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Presentación

442px-Emblem of the Papacy SE svgBienvenido a este blog de actualidad religiosa,de filosofía, de combate de la Verdad contra la secta modernista del "Concilio Vaticano II", de honor, amor y fidelidad al Magisterio infalible de la Santa Iglesia Católica, y de discusión sobre la actualidad de Méjico.
   Este blog pretende también reunir las direcciones de los centros de Misa y de sacerdotes NON UNA CUM, celebrando el Santo Sacrificio en total desunión a "Benedicto XVI" en México.

   No reconocemos, pues, la legitimidad de la autoridad de los "Papas del Concilio" Vaticano II. Estamos ciertos de que solamente esta posición, también llamada sedevacantismo, es la posición teológica que responde perfectamente a la situación actual de la Autoridad en la Iglesia, en particular detallada por la Tesis de Cassiciacum.

   Le invitamos a leer nuestro blog detalladamente. Permítanos presertarle nuestra postura teológica.

   Sea a la mayor gloria de Dios: 


El equipo de México y Tradición

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21 octubre 2012 7 21 /10 /octubre /2012 16:37

annibale_bugnini.jpg¿Quien fue Annibale Bugnini?
 
El R.P. Bugnini, principal autor del Novus Ordo Missae

     ”No se trata solamente de retocar una valiosa obra de arte sino, a veces, de dar estructuras nuevas a ritos enteros. Se trata, en realidad, de una  restauración fundamental, diría casi de una refundición y, en ciertos puntos, de una verdadera creación nueva.”  (*94)

ANNIBALE BUGNINI (1912-1982)

 

En un libro del P. Anscar Chupungco osb, ex Presidente del Pontificio Instituto litúrgico de Roma, el autor afirma que escuchó decir al entonces Prelado Bugnini: "Io sono la riforma liturgica!" 1, opinión que el testigo no desestima, pues afirma que si no hubiese sido por él, la reforma litúrgica no se hubiera dado. 2

Antes de mencionar el Novus Ordo Missae que rubricó la reforma litúrgica, se hace necesario conocer a Monseñor Aníbal Bugnini. ¿Por qué? Porque si «La réforme, c'est moi» 3, es imprescindible conocer al reformador.

Monseñor Aníbal Bugnini nació en Civitella del Lago, en la región de Umbría en Italia, durante el 1912. Fue miembro de los padres lazaristas. En 1938 se doctoró en teología con su tesis: De liturgia eiusque momento in Concilio Tridentino 4. En 1946 dirige la revista litúrgica: Ephemerides liturgicae. De 1948 a 1960 fue secretario de la Comisión para la Reforma Litúrgica, creada por Pío XII. En 1957 fue profesor universitario de la Pontificia Università Lateranense. Secretario de la Comisión preparatoria para la liturgia del Concilio Vaticano II en el período 1959-1962. Desde 1964 fue secretario de la Comisión Litúrgica instituida por Pablo VI para elaborar la Reforma Litúrgica, de acuerdo a las pautas del Concilio Vaticano II.

Durante este período comienza a circular versiones de su afiliación a las logias masónicas. A este respecto afirma el vaticanista Sandro Magister:

«En 1978, la oficial "Revista Masónica" saludó a Pablo VI, que murió ese mismo año, como el primer papa "no enemigo". En los años sesenta y setenta, en el impulso del deshielo del Concilio Vaticano II, entre la Iglesia y la masonería existió una gran diálogo. Y también un gran murmullo. Había rumores de cardenales y prelados eminentes de la curia secretamente afiliados a las logias. Circulaban copias de sus presuntos carnets. Incluso hoy, en el charlatán folleto “Via col Vento in Vaticano” 5, salió en febrero pasado (1999) por la pluma de anónimos monseñores, un capítulo entero dedicado al "humo de Satanás", acerca de la infiltración masónica entre los magnates de la curia. Y de dos, el panfleto da nombre y apellido. El primero es Aníbal Bugnini, el director de la reforma litúrgica postconciliar, terminó como nuncio en Irán después de la finalización de su obra sobre "la destrucción del antiguo rito de la Misa" y allí murió, de acuerdo con el libelo, "de muerte natural provocada" por sus mismos cabecillas de logia. El segundo es Sebastián Baggio, muy influyente cardenal del Papa Giovanni Battista Montini. Él tenía el poder de nombrar a los obispos de todo el mundo "y por lo tanto promover las carreras de sus compañeros ocultos". Y en los dos cónclaves de 1978 se presentó como candidato papal.» 6

El periodista Mino Pecorelli, antes de su “trágica muerte”7 lo incluyó en sus listas, denunciando que su fecha de iniciación fue el 23 de abril de 1963, siendo su número de código 1365/75 y su nombre codificado BUAN.

Su exilio a Teherán, es producido por rumores sobre su relación con la masonería.

En un reportaje a cierto cardenal, del cual no se da el nombre, el Dr. Robert Moynihan, en el Magacine Rorate Caeli, expone que confidencialmente se le expuso el modo por el cual se detectó a Bugnini como masón:

«Él fue a una reunión con el Secretario de Estado llevando su maletín. Era el 1975. Más tarde, esa noche cuando todos se habían ido a casa, un monseñor encontró el maletín que había dejado Bugnini. El Monseñor decidió abrirlo para ver quién era su dueño. Y cuando lo abrió, se encontró con cartas dirigidas a Bugnini definido como "hermano", de parte del gran Maestre de la masonería italiana.»

Lo cierto es que en 1976 se lo “exilia” como Nuncio en Irán, el mismo Bugnini explica 8 que su salida de Roma se debe al crédito que dieron los rumores que circulaban, y circulan sobre su supuesta afiliación a las logias.

Por cierto, Monseñor Bugnini negó todo afirmando:

«...“ni [sé] qué es (la masonería), ni qué hace, ni cuáles son sus fines.» 9

Respuesta muy poco creíble en un Prelado de su nivel.

En Teherán fue protagonista de los conflictos desatados durante la Revolución Iraní, oficiando hábilmente para la Santa Sede. Murió repentinamente en Roma en el 1982, bajo la sospecha de “muerte natural provocada”, como ya lo afirmó en su artículo Sandro Magister, haciéndose eco del Libro Via col vento in Vaticano.

A este respecto un tal Matias Augé, escribe en un comentario sobre las afirmaciones de su muerte 'provocada'.

«La tesis de la muerte “natural provocada” de Bugnini es un absurdo. Bugnini murió en la Clínica Pío XI (Roma), donde yo era y soy capellán. Murió cerca de las ocho de la mañana, luego de recibir la Santa Comunión de mis manos. El Prelado había sido operado y debía salir de la Clínica [dado de alta] ese mismo día. Cuando las hermanas enfermeras le llevaban el desayuno lo encontraron muerto en el sofá. Los médicos redactaron la causal de su muerte y está a disposición de quien desee conocer las circunstancias de su deceso.»10

Si bien dicho comentario no goza de credibilidad documental, por la forma donde fue redactado, no se puede dejar pasar, que su relato confirma que murió cuando estaba dado de alta, y nadie lo asistió en su muerte.

«No quisiera equivocarme, pero la laguna más notable del P. Bugnini es la falta de formación y sensibilidad teológica.»

(Card. F. Antonelli)

Sobre la personalidad de Mons. Bugnini, se afirman muchas cosas. Veamos qué opinan de él, aquellos que lo conocieron.

En un libro surgido en el 2005, publicado por Ediciones Cristiandad, el cual recoge escritos inéditos del cardenal Ferdinando Antonelli, se puede leer:

«Ha sido nombrado Secretario de la nueva Congregación del Culto Divino el P. Annibale Bugnini, CM. Podría decir muchas cosas de este hombre. He de añadir que Pablo VI lo ha apoyado siempre. No quisiera equivocarme, pero la laguna más notable del P. Bugnini es la falta de formación y sensibilidad teológica. Falta y laguna grave, porque en la liturgia cada palabra y cada gesto traducen una idea que es idea teológica. Tengo la impresión de que se ha concedido mucho, sobre todo en materia de sacramentos, a la mentalidad protestante. No es que el P. Bugnini haya creado estos conceptos, nada de eso, él no ha creado, él se ha servido de mucha gente, y, no sé por qué, ha introducido en el trabajo a gente hábil pero de matices teológicos progresistas. Y, o no se ha dado cuenta, o no ha resistido, como no se podía resistir a ciertas tendencias.» 11

Como se puede apreciar, es corriente escuchar que Mons. Bugnini poseía escasos conocimientos teológicos. También es más probable que se hiciera el distraído en determinados conocimientos teológicos, para manipular más cómodamente los ritos, lo cual en él es mucho más creíble.

