el unigénito tuvo Padre en el cielo, a quien los serafines ensalzan por Santísimo, tuviese también en la tierra Madre que no hubiera jamás sufrido mengua en el brillo de su santidad. Y por cierto, esta doctrina había penetrado en las mentes y corazones de los antepasados de tal manera, que prevaleció entre ellos la singular y maravillosísima manera de hablar con la que frecuentísimamente se dirigieron a la Madre de Dios llamándola inmaculada, y bajo todos los conceptos inmaculada, inocente e inocentísima, sin mancha y bajo todos los aspectos, inmaculada, santa y muy ajena a toda mancha, toda pura, toda sin mancha, y como el ideal de pureza e inocencia, más hermosa que la hermosura, mas ataviada que el mismo ornato, mas santa que la santidad, y sola santa, y purísima en el alma y en el cuerpo, que superó toda integridad y virginidad, y sola convertida totalmente en domicilio de todas las gracias del Espíritu Santo, y que, la excepción de sólo Dios, resultó superior a todos, y por naturaleza más hermosa y vistosa y santa que los mismos querubines y serafines y que toda la muchedumbre de los ángeles, y cuya perfección no pueden, en modo alguno, glorificar dignamente ni las lenguas de los ángeles ni las de los hombres. Y nadie desconoce que este modo de hablar fue trasplantado como espontáneamente, a la santísima liturgia y a los oficios eclesiásticos, y que nos encontramos a cada paso con él y que lo llena todo, pues en ellos se invoca y proclama a la Madre de Dios como única paloma de intachable hermosura, como rosa siempre fresca, y en todos los aspectos purísima, y siempre inmaculada y siempre santa, y es celebrada como la inocencia, que nunca sufrió menoscabo, y, como segunda Eva, que dio a luz al Emmanuel.

 

16. Universal consentimiento y peticiones de la definición dogmática. No es, pues, de maravillar que los pastores de la misma Iglesia y los pueblos fieles se hayan gloriado de profesar con tanta piedad, religión y amor la doctrina de la Concepción Inmaculada de la Virgen Madre de Dios, según el juicio de los Padres, contenida en las divinas Escrituras, confiada a la posteridad con testimonios gravísimos de los mismos, puesta de relieve y cantada por tan gloriosos monumentos de la veneranda antigüedad, y expuesta y defendida por el sentir soberano y respetabilísima autoridad de la Iglesia, de tal modo que a los mismos no les era cosa más dulce, nada más querido, que agasajar, venerar, invocar y hablar en todas partes con encendidísimo afecto a la Virgen Madre de Dios, concebida sin mancha original. Por lo cual, ya desde los remotos tiempos, los prelados, los eclesiásticos, las Ordenes religiosas, y aun los mismos emperadores y reyes, suplicaron ahincadamente a esta Sede Apostólica que fuese definida como dogma de fe católica la Inmaculada Concepción de la santísima Madre de Dios. Y estas peticiones se repitieron también en estos nuestros tiempos, y fueron muy principalmente presentadas a Gregorio XVI, nuestro predecesor, de grato recuerdo, y a Nos mismo, ya por los obispos, ya por el clero secular, ya por las familias religiosas, y por los príncipes soberanos y por los fieles pueblos. Nos, pues, teniendo perfecto conocimiento de todas estas cosas, con singular gozo de nuestra alma y pesándolas seriamente, tan pronto como, por un misterioso plan de la divina Providencia, fuimos elevados, aunque sin merecerlo, a esta sublime Cátedra de Pedro para hacernos cargo del gobierno de la universal Iglesia, no tuvimos, ciertamente, tanto en el, corazón, conforme a nuestra grandísima veneración, piedad y amor para con la santísima Madre de Dios, la Virgen María, ya desde la tierna infancia sentidos, como llevar al cabo todas aquellas cosas que todavía deseaba la Iglesia, conviene a saber: dar mayor incremento al honor de la santísima Virgen y poner en mejor luz sus prerrogativas.

 

