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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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11 noviembre 2012 7 11 /11 /noviembre /2012 04:08

tiburcio-sanchez-de-la-barqueraEn mayo de 1989 tiene lugar una desbandada en el Seminario de la Fraternidad de San Pío X en Argentina. 21 estudiantes abandonan el Seminario, al igual que varios sacerdotes, después de la expulsión de uno de ellos por el Rector, el Obispo Antonio de Galarreta.

Salieron:
10 mexicanos:               Manuel Odríz Ramírez                                     
                                     Salvador Velásquez Fuentes
                                      Juan Hugo Esquives
                                      Luis Alberto Madrigal Madrigal
                                      Florentino Panecatl (diácono)
                                      José Álvaro Reyes Cabrera (diácono)
                                      Jaime Siordia Portugal
                                      Manuel Flores
                                      Manuel Juárez
                                      Bernardo J. Castillo Morán

1 guatemalteco:             Luis Armando Argueta Rosal

10 sudamericanos:        Sixto Machaca Fernández (peruano-diácono)
Luis Alberto Jurado (argentino-diácono)
                                      Fernando Navarro (argentino)
                                      Julián Espina Leupold (argentino)
                                      Hugo Daniel Squetino (argentino)
                                      Juan José Squetino (argentino)
                                      Carlos Augusto Ercoli (argentino)
                                      Diego Lima (argentino)
                                      Gerardo Granero (argentino)
                                      Héctor Rodríguez (colombiano)

Del Seminario salió el P. Alfredo Medina; del Priorato de Buenos Aires salió el P. Antonio Félix Mathet; y del distrito de México salieron los padres Sergio Ruiz Vallejo, Jesús Becerra Rodríguez y Rafael Lira Gutiérrez.

 

El 18 de Febrero de 1990 y viendo la gran necesidad que tenía la Iglesia de otro sucesor de los Apóstoles, Mons. Benigno Bravo Valadez consagró Obispo al P. Mercedario Fr. José Santiago de la Cruz Corona Gómez, de 78 años, quien entonces fungía como párroco de un grupo tradicionalista en Apaseo el Alto, Guanajuato.
                                                                
Mons. Bravo ordenó entre los años de 1982 y 1987 al P. Juan Nepomuceno García Sandoval, y a los frailes de Morelia Agustín (Javier) Miranda Chairez, Román Parra Sánchez y José Luis Cruz Méndez, a estos 3 últimos el 25 de abril de 1990.

En Agosto de 1990 Mons. Carmona funda en Guadalajara la Congregación de las Hermanas Carmelitas de la Divina Providencia. El 20 de Diciembre ordena sacerdote al chileno Roberto Mardones, de 34 años.

Por su parte Mons. Carmona, en abril de 1991 ordena sacerdote a Daniel Armando Pérez Gómez.

Mons. Carmona, presintiendo su muerte, y ante la posibilidad de que su obra quedara truncada, decide consagrar como Obispo al sacerdote norteamericano Mark Anthony Pivarunas, miembro de la Congregación Religiosa de María Reina Inmaculada, en Acapulco, Gro., el 24 de Septiembre de 1991. Unos días antes había ordenado sacerdotes a los argentinos Juan José y Hugo Daniel Squetino Schattenhofer, y a Julián Espina Leupold.

Mons. Carmona fallece el 1° de Noviembre de 1991 siguiente en un accidente automovilístico en la carretera México-Querétaro. Manejando iba el P. Pablo Arzuaga, argentino que había sido de la Fraternidad de San Pío X, y en asiento trasero el P. Daniel Squetino; casi al mismo tiempo fallece también Mons. Benigno Bravo, quedando como guía del grupo, de manera provisional, el P. José Isabel Robles Badilla.

Atrás había quedado su obra ordenando 17 sacerdotes: 8 mexicanos, 3 norteamericanos, un chileno, un brasileño y 3 argentinos, así como la construcción del Seminario en Hermosillo, Sonora, y la consagración episcopal de los norteamericanos Louis Vezelis, George Musey, Mark Anthony Pivarunas, y de los mexicanos José de Jesús Martínez y Benigno Bravo.

 

Mons. Santiago Corona, conmovido por la inesperada muerte de Mons. Bravo y de Mons. Carmona, de quien tenía grandes esperanzas de que antes de su muerte dejase sucesión con otras nuevas consagraciones en México, al verlas frustradas y viendo que en México ya sólo quedaban él y otro Obispo (Mons. José de Jesús Martínez) como Obispos tradicionalistas, quiso Consagrar al fundador de la Congregación de Religiosos y Religiosas de la Inmaculada Concepción y San Roberto de Malesme, Fray Agustín (Pastor Javier) Miranda Chairez, consagración que llevó a cabo el 23 de Febrero de 1992 en la casa religiosa de esta Congregación, ubicada en la ciudad de Morelia, Michoacán.

Desde el año 1990 el cura modernista de Cocoyoc, municipio de Yautepec, Morelos, Pedro Madera, era muy irreverente y se expresaba mal del Santo Patrono, el Señor de la Expiración. Los fieles se le enfrentaron y nunca le dieron las llaves del templo. Acudieron con el obispo modernista de Cuernavaca, Mons. Luis Reynoso Cervantes, y éste los mandó con el cura modernista de Oaxtepec, quien no los atendió. Entonces buscaron al cura tradicionalista de Atlatlahucan, y comenzaron a ir a Cocoyoc los padres Esteban Lavangini, de Jumiltepec, Pedro Toledo Rosario, de Atlatlahucan, y José Antonio Rodríguez, de San Pablo Atlazalpan, pero ninguna de ellos pudo hacerse cargo en forma definitiva, hasta que en el año 1992 llegó el P. Sixto machaca Fernández, quien estuvo hasta el año 2000, cuando llegó a hacerse cargo el P. Jaime Siordia Portugal.

En ese mismo año de 1992, el Sacerdote cubano José Ramón López Gastón es Consagrado Obispo el 29 de Junio por el Obispo francés Jean Guy Olivares, Marqués de Mamistra. López Gastón Consagra a su vez Obispo al Sacerdote yucateco Héctor de la Cruz Ripoll Puga el 15 de Agosto.

Con la reforma constitucional y legal de 1992, que otorgó personalidad jurídica a las asociaciones religiosas y les permitió tener inmuebles, en 1993 se funda oficialmente la “Sociedad Sacerdotal Trento“, nombrando como Superior General al P. Daniel Armando Pérez Gómez, así como la “Liga Nacional de Católicos Tradicionalistas”, dirigida por el señor Manuel Martínez Calderón, de Acapatzingo, Cuernavaca.

Mons. López Gastón Consagra Obispo al sacerdote yucateco José Franklin Urbina Aznar el 26 de Junio de 1994.

 

El 10 de Junio de 1995 recibe las órdenes menores el seminarista Jaime Siordia Portugal, quien se encuentra estudiando en el Seminario San Pedro, del Instituto Mater Boni Concili, en Turín, Italia. Para septiembre, ingresa como estudiante el mexicano Luis Alberto Madrigal Madrigal.

En octubre de 1995, dentro de la Sociedad Sacerdotal Trento, había 11 sacerdotes, un Seminario Mayor en Hermosillo con 9 seminaristas, y un Seminario Menor en Ciudad Juárez, con 7 seminaristas.

Entre los seminaristas del Seminario Mayor en ese momento se encontraban: Martín Gómez Bravo, Merardo Loya Loya, Dámaso Ruiz Loya, Luis Alfonso Márquez Salcido, Jesús Andrés Ortega, Jaime Preciado Monzón, Adrián Gutiérrez Hernández, etc.

El 18 de octubre de 1996, Mons. Marco Antonio Pivarunas ordena sacerdotes a Merardo Loya Loya y a Dámaso Ruiz Loya.

El 27 de octubre de 1996 Mons. Martínez ordena en Guadalajara a Luis Alberto Madrigal Madrigal, quien se queda como su Vicario.

El 12 de diciembre de 1996, Mons. Martínez ordena a Manuel Odríz Ramírez, Salvador Velásquez Fuentes y Juan Hugo Esquives.

Poco tiempo después ordenaría a Juan Bernardo Hennault.

El 8 de diciembre de 1997 Mons. Pivarunas ordena a Adrián Gutiérrez Hernández.

El 29 de julio de 1998 ordena a Martín Gómez Bravo, con lo que ya eran 15 los sacerdotes de la Sociedad Sacerdotal Trento.

 

El 11 de mayo de 1999, Mons. Pivarunas, asistido de Mons. Daniel Lytle Dolan, consagraron Obispo a Martín Dávila Gándara, quien se establece en Acapulco, Guerrero.

Mons. Dávila ordena en Hermosillo sacerdote a Jaime Preciado Monzón el 30 de Noviembre del 2000, así como subdiáconos a Cosme de Jesús Lozano Tonche y Carlos Alberto Muñoz Caselín.

El 11 de febrero de 1999, Mons. José Franklin Urbina Aznar consagra obispo en Guadalajara al argentino Juan José Squetino Schattenhofer, quien en un principio atiende a la Sociedad San Luis Rey de Francia, en Argentina y Florida, y a la fundación San Vicente Ferrer, con sede en Guadalajara, México, ordenando para la primera a los argentinos Emilio José Fattore el 10 de mayo de 2003 y a Víctor Darío Javier Varela Pérez el 23 de febrero de 2008, ambos en Vedia, Argentina, así como reordenando al P. Ariel Jesús Damín, diocesano pasado a la Tradición.

Aparte de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, y de la Sociedad Sacerdotal Trento, formada con los sobrevivientes de la Unión Católica Trento, en México subsisten otros grupos tradicionalistas que actúan en forma aislada, como el P. Feliciano Chávez Nolazco, de la Iglesia de San Pío V en la Ciudad de México; Mons. Javier Miranda Chairez, de la Congregación Religiosa de la Inmaculada Concepción y San Roberto de Malesme, de Morelia, Michoacán; Mons. Héctor de la Cruz Ripoll Puga y Mons. José Franklin Urbina Aznar, ambos de Mérida, Yucatán; y otros sacerdotes en solitario.

 

 El 16 de Junio del 2001 Mons. Roberto Martínez ordena como Sacerdotes a tres seminaristas del Seminario Nuestra Señora de Guadalupe, de Río Negro, Argentina,del grupo del P. Andrés Morello, en la capilla de la Inmaculada Concepción, de Guadalajara. Ellos son el P. Adán Rodríguez Barbosa, el P. Rigoberto Sánchez Mariscal y el P. Noel Ramírez.

En el 2001 se establecen en Guadalajara, provenientes de este mismo seminario, los Padres Manuel Odríz Ramírez y Salvador Velásquez Fuentes, quienes además atienden a un pequeño grupo tradicionalista de Tecomán, Colima.

El 11 de Mayo del 2002 fallece en Guadalajara el sacerdote argentino Antonio Félix Mathet, quien se separó de la Fraternidad de San Pío X en 1989. Iba a cumplir los 70 años de edad.

El 21 de Septiembre del 2002 Mons. Roberto Martínez en Guadalajara ordena sacerdote al seminarista Alfredo Contreras, del Seminario del P. Morello.