Circula sobre él una correspondencia, donde es difícil de comprobar su autenticidad. Todo el mundo conoce que la masonería, como toda sociedad de alta conspiración, no deja rastros, ni documentos, y en esto poseen sobrada experiencia y sobretodo mucha tradición. La revista católica 30 Giorni de junio de 1992, publicó esta cita de una supuesta carta enviada a Mons. Bugnini, donde se puede leer:

«Querido Buan, comunicamos el encargo que el Consejo de los Hermanos estableció para ti, de acuerdo con el Gran Maestre y los Príncipes Asistentes al Trono, y te obligamos (...) a difundir la descristianización mediante la confusión de los ritos y de las lenguas y de colocar padres, obispos y cardenales unos contra otros. La Babel lingüística y ritual será nuestra victoria, como la unidad lingüística y ritual fue la fuerza de la Iglesia (...) Todo debe acontecer en el plazo de diez años.» 12

A lo que supuestamente Bugnini responde en nota fechada el 2 de junio de 1967:

«Gran Maestro incomparable, la desacralización prosigue rápidamente. Se publicó otra Instrucción que entró en vigor el día 29 de junio p.p. Ya podemos cantar victoria, porque la lengua vulgar es soberana en toda la liturgia, inclusive en las partes esenciales (...) Se dio máxima libertad de elegir entre varias formas, a la creatividad particular y al ...caos. (...) En suma, con este documento creo haber impuesto el principio de máximo libertinaje, según vuestras disposiciones. Luché duramente contra mis enemigos de la Congregación para los Ritos y tuve que recurrir a toda mi astucia para que el Papa la aprobase. Por suerte, encontramos el apoyo de los amigos y hermanos de Universa Laus, que son fieles. Agradezco por la suma enviada y esperando verlo en breve, un abrazo. Vuestro Hermano Buan.» 13

Andrea Tornielli, quien redacta el artículo con la cartas incluidas, afirma:

«El texto de las cartas, de hecho, es muy inmediatista y grosero. En todo caso, las cartas existen y los resultados concuerdan plenamente con los objetivos que fijan.» 14

No deben esperarse pruebas específicas; para un católico; las pruebas sobran, bastan las obras; y las obras son sin lugar a dudas del Novus Ordo.

Es difícil dar por seguro lo que proviene de las logias masónicas, ya que, como afirmamos, no dejan huellas ni rastros, solo se los conoce por su pensamiento y por su forma de actuar, o casualmente, cuando nos saludan con su típico apretón de manos de reconocimiento. Hoy como ayer, por sus frutos los conoceréis. No deben esperarse pruebas específicas; para un católico; las pruebas sobran, bastan las obras; y las obras son sin lugar a dudas del Novus Ordo, y a él pertenecen el concilio extramuros y la Nueva Iglesia Tan solo la Providencia nos ha dejado un leve rastro, como prueba de su advertencia, pues lo que se anunció y en su momento no se creyó, se produjo.

En resumen, Mons. Bugnini, es una personalidad curiosa y destacada por su gran actividad y manipulación de la reforma, la cual por todas las versiones de quienes lo conocieron, indica que pasó por su arbitrio, de allí que también es creíble la supuesta expresión de “io sono la riforma liturgica”; por ello, haciendo honor a sus méritos muy bien ganados, por cierto, le hemos brindado en estas pocas líneas el título de gran Arquitecto de la Reforma Litúrgica . Su edificio máximo: El Novus Ordo Missae.

El mismo Monseñor Bugnini definió su propia persona:

«Esta es la «reforma litúrgica más vasta que jamás se recuerda en la historia multisecular de la iglesia» 15

Y en otra parte afirma que por medio de ella se...

«tiende a cambiar radicalmente la faz de las asambleas litúrgicas tradicionales» 16.

Si el pez muere por la boca, Mons. Bugnini, como Gran Arquitecto, se suicida por sus expresiones.

El reformador Bugnini no puede ser más explícito, ha dejado de sí mismo la mejor definición que podíamos buscar. No estoy prejuzgando, pues aplico sus mismas palabras, que en este caso son realmente lapidarias. Si el pez muere por la boca, Mons. Bugnini, como Gran Arquitecto, se suicida por sus expresiones, pues sin lugar a dudas revelan su ideología. Analicemos palabra por palabra:

En primer lugar, llama al Novus Ordo Missae: reforma litúrgica. Implica esto que a la liturgia le dio una nueva forma: si la forma ha cambiado, es porque también existen cambios en la hipóstasis que sustenta dicha forma. Como se puede apreciar, no es un solo cambio externo, sino interno, pues lo uno acompaña lo otro.

En segundo lugar indica la proporción de la reforma, la cual es la más vasta. Esto indica la extensión tanto de lo reformado, como la geografía que abarcó dicha reforma.

En tercer lugar, ha sido un hecho inédito, pues no se recuerda en la historia multisecular de la iglesia algo semejante. Con esta expresión, reconoce ampliamente lo novedoso de su aplicación, como también afirma llanamente su falta de continuidad tradicional. No existen modelos anteriores con la que se pueda comparar. Es como esas batallas únicas, que deben describirse palmo a palmo para llevarse a las bibliotecas de las academias militares y donde los futuros oficiales puedan extraer todas las enseñanzas posibles.

En cuarto lugar es un cambio radical pues afirma que su reforma tiende a cambiar radicalmente. Nuevamente afirma su rotura con la Tradición y con cualquier lineamiento histórico. Cambio radical implica que se cambió de raíz, en otros términos afirma que el cambio posee otra hipóstasis, pues la raíz es la hipóstasis del cambio, esto implica que la relación lex credendi, lex orandi, ha sufrido un cambio radical; en otros términos, el cambio es una mutación.

En quinto lugar el reformador muta la faz de las asambleas litúrgicas, es decir produce, según sus palabras un cambio de icono. El icono es la cara externa de la forma, pero si el icono cambia, es porque la forma interna ha cambiado, y por supuesto, la hipóstasis que sustenta la forma, también cambió. El gatopardismo, en este terreno es imposible dada la relación entre fe y oración.

En sexto lugar, el cambio del icono se produce sobre las asambleas litúrgicas tradicionales, no se puede ser más claro ni más preciso. Por ello Augusto del Río en su libro, El Drama Litúrgico, trae de Monseñor Bugnini, esta cita:

«No se trata sólo de retoques en una obra de valor grande, sino a veces es preciso dar estructuras nuevas a ritos enteros. Se trata de una restauración fundamental, yo diría casi un cambio total y, para ciertos puntos, de una verdadera nueva creación.» (Doc. Cath. Nº 1493, 7 de mayo de 1967). 17

... hallamos una línea de autores, que relatan la mutación producida...

De la obra surgida de sus manos, el Novus Ordo Missae, no entraré en su análisis, pues otros la han realizado muy bien. Por ello, desde el Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae, redactado por los cardenales Alfredo Ottaviani prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe y Antonio Bacci, – obrita que puede encontrarse en muchas páginas web – hasta la reciente publicación: Come andare a Messa senza perdere la fede (Como ir a misa sin perder la fe) escrito por don Nicola Bux, 18 hallamos una línea de autores, que relatan la mutación producida y se insertan en lo que Nuestra Señora solicita para estos difíciles tiempos, donde hoy comprobamos, que las tinieblas se ha infiltrado hasta el corazón mismo de la oración católica, y es en este Nuevo Orden (de la Misa) que se produce ya en 1968 el fenómeno de comulgar usando las propias manos, un año antes que Pablo VI apruebe el nuevo misal romano.
NOTAS

1--- ”La reforma litúrgica soy yo”. Frase similar a la empleada por Luis XIV para definir al estado francés de finales del siglo XVII al afirmar: «L'État, c'est moi», el Estado soy yo.

2---Una síntesis del libro puede leerse en lengua inglesa: rorate-caeli.blogspot.com/2010/10/bugnini-i-am-liturgical-reform.html ; o en italiano: blog.messainlatino.it/2010/10/annibale-bugnini-la-riforma-liturgica.html

3--- ”La reforma soy yo”.

4---La liturgia durante la época del Concilio de Trento.

5---Lo que el viento se llevó en el Vaticano.