17. Labor preparatoria. Mas queriendo extremar la prudencia, formamos una congregación, de NN. VV. HH. de los cardenales de la S.R.I., distinguidos por su piedad, don de consejo y ciencia de las cosas divinas, y escogimos a teólogos eximios, tanto el clero secular como regular, para que considerasen escrupulosamente todo lo referente a la Inmaculada Concepción de la Virgen y nos expusiesen su propio parecer. Mas aunque, a juzgar por las peticiones recibidas, nos era plenamente conocido el sentir decisivo de muchísimos prelados acerca de la definición de la Concepción Inmaculada de la Virgen, sin embargo, escribimos el 2 de febrero de 1849 en Cayeta una carta encíclica, a todos los venerables hermanos del orbe católico, los obispos, con el fin de que, después de orar a Dios, nos manifestasen también a Nos por escrito cuál era la piedad y devoción de sus fieles para con la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, y qué sentían mayormente los obispos mismos acerca de la definición o qué deseaban para poder dar nuestro soberano fallo de la manera más solemne posible. No fue para Nos consuelo exiguo la llegada de las respuestas de los venerables hermanos. Pues los mismos, respondiéndonos con una increíble complacencia, alegría y fervor, no sólo reafirmaron la piedad y sentir propio y de su clero y pueblo respecto de la Inmaculada Concepción de la santísima Virgen, sino también todos a una ardientemente nos pidieron que definiésemos la Inmaculada Concepción de la Virgen con nuestro supremo y autoritativo fallo. Y, entre tanto, no nos sentimos ciertamente inundados de menor gozo cuando nuestros venerables hermanos los cardenales de la S.R.I., que formaban la mencionada congregación especial, y los teólogos dichos elegidos por Nos, después de un diligente examen de la cuestión, nos pidieron con igual entusiasta fervor la definición de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios. Después de estas cosas, siguiendo las gloriosas huellas de nuestros predecesores, y deseando proceder con omnímoda rectitud, convocamos y celebramos consistorio, en el cual dirigimos la palabra a nuestros venerables hermanos los cardenales de la santa romana Iglesia, y con sumo consuelo de nuestra alma les oímos pedirnos que tuviésemos a bien definir el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre de Dios. Así, pues, extraordinariamente confiados en el Señor de que ha llegado el tiempo oportuno de definir la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios la Virgen María, que maravillosamente esclarecen y declaran las divinas Escrituras, la venerable tradición, el perpetuó sentir de la Iglesia, el ansia unánime y singular de los católicos prelados y fieles, los famosos hechos y constituciones de nuestros predecesores; consideradas todas las cosas con suma diligencia, y dirigidas a Dios constantes y fervorosas oraciones, hemos juzgado que Nos, no debíamos, ya titubear en sancionar o definir con nuestro fallo soberano la Inmaculada Concepción de la Virgen, y de este modo complacer a los piadosísimos deseos del orbe católico, y a nuestra piedad con la misma santísima Virgen, y juntamente glorificar y más y más en ella a su unigénito Hijo nuestro Señor Jesucristo, pues redunda en el Hijo el honor y alabanza dirigidos a la Madre.

 

18. Definición. Por lo cual, después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestras privadas oraciones y las públicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda corte celestial, e invocando con gemidos el Espíritu paráclito, e inspirándonoslo él mismo, para honra de la santa e individua Trinidad, para gloria y prez de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y con la nuestra: declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y de consiguiente, qué debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano. Por lo cual, si algunos presumieren sentir en su corazón contra los que Nos hemos definido, que Dios no lo permita, tengan entendido y sepan además que se condenan por su propia sentencia, que han naufragado en la fe, y que se han separado de la unidad de la Iglesia, y que además, si osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho.

 

19. Sentimientos de esperanza y exhortación final. Nuestra boca está llena de gozo y nuestra lengua de júbilo, y damos humildísimas y grandísimas gracias a nuestro Señor Jesucristo, y siempre se las daremos, por habernos concedido aun sin merecerlo, el singular beneficio de ofrendar y decretar este honor, esta gloria y alabanza a su santísima Madre. Mas sentimos firmísima esperanza y confianza absoluta de que la misma santísima Virgen, que toda hermosa e inmaculada trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente, y trajo la salud al mundo, y que gloria de los profetas y apóstoles, y honra de los mártires, y alegría y corona de todos los santos, y que refugio segurísimo de todos los que peligran, y fidelísima auxiliadora y poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe de la tierra ante su unigénito Hijo, y gloriosísima gloria y ornato de la Iglesia santo, y firmísimo baluarte destruyó siempre todas las herejías, y libró siempre de las mayores calamidades de todas clases a los pueblos fieles y naciones, y a Nos mismo nos sacó de tantos amenazadores peligros; hará con su valiosísimo patrocinio que la santa Madre católica Iglesia, removidas todas las dificultades, y vencidos todos los errores, en todos los pueblos, en todas partes, tenga vida cada vez más floreciente y vigorosa y reine de mar a mar y del río hasta los términos de la tierra, y disfrute de toda paz, tranquilidad y libertad, para que consigan los reos el perdón, los enfermos el remedio, los pusilánimes la fuerza, los afligidos el consuelo, los que peligran la ayuda oportuna, y despejada la oscuridad de la mente, vuelvan al camino de la verdad y de la justicia los desviados y se forme un solo redil y un solo pastor. Escuchen estas nuestras palabras todos nuestros queridísimos hijos de la católica Iglesia, y continúen, con fervor cada vez más encendido de piedad, religión y amor, venerando, invocando, orando a la santísima Madre de Dios, la Virgen María, concebida sin mancha de pecado original, y acudan con toda confianza a esta dulcísima Madre de misericordia y gracia en todos los peligros, angustias, necesidades, y en todas las situaciones oscuras y tremendas de la vida. Pues nada se ha de temer, de nada hay que desesperar, si ella nos guía, patrocina, favorece, protege, pues tiene para con nosotros un corazón maternal, y ocupada en los negocios de nuestra salvación, se preocupa de todo el linaje humano, constituida por el Señor Reina del cielo y de la tierra y colocada por encima de todos los coros de los ángeles y coros de los santos, situada a la derecha de su unigénito Hijo nuestro Señor Jesucristo, alcanza con sus valiosísimos ruegos maternales y encuentra lo que busca, y no puede, quedar decepcionada. Finalmente, para que llegué al conocimiento de la universal Iglesia esta nuestra definición de la Inmaculada Concepción de la santísima Virgen María, queremos que, como perpetuo recuerdo, queden estas nuestras letra apostólicas; y mandamos que a sus copias o ejemplares aún impresos, firmados por algún notario público y resguardados por el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad, den todos, exactamente el mismo crédito que darían a éstas, si les fuesen presentadas y mostradas. A nadie, pues, le sea permitido quebrantar esta, página de nuestra declaración, manifestación, y definición, y oponerse a ella y hacer la guerra con osadía temeraria. Mas si alguien presumiese intentar hacerlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios y de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

 

Dado el 8 de diciembre de 1854. Pío IX.