En marzo del 2003 el Juzgado Quinto de Distrito concedió la razón a la Diócesis de Valle de Chalco, encabezada por Mons. Luis Artemio Flores Calzada para que pudiera recuperar el templo de San Pablo Atlazalpan, en un pleito legal iniciado en 1982, sentencia que se cumplimentó hasta el 19 de Agosto del 2004, cuando los católicos modernistas, apoyados por más de 1,500 elementos  de seguridad del Estado de México y del Municipio de Chalco, arrojaron por la fuerza a los católicos tradicionalistas que resguardaban el templo. Ya el 2 de abril anterior habían intentado los modernistas ocupar el templo. Los sacerdotes tradicionalistas eran José Antonio Rodríguez López y Cosme de Jesús Lozano Tonche. El sacerdote modernista era Apolinar Arellano Trejo. El 10 de Julio del 2005, seiscientos tradicionalistas encabezados por Jesús Santana Flores marcharon sobre la autopista México-Puebla e hicieron un plantón a la altura de la caseta, pidiendo al gobernador Arturo Montiel que el templo de San Pablo se convirtiera en Museo, y que les donara un predio y recursos para construir su propio templo.

 

 El 16 de marzo del 2006, el P. José Antonio Rodríguez López es consagrado obispo en una ceremonia privada por Mons. Martínez en su retiro en Zamora, Mich. Como testigos asistieron el P. Luis Armando Argueta Rosal y el P. Juan Bernardo Hennault.

La Sociedad Sacerdotal Trento, del obispo Dávila Gándara, el P. Luis Alberto Madrigal y el P. Jesús Becerra impugnan tal consagración argumentando que Mons. Martínez, debido a su avanzada edad –89 años—está afectado de sus facultades mentales, razón por la que el P. Rodríguez se vió en la necesidad de ser reconsagrado el 25 de abril del 2007 por el obispo eslovaco Oliver Oravec.[1]

[1] Oliver Oravec nació en 1941 en Eslovaquia. Se recibió de dentista. En 1964 ingresó al seminario clandestino, bajo la dictadura comunista. Fue ordenado el 2 de febrero de 1968 en Brno, Checoslovaquia, por Mons. Félix María Davidek, un Obispo de la iglesia clandestina. En 1979 se vió forzado a abandonar su país cuando fue descubierto por las autoridades comunistas. Durante algún tiempo perteneció a la Compañía de Jesús en Roma. Fue enviado a Canadá como párroco de la Iglesia de los Santos Cirilo y Metodio. En Toronto, en 1983, abjuró de la misa de Paulo VI. Trabajó por un tiempo con la SSPX pero se separó de ella cuando se adhirió a la tesis del sedevacantismo. Fue consagrado obispo el 21 de octubre de 1988 en Monroe, Connecticut, por Mons. Robert F. MacKenna.

 

 El 12 de diciembre de 2007, Mons. Louis Vezelis, OFM, de la línea de Mons. Carmona, consagró al episcopado en Zapopan, Jalisco, al P. Luis Alberto Madrigal Madrigal, estableciendo éste último un grupo denominado “Capilla de Cristo Rey”.

Mons. José de Jesús Roberto Martínez y Gutiérrez falleció en Zamora el 10 de mayo de 2008, poco antes de cumplir 91 años de edad.

 


 

 

 


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11 noviembre 2012 7 11 /11 /noviembre /2012 03:50

M.carmonaEn enero de 1977 hubo una reunión de católicos tradicionalistas en Acapulco, para apoyar al P. Carmona y planear nuevas estrategias. Asistió un representante personal de Mons. Lefebvre, el P. Héctor Bolduc, quien ofició Misa en la Parroquia de la Divina Providencia. Asistieron también 6 sacerdotes tradicionalistas, delegados de una decena de pueblos de diferentes estados, y representantes de grupos como el "Círculo de Profesionistas Católicos" y el "Frente Juvenil Guadalupano", así como el Ing. Enrique Salinas, editor del panfleto llamado "Ariete", sin duda el más agresivo contra Paulo VI.

El 30 de Abril de 1977 el Obispo de Acapulco, Rafael Bello Ruiz, excomulga al P. Moisés Carmona y Rivera, por acusar éste último a Paulo VI de "anticristo, antipapa, impostor, hereje y comunista". Ya había sido suspendido en diciembre del año anterior.

Ya antes, el 30 de enero de 1977, se había constituido oficialmente la Unión Católica Trento.

Durante algún tiempo, los tradicionalistas de la "Unión Católica Trento" y otros más que no estaban agrupados mostraron interés en seguir a Mons. Marcel Lefebvre, pero cuando éste trató de llegar a arreglos con el nuevo pontífice, Juan Pablo II, el 18 de Noviembre de 1978, los tridentinos se separaron y siguieron su camino sosteniendo la “vacancia” de la Sede Apostólica.

En ese año de 1979, el Lic. Salvador Abascal edita la que él consideró su obra máxima: "El Papa nunca ha sido ni será hereje", extenso libro que trata de demostrar la supuesta falsedad de las tesis sedevacantistas. La oposición entre ambos grupos era ya definitiva.

El 14 de Julio de 1979 otro sacerdote de la Unión Católica Trento, el P. Esmeragdo Guerrero Ramírez, se apoderó del templo de San Pedro y San Pablo en el pueblo de San Pablo Atlazalpan, municipio de Chalco, estado de México.

 

En 1980 el P. Moisés Carmona lleva a un sacerdote de la diócesis de Zamora, el P. José de Jesús Roberto Martínez y Gutiérrez, para hacerse cargo del Santuario del Señor del Perdón, ubicado en Igualapa, Guerrero.
Por su parte, desde diciembre de 1978, unos sacerdotes franceses de Mons. Lefebvre acuden a México para predicar unos Ejercicios Espirituales en el Volcán de Colima. Fueron traídos por la familia Nordín, de Guadalajara. Ellos eran el P. Jean-Michel Faure, y el P. Regis Babinet. Logran convencer a 4 jóvenes mexicanos de ir al Seminario, tres de ellos al recién formado en Buenos Aires, Argentina, en marzo de 1979: Guillermo Núñez, Enrique León y Hugo Ruiz Vallejo. Otro más en octubre ingresa a Ecóne: Héctor Gómez González.


Al año siguiente ingresa a Buenos Aires el joven José Antonio Rodríguez López, quien ya había estado en el Seminario que la Fraternidad de San Pío X tenía en El Paso, Texas.
En diciembre de 1979 se repiten los ejercicios espirituales en el Volcán de Colima, a los que asisten 22 jóvenes, de los cuales 12 sentirían la vocación religiosa. Entre ellos estaban: Sergio Ruiz Vallejo, José Carlos Ramírez, Luis Alejandro Jiménez Batista, Alfredo Medina, Enrique León Martínez, Arturo Vargas Meza, José de Jesús Becerra Rodríguez, Rafael Lira Gutiérrez.


En el año de 1979 los fieles de la parroquia de San Miguel Arcángel, en el barrio de Acapatizingo, en Cuernavaca, Morelos, descubren que el cura modernista, Ricardo Ortiz, vivía amancebado con una mujer con la que tenía hijos, y lo expulsan de la parroquia. Entonces buscan un sacerdote tradicionalista para hacerse cargo del templo, y llega el P. Adolfo Zamora Hernández, quien la atendería hasta su muerte en 1988. A la muerte del P. Zamora, llegan los sacerdotes de Mons. Lefebvre a hacerse cargo, los padres Faure, Álvaro Calderón y Juan Carlos Iscara, hasta el año 1991, en que los modernistas, encabezados por el cura Juan Guerrero, los expulsan. Entonces el señor Manuel Martínez Calderón  construye otro templo en el mismo barrio, dedicado a la Divina Providencia, atendida tanto por la Fraternidad de San Pío X como por la Sociedad Trento, hasta que se pelean entre ellos y con los fieles, por lo que durante un tiempo no hay sacerdote, hasta que desde septiembre de 1994 es atendida por el P. Manuel Joya Altamirano.

 

El 6 de Enero de 1981 Mons. Lefebvre ordena a algunos seminaristas formados en su seminario de El Paso, Texas y al día siguiente pasa a México. El 8 de Enero oficia dos Misas en el pueblo de San Lucas Ojitlán, Oaxaca, y se hospeda en el domicilio del señor Roberto Ronquillo, conocido cacique de la región. Monseñor Lefebvre bautiza 120 niños y confirma a 570 fieles. El sacerdote tradicionalista del pueblo era desde 1979 el P. Manuel Esteban Camacho Baruqui, suspendido "a divinis" en enero de 1980. El 9 de Enero oficia Misa en la ciudad de Orizaba, Veracruz, en el domicilio de la Sra. Amparo Pérez Sánchez.

En Ojitlán desde 1975 los tradicionalistas habían acusado a los Misioneros Combonianos de propagar Biblias protestantes. El 24 de octubre de 1976 los tradicionalistas agredieron en el templo a los mencionados religiosos, así como al recién nombrado Arzobispo modernista de Oaxaca, Bartolomé Carrasco Briseño, mientras se celebraba una "misa". El Arzobispo decidió cerrar el templo al culto hasta que no fuera "purificado". A principios de 1977 lo reabrió, y a fines de ese año los tradicionalistas, encabezados por Roberto Ronquillo y por su hijo Pedro, lo recuperan. Desalojados los tradicionalistas por las autoridades políticas en diciembre de 1979, el grupo de Ronquillo volvió a apoderarse del templo en febrero de 1980.

Ante la visita y las actividades de Mons. Lefebvre, el episcopado mexicano guardó silencio, salvo el Obispo modernista auxiliar de Guadalajara, Antonio Sahagún, quien el 9 de enero opinó que las autoridades no debieron haber permitido el ingreso de Lefebvre al país y pidió se le expulsara.

Para ese entonces, la Unión Católica Trento y demás sedevacantistas ya habían marcado su distancia respecto de Mons. Lefebvre.

 

El 17 de Octubre de 1981 los sacerdotes Moisés Carmona Rivera y Adolfo Zamora Hernández[1] fueron consagrados Obispos por Mons. Pierre Martin Ngo Dinh Thuc, en Toulon, Francia. Mons. Zamora moriría en 1988.

El 18 de Junio de 1982, Mons. Carmona consagra Obispos en Acapulco a los sacerdotes Benigno Bravo Valadez, de 75 años, y José de Jesús Roberto Martínez y Gutiérrez, de 65 años de edad.