6---El artículo completo es del 19 de agosto de 1999 y puede leerse en http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/7167

7---Mino Pecorelli fue ejecutado con cinco disparos bajo la sede de su periódico en 1979.

8---Cfr. La Riforma Liturgica de Annibale Bugnini: "...al credito che godettero a Roma le voci della sua presunta affiliazione". Pp. 13 y 279.

9---Carta a Pablo VI, 22 de octubre de 1975, citada por el mismo Bugnini en La reforma, p. 81. Tomado de http://missatridentinaemportugal.blogspot.com/2010/04/formacion-del-novus-ordo-miss-nom.html.

10---http://fidesetforma.blogspot.com/2009/07/sul-massone-bugnini.html#/architettura-sacra-tradizionale-/

11---Se pueden ver algunas expresiones en http://infocatolica.com/blog/novaetvetera.php/1004060124-reforma-liturgica-la-vision-d

12---”Una Babel Programada,” Andrea Tornielli, 30 Días, Junio, 1992, pp. 41-42 .

13---Ibídem.

14---Ibídem.

15---ANNIBALE BUGNINI, La reforma litúrgica, B.A.C., 1999 pág. 819.

16---Op. cit, pág. 37.

17---Augusto del Río “El drama litúrgico”

18---Nombrado por Benedetto XVI entre los Consultores de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

 

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en Crisis de la Iglesia
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20 octubre 2012 6 20 /10 /octubre /2012 02:07

Estimados lectores:

 

He aquí un artículo sacado de tradicioncatolica.net sobre el Novus Ordo Missae del P. Joaquín Sáenz y Arriaga. Les deseamos un buen estudio.

 

El Equipo de México y Tradición.

200px-Padre Saenz jovencito

NOTA INTRODUCTORIA: Revisando los libros escritos por el escritor antimodernista Doctor Joaquin Saenz y Arriaga (de origen mexicano) nos encontramos uno titulado “Apóstata” ,La apostasia del jesuita Porfirio Miranda y de la Parra, donde el teólogo de hierro rebate las erradas tesis de ese teólogo de la liberacion que pretendia equiparar las enseñanzas de la Biblia con las enseñanzas de la Iglesia Católica en su libro “Marx y la Biblia”.

El Padre Saenz-conocido tambien como el teológo de hierro- en la parte introductoria de su libro, narra  una  conferencia de prensa celebrada en Roma donde se discutia la llamada Nueva Misa- que recien se habia confeccionado, como se sabe, por Anibale Bugnini y varios ministros protestantes- en la que estaban presentes un numeroso grupo de sacerdotes, teólogos y miembros detacados de la curia Roma y de algunos dicasterios, interviene y da sus argumentos del porque no esta de acuerdo con la Reforma Liturgica y el Novus Ordo Missae.

Este es el extracto de su razonamiento(Pags. 5-10) del libro mencionado:

SantaMissa

Uno de los periodistas italianos, sobrino de Paulo VI, el Doctor Montini, dijo que él veía, en la nueva misa Vernácula, una especie de repetición de Pentecostés, cuando los Apóstoles predicaron el misterio de Cristo a multitudes de diversas lenguas, razas, religiones y nacionalidades, y todos entendieron, como si los Apóstoles hubieran predicado en su propia lengua.

Contestó con mucho acierto, el Abbe Noel Barbará a este pensamiento metafórico del Doctor Montini, diciendo que “para nosotros, el problema de la lengua, con ser tan importante, no era en manera alguna, el más importante. Preferiríamos, dijo, decir la Misa de San Pio V, la del Concilio de Trento, la Misa de siempre, en lengua vernácula, a admitir como católica esa nueva misa, confeccionada por Bungini y por cuatro pastores protestantes, que ha suprimido el Sacrificio, que se puede adaptar a todas las sectas cristianas, no católicas, que es equivoca y que ha degenerado en tantos sacrilegios y en tantas profanaciones. Este es un pentecostés puesto al revés :  aquí se hablan muchas lenguas, pero nadie entiende. La división existe aun en las mismas familias cristianas, entre padres e hijos. En el verdadero Pentecostés, los Apóstoles hablaban una sola lengua, y todos entendían. Como pasaba en la Iglesia Preconciliar, cuando el lenguaje de todos era un solo latín, y, sin embargo, todos entendían”.

Entonces fue cuando me levanté yo, para completar el pensamiento de P.Barbara y demostrar teológicamente que la nueva misa no es una verdadera Misa Católica, como lo demuestra la Tradición indeficiente de la Iglesia Católica.

“Sr. Montini, dije, antes de exponer mi demostración teológica, debo recordarle que EL CONCILIO ECUMENICO DE TRENTO fue un verdadero Concilio de la Iglesia Católica; un Concilio dogmatico, en el que se nos preciso, definitiva y dogmáticamente, la doctrina católica sobre nuestra justificación por Jesucristo, contra las herejías y falsas pretensiones de Lutero y sus secuaces. El Concilio Ecuménico de Trento fue un Concilio DOGMATICO, no “pastoral”. El que niegue sus definiciones o cambie su formulación o su sentido; ha caído ipso facto, en la herejía; está fuera de la Iglesia. Esto equivale a decir que dicho Concilio está en plena vigencia para los que somos y queremos ser verdaderos católicos. Creo que Ud. Estará de acuerdo conmigo, porque, de lo contrario negaría la “INERRANCIA”  de la verdadera y única Iglesia fundada por Jesucristo; usted dejaría de ser católico y pasaría a la categoría  Postconciliar de “hermano separado”. Esto presupuesto, expondré mi argumento:

Mayor del silogismo: Para que una Misa sea válida y licita, se necesita que el celebrante tenga la misma intención, que tuvo Cristo, al instituir el Santo Sacrificio del Altar, la Misa.

Menor del Silogismo: Es así que el sacerdote que celebra la Misa, según el “Novus Ordo”, en lengua vernácula, no solo no tiene, sino que positivamente excluye la intención de Cristo.

Luego: LA NUEVA MISA NO ES VALIDA, NI LICITA.

La premisa mayor del silogismo es evidente, ya que el celebrante debe hacer lo que Cristo hizo, según la misma intención de Cristo, aquellas palabras del Salvador: “HOC FACITE IN MEAM COMMEMORATIONEM”, haced lo mismo que yo hice con la misma intención, en memoria mía.

Pruebo la menor: Cristo, que debía morir, de una manera cruenta, en el Calvario, para obrar la redención de todos los hombres, quiso, en la Ultima Cena, instituir otro sacrificio, verdadero sacrificio, como nos enseña Trento, para aplicarnos los frutos de su redención. Dos son, pues, los Sacrificios de Cristo, uno cruento y otro incruento; uno para redimir a todo el género humano, y el otro para aplicarnos los frutos de su redención. La intención de Cristo en el Calvario fue la redención; la intención de Cristo en la Eucaristía no era la redención, sino la justificación, la salvación de los hombres, por la aplicación de los frutos  de su redención.

La redención fue para todos los hombres, para todo el género humano. No así la aplicación de los frutos redentores , que sólo se nos dan por los medios instituidos por Cristo para este fin. Citemos a Trento:

“Is igitur et Dominus noster, etsi semel se ipsum, ni ara crucis norte intercedente, Deo Patri oblaturus erat, ut aeternam illis (ómnibus hominibus) redemptionem operatur… in coena novissima, qua nocte tradabatur, ut dilectae suaen sponsae Ecclesiae visibile (sicut hominum natura exigit) relinqueret sacrificium, eiusque memoria in finem usque saeculi permaneret, AQUE ILLIUS SALUTARIS VIRTUS IN REMISSIONEM EORUM, QUA A NOBIS COMMITUNDUR, PECCATORUM APPLICARETUR… corpus et sanguinem suum, sub speciebus panis et vini Deo Patri obtulit ae sub earundem rerum Symbolis Apostolis … ut sumerent, tradidit, et eisdem eorumque in sacerdotio succesoribus, ut offerent, praecipit …uti Semper católica Ecclesia intellexit et docuit”…

(Este, pues, nuestro Dios y Señor, aunque una vez tan sólo había de ofrecerse a sí mismo, en el ara de la Cruz, por medio de su muerte, a Dios Padre, para obrar la redención de todo el género humano … en la última cena, en la noche en que iba a ser entregado, para dejar a su esposa muy amada, la Iglesia, un Sacrificio visible, como lo pide la naturaleza de los hombres, que hasta el fin de los tiempos recordase su memoria y para que la virtud saludable de este Sacrificio nos fuese aplicada, para remisión de nuestros pecados, que cometemos…ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre, bajo las apariencias de pan y vino, y bajo las apariencias de estas mismas cosas, ordeno a sus Apóstoles y en ellos a sus sucesores en el Sacerdocio, que ofreciesen este Sacrificio, como siempre lo ha entendido y enseñado la Iglesia Católica).