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30 noviembre 2012 5 30 /11 /noviembre /2012 02:40

Estimados Lectores:

 

Comprender nuestra historia significa comprender la historia de otros países. Tal es el caso de Francia cuyo pasado afectó a innumerables países tanto europeaos como americanos. Esta vez, les mostramos el tráiler de la película de Los Miserables, del escritor francés Victor Hugo. La obra está basada en los acontecimientos históricos del Imperio Francés el cual, sin ligar a dudas, influyó sobremanera en los cambios políticos y religiosos de nuestro querído Méjico en el siglo XIX. Les anexamos también una pequeña reseña de la Obra del escritor galo.

 

El Equipo de México y Tradición.

 


 

 

Los miserables es una novela del político, poeta y escritor francés Victor Hugo publicada en 1862, considerada como una de las obras más conocidas del siglo XIX. La novela, de estilo romántico, plantea a través de su argumento un razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión. El autor confesó que se había inspirado en Vidocq, criminal francés que se redimió y acabó inaugurando la Policía Nacional francesa, para crear a los dos protagonistas y que la historia de su país le había inspirado para situar el contexto histórico: por ello, los personajes viven la Rebelión de junio (1832) y los posteriores cambios políticos. Además, el autor analiza los estereotipos de aquel momento y muestra su oposición a la pena de muerte. En definitiva, esta novela es una defensa de los oprimidos, vivan en el lugar y momento histórico que vivan.

Resumen de la obra
Volumen I: Fantine

En este volumen se entrelazan los destinos de Fantine y Jean Valjean.

El libro se abre con el retrato largo y detallado del obispo Myriel, el obispo de Digne, donde vive modestamente con su hermana Baptistine y de una criada, la señora Magloire. El religioso vive de sólo lo que es necesario y distribuye el resto de sus ahorros para los pobres, siempre muestra un gran amor, deja la puerta abierta y confraterniza con aquellos a quienes la sociedad rechaza.

Su destino se cruza con el personaje central de la obra: Jean Valjean.

La acción comienza en 1815 con la llegada de Jean Valjean, el personaje principal de la obra, después de una sentencia de diecinueve años de prisión: víctima de un trágico destino, originalmente sentenciado a cinco años de prisión por robar pan para alimentar a su familia, ve ampliada su sentencia después de varios intentos de fuga. Su pasado como convicto lo abruma y en cada ciudad que pasa, escucha la negativa por ser un ex convicto con un pasaporte amarillo, universalmente rechazado; y sólo el obispo Myriel le abre la puerta para ofrecerle alimento y refugio. Jean Valjean, muestra un odio-amor y resentimiento con la sociedad, y un poco consciente de sus actos, le roba plata del obispo y huye por la ventana. Cuando es detenido y llevado por la policía ante el obispo Myriel, éste dice que lo perdona y le ofrece la plata, lo que ahorra el delito de convicción.

Perdido en sus pensamientos, Valjean roba unos 40 sueldos de un saboyano llamado Petit Gervais cubriéndolo con su pie. El sufrimiento de remordimiento, incapaz de alcanzar a Petit Gervais, se vuelve consciente de sí mismo y en una epifanía, decide cumplir su promesa al obispo Bienvenue. Cambiando a este otro episodio en los Alpes, Jean Valjean reaparece en el otro extremo de Francia, bajo el nombre de M. Madeleine y realiza su autorescate: enriquecido honestamente, se convierte en el benefactor de la ciudad de Montreuil-sur-Mer, y es nombrado alcalde.

Simétricamente a la ascensión de Jean Valjean, su redención puede decirse, somos testigos de la caída de Fantine; la criada y madre que para alimentar a su única hija Cosette a quien deja a cuidar, queda poco a poco en la decadencia, hasta llegar a la prostitución y la muerte. Este volumen es una oportunidad para presentar a los personajes que siguen a Jean Valjean desde el principio hasta el final de sus aventuras.

La señora Thenardier es una falta de honradez y pura maldad. Sin embargo, también son padres de Gavroche, cuyo heroísmo se ilustra más adelante.

Javert, quien interpreta a la justicia, implacable y rígido, ha puesto todas sus energías en la ley, su religión. ¿Podemos creer Valjean se salvó como Magdalena y logró reintegrarse en la sociedad? Víctor Hugo no lo quiere. Para él, la honestidad es un compromiso. En virtud de una larga noche de vacilación, será compromiso de Madeleine rescatar a un pobre diablo, Champmathieu, erróneamente reconocidos como Jean Valjean, condenado en su lugar. Todos los beneficios de su nueva posición ayudan al señor Madeleine, según Víctor Hugo, la injusticia sólo se hace para Champmathieu. Jean Valjean escapa a la justicia, sin embargo, regresó clandestinamente a cumplir con una última promesa a Fantine que ayudó en el momento de su muerte: ahora se propone salvar a Cosette, esclava de los residentes descontentos de Thénardier.