Entre 1981 y 1985 actuaban los siguientes sacerdotes:
·        Benjamín Campos, SJ, en Guadalajara
·        Adonai Correa Sarabia, SJ, que visitaba diversos grupos, entre ellos, Monterrey
·        Valeriano Ruiz y Ruiz, SJ
·        Cornelio Bayman (holandés), quien estuvo en Puruarán y en Apaseo el Alto
·        Nabor Cárdenas Mejorada, en Puruarán
·        Carlos Marquet, en Orizaba
·        Andrés González
·        Manuel Esteban Camacho Baruqui, en Ojitlán Tlaxiaco, Córdoba y Orizaba
·        Manuel Ojeda, con el P. Carmona, en la sierra de Guerrero
·        Héctor de la Cruz Ripoll Puga, OFM, de Mérida, con el P. Carmona
·        Luis Montes Santos, OP
·        P. Jesús Esteban Lavagnini, en Jumiltepec
·        P. Pedro Toledo Rosario, en Atlatlahucan y otros pueblos de Morelos
·        P. Ortega Rey, OM, español, de 90 años de edad en 1984
·        P. Bernardo Flores, OM, en Tlalnepantla
·        P. Esmeragdo Guerrero Rodríguez, del oratorio de Bolívar # 517
·        P. Carlos Hernández, en Dos Ríos, Orizaba y San Salvador el Seco, Puebla.
·        P. Santiago Corona Gómez, de Apaseo el Alto
·        P. Felipe de Jesús Palacios, OFM, en Santa Isabel Tola, DF
·        P. Maximino Reynares
·        P. Atanasio (Convento de frailes mínimos franciscanos, en Santa Isabel Tola, DF)
·        P. F. García Santos, en Guadalajara
·        P. C. Melo, en Guadalajara
·        P. Rafael Rúa y Álvarez, en Orizaba

[1] Nacido en 1910, ingresó a la orden de la Merced. Desde 1966 vivió apartado, y el 25 de julio de 1978 renunció públicamente a la Orden y a la Arquidiócesis de México. Desde marzo de 1975 celebraba en Atlatlahucan. Falleció en 1988.

 

Monseñor José de Jesús Martínez se estableció en Guadalajara, Jalisco, primero hasta 1991 en una capilla ubicada en el número 428 de la calle 8 de Julio, y a partir de 1991 construyendo la Iglesia de la Inmaculada Concepción de María, en la calle Miguel Blanco número 1587.

Apoyado en un principio por el grupo conocido como los "Tecos" de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), éstos le retiraron su apoyo en 1991, luego de que Mons. Martínez viajó a Argentina a ordenar a dos seminaristas seguidores del P. Andrés Morello: José Álvaro Reyes Cabrera y Sixto Machaca Fernández.

Durante el año de 1984 tiene lugar una división entre los obipos sedevacantistas mexicanos: por un lado, los obispos Benigno Bravo y Moisés Carmona, con sede en Acapulco; por el otro, Adolfo Zamora y Roberto Martínez, con sede en Atlatlahucan. Ambos grupos se acusan recíprocamente de sectarios, projudíos y de constituir una masonería disfrazada de tradicionalista, en sendos desplegados publicados en los periódicos de la Ciudad de México.

En septiembre de 1984 se funda la casa autónoma de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X en Zapotiltic, Jalisco, y el 15 de Agosto de 1985 se erige el Distrito de México y América Central.

El 10 de septiembre de 1986 Mons. Moisés Carmona, de la Unión Católica Trento, funda el primer Seminario Tradicionalista de México, en Hermosillo, Sonora, con 6 seminaristas: Eduardo Mariscal, Enrique López Vázquez, José Isabel Robles Badilla, Martín Dávila Gándara, David Contreras y Daniel Armando Pérez Gómez. Como autor de los planes educativos quedó el fraile benedictino Juan de Dios Macháin.

En febrero de 1987 Mons. Carmona ordena sacerdote a Juan de Dios Macháin, ex benedictino en Brujas, Bélgica.

En junio de 1987 ordena sacerdotes a Gerardo Solís y a Alfredo Adame, a quienes él mismo había formado.

Un mes después ordena sacerdote a José Isabel Robles Badilla.

En junio de 1989 hace lo mismo con Martín Dávila Gándara y con David Contreras.


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9 noviembre 2012 5 09 /11 /noviembre /2012 01:18

mexico y tradicion
A raíz del Concilio Vaticano II (1963-1965) numerosos clérigos y miembros de la Jerarquía Católica comenzaron, primero a permitir y luego a cometer, innumerables irregularidades, tanto teológicas como litúrgicas, amparándose en los textos emanados de dicho Concilio, tratando de encontrar el fundamento de sus desviaciones sustentados en los documentos “pastorales” emanados de dicho Concilio.
Por tal motivo, diversos sectores de fieles católicos y algunos religiosos aislados comenzaron a agruparse para la defensa de la Fe Católica Tradicional.

Algunos de los documentos emanados del Concilio no decían cosas malas, pero cuando menos, al ser imprecisos y poco claros, dejaron la puerta abierta para que afloraran todas las herejías posibles en contra de la Religión. Lomás pasmoso era el silencio o la debilidad de los Obispos para condenar la ofensiva progresista de corte marxista y neomodernista que atacaba a la Iglesia.
Entre los principales errores, se comenzó a:

1) Permitir el uso de la lengua vulgar en los oficios divinos
2) Permitir la utilización de música profana y moderna en los oficios divinos
3) Permitir comulgar de pié y recibir la Sagrada Forma en la mano
4) Utilizar la absolución plenaria
5) Ignorar el sacramento de la Reconciliación
6) Difundir la falsa idea de que la Iglesia había vivido en el error y necesitaba adaptarse al mundo moderno
7) Difundir la falsa idea de que la Iglesia no colaboraba para la mejora material de la sociedad
8) Difundir la falsa idea de que los Sacerdotes y Obispos debían ser "agentes de cambio social"
9) Difundir la falsa idea de que la autoridad jurisdiccional de la Iglesia recaía en las "Conferencias Episcopales", despojando así a los Obispos de su Jurisdicción
10) Difundir la falsa idea de que Dios, en su infinito amor al hombre, no lo castiga por sus pecados
11) Enredar todo con un lenguaje sociológico, distorsionando las definiciones claras y precisas del Magisterio de la Iglesia.


En Octubre de 1967 aparece el primer número de "La Hoja de Combate", publicación fundada por el Lic. Salvador Abascal Infante, ex fundador y tercer Jefe Nacional de la Unión Nacional Sinarquista, y en ese entonces Director General de la Editorial Jus, propiedad de los prominentes panistas Manuel Gómez Morín y Juan Landerreche Obregón.

En el equipo de colaboradores estaban, entre otros, Celerino Salmerón Hernández, Salvador Borrego Escalante, Antonio Rius Facius y Gloria Riestra Wolff.
Atacaban principalmente el foco marxista de Cuernavaca, encabezado por el Obispo Sergio Méndez Arceo (1907-1992), el religioso francés Lemmercier, y el exsacerdote checoslovaco, Iván Illich. También formaban parte de este núcleo progresista el Ing. José Alvarez Icaza, director del membrete llamado "Centro Nacional de Documentación" (CENCOS), el Profr. Alejandro Avilés Izunza, exdirector del órgano oficial panista, la revista "La Nación", y el periodista Rafael Moya García, integrante también del Partido Acción Nacional.
Un poco antes, el sacerdote jesuita Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga publicó en 1966 un breve libro llamado "Con Cristo o Contra Cristo", avalado por el Obispo de Hermosillo, Mons. Juan María Navarrete Guerrero (1886-1982), en el que daba a conocer las maniobras de presión que grupos judíos de poder ejercieron durante el Concilio Vaticano II, y que mucho molestó al Arzobispo de México, Miguel Darío Miranda y Gómez.
En 1967 el P. Sáenz Arriaga publica “Cuernavaca y el progresismo religioso”, en donde además de seguir atacando por comunista al Obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, respecto del Concilio Vaticano II afirmó: “En primer lugar, los ‘expertos’ sentaron a la Iglesia en el banco de los acusados, para echarle en cara sus errores pasados. En segundo lugar, se quiso revisar toda la teología y todos los dogmas. En tercer lugar, se quiso acomodar la Iglesia al mundo moderno, a ese mundo impío y corrompido; y, finalmente, se proyectó la modificación estructural de la Curia Romana y del Derecho Canónico”. El libro fue prologado por el cura de Orizaba, Rafael Rúa y Álvarez.
Por esas fechas, algunas personas hablaban de que ante las herejías del Concilio Vaticano II, la Sede de Pedro probablemente estaba ocupada por un falso Papa, un impostor, o de plano Paulo VI, Juan Bautista Montini, estaba prisionero o incluso hasta drogado, y era manejado por una mafia de judíos, masones y comunistas.
Entre los promotores de estas ideas estaban Mons. Pierre Martin Nguyen Thuc, vietnamita; el P. Noel Barbará, francés; el P. Joaquín Sáenz Arriaga, mexicano; el Dr. Eberhardt Heller, alemán; el Dr. Carlos A. Disandro, argentino; y el brasileño Dr. Homero de Oliveira Johas.
El laico norteamericano Francis Schuckardt propuso en 1968 que la sede estaba vacante, secundado por Daniel Q. Brown. En 1970 un laico japonés, Yukio Remoto, creó el grupo “Seibo No Mikuni”.
Por su parte, el monje dominico francés Gerard des Lauriers desarrolló la tesis del “Papa material” en contraposición del “Papa formal”, también conocida como “sedeprivasionista”, en la que afirmaba que Paulo VI “formalmente” ocupaba la Sede Apostólica, pero “materialmente no era Papa por haber caído en la herejía”. Decían que por le menos desde diciembre de 1965, cuando concluyó el Concilio Vaticano II, el magisterio de la Iglesia no era seguro.
En el año de 1968 el vaticano publica el nuevo ritual de los sacramentos, cambiando sobre todo el relativo a la ordenación de presbíteros y el de consagración de obispos.
En abril de 1969 el Papa Paulo VI expide el Nuevo Ritual de la Misa que sustituiría al antiguo Misal Romano, fijado por el Santo Concilio Ecuménico de Trento y por el Papa San Pío V en su Bula "Quo Primum Tempore" de 1570. El nuevo ritual había sido confeccionado por una Comisión de 6 pastores protestantes, invitados por la Santa Sede para tal efecto, y suprimía los principios teológicos fundamentales sobre el Santo Sacrificio de la Misa, supuestamente para lograr "la unión con las demás Iglesias cristianas".
Dicho Misal entró en vigor obligatoriamente el 30 de Noviembre de ese mismo año, a pesar de los minuciosos estudios teológicos de los cardenales Alfredo Ottaviani y Antonio Bacci, y de las súplicas de miles de fieles católicos al Papa para pedirle que conservara la Misa Tradicional, llamada "de San Pío V", cuestiones que fueron ignoradas prepotentemente por Roma.
En ese mismo año de 1969 apareció el libro del P. Sáenz Arriaga titulado "La nueva misa no es ya una Misa Católica", y al año siguiente apareció "El Magisterio de la Iglesia y la nueva misa".
Sin embargo, es hasta agosto de 1971 cuando la situación explota definitivamente. En un voluminoso libro, el P. Sáenz afirma que la Iglesia Católica surgida a raíz del último concilio, con sus nuevos dogmas y nueva misa, no es ya la Iglesia Católica fundada por Cristo, sino que, como se titula el libro, se trata de "la nueva iglesia montiniana", refiriéndose al Papa Paulo VI, cuyo nombre era Juan Bautista Montini, acusándolo incluso de ser un judío encubierto.
El Arzobispo de México, Mons. Miguel Darío Miranda y Gómez lo excomulga indebidamente mediante decreto de fecha 20 de diciembre, y al año siguiente, en enero de 1972, el P. Sáenz publica otro libro: "Cisma o Fe. ¿Por qué me excomulgaron?".
En esta época se produce una división entre los católicos conservadores que se oponían al progresismo marxista. Por un lado, Abascal y quienes aún inconformes con los cambios habidos, respaldan al Papa Paulo VI por disciplina. Aquí estuvieron también Salmerón, Borrego, Rigoberto López Valdivia y otros. Por el otro lado, estaban quienes desconocen a Paulo VI como Papa y lo acusan incluso de judío y de antipapa. Aquí estuvieron Rius Facius, Gloria Riestra, Anacleto González Flores Guerrero, René Capistrán Garza y el periodista Manuel Magaña Contreras. Fundan la "Unión Católica Trento" y editan la revista "Trento" para difundir sus ideas.
El 18 de Mayo de 1972 aparece el primer número del panfleto "El enano del tapanco", bajo la dirección de J. Encarnación Díaz, haciendo eco también de estas ideas contrarias al Papa Montini.
El 1° de octubre de 1972 aparece el primer número de la revista Trento, con un desplegado a favor del P. Sáenz, firmado por el Lic. Oscar Méndez Casanueva, y dirigida por el P. Moisés Carmona, de Acapulco.[1]
En 1973 aparece un libro que va marcar el punto de referencia de esta completa división en el bando conservador del catolicismo mexicano. Era del Dr. Saénz Arriaga y se llamaba "Sede Vacante", prologado por René Capistrán Garza. En éste afirmaba que por su labor destructora contra la Iglesia, Paulo VI no era auténtico Papa y que la Sede Apostólica se encontraba vacante, en espera de un auténtico sucesor de Pedro que mantuviera incólume el depósito de la Ferecibido de sus antecesores legítimos.