De estas palabras de Trento se sigue claramente:

1).-Cristo se ofreció, de una manera cruenta y por su muerte, una sola vez en la Cruz.

2.-La intención de Cristo en el Calvario fue obrar la redención de todo el género humano.

3.-En la ultima cena en el día que iba a ser entregado, quiso ofrecer otro sacrificio de su Cuerpo y Sangre, de una manera incruenta, bajo las apariencias de pan y del vino.

4.-Las intenciones de Cristo fueron: dejar un verdadero y visible sacrificio a su Iglesia, que nos recordase siempre su memoria y en el cual se nos aplicasen los frutos de su redención, para remisión de nuestros pecados.

5.-La intención de Cristo, pues, al instituir este sacrificio eucarístico, no fue obrar nuestra redención –esta la había de hacer en la cruz-sino aplicarnos los frutos de su redención, presupuesta la libre correspondencia de nuestra libertad.

Así pues, aunque el Sacrificio de la Cruz y el Sacrificio Eucarístico convergen en que ambos tienen el mismo Sacerdote y la misma victima; sin embargo, difieren en el modo y en el fin, o sea , en la intención de Cristo: en la Cruz hubo sangre y hubo muerte; pero no en el altar, porque Cristo resucitado ya no puede sufrir, ni morir; en la Cruz, Cristo obró  la redención de todo el género humano; ese fue el fin de ese sacrificio, esa la intención de Cristo. En cambio, la intención del Sacrificio del Altar fue darnos el medio para apropiarnos los frutos de esa redención.

Ahora bien, sabemos por la fe católica, que no todos los hombres han de alcanzar los frutos de la redención, que no todos han de salvarse. Al admitir el celebrante la fórmula, en la consagración del vino: “Este es el cáliz de mi Sangre…que será derramada por vosotros y por todos los hombres, el sacerdote esta adulterando, excluyendo la intención de Cristo, al instituir el Sacrificio Eucarístico, la está confundiendo con la intención de Cristo en el Calvario, en donde  sí murió por todos los hombres. Esta adulteración fraudulenta, en las traducciones vernáculas, hace que la nueva misa sea inválida, sea ilícita, no sea un sacrificio.

En algunos cánones antiguos se omitía parte de la formula: “Este es el cáliz de mi sangre, que será derramada por vosotros”. Esta omisión, supuesta la intención del celebrante de hacer lo que hizo Cristo, no hacia inválida la misa. En absoluto, si sólo dijese: “Este es el cáliz de mi sangre, podría haber consagración, porque no se niega ni excluye la intención de Cristo. Pero, en las versiones vernáculas del “Novus Ordo”, positivamente se excluye la intención de Cristo, al decir “POR TODOS LOS HOMBRES, confundiendo el dogma de la redención (POR TODOS) con el dogma de la justificación o salvación (POR MUCHOS). Esta confusión es la doctrina luterana.

Por ultimo: recomiendo que se lea en el Denzinger (magisterio de la Iglesia) la sesion XXII del Tridentino y, para mayor claridad y abundamiento el Catecismo del Concilio de Trento, pag. 206, no. 24.

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25 septiembre 2012 2 25 /09 /septiembre /2012 03:14

Estimados lectores:

 

Para algunos es dificil comprender las consecuencias nefastas del Concilio Vaticano II sea por falta de información, sea por la negación de muchos incluso dentro de la iglesia conciliar, sea simplemente por mala fe. Por eso, les presentamos un vídeo titulado " Lo que hemos perdido". Se trata de un documental que muestra todos los cambios surgidos a raíz de Vaticano II, las herejías de los últimos papas y nos da, finalmente, el aliento necesario para saber lo que tenemos que hacer. Conservar la Misa de Siempre, conservar el Magisterio perenne de la Iglesia Católica maestra de Verdad y Única vía de salvación.

 

El Equipo de México y Tradición.

 

 


 

 

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10 septiembre 2012 1 10 /09 /septiembre /2012 03:04

http://idata.over-blog.com/3/91/86/86/19.jpgESTIMADOS LECTORES:

 

LES PRESENTAMOS LA ÚLTIMA REVISTA INTEGRISMO DEL REV. PADRE HECTOR LÁZARO ROMERO. EXCELENTES ANÁLISIS.

 

GLORIA A DIOS, FIDELIDAD A LA IGLESIA, CARIDAD CON EL PRÓJIMO.

 

http://ddata.over-blog.com/0/46/19/78/integrismo/n--19.pdf

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10 septiembre 2012 1 10 /09 /septiembre /2012 02:58

 Algunos dan por inminente la firma de un acuerdo canónico entre los modernistas y la FSSPX. El Instituto Mater Boni Consilii durante años ha explicado cómo la posición de lefebvrista conduce a un callejón sin salida: o el compromiso con aquellos que son considerados la autoridad legítima de la Iglesia; o el persistir en la praxis cismática (desobedecer habitualmente a la denominada “legítima autoridad”) típica de una “petit église”. A pesar de las suposiciones más o menos fundadas de algunos vaticanistas, no es posible saber con certeza si, y cuando, se realizará el acuerdo canónico. 

En cambio, podemos y debemos constatar lo que está ahora ante los ojos de todos: la frecuentación, cada vez más asidua, por parte de la FSPX, de los ambientes conciliares conservadores; compuestos, no lo olvidemos, por aquellos que son los “guardianes” del Concilio, los defensores de las jornadas ecuménicas de Asís, los partidarios de la legitimidad y validez de los nuevos ritos, etc., todos en comunión con Benedicto XVI.

Pero la desviación de la FSPX no se detiene en este nivel, ya que se está consolidando la colaboración también con personajes relacionados con la organización brasileña TFP [tradición, familia, propiedad], considerada por muchos como sectaria, y sus múltiples siglas y satélites presentes en Italia, precisamente entre las filas de los conservadores. Y sin embargo la fe y el sentido común bastarían para mantenerse alejados de ambientes semejantes. Parecería que a fuerza de usar el misal del “beato Juan XXIII”, algunos están asimilando el principio roncalliano de “busquemos lo que nos une y no lo que nos divide”...

Recuerdo que el católico está radicalmente separado de los modernistas (progresistas o conservadores, con el rito antiguo o nuevo, en mangas de camisa o con hábito eclesiástico) por la profesión de Fe. Consideradas superables, al menos en el plano de la colaboración práctica, las divergencias doctrinales, ahora entonces se abren algunos espacios (aunque marginales) bajo argumentos en sí buenos y loables, pero que se convierten en la ocasión para hacer confluir, confundir y luego disolver a los católicos teóricamente anti-modernistas en la “derecha” del modernismo. Se trata de un mecanismo particularmente peligroso, sobre todo para los más idealistas, los más generosos y los más ingenuos, que merecerían ser guiados (y primero entonces formados doctrinalmente) de manera diferente.

Un ensayo general será una manifestación “pro-vida”, donde los lefebvristas se hallarán junto a institutos sacerdotales Ecclesia Dei, a una congregación Novus Ordo de frailes conservadores, a grupos del estilo “Timone-Bussola” [timón-brújula/publicaciones católicas conservadoras italianas], a la TFP y a la “Fundación Lepanto”, ¡e incluso junto al “Opus Dei” y a los Legionarios de Cristo! Entre otras cosas, sería interesante preguntar a los “lepantinos” y a los “timoneros” su opinión acerca de la vida y las condiciones en las que se ven obligados a vivir –y a morir– los niños palestinos. La relectura del artículo del Padre Francesco Ricossa, publicado en el n° 64 de Sodalitium, referente a las ediciones “Lindau” y “Fede e Cultura”, permitirá profundizar la cuestión de la absorción de la FSPX por grupos modernistas conservadores y los inquietantes lazos de algunos personajes de estos grupos con ambientes sectarios. 

Entrando entonces en la cuestión específica de la defensa de la vida, desde siempre y con mucho celo, las asociaciones “tradicionalistas” se han comprometido en este frente, consecuencia de su combate doctrinal. En Italia el divorcio y el aborto han vencido gracias a las concesiones del modernismo político de la Democracia Cristiana, y del modernismo religioso en el interior de la “Jerarquía” (entre otras cosas, la posición sostenida en el referéndum de 1981 marcó el pasaje de “Alleanza Cattolica” del frente anti-modernista a la carroza conciliar. Roberto de Mattei tuvo el mérito de oponerse a Giovanni Cantoni, pero permaneció devoto discípulo de Plinio de Oliveira…). 