Volumen II: Cosette

Durante la batalla de Waterloo, Valjean ha decidido fingir su muerte y poder escapar. Saca toda su fortuna de un banco y la esconde en un bosque cercano a Montfermeil, después, va a la posada de los Thérnardier en busca de Cosette. Descubriendo como tratan a la hija de la difunta Fantine, Valjean decide llevársela y adoptarla como su hija. Viven en los barrios parisinos más pobres hasta que son aceptados en un convento. Observan como visten los habitantes del lugar, qué horarios tienen y cuáles son sus actividades diarias.
Volumen III: Marius

Por otro lado, Gavroche es un muchacho digno de ejemplo, ya que, aunque ha pasado por situaciones de hambre y pobreza, es gentil, generoso y con ideas revolucionarias. Y también es un hijo abandonado de los malvados Thénardier, los posaderos. Y Guillenormand es un señor de 90 años cuya hija se casó con un coronel que es dado por muerto en la batalla de Waterloo y que ha dejando a su mujer y a su Marius, un joven con una visión totalmente diferente a de su abuelo y que quiere pertenecer a grupos revolucionarios. Todo cambia cuando se entera que su padre no está muerto, sino que está viviendo en Normandía y que prefirió renunciar a verlo, para que éste no perdiera una herencia. Cuando se puede reencontrar con su padre, es demasiado tarde: está muerto y solo le pide que se mantenga fuerte en sus convicciones y que no renuncie a lo que él quiera.
Volumen IV: El idilio de la calle Plumet y la epopeya de la calle Saint-Denis

Jean Valjean se marcha del convento para no privar a Cossette de las libertades del mundo exterior y alquilan una pequeña casa. Un día, Marius ve a Cossette y se enamora perdidamente de ella. Ella, como buena señorita de la época, se intimida. Cuando el joven habla con su abuelo del tema, éste se burla y le aconseja que la considere su amante, no su futura mujer.
Volumen V: Jean Valjean

El pueblo se levanta contra el general Jean Maximilien Lamarque y todos luchan por la revolución. Valjean rescata a Marius de unas graves heridas y lo lleva a casa de su abuelo. Le perdona la vida a Javert y éste le confiesa que lo ha estado persiguiendo y que no le fue sincero cuando lo prometió. Por otro lado, Marius no quiere que Jean Valjean siga visitando a Cossette, pues éste ya le había dicho que no era su verdadero padre, y deciden que las visitas serán cada vez más esporádicas con tal de que, con el tiempo, deje de verla.

La historia acaba un día en el que Cosette y Marius visitan a Valjean y lo encuentran en su lecho de muerte. Éste los abraza, considerándolos sus hijos y muere abrazado a ellos, feliz.
Análisis detallado
Relación del texto con su contexto histórico

La restauración monárquica entre 1815 y 1848, con las revoluciones de 1830 y 1848 que contagiaron a toda Europa. El Segundo Imperio de Luis Napoleón III, sobrino del anterior Bonaparte, con quien se acentuó el proceso de industrialización y colonización. Y el establecimiento de la Tercera República en las últimas décadas del siglo.
Contexto de la obra

En la 2ª mitad del siglo XIX la sociedad no cambia sustancialmente. Sin embargo se aprecia una nueva actitud del autor que afronta la realidad en lugar de huir de ella. La realidad es retratada tal como aparece y a través de la novela se intenta criticar la sociedad desde dentro. Este paso del romanticismo al realismo también se refleja en la literatura de la sociedad burguesa. No es de olvidar que en la base del Romanticismo se protestaba contra el mundo burgués. En el realismo se mantienen y desarrollan ciertos aspectos del Romanticismo como el interés por la naturaleza y el interés por lo regional y lo local, lo costumbrista. Sin embargo, se eliminan y depuran a su vez otros elementos. Se le pone freno a la imaginación y todo lo fantástico se rechaza. Los personajes ya no son tan apasionados y se abandona la evocación a un tiempo pasado, legendario.

Esta época posterior al Romanticismo se caracteriza por profundas transformaciones sociales: éxodo rural a las ciudades, gran crecimiento demográfico, una burguesía cada vez más conservadora. Es la época de la Revolución industrial en Inglaterra y algo después en otros países europeos, una época en la que se da un progreso técnico con nuevos inventos y un desarrollo de la industria y el comercio nunca visto hasta ese momento.
Tema

La obra muestra un excelente estudio de la sociedad en esa época; así como de las pasiones, caracteres y actos, que en la misma tienen lugar. Además se nos muestra la pobreza en el siglo XIX y el valor del perdón, conjuntamente con que el rectificarse trae un bienestar y una paz al alma.
Contexto histórico

Se menciona la batalla de Waterloo, la cual se desarrolló del 15 y 18 de junio de 1815, nos habla de la pobreza extrema que les tocó vivir a todos los que estaban en sus alrededores, y que el hecho de trabajar juntos unió pensamientos y permitió que afloran nuevas y mejores ideas.

En este encontramos los acontecimientos de su época como la Revolución francesa de 1789, el imperio napoleónico, la Restauración con Luis XVIII y Carlos X y la revolución de Julio que transfirió el poder a Luis Felipe de Orleans.

Se encuentra en una sociedad conservadora (muy arraigada a sus culturas y que no quiere admitir ningún cambio a su forma de vida), clasista y muy machista. (Los hombres son rudos y machistas y las mujeres delicadas, esforzadas y seguían órdenes de los hombres). Esto originó pobreza a gran parte de la población (económicamente), descontento con la burguesía (políticamente) Por lo que se puede observar, la parte realmente importante de la obra, es la gente, el pueblo, que tienen sus bajos momentos, pero también sus momentos de gloria.