El P. Sáenz fue secundado por el P. Moisés Carmona y Rivera, por el P. Adolfo Zamora Hernández; así como por el norteamericano P. Francis E. Fenton.
En ese mismo año, Salvador Abascal publica el libro "Contra Herejes y Cismáticos" en donde afirma claramente que su lucha es lo mismo contra progresistas marxistas que contra "pseudotradicionalistas" que atacan a la Iglesia atacando su roca fundamental que es el Papa.
El 11 de Julio de ese año, una docena de jóvenes, presuntamente instigados por el Ing. Anacleto González Flores Guerrero, apedrean la casa de Salvador Abascal, ubicada en el barrio de Tacubaya, en el Distrito Federal. Poco después le envían a su domicilio un folleto acusándolo de "judío, papólatra y mercenario". Para dar respuesta a este ataque, Abascal publica en Diciembre siguiente el libro "En legítima defensa y más en Defensa del Papado", tratando de desvirtuar los ataques de que es objeto, donde reconoce que su apellido Abascal es de origen judío, derivado de la palabra “abashol”.

[1] Esta revista fue dirigida hasta 1973 por Abelardo Rodríguez; Sergio Ramírez de Arellano hasta abril de 1974; Luis Castellanos hasta febrero de 1975; Jesús Cruz Baños hasta el último número, correspondiente a mayo-junio de 1982
Para entonces, el Arzobispo francés Marcel Lefebvre había fundado su Seminario en Ecóne, Suiza, y enseñaba a los seminaristas la Teología,la Filosofía y la Misa Tradicionales de la Iglesia, despertando con esta actitud las simpatías de un sector de los católicos que se oponían al modernismo y al progresismo.
René Capistrán Garza muere en Septiembre de 1974. Nacido en Tampico en 1898, líder de la cristiada, regresó del destierro en 1937. En 1949 comenzó a apoyar las medidas anticomunistas del gobierno mexicano. A partir de 1971 participaba activamente de la mano del P. Sáenz Arriaga.
El P. Sáenz Arriaga[1] fallece el 28 de Abril de 1976, quedando entonces como dirigente del grupo sedevacantista el P. Moisés Carmona y Rivera, de Acapulco, Gro., párroco de la Iglesiade la Divina Providencia, en el barrio de Dominguillo. Entre los amigos con los que se relacionó el P. Sáenz, estuvieron: Anacleto González Flores Guerrero; René Capistrán Garza; Vicente Leaño y Luis Garibay, de la U.A.G.; Raymundo Guerrero Rodríguez y Rafael Rodríguez López, de la FEMACO; Carlos Cuesta Gallardo, fundador de la U.A.G.; y, Gloria Riestra Wolff, de Tampico.
El 18 de Abril de 1976 la Conferencia EpiscopalMexicana publica la exhortación pastoral titulada "Fidelidad a la Iglesia", afirmando que las normas y el espíritu del Concilio Vaticano II habían sido "generosamente aceptadas" por los católicos mexicanos, al mismo tiempo que atacaba las posiciones integristas como una desviación de la "genuina fidelidad a la Iglesia".
El 29 de Junio de ese año, Mons. Lefebvre, acompañado de Mons. Francois Ducaud-Bourguet ordena en Ecóne a 12 sacerdotes formados en su Seminario, y el 23 de Julio es sancionado con la "suspensión a divinis".
El 6 de agosto de 1976 el sacerdote tradicionalista francés Michel André, colaborador de Mons. Lefebvre, ofició Misa en la Iglesia del pueblo de Atlatlahucan, un Convento Agustino del Siglo XVI, en el estado de Morelos. Este hecho fue aprovechado por el sacerdote del pueblo de Jumiltepec, Esteban Lavagnini[2], quien comenzó a ir a Atlatlahucan, hasta apoderarse del templo con algunos seguidores.[3]
A la muerte de Lavagnini en julio de 1995, la comunidad tradicionalista de Jumiltepec se dividió entre los que siguieron al P. Sixto Machaca Fernández, peruano, y los que buscaron al P. Pedro Toledo Rosario, antiguo sacerdote tradicionalista de la zona.

****************
[1] El P. Sáenz había nacido en Morelia el 12 de octubre de 1899, dentro de una familia de hacendados que perdió gran parte de sus bienes durante la Revolución. A los 15 años viajó a España para ingresar a la Compañía de Jesús, la que dejaría en 1952 sin renunciar al sacerdocio. Fue ordenado sacerdote en 1930. Se incardinó a la Arquidiócesis de México en 1958.
[2] Jesús Esteban Lavagnini nació en la ciudad de México el 12 de agosto de 1921, de padres italianos. Estudió en el Seminario de Cuernavaca y fue ordenado sacerdote. Ejerció su ministerio en Tetela del Volcán y Ocuituco. El 1° de agosto de 1954 fue nombrado primer párroco de Jumiltepec. Falleció el 5 de julio de 1995 en la ciudad de México.
[3] Sin embargo, en los archivos parroquiales de Atlatlahucan, aparece que desde el mes de marzo de 1975 ya oficiaban ahí el P. Esteban Lavagnini y el P. Adolfo Zamora Hernández.

 

tomado de http://elintegristamejicano.blogspot.mx

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8 noviembre 2012 4 08 /11 /noviembre /2012 03:11

Estimados lectores:

 

esta información la sacamos del sitio de Yo Influyo. No es un sitio sedevacantista desgraciadamente. Sin embargo, muchos de los temas allí tocados son altamente recomendables. Aprovechamos este espacio para felicitar a Yo Influyo por seguir tocando temas católicos y seguir siendo un parteaguas de la fe en nuestro país. 

 

El Equipo de México y Tradición.


catedral-de-mexico.jpgCumpliendo fielmente con lo dispuesto en los estatutos, los obispos mexicanos suelen reunirse, durante el mes de noviembre en Lago de Guadalupe (Estado de México) con motivo de una de las dos asambleas que tienen anualmente.
   
Sólo que, en esta ocasión, dicha asamblea episcopal no deja de tener especial importancia por la trascendencia para el futuro de la Iglesia en México.

Aparte de la gran influencia espiritual de la Iglesia Católica –nada menos que una de las raíces de la mexicanidad- es un hecho evidente que la Iglesia es un factor real de poder dentro de la realidad sociológica.

Tanto así que la voz de los obispos –especialmente la de quienes los representan- tiene tal importancia que, en un momento dado, puede influir en las decisiones que tomen los dirigentes del país.

En este año que está cercano a su fin, ha habido algunos cambios que nos hacen pensar que la Iglesia de 2013 será muy diferente a la de los últimos años.

Por lo pronto, fue el pasado mes de marzo cuando Onésimo Cepeda -por motivos de edad- presentó su dimisión a la diócesis de Ecatepec; dimisión que le fue aceptada de inmediato para ser relevado de Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, un religioso misionero de Guadalupe que habrá de seguir un camino muy diferente al de su antecesor.

Por otra parte, después de varios meses de incertidumbre, al fin, se despegó la incógnita en la Sultana del Norte: Será Rogelio Cabrera López el nuevo arzobispo de Monterrey.

De este modo, Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla y presidente tanto de la Conferencia del Episcopado Mexicano como del CELAM, ve como se esfuman sus sueños de llegar a una arquidiócesis que lo convertiría en cardenal en el próximo consistorio.

Si Aguiar pretende el cardenalato lo tendrá difícil puesto que perdió su oportunidad primero en Guadalajara y ahora en Monterrey.

Quizás tenga una pequeña esperanza de lograrlo en México, sólo que habrá de esperar cinco años a que, por razones de edad, renuncie el cardenal Norberto Rivera a quien es posible que, por su gran labor realizada, tarden al menos dos años en aceptársela.

En ese caso, Aguiar tendría que esperar siete años o sea con 67 años cumplidos. Y para la gran importancia que tiene la sede primada es muy difícil que Roma nombre a un obispo que solamente estaría ocho años al frente. El cardenal Miranda gobernó dicha arquidiócesis 26 años, el cardenal Corripio 18 y don Norberto lleva 17.

Y siguiendo con monseñor Aguiar… En estos días concluye su período como presidente de la CEM; los obispos elegirán a otro y será ése quien –si acaso es reelegido en 2015- representará al episcopado mexicano durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Así pues, será de gran importancia saber quien será elegido puesto que habrá de ser un personaje de enorme importancia durante los próximos seis años.

Se barajan varios nombres, yendo como punteros el cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara y el recién designado arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López.
Cualquiera de ellos es de una personalidad muy diferente a la del obispo que está por salir, lo cual hace pensar que la voz de la Iglesia se escucharía de otro modo en los años venideros.

Otro punto digno de tomarse en cuenta -y esto ya lo insinuamos líneas arriba- es que será durante el próximo consistorio cuando el flamante arzobispo de Monterrey reciba el capelo cardenalicio.

De este modo, ante un eventual cónclave, los tres mexicanos que participarían en el mismo serían muy afines y quizás votando en un mismo sentido.