Actualmente la situación no ha cambiado. La CEI [conferencia episcopal italiana] podría emprender una batalla enérgica sobre este tema, pero se guarda bien de hacerlo (el “cardenal” Bagnasco prefiere bendecir al gobierno Monti); los políticos “católicos” susurran vagos compromisos “por la vida” durante las campañas electorales, y el grupo inter-parlamentario que se ha constituido recientemente no se asemeja precisamente a un ejército de cruzados. Sin embargo, la derecha ratzingeriana habla de un número cada vez mayor de “cardenales” y “obispos” tradicionalistas (varios de los cuales adhieren a las manifestaciones mencionadas arriba), confundiendo quizás la defensa del dogma con las capas magnas revestidas en un uso acaso demasiado teatral del Misal Romano. Si los prelados en cuestión fueran verdaderamente como se los describe, sería sorprendente la ausencia sistemática, en sus diócesis, de acciones vigorosas contra el crimen del aborto. Y antes de eso, o al menos en paralelo, de acciones contra los errores en materia religiosa presentes en los textos del Concilio y en el “magisterio” de Benedicto XVI. 

La verdad es que entre los conservadores se ha creado una idea de la restauración en la iglesia que no coincide con la realidad. Se podrán extrapolar sistemáticamente las frases “católicas” de los textos modernistas de Ratzinger, se podrá intentar defender lo indefendible, justificar lo injustificable y realizar impresionantes acrobacias para conciliar lo inconciliable, podrán mentir a los demás y a sí mismos, podrán preferir la carrera, los espacios periodísticos y los éxitos editoriales al testimonio de la fe, pero no se puede cambiar la realidad objetiva de las cosas. Benedicto XVI, y todos aquellos que en el episcopado están en comunión con él, prosiguen la obra nefasta del Concilio, con la enseñanza de errores que ofenden a Nuestro Señor, contradicen la fe católica y el magisterio de los Papas hasta Pío XII, provocando gravísimo daño a las almas. La contrarreforma doctrinal y litúrgica de Ratzinger existe entonces sólo en la imaginación de los conservadores-tradicionalistas de la derecha conciliar.

Todo esto me recuerda el título de una canción interpretada por Edoardo Bennato, “l’isola che non c’è” [la isla que no existe]. Una isla, sin embargo, con muchas rocas traicioneras, contra las cuales podrían estrellarse el clero y los fieles de la Fraternidad, antes incluso de que su capitán realice la esperada y definitiva reverencia ante Benedicto.

8 de mayo de 2012

Padre Ugo Carandino

 

TOMADO DE LA REVISTA INTEGRISMO

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10 septiembre 2012 1 10 /09 /septiembre /2012 02:11

http://www.sodalitium.eu/images/benvenuto_files/001_12ConMsre8296web.jpgLos sacerdotes fundadores del Instituto Mater Bonii Consilii hicieron en mayo de 1987 esta retractación pública debido a los difusión pública de doctrinas erróneas concernientes a la fe o a la moral, enseñadas precedentemente cuando formaban parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X:

DISCULPA PÚBLICA

 Por haber enseñado, o al menos dejado implícitamente creer como conformes a la verdad, durante el período de 1982-1985, cuando pertenecían a la Fraternidad San Pio X, los errores siguientes:

    1) El Pontífice Romano goza de la infalibilidad solamente cuando enseña "ex cathedra" (es decir, cuando define dogmas).

    2) El Magisterio Ordinario y Universal de la Iglesia  no es infalible.

   3) El "Concilio Vaticano II", siendo pastoral y no dogmático, no puede ser infalible.

    4) Es legítimo y es un deber desobedecer ordinariamente a la enseñanza doctrinal, moral y litúrgica de la Autoridad legítima (Papa y Obispos), reconociendo al mismo tiempo a dicha Autoridad, todos los poderes que le son propios según la Divina Constitución de la Iglesia.

   5) Es posible que la Autoridad legítima (el Pontífice romano) promulgue e imponga a la Iglesia Universal leyes (rito de la Misa, Sacramentos, Código de Derecho Canónico) que contengan errores, herejías, o leyes simplemente nocivas al bien de las almas.

   6) Es posible que un auténtico Pontífice romano, verdadero Vicario de Jesucristo, sea al mismo tiempo cismático, apóstata, en ruptura con la Tradición y que sus actos sean considerados como nulos.

 
   Las presentes declaraciones erróneas hieren mortalmente al dogma católico concerniente a la divina constitución de la Iglesia, su Magisterio, la infalibilidad de la Iglesia y del Pontífice Romano.

  Quienes firman la presente "Disculpa pública" piden perdón y oraciones a todos aquellos que pudieron haber sido escandalizados, asegurando que, con la ayuda de Dios, errores tan graves como estos, no serán nunca más enseñados. 

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10 septiembre 2012 1 10 /09 /septiembre /2012 02:00

442px-Emblem of the Papacy SE svgCon un Decreto del 21 de enero de 2009, el prefecto de la Congregación para los  Obispos, cardenal Giovanni Battista Re, ha levantado “a los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1 de julio de 1988” declarando privado de efectos jurídicos, “a partir de la fecha de hoy, el Decreto emanado en aquel momento”.

 Como recuerda el mismo Decreto, el retiro de la excomunión ha sido acordado después de un pedido en tal sentido de Mons. Fellay, a nombre de los cuatro Obispos, enviado al cardenal Castrillón Hoyos, presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei (carta de Mons. Fellay del 15 de diciembre de 2008).

 Por sí mismo el Decreto del 21 de enero atañe exclusivamente a los cuatro Obispos, que son “absueltos” así de la “excomunión” que les había caído veinte años antes, y no la Fraternidad San Pío X, que por el momento, con sus obispos, está todavía considerada privada de la “plena comunión”, y de cualquier estatuto canónico. A pesar de que no se haga mención, debería, por tanto, seguir siempre en vigor la “suspensión a divinis” para todos los sacerdotes de la mencionada Fraternidad. Los hechos contradicen por eso la pretensión de la Fraternidad misma de haber sido plenamente “rehabilitada” con el decreto del 21 de enero.

 Si estos son los hechos, en su aspecto material, ¿qué juicio podemos sostener sobre este suceso que, como sea, no adolecerá de tener su influencia en la vida de la Iglesia?

 
Las consagraciones del 30 de junio de 1988
 

Un juicio adecuado, a la luz de la Fe, sobre este Decreto, y sobre el hecho que las autoridades de la Fraternidad San Pío X lo hayan solicitado, poniéndolo como preliminar a un futuro acuerdo, debe ante todo fundarse sobre el suceso que ocasionó el “Decreto de excomunión” del que están hoy suspendidos los efectos jurídicos, es decir, las consagraciones episcopales sin mandato pontificio realizadas por Mons. Marcel Lefebvre y Mons. de Castro Mayer el 30 de junio de 1988.

 En ocasión de las consagraciones episcopales de 1988, el Instituto Mater Boni Consilii publicó una Declaración (Sodalitium N° 17, septiembre-octubre de 1988) que consideramos todavía ahora válida; en ella, entre otras cosas, leemos:

“El Instituto Mater Boni Consilii constata que Mons. Lefebvre, y cuantos lo siguen, no han cometido formalmente cisma, porque no es cisma desobedecer a Juan  Pablo que no es formalmente Papa. Del mismo modo Juan Pablo II no puede excomulgar a ninguno,, estando del todo privado de autoridad, ni se aplican las censuras previstas por el derecho mismo en ausencia de autoridad.

Sin embargo, Mons. Lefebvre y la Fraternidad San Pío X inoculan en los fieles que le siguen una praxis – que se transforma siempre más en una doctrina – absolutamente cismática, según la cual en los hechos, se debe desobedecer también en materia gravísima al verdadero Vicario de Cristo, sin tener en ninguna cuenta su jurisdicción universal e inmediata sobre los fieles católicos. En su perspectiva, el fundador, los miembros y los fieles de la Fraternidad San Pío X, actúan cismáticamente”

A nuestro parecer, por consiguiente, de los protagonistas de la jornada del 30 de junio de 1988 se podía decir cuanto afirma la Escritura: no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.