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28 noviembre 2012 3 28 /11 /noviembre /2012 05:01

Seminaristas y sacerdotes de la IGCU atacan a las Hnas. Contemplativas de Probizna

 
El pasado 17 de noviembre de 2012, a las siete en punto de la mañana, cerca de veinte hombres enmascarados irrumpieron en el monasterio de las hermanas contemplativas en el pueblo de Probizna, en la región de Ternopol, en Ucrania. Eran sacerdotes y seminaristas de la IGCU (Iglesia greco católica de Ucrania). Treparon por una escalera al segundo piso, rompieron una ventana de la capilla e invadieron el monasterio. Las hermanas a duras penas alcanzaron a retirar la Eucaristía del sagrario. Los atacantes empezaron a golpear a las hermanas, pateándolas e insultándolas, y sacándolas una a una de la casa bajo la supervisión del cura de la localidad, Zenobius Pasichnyk (UGCC), que observaba desde lejos las brutales acciones. Los asaltantes robaron un teléfono celular y un computador de las hermanas, llevaron el computador a la Iglesia y le quitaron la memoria. También robaron una cámara de tal modo que las hermanas no pudieran registrar nada de estos brutales actos de violencia. Llevaron a las hermanas fuera de la casa y las dejaron descalzas en el frío. Una vez más tiraron las pertenencias de las hermanas afuera de la casa, pero no las dejaron ni siquiera acercarse a ellas para ponerse algo y calentarse. Los parroquianos del lugar se pararon camino a la puerta, evitando que las hermanas entraran en la casa.

Desde las mismas siete de la mañana, las hermanas llamaron a la policía, pero no llegó hasta las nueve. En vez de proteger a las inocentes hermanas, la policía dijo a los agresores invasores que en su presencia no debían hacer nada, y que podían continuar sus actos en cuanto se fuera. Las hermanas escribieron una denuncia sobre el violento asalto físico y el robo de pertenencias privadas. En el momento en que las hermanas iban a entregar la denuncia en manos de la policía, los atacantes se abalanzaron sobre ellas, las llevaron a la fuerza a la camioneta y las encerraron en ella. Querían sacarlas de allí lo más pronto posible, pero las hermanas lograron retirar ágilmente las llaves del encendido. El conductor tan solo había sido contratado, y cuando averiguó lo que pasaba y vio el trato brutal contra las hermanas, esperó a que el sacerdote se fuera, abrió la puerta de enfrente y dijo a las hermanas que salieran. Sin embargo, el sacerdote llamó otra camioneta, esta vez con su conductor. Los agresores arrastraron a las hermanas a la fuerza al interior de la camioneta y una de las hermanas en particular sufrió una grave herida. Uno de los parroquianos la cogió y con gran fuerza golpeó su cabeza repetidamente contra la camioneta. La hermana perdió la conciencia y calló bajo la camioneta. El parroquiano, con otro hombre, la agarró de pies y manos y la tiró dentro. La hermana tenía un fuerte dolor de cabeza, se mareó y era incapaz de moverse normalmente. Las hermanas llamaron una ambulancia, pero les respondieron que no iría ninguna ambulancia y que ellas debían ir a un hospital local más cercano. El médico examinó a la hermana, pero quería librarse de responsabilidad, por lo cual proveyó una ambulancia del hospital local para llevarla a un pueblo cercano. Rayos X de la cabeza y exámenes de sangre confirmaron que la hermana sufrió una severa conmoción cerebral.

Otras hermanas permanecían de pie junto a la reja del monasterio, sobre el cual tienen documentos que certifican ser de su propiedad privada. Los atacantes pusieron barras de hierro en las ventanas y fundieron la puerta. En la casa quedaron sus documentos personales y todas sus propiedades, que no les permitieron retirar del monasterio.

Un hombre intentó grabar la situación con una cámara, pero los parroquianos de la Talibán IGCU intentaron chocar su carro, por lo cual tuvo que abandonar el lugar. Una residente del lugar, que vio la crueldad con la cual eran tratadas las hermanas, también trató de grabar en un teléfono celular, pero los parroquianos le pegaron fuertemente en sus manos y brazos y no pudo grabar.

Este terror es resultado de la instigación al odio religioso contra una minoría católica ortodoxa. Lo lleva a cabo la Talibán IGCU bajo la dirección del obispo local Dmytro Hryhorak. Incluso la policía y las autoridades del estado hacen lo que desea el poder soberano de la IGCU. Hombres de iglesia violan la ley: cometen crímenes por los cuales debería pasar muchos años en prisión. Sin embargo, las autoridades de la iglesia pueden hacer lo que quieran. Y, lo que es más, después de tal acción, sus principales participantes van a la iglesia donde cantan y ayudan en la liturgia; pero ¿a quién cantan y a quien sirven en realidad?

 

Toda la cobertura en este link: http://uogcc.org.ua/es/

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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 04:58

Estimados Lectores:

 

¿Quién no ha escuchado hablar del gran escrito católico británico J. R. Tolkien?Seguramente escucharon hablar de la trilogía del Señor de los Anillos. Y bien, ahora les presentamos algo sensacional.