En fin, que en su parte humana, la Iglesia también se ve sometida a factores de tipo político y es que, a fin de cuentas, esa Iglesia que enseña y santifica, tiene también sus intereses materiales.
Cambios muy importantes tendrán lugar en los próximos días. Habrá que estar muy atentos ya que los mismos nos permitirán entender lo que ocurra en un futuro inmediato.

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8 noviembre 2012 4 08 /11 /noviembre /2012 01:52

 

001 9Pontificale

 

PARA DESCARGAR: Algunos textos importantes sobre liturgia.

ZIP PDF
Reglas para ayudar a Misa. Breve explicación de las funciones de los acólitos en la Misa, Misa con dos acólitos y Misa cantada, con algunas imágenes.

 
ZIP PDF
The Mass of Western rites. Dom Fernand Cabrol (texto en inglés).


ZIP PDF Missale Romanum. Ex decreto SS. Concilii Tridentini Restitutum Summorum Pontificum cura recognitum. Editio tuypica. 1962. Versión escaneada de un viejo misal de altar. Agradecemos a MusicaSacra.com.


ZIP PDF Missale Romanum. Ex decreto SS. Concilii Tridentini Restitutum Summorum Pontificum cura recognitum. Editio juxta typicam vaticanam. Reimpressio editionis XXVIII. Muy bello misal de altar ilustrado completo para ser impreso.


ZIP PDF Ordo Divini Officii recitandi. Sacrique peragendi. Secundum Breviarii Romani editionem typicam anni 1961 et Missalis Romani editionem typicam anni 1962.


ZIP PDF Ordinario de la Misa. Ordo Missae. Versión Latín - Español para seguir la Misa.

 

ZIP PDF Graduale Romanum. Sacrosanctae Romanae Ecclesiae. De tempore et de sanctis. S.S. D. N. PII XII Pontificis Maximi. 1962.


ZIP PDF Kyriale. Extraído del Gradual romano de 1961. Versión de Solesmes.
ZIP PDF Kyriale. Versión Vaticana.

 

Mil gracias a nuestros amigos de StatVeritas en permitirnos utilizar sus enlaces.

 

El Equipo de México y Tradición.

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8 noviembre 2012 4 08 /11 /noviembre /2012 00:56

http://noticias.starmedia.com/imagenes/2012/11/temblor-san-marcos-300x224.jpg

Estimados lectores:

 

HOY  la tierra nos espantó un poco, es una advertencia; tomémosla en serio. Pidamos misericordia al Señor y dejemos de ofender a Dios y al prójimo.

Recemos por los afectados; ayudarlos y rezar por ellos sería doble caridad. Mandamos nuestro apoyo a nuestros hermanos de Guatemala y Chiapas. Dios los bendiga siempre.



Favor de difundir este texto:


 

DEL AZOTE DE LOS TERREMOTOS, LIBRANOS SEÑOR

 

            Sabemos que Dios ha creado las cosas buenas: “Vio Dios todo cuanto había hecho; y he aquí que estaba muy bien” (Génesis 1,31. Entonces, ¿de dónde vienen los males, las enfermedades, los huracanes, los terremotos que ocasionan tantas víctimas? En este artículo propondremos dar brevemente la respuesta católica apoyándonos sobre la enseñanza de los Santos, la Liturgia y la Sagrada Escritura. En la conclusión daremos unos consejos para evitar esas catástrofes atrayendo sobre nosotros la protección de Dios todopoderoso.

 
El pecado es causa del terremoto

 
Lo dicen los santos

La Fe Católica recibida del mismo Cristo-Dios, nos enseña que Dios creó al hombre justo y santo; hizo todas las cosas buenas, pero el pecado de Adán ha destruido el orden y la armonía en la creación por haber escuchado al demonio. Todos los males físicos y morales que hay en la humanidad son una consecuencia del pecado original que es fuente de todos los demás (1).

Dios es el Creador y Señor de la naturaleza. Nada sucede en ella sin su conocimiento y permiso. Y de hecho todas las criaturas están al servicio de su Creador que las utiliza para ayudar o castigar a los hombres según sus obras. Cuando hay muchos pecados Dios nos llama a la conversión mediante el terremoto por ejemplo.

Aunque los incrédulos y mundanos digan muchas cosas secundarias, "queda bien claro, dice San Juan Crisóstomo, que el terremoto viene de los pecados, de la avaricia, de las injusticias, de las prevaricaciones, del orgullo, de la sensualidad y de la mentira (2) ".

Ayer como hoy el pecado es pecado y el bien es bien; la verdad es verdad y la mentira es mentira. Dios no cambia; sus Mandamientos no cambian porque en El "no hay mudanza ni sombra resultante de variación" (Santiago, 1, 17. Nuestro Señor Jesucristo lo afirma: "El cielo y la tierra pasarán, pero las palabras mías, no pasarán ciertamente"( San Mateo, 24, 35.

Hoy en día, muchísimas almas están viviendo en pecado mortal habitual, diciendo que "todo cambia"; que "cada uno puede hacer lo que quiere en moral; vestirse como quiere, seguir la religión que quiere". Esto es un error grave, una ilusión del "demonio mentiroso y padre de la mentira" (San Juan, 8, 44.

Aprovechando la crisis en la Iglesia católica, hoy el demonio está engañando a las almas y a las sociedades. Debido a la profunda ignorancia religiosa actual, cada quién hace lo que quiere sin tener ninguna cuenta del Creador. Sin embargo Dios, el Inmutable, nos advirtió mediante San Pablo: "¿No sabéis que los inicuos no heredarán el reino de Dios? No os hagáis ilusiones. Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los que viven de rapiña, heredarán el reino de Dios." (I Corintios, 6, 9-11.

            Los que viven así y que no quieren convertirse, manchan la tierra y provocan la cólera de la Justicia divina.

 

Lo dice la Liturgia

            ¿Quién nos defiende contra esta cólera destructora? La Santa Misa, las oraciones de la Santa Madre Iglesia y de las almas santas.

            La Iglesia en su liturgia habla de la ira de Dios que hace estremecer la tierra. En caso de terremoto hay estas oraciones en el Misal tradicional: "Omnipotente y sempiterno Dios, que miras a la tierra y la haces estremecer, perdona a los que te temen, y sé propicio a los que te suplican; a fin de que, cuantos hemos sentido pavor de tu ira cuando sacude los fundamentos de la tierra, sintamos sin cesar, que tu bondad se ocupa en curar sus heridas. Por Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo...”

            En la oración después de la comunión, la Iglesia afirma que la tierra tiembla "por nuestras iniquidades" "Defiéndenos, Señor, te suplicamos, a los que recibimos tus santos misterios,[la santa comunión] y por una intervención sobrenatural, da firmeza a la tierra que vemos temblar por nuestras iniquidades; para que conozcan los corazones de los hombres que tales azotes provienen de tu indignación y cesan por tu misericordia. Por Nuestro Señor Jesucristo....”

 
Lo que dice la Biblia

            Así como en el pasado por los pecados de los judíos, Dios convirtió "a Jerusalén en montón de ruinas, en albergue de chacales," (Jeremías, 9, 11), así hoy puede convertir nuestras ciudades en un montón de ruinas por nuestros pecados personales y públicos. En tiempo del diluvio “grande era la maldad del hombre sobre la tierra y todos los pensamientos de su corazón se dirigían únicamente al mal” (Génesis 6, 5). Dios limpio la tierra de esa maldad mediante el agua. Dios limpio también por el fuego a Sodoma y Gomorra, las ciudades pecadoras que por sus abominaciones se atrajeron sobre si la cólera de divina; no se compadeció tampoco de los que por sus pecados fueron exterminados. “Porque hay en El misericordia y cólera; aguanta y perdona, mas sobre los impíos derrama su ira. Como es grande su misericordia así es severo su castigo, juzgará al hombre según sus obras." (Eclesiástico, 16, 9-13)

            Los hombres antiguos no tenían ni la experiencia ni los ejemplos que nosotros tenemos. Los del diluvio no sabían. Nosotros sí, sabemos que Dios castiga a los pecadores no solamente en el infierno sino a veces en esta tierra. Los hombres del diluvio no empezaron a creer lo que decía Dios hasta que empezó el cataclismo pero ya era muy tarde. Los habitantes de Sodoma y Gomorra creyeron en la amenaza cuando ya era inútil. ¿Y nosotros hasta cuando cesaremos de ofender a Dios?

¿Para qué permite Dios el terremoto?

            Para que los hombres vean que son criaturas y se corrijan. "Durante este breve tiempo del terremoto, dice San Crisóstomo, ¿Habéis visto cuán frágil es el género humano? Mientras sucedía el terremoto yo pensaba ¿En dónde están ahora las rapiñas? ¿En dónde la avaricia? ¿En dónde las tiranías? ¿En dónde el orgullo? ¿En dónde el poder de los magistrados? ¿En dónde el despojo de los pobres? ¿En dónde las altiveces de los ricos? ¿En dónde las amenazas? ¿En dónde los temores? ¡Un instante de tiempo desgarró todo eso con mayor facilidad que una tela de araña! ¡Todo lo destruyó! ¡Solamente se escuchaba el llanto de la ciudad, y todos corrían hacia la iglesia!

            Pensad, ¡qué habríamos hecho si Dios hubiera querido arruinar todo por completo! Digo estas cosas para que permanezca perpetuamente el temor por lo que ha sucedido y robustezca vuestras mentes. Dios sacudió la ciudad pero no la arruinó; si hubiera querido arruinarla no la habría solamente sacudido. Pero no lo intentaba, precedió, a la manera de un pregonero, el terremoto, anunciando a todos de antemano la ira de Dios, a fin de que mejorados escapemos, por el temor del castigo que en realidad se nos iba a aplicar. Del mismo modo procedió el Señor con los habitantes de Nínive: ‘¡Aún tres días y Nínive será destruida! (Jonás 3,4) ¿Por qué no la destruyes? Pues la amenazas con la destrucción. ¿Por qué no la destruyes? ¡Porque no quiero su destrucción por eso la amenazo! Entonces ¿para qué se lo dices? Para no tener que hacer lo que digo! ¡Precede el anuncio para que se evite la obra! ‘¡Aún tres días y Nínive será destruida!’ Decía entonces el profeta Jonás. Ahora en cambio lo claman los muros. (...) En un breve instante Dios sacudió la mente y el ánimo de cada uno, de manera que los fundamentos mismos del corazón se conmovieron. Pero sabemos que Dios no quiere la muerte del pecador, sino más bien que se convierta y viva (3) " (Ezequiel, 30, 11.

            Mediante el terremoto, Dios nos llama a la conversión. En la Santa Misa en la oración de la secreta se reza: "Oh Dios que has fundado la tierra sobre sus bases; acoge las ofrendas y plegarias de tu pueblo; y alejados completamente los peligros de este temblor de tierra, cambia los terrores de tu divina cólera en remedios para la salvación de los hombres; a fin de que, los que están hechos de tierra y han de convertirse en tierra, se alegran de hacerse, por una santa vida, ciudadanos del cielo. Por Nuestro Señor Jesucristo...”