No actuaba lícitamente la Fraternidad San Pío X, consagrando los Obispos no sólo sin el acuerdo del Papa, sino contra la voluntad de aquel que ellos consideraban ser el Papa. Todavía menos lícitamente actuaban los modernistas que habían ocupado y todavía ahora ocupan las sedes episcopales, incluida la Sede Apostólica, en el imponer una doctrina en varios puntos contraria y hasta contradictoria  con aquella de la Iglesia, y una reforma litúrgica de sabor protestante: “Si incluso nosotros mismos o un ángel del Cielo viniese a anunciaros un Evangelio distinto de aquél que os hemos anunciado nosotros, sea él anatema” (Gal. 1,8; cf  Concilio Vaticano I, DS 3070).

 El fiel católico no podía, en aquel día, seguir a Mons. Lefebvre, y tampoco a Juan Pablo II, tanto más que, anunciaban ya entonces, basándonos sobre las palabras mismas de Mons. Lefebvre, “futuras tratativas no están excluidas, al contrario están proyectadas”. El engaño continúa, como antes y más que antes.

La dolorosa impresión de entonces (que el espíritu de la Iglesia Católica no se encontraba cerca de los modernistas, obviamente, ni tampoco en Ecône) se representa hoy – a veinte años de distancia – de frente al decreto del 21 de enero de 2009.


Un gesto ecuménico, según la lógica del Vaticano II
 

Los observadores superficiales (o maliciosos) de los recientes sucesos eclesiásticos, han inicialmente difundido la idea que Joseph Ratzinger-Benedicto XVI sea y quiera ser el enterrador del Vaticano II (¡lo quisiera Dios!). La misma teoría fue ya defendida, en su momento, a propósito de Juan Pablo II y del mismo Pablo VI. Se trata desgraciadamente de una evidente falsedad, contradicha por sus mismas y explícitas declaraciones de Benedicto XVI, como antes de él Pablo VI y los dos Juan  Pablo, quiere simplemente realizar el Vaticano II, con la pretensión que el Vaticano II sea en continuidad (y desarrollo) del magisterio tradicional (Cf. Discurso de Benedicto XVI a la Curia Romana del 22 de diciembre de 2005, repropuesto significativamente por el Osservatore Romano. del 25 enero de 2009, p. 5; Cf. crítica en Sodalitium, n. 59, pp. 41-43).

La absolución de los cuatro Obispos “lefebvristas” se ubica, según Benedicto XVI, en esta óptica conciliar. Concedida durante el Octavario de plegarias por la unidad de los cristianos, publicada la vigilia de la clausura del Octavario y del 50° aniversario del anuncio de la convocación al Concilio de parte de Juan XXIII (25 de enero de 1959), la decisión no puede no recordar un gesto análogo y todavía más solemne: la recíproca (!) absolución de las excomuniones que se intercambiaron el “Patriarca” cismático de Constantinopla Atenágoras y Pablo VI el 7 de diciembre de 1965 con una declaración común que fue leída en la clausura del Vaticano II por el cardenal Willebrands en el Concilio reunido en sesión solemne.

La Iglesia Católica exige, para la absolución de las censuras eclesiásticas (entre las cuales está la excomunión) que el culpable se retracte de la propia contumacia (can. 2248 §2) (*), lo que implica que el reo “se haya arrepentido del delito cometido y al mismo tiempo haya dado, o por lo menos seriamente prometido de dar, una justa satisfacción por los daños y el escándalo dado” (can. 2242§3); aunque corresponde a la autoridad que absuelve juzgar la presencia de estas condiciones (ibidem), parece evidente que los cuatro Obispos no hayan obedecido, pretendiendo al contrario de no haber estado jamás excomulgados (Cf. Declaración de Mons. Fellay del 24 de enero de 2009). Pero, de la otra parte, ¿se han alguna vez arrepentido los orientales de su cisma? ¿Reconoce tal vez Atenágoras el primado de jurisdicción del Papa y la infalibilidad de su magisterio? Evidentemente no. Analógicamente, la absolución impartida por Benedicto XVI a los cuatro Obispos pertenece a la eclesiología ecumenista de la “comunión imperfecta” (Unitatis redintregratio, Lumen gentium) y “al nuevo estilo de Iglesia querido por el concilio que prefiere la medicina de la misericordia a la condena” (Osservatore Romano, 26-27 de enero de 2009).

La revocación de las excomuniones es, por lo tanto, como sostiene el Osservatore Romano (25 de enero de 2009) uno de los innumerables buenos frutos del concilio:

"Los buenos frutos del concilio son innumerables, y entre estos está ahora el gesto de misericordia en la confrontación de los obispos excomulgados en 1988. Un gesto que le habría gustado a Juan XXIII y a sus sucesores [bueno, tal vez no a Pablo VI, n. d. a.] es un límpido ofrecimiento que Benedicto XVI, Papa de paz, ha querido rendir público en coincidencia con el anuncio del Vaticano II (…) A medio siglo del anuncio, el Vaticano II está vivo en la Iglesia”.

 Lo ha confirmado el mismo Benedicto XVI el 25 de enero, en la Basílica de San Pablo, rodeado en la ceremonia litúrgica de “ortodoxos”, anglicanos y luteranos, elogiando el ecumenismo conciliar que prevé la conversión de todos, “también de la Iglesia Católica”, comenta escandalosamente  el Osservatore Romano del 26-27 de enero.

 ¿El verdadero fin de Benedicto XVI? Con la revocación de la excomunión “el Papa desaloja el campo de posibles pretextos para infinitas polémicas, entrando en el mérito del verdadero problema: la aceptación plena del magisterio, comprendido obviamente el concilio Vaticano II” (Osservatore Romano, 26-27 de enero de 2009): es cierto que éste el sentido de las palabras del decreto, que  exige ahora “verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa con la prueba de la unidad visible”.

 Si alguno hubiese tenido todavía dudas, el discurso tenido por Benedicto XVI el 28 de enero ha quitado toda ambigüedad, hablando explícitamente del Vaticano II:

“En cumplimiento de este servicio a la unidad que califica en modo específico mi ministerio he decidido hace unos días conceder la remisión de la excomunión en la cual habían incurrido cuatro obispos ordenados en el 1988 por Mons. Lefebvre sin mandato pontificio. He cumplido este acto de paternal misericordia porque repetidamente estos prelados me han manifestado su vivo sufrimiento por la situación en la que se encontraban. Deseo que a éste mi gesto le siga el solícito empeño de parte de ellos de cumplir los ulteriores pasos necesarios para realizar la plena comunión con la Iglesia, testimoniando así verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa y del Concilio Vaticano II”

Mons. Fellay: ambigüedad, pragmatismo, contradicciones

Si una cierta lógica – como hemos visto – se puede reconocer a los modernistas, otro tanto no se puede decir de la Fraternidad San Pío X.

La Fraternidad San Pío X reconoce en Benedicto XVI el Vicario de Cristo; y sin embargo continúa refutando su enseñanza sobre el Vaticano II.

La Fraternidad pide a Benedicto XVI la absolución de la excomunión para sus cuatro Obispos, reconociendo (implícitamente) la validez de esta censura, y declarándose así (implícitamente) arrepentidos del delito cometido. Para sus fieles, en vez, declara de haberla “siempre negado”, presentando la absolución como una victoria de la “Tradición”. Y de hecho los cuatro obispos, por veinte años, han vivido como si no hubiese alguna vez existido, al contrario, jactándose y reivindicándola como signo de ortodoxia, también sabiendo que si uno está excomulgado, endurecido, quedando por un año en la excomunión, es sospechoso de herejía (can. 2340§1).