 


 

 

Ya tenemos aquí el nuevo tráiler de El Hobbit: Un viaje inesperado, la primera de las tres películas con las que Peter Jackson regresa a la Tierra Media para relatar los hechos anteriores a El Señor de los Anillos. Este nuevo adelanto, de más de dos minutos de duración y con bastantes imágenes no vistas en anteriores tráilers, llegó en mitad de la semana dedicada a Tolkien ya que el 21 de septiembre se cumplieron 75 años de la publicación de su primera obra.

   Martin Freeman, que encarna al joven Bilbo Bolsón, es el protagonista de esta aventura que le llevará, junto a la tropa de trece enanos capitaneada por Thorin Escudo de Roble (Richard Armitage) y el mago Gandalf (papel en el que repite Sir Ian McKellen), hasta la Montaña Solitaria en busca del gran tesoro que custodia el temible dragón Smaug.

   El Hobbit: Un viaje inesperado verá la luz en los cines el 14 de diciembre de 2012 y un año después se estrenará la segunda entrega, El Hobbit: La desolación de Smaug, que llegará a las salas el 13 de diciembre de 2013. No habrá que esperar tanto para concluir la trilogía ya que El Hobbit: Partida y regreso se lanzará el 18 de julio de 2014.

 

Y para quienes no conocen mucho sobre El Hobbit, les dejamos una pequeña reseña:


El hobbit es una novela fantástica del filólogo y escritor británico John Ronald Reuel Tolkien. Fue escrita por partes desde finales de los años 1920 hasta principios de los años 1930 y, en un principio, tan sólo tenía el objetivo de divertir a los hijos pequeños de Tolkien. No obstante, el manuscrito de la obra aún sin acabar fue prestado por el escritor a varias personas y finalmente acabó en manos de la editorial George Allen & Unwin. Dispuestos a publicarla, los editores pidieron a Tolkien que finalizara la obra y El hobbit fue publicada el 21 de septiembre de 1937 en el Reino Unido.

Es la primera obra que explora el universo mitológico creado por Tolkien y que más tarde se encargarían de definir El Señor de los Anillos y El Silmarillion. Dentro de dicha ficción, el argumento de El hobbit se sitúa en el año 2941 de la Tercera Edad del Sol, y narra la historia del hobbit Bilbo Bolsón, que junto con el mago Gandalf y un grupo de enanos, vive una aventura en busca del tesoro custodiado por el dragón Smaug en la Montaña Solitaria.tolkien_1916.jpg

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23 noviembre 2012 5 23 /11 /noviembre /2012 03:21

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En las primeras horas del Domingo, 18 de noviembre, murió el sacerdote Don Luigi Villa, fundador de los "Operaie di Maria Immacolata" y Director de la publicación mensual de Brescia "la Iglesia viviente". Don Villa nació en Lecco el 03 de febrero de 1918 y fue ordenado sacerdote el 28 de julio de 1942 en el Instituto fundado por el padre comboniano. En 1956 abandonó el Instituto religioso misionero y fue más tarde incardinado en la Diócesis de Ferrara, de Chieti y eventualmente de Brescia, donde finalmente se estableció.

Doctor en teología, fundador, en 1967, de la editorial Civiltá, era muy estimado en Roma durante el pontificado de Pío XII: el primer Congreso Internacional de estudio del movimiento "Iglesia viva", celebrada en Roma del 1 al 04 de octubre de 1974, don Villa pudo contar, entre otras cosas, con la participación del cardenal Ottaviani, relativa, Palazzini y Oddi y teólogos como padre Osborne, el padre Fabro, el padre Joseph de Sainte Marie (Salleron), abate Luc Lefèvre (de la Pensée Catholique) y muchos otros, incluso desconocidos.

Sorprendentemente, también recibió cartas de aliento de cardenal Poletti, Vicario y cardenal Seper. De hecho, mientras se encontraba en la estela de la enseñanza de Pío XII, mientras criticaba el post-Concilio, don Villa, desde las páginas de su revista "Iglesia viva" cuya primera edición se remonta a septiembre de 1971, permaneció durante mucho tiempo entre quienes aceptan el Concilio Vaticano II, junto con la reforma litúrgica y el nuevo Misal, quien, entre otras cosas, siguió haciendo uso de ellos habitualmente, incluso cuando su revista perdiendo el apoyo y el reconocimiento, comenzó a criticar el propio Consejo y la reforma litúrgica. Lo hizo, también denunciando la infiltración masónica en la Iglesia, como lo hizo don Putti con su quincenal anti-modernista "Si Si no no" (nacido en 1975 en Grottaferrata), pecando a menudo por la falta de sentido crítico y verificando las fuentes, a veces lanzando el descrédito sobre la que habría sido una batalla antimasónica mucho más eficaz.

Otra inconsistencia que creemos que ha socavado la obra de don Villa fue que, como ya se ha señalado, atacaba con razón al Vaticano II y sus reformas y sin embargo, al mismo tiempo permaneció en comunión con los autores de estas reformas, aunque les denunció abiertamente en los últimos años, quedando incluso, repitamos, inexplicablemente en comunión al nuevo rito condenó en sus escritos o en los de sus más cercanos colaboradores.