            En 1852, en Santiago de Cuba hubo unos terribles terremotos, “prediqué una misión, escribe San Antonio María Claret ( 4):”Exhortando a la penitencia, diciéndoles [al pueblo y a las autoridades] que Dios había hecho lo mismo que una madre que tiene un hijo muy dormilón, que le menea el catre para que se despierte y se levante, y que si esto no sirve, le castiga el cuerpo. Que lo mismo hace Dios con aquellos hijos pecadores aletargados: ahora les ha movido el catre, la cama, la casa, y, si aún no se despiertan, pasará a castigarles el cuerpo con la peste o cólera, pues me lo dio a conocer Dios Nuestro Señor. Algunos del auditorio lo tomaron muy a mal y murmuraban de mí, y he aquí que apenas había transcurrido un mes, cuando se manifestó el cólera de una manera espantosa; hubo calle en que en menos de dos días se murieron todos sus habitantes .(...).

            "Muchísimos, por los temblores y pestes, se confesaron, que no se habían confesado en la santa misión”

            El que está en pecado mortal está en el borde del infierno y puede, en cualquier momento, caer en el fuego eterno. El terremoto, la peste y las pruebas de la vida nos hacen pensar en las postrimerías para arrancarnos al riesgo de la condenación eterna.
 
Conclusión

            Para evitar futuros castigos y terremotos

            Para alejar de nosotros el castigo que merecen nuestros pecados debemos rezar cada día las oraciones de la mañana y de la noche, rezar antes y después de la comida, rezar nuestro Santo Rosario, escuchar Misa cada domingo y días de guardar, confesarnos y comulgar regularmente  en estado de gracia y jamás en pecado mortal, ser justo con todos, no odiar ni criticar a nadie, vestirnos cristianamente en la calle y en la casa, no aceptar ningún programa que quebranta la Ley de Dios en nuestra casa, sacar de nuestras familias el instrumento corruptor y cana l de todos los vicios, hacer penitencia por nuestros pecados pasados, leer la vida y las obras de los santos para saber lo que es ser católico y tener modelos que imitar.

            Vivamos cristianamente y podremos decir con toda seguridad: "De la muerte súbita e improvista, del rayo y de la tempestad, de la peste, de la hambre y de la guerra, del azote de terremotos y de la muerte eterna líbranos Señor (5)”.
BIBLIOGRAFIA

1 Enrique Denzinger, El magisterio de la Iglesia, Barcelona, Ed. Herder, 1963, p. 225, n° 787-792  (Decreto sobre el pecado original del Concilio de Trento)

2 San Juan Crisóstomo, Obras Completas, Homilía sexta acerca de Lázaro y el rico, y sobre el terremoto. México, Ed. Jus, tomo 2, p. 143.

3 San Juan Crisóstomo, Obras Completas, Homilía sexta acerca de Lázaro y el rico, y sobre el terremoto. México, Ed. Jus, tomo 2, p. 143.

4 San Antonio María Claret, Escritos autobiográficos, Madrid, Ed. B.A.C. 1981,n° 532-536, p.301.

5 Letanías de los santos en Dom Gaspar Lefebvre,   Misal diario y vesperal.

 

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7 noviembre 2012 3 07 /11 /noviembre /2012 04:37

Estimados lectores:

 

En el país "más democrático del mundo", el elegir a un presidente de la república se hace de la manera menos democráticamente posible. Según su población, cada estado aporta un cierto número de electores a un colegio electoral que decide el ganador. Se ha dado que un candidato recibe la mayoría del voto popular pero no gana la elección.


obama.jpg
En Estados Unidos el voto popular directo no elige el presidente. Esa función recae sobre un colegio electoral de 538 electores provenientes de los 50 estados y el Distrito de Columbia (la capital) que depositan los votos por el candidato que haya ganado en su estado. Quien acumule 270 o más votos electorales, gana la presidencia.

El colegio electoral fue instituido por los representantes de los estados que conformaron la unión de la república, a finales del siglo XVIII, con el propósito de proteger los intereses de cada estado individual y evitar el dominio de las regiones más pobladas del país.

Por lo general, quien gana el voto electoral gana también el voto popular pero ha habido antecedentes en los que sucedió lo contrario, por lo que los críticos dicen que el sistema es anticuado, antidemocrático y no representa los intereses del pueblo.

También podría darse un empate de votos electorales y, de ocurrir, la decisión final podría recaer sobre la Cámara de Representantes y donde las delegaciones de cada estado votan en bloque o sea, un voto por delegación. Se podría dar el caso que el presidente sea elegido con apenas 26 votos.

 

Así pues, el colegio electoral y NO el pueblo de los Estados Unidos ha reelegido a un protestante de la Trinity United Church of Christ para que siga ocupando la silla presidencial y NO a un mormón... (sin precisar que el hecho de ser de sectas protestantes, no les impide aprobar leyes que asesinan a sus propios compatriotas como las leyes en favor del aborto, o estar a favor de la adopción de parejas homosexuales, eutanasia, etc...) Pobres hermanos americanos, su voz ni siquiera es escuchada...Y cuando hay un presidente católico, pues, se le elimina como a J.F. Kennedi. 

 

Nuestra Señora de Guadalupe, emperatriz de América, bendice a nuestros pueblos, danos gobernantes católicos.

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6 noviembre 2012 2 06 /11 /noviembre /2012 00:52

Estimados Amigos:

 

Hay un poema hermoso sobre nuestra Patria Mejicana "Por Ella", el cual describe magistralmente el sufrimiento que corroe a todo mejicano hoy en día.

Los medios de comunicación no cesan de bombardear a nuestra juventud por medio de personajes ficticios, grupos pseudo-musicales, canciones sensuales o eróticas, películas que no tienen nada de moral. Estos grupos, actores o "cantantes" además de destruir la musicalidad de nuestros adolescentes y jóvenes, les hacen creer que el mundo en donde viven está lleno de satisfacciones, lujos, excentricidades con el fin de hacerles desear ese tipo de vida.

Pero su influencia no sólo es musical. Lejos de esto! Quieren o pretenden ser portadores de una moda. Cada vez más, nuestros jóvenes mejicanos se tornan hacia estos artistas y quieren vestirse igual que ellos, mismo corte de cabello, mismos tatuajes o misma "filosofía de la vida" en el caso de que la posean.

Tratemos en la medida de lo posible de inculcar en nuestros hijos el gusto por lo bello, por lo verdadero, por la perfección. Tenemos tanta riqueza en nuestro propio país por la cual nuestros hijos estarían orgullosos!!! Les anexamos dos vídeos. Uno, de un grupo de actualidad "One Direction" y otro, de una belleza mejicana. Al final, les dejamos el poema del que les hicimos alusión.

 

EL EQUIPO DE MÉXICO Y TRADICIÓN.

 

(one Direction: Little Things)


 

y ahora escuchen: Sonoro Clarí­n del Viento" Villancico I (Carol I), por Sor Juana Inés de la Cruz (Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana Gonzalez y España (1651-1695), música de Manuel de Mesa (1725-1773). También era....compositora musical!!!

 


 

 

 

POR ELLA

¿Qué queda de mi Patria? los bosques seculares.
No son ya de sus hijos; las ondas de sus mares.
La surcan mil bajeles de extraño pabellón;
Y huerfanos sus hijos, helados sus hogares;
sus vírgenes holladas, sus hombres sin honor.

¿Qué queda de mi Patria? sus ríos de oro y plata
han mucho desembocan en gruesa catarata
en la nación vecina que siempre nos odió.
En cambio en nuestros rostros el hambre se retrata.
¿Vivimos cual mendigos, y es rico el vil ladrón!.

¿Qué queda de mi Patria? los que antes era huertos,
hoy son lagos de sangre o fúnebres desiertos
en donde los chacales celebran su festín...
¿Tan pobre está mi Patria, que hasta sus hijos muertos,
bajo el ardiente fuego del sol se ha de pudrir...!

¿Qué queda de mi Patria? su legendaria historia,
que es toda  epopeya, que es un cantar de gloria,
las manos de sus hijos, infame, mancilló:
¡En nombre de los héroes huyó de la memoria,
y se levantan himnos al hombre del traidor...!

¿Qué queda de mi Patria? su tricolor bandera,
dicen que no es la misma que en otros tiempos era,
que Unión ya no nos pide, que ya no es Religión;
Qué el resplandor rojizo de una infernal hoguera
de odios implacables, su rojo se tiñó...

¿Qué queda de mi Patria? las losas funerarias,
que ayer veíanse envueltas en rosas y plegarias,
sacrílega la turba llegó y las arrancó.
Y al polvo de los héroes llamó polvo de parias,
y las cenizas santas se llevó el aquilón...

¿Qué queda de mi Patria? el Dios de mis mayores,
Él único que puede calmar nuestros dolores,
El Cristo de mis padres, ¡mi Cristo! ¿dónde está?
¡Escupen nuestros rostros llamándonos traidores,
se intentan nuestros labios su Nombre pronunciar!

¿Qué queda de mi Patria? no tiene ya valientes,
sus niños, no son niños... pues no son inocentes;
sus hijos no son ángeles. no tienen ya pudor;
sus viejos no son viejos... hay manchas en sus frentes;
sus madres no son madres... les falta corazón...!

¿Qué queda de mi Patria? Cerrados sus Santuarios,
están llenos de polvo y rotos sus Sagrarios y,
la santa nave, sola; sin fieles y sin Dios...
Y mudos y sombríos sus altos campanarios,
parecen mausoleos de un pueblo que murió.

¿Qué queda de mi Patria? Mañana, cuando truene
la voz de los cañones, si el extranjero viene
e intenta destrozarnos... porque quién iré a luchar...
¿Pueden arrebatarle su Patria a quien no tiene?...
¿Al huerfano su madre, le pueden arrancar?

¿Qué queda de mi Patria? Una fulgurante estrella,
en lo alto del bendito Tepeyac descuella,
bañando en la luz purísima el mundo de Colón...
¡Mi Patria aun no ha muerto, que de mi Patria es ella
la gloria, la esperanza, la vida, el corazón!

La Patria no ha muerto; no ha muerto, mejicanos.
La Celestial Morena, la que nos hizo hermanos,
la que nos hizo libres, está en el Tepeyac.
Que tiemblen los infames, que tiemblen los tiranos,
que canten los clarines de eterna libertad.

Por Ella lucharemos hasta el postrer instante;
por Ella, venceremos al colosal gigante
que intente destrozamos, y, si él es vencedor,
tendrá bajo sus plantas a un pueblo agonizante,
que muere por su Virgen, que muere por su Dios

Mons. Vicente M. Camacho

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5 noviembre 2012 1 05 /11 /noviembre /2012 04:05

Estimados lectores:

 

queremos mostrarles ahora un vídeo que traza la resistencia del Alcázar de Toledo contra las fuerzas comunistas republicanas españolas. Afortunadamanete, el Coronel Moscardó supo defender con valentía, patriotismo y amor a Dios el Alcázar durante 70 días hasta la llegada del Generalísimo Francisco Franco.

 

Viva España, una, grande y libre. Viva la Madre Patria.

 

El Equipo de México y Tradición.