 Según el Decreto, la excomunión a los obispos ha sido levantada porque Benedicto XVI está “confiado en el empeño por ellos expresado en la citada carta de no ahorrar ningún esfuerzo por profundizar en los necesarios coloquios con la autoridad de la Santa Sede las cuestiones todavía abiertas, para poder así alcanzar rápido una plena y satisfactoria solución del problema puesto originalmente”. El problema es ciertamente de orden disciplinar (qué estatuto dar a la Fraternidad) pero también y ante todo de orden doctrinal, y relativo al Vaticano II y sus reformas. La absolución de la excomunión no resuelve, en efecto, sino que cubre de ambigüedad, los problemas puestos por el Vaticano II. Lumen Gentium, Gaudium et spes, Unitatis redintegratio, Nostra Aetate, Dignitatis humanae ecc., ¿son un desarrollo de la doctrina católica, o están en contradicción con la doctrina católica? Y si están en contradicción con la doctrina católica, ¿pueden tales errores, y las reformas que le han seguido, provenir de la Iglesia santa, infalible e indefectible, y, por consiguiente, del Vicario de Cristo? La declaración de Mons. Fellay del 24 de enero, señala sólo “razones doctrinales de fondo que ella (la Fraternidad) piensa están al origen de las actuales dificultades de la Iglesia”, ¡dificultades denunciadas por el mismo Juan Pablo II! Dichas razones doctrinales, por ahora no mejor especificadas, son presentadas como una opinión de la Fraternidad, y no como la doctrina no negociable de la Iglesia…

 Los primeros actos puestos por Mons. Fellay después de la “remisión de las excomuniones” parecen confirmar que la Fraternidad San Pío X está ya dispuesta incluso a dolorosas renuncias con tal de arribar a una solución “positiva” de las tratativas y a cumplir, por consiguiente, aquel ulterior paso deseado por Joseph Ratzinger, coherentemente con su afirmación (incluida entre otras cosas en cada celebración de la Misa una cum famulo tuo Papa nostro Benedicto) de reconocer su autoridad y su magisterio.

 
Pespectivas futuras

Desgraciadamente los católicos corren el riesgo de recibir de los coloquios entre la Fraternidad San Pío X y los neo-modernistas una respuesta ambigua que entre ambos parecen desear, y que es indispensable para un acuerdo entre las partes.

Todo hace pensar, en efecto, que el acuerdo pueda “alcanzarse rápido” (Decreto). Benedicto XVI ha  plenamente satisfecho las condiciones puestas por la Fraternidad San Pío X con el Motu proprio Summorum Pontificum, y  ahora con el Decreto de la congregación para los Obispos. No es realista pensar que lo haya hecho sin recibir de Mons. Fellay y de su Fraternidad un compromiso en encontrar rápidamente un acuerdo. En esta perspectiva, la Fraternidad San Pío X debería en breve tiempo seguir el ejemplo de todas las otras sociedades religiosas que, separándose de ella han, antes que ella, estrechado un acuerdo similar: o sea, aceptar la nueva doctrina conciliar y la legitimidad de la nueva liturgia.

 Si, en cambio, la Fraternidad, o una parte de ella, debiese rechazar el “paso ulterior” exigido, ella conservaría, sin embargo, aquella posición contradictoria y falsa, que la desacredita, según la cual los católicos deberían desobedecer a un legítimo Papa y oponerse a su magisterio para permanecer católicos, ya que del Papa, y, por consiguiente, de la Iglesia y, en definitiva, de Cristo, vendrían los errores que justamente la Fraternidad condena. ¿Quién no ve que estas afirmaciones son un ultraje al Papado, a la Iglesia, al Señor?

 La línea de conducta a tener

 La línea de conducta a tener ha sido por nosotros expresada en un comunicado precedente (junio de 2008):

“Nuestra tarea, por tanto, no es aquella de favorecer las ‘tratativas’ en curso o, al contrario, de obstaculizarlas, sino de esperar más bien que, sea la Fraternidad San Pío X, sea los seguidores de los errores conciliares, depuestos los errores hasta ahora defendidos y proclamada integralmente la doctrina católica, se unan finalmente no en el error, sino en la Verdad”.

Por su parte, el Instituto Mater Boni Consilii, conforme a sus estatutos, “entiende representar para todos los fieles que lo deseasen… en estos tiempos de desorientación, un instrumento para perseverar en la fidelidad absoluta al depositum fidei revelado por Dios y propuesto por el Magisterio Infalible de la Iglesia.”

Sabemos que tenemos en Cristo, Camino, Verdad y Vida, y en la Iglesia Católica, columna y fundamento de la Verdad, el camino a recorrer y la roca firme sobe la cual apoyarnos, roca contra la cual la puertas del infierno no prevalecerán.

El Instituto renueva, por consiguiente, su profesión de Fe Católica, su adhesión al Magisterio Infalible y no reformable del Papa y de la Iglesia, y por esto retiene todavía hoy que la tesis teológica que mejor describe la situación que la Iglesia misma está viviendo sigue siendo todavía aquella que Mons. Guérard des Lauriers defendiera públicamente sobre la sede apostólica vacante, formalmente pero no materialmente, a partir del Vaticano II. La solución de esta crisis no pasa a través de una solución disciplinar como aquella pedida y obtenida por la Fraternidad San Pío X, sino solamente a través de  la condena de las novedades introducidas con el Vaticano II contra la enseñanza de la Iglesia y su disciplina canónica y litúrgica (sea en cuanto a lo relativo al rito del Santo Sacrificio de la Misa, sea en cuanto a lo relativo a los ritos de todos los Sacramentos), y la derrota definitiva de la herejía modernista. En la única Iglesia de Aquel que es Verdad, no pueden convivir la verdad y  el error, la Misa católica y el rito reformado. Confiamos esta causa a la especial intercesión de la Virgen Santísima, de San José, Patrono de la Iglesia, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de los Santos Pontífices Pío V y Pío X.


Verrua Savoia, 28 de enero de 2009

 
(*) Los cánones citados hacen referencia al Código de Derecho Canónico promulgado por el Papa Benedicto XV.

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30 agosto 2012 4 30 /08 /agosto /2012 04:19

442px-Emblem of the Papacy SE svg

 

 Estimados lectores: una vez más les traemos un artículo interesante publicado por nuestro querido Instituto Mater Boni Consilii. Esperemos que les sea interesante. 

 

El Equipo de México y Tradición.

 

 

 

POR LA MISA ROMANA, CONTRA EL NOVUS ORDO

 

 

A consecuencia del Motu Proprio “Summorum Pontificum cura” sobre el uso del Misal Romano (7 de julio del 2007), el Insrtituto Mater Boni Consilii:

Constata con satisfacción que el intento de suprimir del todo el antiguo y venerable Misal Romano para sustituirlo con un nuevo misal reformado, intento expresado claramente por Pablo VI en el discurso al Concistorio del 24 de mayo de 1976, está –por implícita admisión del mismo Motu Proprio “Summorum Pontificum”-, míseramente fracasado.

 No reconoce, sin embargo, “el valor y la santidad” del nuevo rito de 1969, aplicación del Concilio Vaticano II.

Al contrario, hace propio, sobre le nuevo rito, el juicio de los Cardenales Ottaviani y Bacci, según el cual el nuevo misal “representa, sea en su conjunto como en lo particular, un alejamiento impresionante de la teología católica de la Santa Misa, tal cual fue formulada en la Sesión XXII del Concilio Tridentino”.

 Recuerda que un juicio así de severo no puede designar un rito de la Iglesia, es decir, promulgado por la legítima y suprema autoridad eclesiástica.

 No admite, por consiguiente, que el misal reformado pueda ser considerado la forma “ordinaria” del rito romano, del cual el Misal Romano antiguo sería sólo la forma “extraordinaria”.

 Pide, con los mismos Cardenales Ottaviani y Bacci, la abrogación del nuevo rito y de toda la reforma litúrgica.

 Pone en guardia sobre el proyecto de una ulterior reforma litúrgica que resultaría de la fusión y confusión de los dos ritos.

 Verrua Savoia, 16 de julio del 2007, Fiesta de Nuestra Señora del Carmen.

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20 agosto 2012 1 20 /08 /agosto /2012 05:05

442px-Emblem of the Papacy SE svg El Papa San Pío X durante su pontificado (1903-1914), para combatir más eficazmente el modernismo, impulsó y aprobó la fundación de una asociación llamada Sodalitium Pianum (Liga de San Pío V). Monseñor Humberto Begnini (1862-1934), fundador y animador de la asociación, compuso el programa de Sodalitium Pianum, que puede ser considerado como el manifiesto de la acción política y social de los católicos. Publicamos el texto completo del programa de Sodalitium Pianum. El texto original, difícilmente hallable, está en lengua italiana; el texto que publicamos ha estado traducido de la versión francesa publicada por Emile Poulat en Integrismo y Catolicismo integral (Casterman, 1969).