 

No sabemos qué resultado tendrá las obras que él ha fundado durante todo su inmenso apostolado terrenal, que en los últimos años le han atraído la atención y el favor de muchos sedevacantistas extranjeros, conscientes de las auténticas posiciones de don Villa. Mirando hacia atrás, a pesar de las inevitables críticas, no se puede ignorar una obra tan extensa y valiente por parte de un sacerdote que, con la intención de defender la fe – ha sabido renunciar a los honores del mundo y a una pacífica y fructífera carrera eclesiástica. La revista "Sodalitium" por lo tanto, nacida en 1983, dirige un saludo respetuoso a uno de los pioneros de la defensa de la tradición católica en Italia, y recomienda a todos sus lectores una oración de sufragio por el alma sacerdotal de don Luigi Villa.  

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21 noviembre 2012 3 21 /11 /noviembre /2012 00:54

   En el preciso momento en que José Antonio miraba su reloj eran las tres de la madrugada del 20 de noviembre de 1936. En breves horas sería ejecutado. El sueño de ver a su amada España en lo más alto de la posición mundial se iba a desvanecer. Quizá algún día, allá desde el Cielo, podría ver resurgir a España. ¡Quién podía saberlo! Las fuerzas nacionales habían fracasado en Alicante, maldecía. ¿Por qué tenía que morir? Bueno, pensaba tras la dubitación, era muy lógico que, habiendo sido asesinados millares de falangistas y de derechistas durante el decurso de la guerra e incluso antes, cayera ahora él, que era el máximo dirigente de la fuerza nacional más importante: Falange.primoderiv.jpg

   Tomó la Biblia que había en la mesa de su celda, y abrió por una página al azar. Leyó: “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo” Hojeó más allá, y se encontró con la sentencia: “Padre, aparta de mí este cáliz”. 

   José Antonio, que se había mostrado muy entero en la defensa que hizo de sí mismo y de su hermano, no pudo evitar que una lágrima empezara a recorrer su mejilla, y exclamó un poco en voz alta: “Señor, el fin para mí está cerca. Aparta de mí este cáliz. Por favor, no me abandones”. Se tumbó en la cama y comenzó a escribir en una arrugada hoja de papel: “Esto toca a su fin. En unas horas estaré ya junto a Dios y su Juicio. Los ángeles con espadas estarán esperando mi llegada. Me voy sin jactancia, porque nunca es alegre morir a mi edad, pero no espero que nadie incurra en dramatizaciones inútiles de mi muerte. Ahora mismo están luchando por los campos de España miles de falangistas dispuestos a dar su sangre por la España en la que creen y a la que yo les acerqué. Es normal, por lo tanto, que yo, que soy el líder de esos muchachos de corazón ardiente, dé mi sangre por esa España que yo traté de alcanzar en vida. Espero que las escuadras enteras de falangistas que añoran la España inmortal sirvan a su nuevo jefe, el general Francisco Franco, como lo hicieron conmigo. Mi muerte no debe significar el fin de nuestra lucha, pues mientras haya un solo falangista en España, nuestro ideal seguirá vivo y en pie. Tengo a mi lado un crucifijo que espero me ayude a superar el miedo que ahora me atenaza el corazón...

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En su habitación del Palacio de El Pardo, Franco mandó a construir una capillita de palo santo para albergar la reliquia de la mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús, ante el cual se arrodillaba cada día para encomendarse a él mismo y a España. Colocó la reliquia de la Santa Carmelita de manera que la pudiese contemplar desde el lecho, de esta manera se sentía acompañado y protegido por aquella carmelita que tanta santidad sembró por España y por el Orbe Católico.

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Tomado del blog amigo: Como ovejas sin Pastor

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20 noviembre 2012 2 20 /11 /noviembre /2012 23:36

20 DE NOVIEMBRE DE 2012

Estimados lectores: hoy se celebra un día trágico en la historia de nuestro querido país. Las fuerzas masónicas y liberales se aliaron para destruir a la patria de los mártires cristeros. No podemos decir que se trata de una revolución mexicana sino más bien de una revolución antimexicana: fue la implantación de los ideales y de un sistema americano protestante y liberal. Todo lo necesario para destruir profundamente y de raíz la fe de los mejicanos. Y lo lograron...al menos, por el momento!

El Equipo de México y Tradición. 

 

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Con todos los defectos que se le quieren atribuir, era el General Huerta un patriota y un experto y prestigiado militar no afiliado a la apátrida e internacionalista secta masónica. En abril de 1913 rompió el Pacto de la Ciudadela o Convenio de la Embajada, desechando la intervención del embajador Lane Wilson y al impuesto masónico formado por Félix Díaz, nombrando un gabinete independiente de la Secta y de la influencia de los Estados Unidos. Clausuró la “Casa del Obrero Mundial” establecida durante el régimen maderista. Expulsó a los agentes comunistas que la dirigían, y volvió la tranquilidad a la mayor parte del país, desarrollándose con normalidad todas las actividades.