 

 


 
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4 noviembre 2012 7 04 /11 /noviembre /2012 05:51

¿SER CRISTIANO SIN IGLESIA? -

UNA PONENCIA por el
Dr. Eberhard Heller
trad. Dr. Alberto Ciria

sede vacante coat of arms
Nota:
La siguiente ponencia se preparó para una mesa redonda sobre el tema „¿Ser cristiano...sin Iglesia?",en el marco del programa de la Universidad Popular de Ottobrunn (Munich), que el 22 de abril de 1999 dirigió su director, Karl Eisfeld, en la casa de Wolf-Ferrari en Ottobrunn. Para una mejor comprensión interna, pero también como preparación para un tratamiento posterior y más intenso de este problema, a continuación de la ponencia quema explicar más detalladamente la propia situación eclesiástica que resulta para nosotros a partir de la sedisvacancia, así como el paso final que se desprende de la ponencia: „El dilema (de la falta de autoridad eclesiástica y la obligación de restituir la Iglesia como institución), a mi entender, sólo puede resolverse si el conjunto de todas las actividades correspondientes anticipa esta restitución, con la reserva de una legitimación posterior y definitiva a cargo de la jerarquía restablecida."
* * *
Cristo no ha fundado su Iglesia como una mera comunidad de fe cuyos miembros sostienen las mismas convicciones, sino preferentemente como institución sagrada para continuar Su obra de salvación. La Iglesia una tiene en la persona de San Pedro y en las de sus sucesores la autoridad máxima para el ejercicio y la custodia del ministerio doctrinal, pastoral y sacerdotal, una autoridad que Pedro recibió directamente de Cristo. Sólo la Iglesia está legitimada por Cristo para administrar el tesoro de la revelación, sólo en ella conoce el cristiano la verdadera voluntad de salvación de Dios. En consecuencia, ser cristiano de modo íntegro no sólo consiste en confesar las máximas de fe reveladas y aceptar determinados principios morales, sino también aceptar y recibir los medios de salvación que Cristo instauró, y especialmente los sacramentos administrados por la Iglesia como institución sagrada, a través de los cuales al cristiano le es otorgada una participación ciertamente oculta, pero no obstante real (personal) en la vida divina.
Se podría pensar que para ser cristiano basta en lo esencial con creer en Dios, que se ha revelado en Jesucristo, y en seguir las prescripciones morales correspondientes. El cumplimiento de estos postulados, para el que no se precisa de Iglesia alguna, sería suficiente para poder designarse como cristiano.
Esto es un error. No se trata sólo de limitarse a tomar como verdaderas determinadas máxima de fe, de cumplir ciertos sacramentos, sino de la aceptación del ofrecimiento salvador de Dios, que mediante su muerte expiadora ha dado a los hombres la posibilidad de unificarse de nuevo con El: se trata de sellar la nueva alianza. Sellar esta alianza sólo es posible mediante la aceptación de los medios de salvación que da la Iglesia, en especial sumándose al sacrifico misal que celebra la Iglesia. Salus extra Ecclesiam non est, „no hay salvación fuera de la Iglesia" (Cipriano de Cártago, carta 73, capítulo 21): esto significa que Cristo confía las verdades y los medios de salvación sólo a la Iglesia que El instauró, y que sólo a ella la ha legitimado para administrarlos para la salvación de las almas.
Quien sabe del carácter de la Iglesia como institución sagrada verdadera y la única legítima, no puede apartarse de ella, ella es necesaria para la salvación. La concesión de la salvación a través de la Iglesia es voluntad de Dios, y no una arrogancia humana.
Ahora bien, se objeta que la Iglesia como institución sagrada falsea su misión, que defiende sus propios intereses, que se transforma en un mero instrumento de poder que aterroriza psíquicamente a los creyentes con sus exigencias morales; los miembros de su jerarquía serían frente a sus creyentes quienes menos practican lo que ellos mismos exigen de éstos: amor al prójimo, etc. Por este motivo, a menudo los mejores cristianos habrían abandonado la Iglesia -o como dirían ellos, la Iglesia ministerial-, para dedicarse al cumplimiento del ideal cristiano sin las cargas falseantes de la Iglesia.
Como hemos dicho, sólo la Iglesia está legitimada para cumplir mediante la administración de los sacramentos el presupuesto para la obtención de la salvación, para volver a ser incluido en la alianza con Dios. Por eso, sin los medios de gracia que ella administra y que son los que posibilitan en primer lugar la participación en la vida divina, una vida religiosa fracasará a causa de la Iglesia. Este camino les está vedado a los cristianos -pese a toda crítica justificada a ciertos ministros- también porque de este modo rechazarían el papel central de la Iglesia respecto de Dios, con quien se supone que quieren estar unidos, y porque con ello también se alejarían implícitamente de Dios.