En su primer informe al Congreso de la Unión, el general Huerta expresó emocionado:

«… Declaro que soy liberal de convicciones, más soy también extraordinariamente religioso, y por ello creo que Dios es un poderoso elemento para darnos no sólo fuerzas morales, sino fuerzas físicas»

Desde luego hay que señalar que no es posible ser liberal de convicciones y al mismo tiempo extraordinariamente religioso, y por ser esto último proclamó en su carácter  de presidente del Estado su creencia en Dios, lo que era un acto de repudio enteramente oficial del laicismo liberal, que fue precisamente la significación del acto de Fe del Gral. Huerta, de cuya alocución después de insertarla en la crónica publicada en La Nación al día siguiente se dijo:

 

«La muchedumbre en las afueras se aglomeraba batiendo palmas. Los foquillos en las columnas y el ático y las rojas colgaduras encuadraban la exaltación patriótica del momento y en las alturas los astros parecían esculpir con cifras de diamante el himno celestial ¡Gloria a Dios en las Alturas y Paz en la tierra… a los hombres de buena voluntad! Así por vez primera, después de muchos años de ateísmo oficial, en el seno del Parlamento, un Presidente de la República invocó el Santo Nombre de Dios.»

Del efecto de las palabras de Huerta, se informó en un editorial de la revista estadounidense Columbian:

«El pueblo aplaudió con entusiasmo el suceso. Pero muchos de los diputados, que eran masones, se mostraron inmediatamente hostiles al nuevo presidente».

A los pocos días, una comisión de masones Shiners representantes de las masonerías mejicana y americana, se presentó al Presidente Huerta, y le propuso que si se afiliaba a la masonería, los masones se comprometían a que saliera electo presidente en las próximas elecciones y que el gobierno americano lo reconocería y sostendría. Uno de los que formaban parte de esta comisión de masones fue el senador mejicano José Castellot, el cual acababa de recibir de la masonería americana una medalla de oro por los buenos servicios que había presentado a la masonería americana en Méjico. El Presidente Huerta rehusó terminantemente la proposición de los Shiners y con gesto muy propio de su carácter, sacando del pecho un pequeño escapulario de la Virgen del carmen, les dijo a los masones que esa era su insignia y que, aunque no se había portado con ella como debía, sin embargo, no lo cambiaría nunca por los emblemas masónicos, porque estaba resuelto a vivir y morir como católico. Los masones no desistieron de su intento, a pesar, de estas respuestas del general Huerta, y dos semanas más tarde le enviaron por escrito la misma proposición con las mismas promesas. Huerta rehusó terminantemente. Pero apenas se supo en los Estados Unidos la resolución del Presidente de méjico, cuando una comisión de masones americanos fue a conferenciar con Carranza y Villa. resultando de esa conferencia que la Revolución del Norte comenzó a formalizarse y ser cada día más formidable.

Y al dar muestras de un anticatolicismo virulento y sanguinario, atizado naturalmente, por el judaísmo masónico internacional, que llevó a los cabecillas revolucionarios a torturar y martirizar a muchos sacerdotes con jubilo exultante del ególatra judío Woodrow Wilson, presidente puritano de los Estados Unidos, de quien fue agente personal en Méjico el asimismo masón Jhon Lind que «sólo dió oídos a las acusaciones de los masones enemigos de Huerta y no fraternizó sino con los que se mostraban hostiles al clero católico», y por saber precisamente que lo eran, aseguró a los revolucionarios que tendrían el apoyo de los americanos, y hasta exclamó alegremente, según testimonio del prominente católico yanqui William Buckley en el Senado de los Estados Unidos, cuando tuvo conocimiento del asesinato de varios sacerdotes católicos por los revolucionarios: «Esto es buena noticia: mientras más sacerdotes maten más complacido estará el Presidente».

El Gral. Victoriano Huerta, presionado por el “Plan de Guadalupe” que encabezó Don Venustiano Carranza, como Jefe del Ejército constitucionalista, tomó la decisión de renunciar a la Presidencia de la República el 8 de Julio de 1914.

Don Salvador Borrego (América peligra. págs. 336-337) nos dice:

«A Huerta, que se negaba a obedecer a Wilson, se le marcó con el calificativo de usurpador y se le execró en la historia oficial de Méjico. tanta severidad no es por horror a la sangre ni por la reprobación del cuartelazo mediante el cual subió al Poder, pues tenemos muchos autores de cuartelazos a los que rendimos honores. Lo que no se le perdona a Huerta es que no haya estado ligado a la logia y que hubiera actuado por su propia cuenta».

Durante la semana siguiente, Huerta y doña Emilia hicieron preparativos para su destierro en Europa. El documento de su renuncia a cargo de la Presidencia de la República fue presentado al Congreso el 15 de julio del citado año.

Victoriano Huerta, abandonó Méjico, se trasladó a España y al año siguiente se desplazó a Estados Unidos, donde fue detenido bajo la acusación de fomentar la rebelión en Méjico.

El 13 de Enero de 1916, tras una intervención quirúrgica, según revelación de Edith O’ Shaughnessy, esposa del ex secretario de la embajada de EU en Méjico, refiere que el médico que operó a Huerta le dejó sin coser la herida y que esto le provocó la muerte.

Huerta había anunciado que haría importantes revelaciones políticas, pero al parecer su animosidad se sosegó en las pláticas que tuvo con el capellán de Fort Bliss, pues no obstante que su mujer lo instaba a hablar, el respondió:

«¿De que sirve? Muero en paz con Dios y con los hombres. Perdono a todos los que me han hecho daño, muy de veras al Presidente de los Estados Unidos, porque nunca comprendió, y pido perdón a todos los que yo he ofendido. Lo demás se lo dejo a Dios, en cuyas manos pongo mi pobre familia».

Tomado de Eccechristianus

¿Cuándo nuestros políticos invocarán, a su vez, el nombre de Dios públicamente? 

 

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