Pero, al margen de ello, cabe lanzar la pregunta de si podría plantearse una situación en la que pudiera parecer justificado apartarse de la Iglesia ministerial actual, aun aceptando la pertenencia a la Iglesia instaurada por Cristo como condición necesaria para la salvación.
Según las explicaciones que hemos dado hasta ahora, debería haber quedado claro que la  Iglesia, en su autocomprensión, sólo puede y debe considerarse a sí como institución sagrada de Cristo. Los ministros correspondientes son sólo administradores -y no los poseedores- de los medios y las verdades de salvación. Los creyentes tienen la posibilidad de examinar si los edictos y los decretos de la jerarquía correspondiente obedecen a esta voluntad divina, puesto que ésta se ha revelado y rige de modo inmodificable. Un rechazo de la jerarquía actual sólo estaría autorizado si ésta falseara y manipulara directa y ostensiblemente las verdades y los bienes de salvación confiados a ella, si traicionara la herencia y la misión de Cristo. Pero este rechazo no significaría un abandono de la Iglesia como institución sagrada, sino sólo una particular prueba de lealtad hacia Cristo, la cabeza de la Iglesia, a quien en esta situación extrema le sería concedida la prioridad. En el caso citado, en calidad de cristiano se tendría no sólo el derecho, sino también el deber de tener en cuenta el hecho de la traición y la apostasia de la jerarquía y de volverse contra los representantes de una Iglesia profanada y mutada en una institución que no tiene salvación y a la que ya no se podría reconocer como autoridad legítima.
Un caso semejante de traición a las verdades de fe centrales, por cuanto yo sé, se ha planteado en el Vaticano Segundo, se ha hecho ya manifiesto en él y posteriormente se ha continuado (como „revolución desde arriba"). En „Nostra Aetate", Art. 3, se dice por ejemplo: „La Iglesia considera con estima también a los musulmanes, que adoran al Dios único, al Dios vivo y que es en sí, al Dios misericordioso y todopoderoso, el creador del cielo y de la tierra, que ha hablado a los hombres."
Dios, que en Cristo se nos ha revelado a los hombres, se equipara aquí con Alláh, que fue anunciado por Mahoma, es decir, se niega el carácter único de la revelación de Cristo. En el curso de la llamada reforma litúrgica el rito de la misa se falseó de tal modo que las celebraciones con arreglo al nuevo „N.O.M." ya no operan la salvación. (Acerca de esta reforma, el propio cardenal Ratzinger ha hablado de „destrozo" -en el prólogo a Gamber, Die Liturgiereform, Le Barroux 1992, p. 6- y de „quebranto de la liturgia" -La mia vita, ricordi 1927-1997, Roma 1997).
El sincretismo que hoy propaga (2012 aplica para Benedicto XVI) Juan Pablo II („Judíos, cristianos, musulmanes, todos ellos creen en el mismo Dios") no sólo niega implícitamente la revelación de Dios en Cristo -y con ello también la Trinidad de Dios-, sino que además reduce la representación de Dios a una mera imagen teísta. Por contra, Cristo dice. „Nadie viene al Padre si no es a través de MI" (Juan, 14, 6). Pues „quien no tiene al Hijo, tampoco tiene al Padre" (Juan 2, 23). Es decir, quien no tiene a CRISTO, el Hijo de Dios, tampoco tiene a Dios-Padre. La verdad viva se sacrifica a los empeños por una unidad de las religiones. El hecho de la apostasia de la jerarquía ha encontrado su versión eclesiásticamente vinculante en la declaración de vacancia de la sede romana de Su Eminencia el Monseñor P. M. Ngô-dinh- Thuc, antiguo arzobispo de Hue (Vietnam), que éste promulgó en Munich el 21 de marzo de 1982.
Ahora bien, se puede objetar: aquellos que consideran la institución actual de la Iglesia como no legitimada,
también han caído con ello de facto en aquella situación que ellos mismos designan como
ilegítima: vida religiosa fuera de la Iglesia, o mejor dicho,, Jglesia".
A ello hay que decir: aunque los creyentes y sacerdotes que han permanecido fieles a la fe cristiana se
vieron confrontados -sin quererlo- con la apostasia que se estaba llevando a cabo, no pueden apelar simplemente a un estado de emergencia y hacer lo que quieran, sino que tienen que intentar terminar con este estado, que para ellos viene definido por la falta de una institución, mediante la restitución de la Iglesia como institución sagrada, demostrando en ello su actuación religiosa y eclesiástica como legitimada por la Iglesia. No obstante, de aquí resulta un dilema. Por un lado falta en la actualidad la autorización eclesiástica necesaria para el cumplimiento de esta tarea, y por otro lado el cumplimiento de esta tarea es el presupuesto necesario para el restablecimiento precisamente de esta autoridad eclesiástica. El dilema, a mi entender, sólo puede resolverse si el conjunto de todas las actividades correspondientes anticipa esta restitución, con la reserva de una legitimación posterior y definitiva a cargo de la jerarquía restablecida.
„Extra Ecclesiam nulla salus est" (Cipriano de Cártago) Esta constatación que el obispo Cipriano de Cártago promulgó en la carta 73, capítulo 21, y que ha de servirnos de divisa en las reflexiones que siguen, es la respuesta más adecuada al problema planteado en una mesa redonda el 22 de abril de 1999 en Ottobrunn, Munich, moderada por Karl Eisfeld sobre el tema: „¿Ser cristiano sin Iglesia?", a la que también fueron invitados representantes de nuestra corriente y sobre la que redacté la comunicación anterior, en la que quise compendiar nuestra posición, esto es, la posición de los sedevacantistas.
Aun cuando la pregunta precedente -„¿Ser cristiano sin Iglesia?"- se dirigía preferentemente a personas que, por los más diversos motivos, se habían distanciado del ministerio eclesiástico oficial (por ejemplo a causa de la supuesta paralización de las reformas, de una decepción personal o de una esclerosis espiritual, o mejor dicho, de una „intolerancia" en cuestiones de fe pero sobre todo también en cuestiones de moral), la pregunta de antes y la respuesta de Cipriano tienen que aplicarse en una medida particular también a nuestra situación, con sus problemas específicos.
Las realidades hay que juzgarlas sobriamente: también nosotros (bien que no por culpa nuestra, sino por culpa de la „revolución desde arriba") nos hallamos en la situación de (tener que) llevar nuestra existencia cristiana fuera de la Iglesia (como institución sagrada), mas también para nosotros rige el principio de que „extra Ecclesiam nulla salus", „no hay salvación fuera de la Iglesia": el centro misal en X no es la Iglesia, el Padre Y no es la autoridad, aunque pueda participar de ella si a partir de ella se legitima a sí mismo o legitima sus acciones -en un sentido que aún hay que describir-.
¿Cómo habría de ser esto posible? Hemos de someternos a una institución (la Iglesia) que (a causa de la apostasia de la jerarquía) ha dejado de existir como institución legítima. Reconocer este dilema significa ya osar un paso en la dirección correcta.
Cabría objetar que pese a todo se tienen sacerdotes y obispos que administran los sacramentos, que aseguran la sucesión..., y que eso ya basta para la salvación de las almas. Por lo demás, nadie tendría la culpa de que la jerarquía haya apostasiado, y en ningún caso se podría inculpar de ello a los sacerdotes que han permanecido fieles, o bien limitarlos por ello en su actuación justificada y también legitimada.
De hecho, estos sacerdotes que han permanecido fieles han conservado los plenos poderes sacramentales a través de la consagración (de las consagraciones), pero les falta la encomendación concreta, el mandato, la legitimación a cargo de la autoridad -en último término a cargo del Papa- para poder ejercer estos poderes plenos. Por citar un ejemplo: un obispo que quiere trabajar para la perduración de la Iglesia consagra a un sacerdote. ¿Cómo justifica éste su actuación pastoral, la lectura de la Santa Misa, la confesión, etc.? Apela a la encomendación del obispo que lo ha consagrado.
¿Pero quién ha encomendado a éste obrar en el sentido de la Iglesia? ¿De qué dependería a su vez la encomendación de su sacerdote? ¿En qué autoridad se apoya?
Pero -se objeta con razón- falta la autoridad. Y como esta circunstancia no puede ventilarse en una discusión, los legalistas, esto es, aquellos que dirigen su atención a puntos que son supuestamente relevantes en un sentido primariamente jurídico, llegan a la conclusión de que si bien se puede seguir obrando por sí mismo en un sentido religioso, hay que guardarse de ejercer toda otra actividad, por ejemplo la restitución de la Iglesia, el mantenimiento de la sucesión, etc. Por cuanto respecta  a los clérigos, desde este punto de vista estaría estrictamente prohibido administrar los sacramentos -salvo in extremis, es decir, en caso de riesgo de muerte-. A esta posición no se le puede denegar una cierta coherencia. Sin embargo, yo no puedo compartirla, y en concreto por el siguiente motivo: las disposiciones jurídicas no hay que tomarlas por sí mismas, no son fines en sí mismos. No pueden llevar a una reducción ad absurdum de la verdadera definición de la fundación de la Iglesia como institución sagrada. Suprema ley salus animorum, „la ley suprema es la salvación de las almas". A los apóstoles Cristo „los envió a anunciar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos" (Lucas 9, 2). Nuestra pregunta es, pues, cómo se puede realizar con la ley la encomendación
misional de Cristo („Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Quien crea y sea bautizado, se salvará; pero quien no crea, se condenará" -Marcos 16, 16-) mediante la
Iglesia (pues sin ella no hay salvación) y bajo las circunstancias actuales (ausencia de una autoridad encomendante).
Quiero anotar que con la respuesta a esta pregunta se está pisando una nueva tierra teológica, pues en la historia de la Iglesia jamás se dio una situación semejante. Visto formalmente aparece el siguiente problema: se reclama algo que (ya) no hay, o mejor dicho, que todavía no ha vuelto a haber: la autoridad, pero que sin embargo debe volver a haber, restituida a través de diversos pasos procesuales que en sí mismos (todavía) no están legitimados (por la autoridad). Una solución de esta (aparente) contradicción sólo se alcanzaría anticipando el fin (la restitución de la Iglesia como institución sagrada) y categorizando los diversos pasos como provisionales hasta la restitución definitiva. Una justificación definitiva de este proceso de restitución sólo podría realizarse por medio de la autoridad restituida realmente. (Esta también era la concepción del ya fallecido obispo Guérard de Lauriers). Esta anticipación del restablecimiento de la autoridad y de la Iglesia como institución sagrada y guardarse uno mismo de juzgar la actividad que conducen a ello (es decir, actividad bajo reserva de una justificación posterior) son a mi entender los presupuestos no sólo de todo intento de restitución, sino también de la administración legitimada por la Iglesia de los sacramentos y de la participación en ellos bajo las circunstancias dadas: y esto es lo único decisivo para la salvación de cada alma. Aquí se observa por un lado que fuera de la Iglesia no puede haber salvación alguna, es decir, que no se busca la propia salvación ni los medios de salvación en círculos sectarios, pero al mismo tiempo también se integra el empeño de poner fin a este estado privado de autoridad -y por tanto también „sin salvación"-. Y sólo bajo este presupuesto está permitida a mi entender una actividad religiosoeclesiástica (porque de este modo está justificada provisionalmente).
Hay que tener claras las consecuencias de orientar la propia vida religiosa sin referencia a la Iglesia, fuera de la cual no hay salvación alguna, de recibir, en el modo de un egoísmo consciente de salvación, unos sacramentos administrados por clérigos vagantes -¡e incluso aunque sean sacerdotes ordenados válidamente!- que, sin embargo, a su vez no pueden ser apostrofados sino como una „atención al cliente" de corte sectarista, que no sirve al bien de la Iglesia ni quiere edificarla, sino que preferentemente tiene en vista a su clientela. Estas personas simplemente no han sido encomendadas por nadie, es decir, por ninguna autoridad eclesiástica, ni tampoco están legitimadas para ello en el sentido indicado anteriormente.
No hay que engañarse: la recepción y la administración de los sacramentos no estarían autorizados por cuanto respecta a su efecto salvador, es decir, por cuanto respecta al misericordioso establecimiento de la relación con Dios: serían cuanto menos problemáticos, si es que no incluso ineficientes.
(Nota bene: se recomienda analizar por una vez más detenidamente bajo este aspecto del flujo eficiente de gracia y del efecto de gracia la relación de sus llamados co-cristianos, que continuamente van a recibir los sacramentos de clérigos oscuros o bien sectarios. ¡Uno se quedará asombrado!) Hago aquí una digresión, pues aquí se ofrece la posibilidad de explicar más detenidamente el término de „egoísmo de salvación" que tan a menudo utilizo, posiblemente incluso de modo impropio, para que no surja ningún malentendido. ¡Desde luego que el creyente tiene que esforzarse por la salvación de su alma! Para eso ha fundado Cristo su Iglesia como institución de salvación, para que aquellos que aceptan los frutos de su sacrificio en la cruz puedan sellar de nuevo la alianza con Dios (una alianza oculta, pero personal y real). „Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás (es decir, los bienes de la vida diaria) se os dará por añadidura." (Mt. 6. 33). Pero esta oferta de salvación Cristo la ha transmitido a su Iglesia, y por eso sólo la hay dentro de la Iglesia, para que la consecución de la salvación sólo pueda cumplirse en ella, y no fuera de ella.
Pero fuera de la Iglesia se encuentran todos los sectarios y clérigos vagantes, es decir, sacerdotes -incluso sin comillas- que no están legitimados para la administración de los sacramentos, que no tienen la encomendación eclesiástica para ellos, pero que, en cambio, en los últimos tiempos han ofrecido sus servicios a diversos centros. Los creyentes sólo pueden recibir los sacramentos de clérigos que están dentro de la Iglesia y que actúan en ella. (Lo que esto significa en la situación actual lo he explicado antes.) Un egoísta de salvación es por tanto alguien que espera encontrar su salvación, y en particular los sacramentos, conscientemente extra Ecclesiam (fuera de la Iglesia), o digámoslo de un modo más prudente: sine Ecclesia (sin la Iglesia), es decir, de modo no autorizado -¡y sólo para sí mismo!-. Se podría objetar: esta posición de justificar la propia postura religiosa por medio de la anticipación de la reconstrucción de la Iglesia, pero con la reserva de someter las acciones emprendidas por mor de ello a un enjuiciamiento posterior, no es realista en vista de la mentalidad y del compromiso de la mayoría de los creyentes y clérigos, que apenas están dispuestos a colaborar en la reconstrucción, más aún, ni siquiera en la formación de la comunidad, por no decir ya a pensar en la efectuación de una elección papal.
Desde luego que veo las dificultades de la realización de tales empresas, que son tan grandes que toda una serie de creyentes ya se ha resignado. Pero hay que establecer una distinción entre la concepción justificada de una tarea y su realización. Aun cuando a esa tarea hayan de salirle al paso las dificultades más extremas, más aún, aun cuando, bajo determinadas circunstancias, haya que considerarla temporalmente como irrealizable, esto no significa que haya que renunciar a ella como tarea conocida correctamente. Pero es decisivo que me atenga a ella y que implore la asistencia divina para su realización... y entonces ya se hallarán caminos para ello. „Pedid y se os dará; buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Pues quien pide, recibe; y quien busca, encuentra; y a quien llama, se le abre."
(Lucas 11, 9-10) Si quiero ayudar a un enfermo mas en ese momento me falta la medicina necesaria, no puedo „sellar" al enfermo como sano ni declarar que de nada sirve el deber de ayudar a personas enfermas sólo para „resolver" el problema de cómo procurarme una medicina.
Formulado en categorías éticas: el deber ser del deber en sí mismo justificado (es decir, el restablecimiento de la Iglesia) no puede no ser válido porque el ser fáctico concreto (es decir, los problemas teóricos y organizativos todavía no resueltos para su terminación, pero también la comodidad, el desinterés de los afectados, esto es, nuestras propias debilidades) se oponga a este deber ser. Formulado positivamente: el deber ser es válido (debe ser) con independencia de los problemas de su realización.
El problema principal de la restitución es con toda seguridad un problema mental. ¡La reconstrucción tiene que haberse verificado ya „en nuestras cabezas"! Y si nos encamináramos hacia ella con esta actitud, entonces también advertiríamos toda ocasión para la realización de esta tarea. Por ejemplo, la formación de una comunidad dentro de una región no debería plantear en realidad ningún problema particular: la cohesión regional del clero ortodoxo, que se reúna en torno de los creyentes y que se encargue de modo perdurable de la responsabilidad pastoral, del acuerdo y la organización del trabajo parroquial. Es ostensible que hasta ahora esto todavía no se ha logrado. ¿Qué hubiera sido de la Iglesia si los apóstoles y las primeras comunidades cristianas se hubieran comportado como nosotros lo hacemos en parte? ¿Acaso este edificio de la Iglesia no habría sido vencido ya tras poco tiempo por „las puertas del infierno" y ya sólo tendríamos noticias de él por algunos diccionarios de historia antigua? . ,
Hay que saber lo que se quiere: o bien ir dando tumbos en sentido religioso más o menos sin ninguna concepción para acabar cayendo cada vez más hondo en el medio sectario y sin salvación, o bien colaborar con una clara perspectiva o estrategia religiosa y eclesiástica en la reconstrucción de la Iglesia para poder (re)encontrar en ella la propia salvación.

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en La Tesis de Cassiciacum
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