 

 

1. Nosotros somos católicos romanos integrales. Como lo indica la palabra el católico romano integral acepta íntegramente la doctrina, la disciplina, las directivas de la Santa Sede y todas sus legítimas consecuencias para el individuo y la sociedad. Por consiguiente, en pro del Papa, clericales, anti-modernistas, antiliberales, antisectarios. Por lo tanto e integralmente contra-revolucionarios, porque es el adversario no solamente de la revolución jacobina y del radicalismo sectario, sino igualmente del liberalismo religioso y social. Queda absolutamente comprendido que diciendo “católico romano integral” no se quiere absolutamente en ningún modo modificar el título auténtico y glorioso de “católico romano”. La palabra “integral” significa solamente “íntegramente católico romano”, es decir, plena y simplemente católico romano, sin las adiciones ni las restricciones correspondientes (también sin la intención de aquellos que la usan) sea de la expresión de “católico liberal”, “católico social” u otras similares, sea de aquellos que tienden a restringir en la teoría o en la práctica la aplicación de los derechos de la Iglesiay de los deberes del católico en la vida religiosa y social.

 

2. Luchamos por el principio y por el hecho de la Autoridad, de la tradición, del orden religioso y social, en el sentido católico de la palabra y en sus deducciones lógicas.

 

3. Consideramos como plagas del cuerpo humano de la Iglesia, el espíritu y el hecho del liberalismo y del democratismo considerado católico, como asimismo el modernismo intelectual y práctico, radical y moderado, con sus consecuencias.

 

4. En los casos prácticos de la disciplina católica, veneramos y seguimos a los Obispos puestos por el Espíritu Santo para regir la Iglesiade Dios bajo la dirección y el control del Vicario de Cristo, con el cual queremos estar siempre, antes que todo y a pesar de todo.

 

5. La naturaleza de la Iglesia Católicanos enseña, y su historia nos confirma, que la Santa Sede es el centro vital del catolicismo; a eso se debe, desde un cierto punto de vista y sobretodo a causa de ciertas circunstancias, la posición momentánea de la Santa Sede que es también el resultado de la situación religiosa y social. De allí comprendemos plenamente que Roma pueda algunas veces callar y esperar, por causa de la situación en sí misma, como se presente en determinado momento. En estos casos evitaremos utilizar el pretexto de permanecer inactivos, frente a los daños y peligros de esta situación. En los momentos en los cuáles, en diferentes casos, hayamos entendido y controlado en modo seguro la realidad de las cosas, nosotros actuaremos en el mejor de los modos posibles para contrarrestar estos daños y estos peligros, siempre y dondequiera de acuerdo a la voluntad y los deseos del Papa.

 

6. En nuestra observación y en nuestra acción nos ponemos siempre desde el punto de vista “católico”, es decir, universal –sea en el tiempo, a través de los diferentes momentos históricos, -sea en el espacio, a través de todas las naciones. Sabemos que en la contingencia momentánea y local, existe siempre, al menos en el fondo, la lucha secular y cosmopolita entre dos fuerzas organizadas; por una parte, la única Iglesia de Dios, Católica y Romana, y por la otra, sus enemigos internos y externos. Los externos (las sectas judaico-masónicas y sus aliados directos) están en las manos del poder central de la Secta; los internos (modernistas, demo-liberales, etc.) sirven a los otros como instrumentos concientes e inconcientes de infiltración y descomposición entre los católicos.

 

7. Combatimos la secta interna y la externa, siempre y dondequiera, bajo todas las formas, con todos los medios honestos y oportunos. En las personas de los sectarios internos y externos y de sus cómplices combatimos asimismo la realización concreta de la Secta, de su vida, de su acción, de sus planes. Entendemos hacerlo sin rencor en la confrontación con los hermanos extraviados, como por otra parte, sin ninguna debilidad y sin ningún equívoco, como un buen soldado trata sobre el campo de batalla a todos aquellos que se enfrentan bajo la bandera enemiga, sus ayudantes y sus cómplices.

 

8. Estamos plenamente: contra toda tentativa de disminuir, de dejar en segundo plano, de disimular sistemáticamente las reivindicaciones papales sobre la Cuestión Romana, de excluir la influencia social del Papado, de hacer dominar al laicismo; por la reivindicación incansable de la cuestión romana según los derechos y las directivas de la Santa Sede; y por un esfuerzo continuo en vista de reportar, lo más posible, la vida social bajo la influencia legítima y benéfica del Papado y, en general, de la Iglesia Católica;

 

9. Contra el inter-confesionalismo, el neutralismo y el minimalismo religioso en la organización y la acción social, en la enseñanza, como así también en toda otra actividad del hombre individual y del hombre colectivo, la cual depende de la verdad moral, y por tanto de la verdadera religión, por consiguiente de la Iglesia; por el confesionalismo en todos los casos previstos en el parágrafo precedente; y con el supuesto de que, en casos excepcionales y transitorios, la Santa Sede tolera la uniones inter-confesionales, por una aplicación concienzuda controlada de esta tolerancia excepcional, y por su duración y extensión lo más limitada posible, según la intención de la misma Santa Sede;

 

10. Contra el sindicalismo abiertamente o implícitamente “a-religioso”, neutro, amoral, que lleva fatalmente a la lucha anticristiana de las clases según la ley brutal del más fuerte, contra el democratismo, también cuando se denomine cristiano, pero siempre más o menos envenenado de ideas y de hechos demagógicos; contra el liberalismo, también cuando se denomine económico social, que incita con su individualismo a la disgregación social; por la armonía cristiana de las clases entre sí, así como entre los individuos, las clases y la sociedad entera; por la organización corporativa de la sociedad cristiana, según los principios y las tradiciones de justicia y de caridad sociales, enseñadas y vividas por la Iglesia y por el mundo católico en el curso de los siglos y que por consecuencia son perfectamente adaptables a toda época y a toda sociedad verdaderamente civilizada;

 

11. Contra el nacionalismo pagano, que es copia del sindicalismo a-religioso, sea el que considera las naciones, sea el otro que considera las clases, es decir, la colectividad en la cual cada uno puede y debe buscar de un modo inmoral los propios intereses, completamente al margen y contra los intereses de los otros, según la bruta ley de la que hemos hablado; y al mismo tiempo contra el antimilitarismo y el pacifismo utopista aprovechado por la Secta para debilitar y adormecer a la sociedad bajo la pesadilla judío-masónica; por un patriotismo sano y moral, patriotismo cristiano del cual la historia de la Iglesia Católicasiempre nos ha dado espléndidos ejemplos.

 

12. Contra el feminismo que exagera y desnaturaliza los derechos y deberes de la mujer, colocándolos fuera de la ley cristiana; contra la educación mixta; contra la iniciación sexual de la juventud; por el mejoramiento de las condiciones materiales y morales de la mujer, de la juventud, de la familia, según la doctrina y la tradición católica;

 

13. Contra la doctrina y contra el hecho profundamente anticristiano de la separación entre la Iglesia y el Estado, como también entre la Religióny la sociedad, la ciencia, la literatura, el arte; por la unión leal y cordial de la sociedad, de la ciencia, de la literatura, del arte como del Estado con la Religión y por consiguiente con la Iglesia;

 

14. Contra la enseñanza filosófica, dogmática y bíblica “modernizada”, la cual, también cuando no es completamente modernista, como fuere es reducida a una enseñanza arqueológica o anatómica, como si no se tratase de una doctrina inmortal y vivificante que todo el clero, sin excepción, debe aprender sobretodo para el ministerio sacerdotal; por la enseñanza eclesiástica inspirada y guiada por la gloriosa tradición de la Escolástica, de los Santos Doctores de la Iglesia, y de los mejores teólogos de la época de la Contrarreforma, con todos los auxilios del método y de la documentación científica;

 

15. Contra el falso misticismo y tendencia individualista e iluminista; por una vida espiritual intensa y profunda, según la enseñanza doctrinal y práctica de los santos autores y de los místicos alabados por la Iglesia;

 

16. En general contra la explotación del clero y de la Acción Católica por parte de los partidos políticos o sociales; y en particular contra la encantamiento “social” que se quiere inocular al clero y a la Acción Católica con el pretexto de “salir de la sacristía” para más raramente, o a escondidas, o como fuere, regresar con el espíritu absorbido por el resto; por el mantenimiento de la acción eclesiástica y respectivamente de la Acción Católica en conjunto sobre el terreno abiertamente religioso, ante todo, y sin encantamiento “social” o algo similar para las otras cosas;

 

17. Contra la manía y la debilidad de tantos católicos de querer sembrar “conciente y evolutivamente, al paso del tiempo”, e “ingenuamente” frente al enemigo brutal e hipócrita además de implacable, -siempre listos para esparcir su tolerancia, para avergonzarse y directamente para condenar los actos cumplidos con justo rigor por la Iglesia o a causa de ella, -siempre listos a un optimismo sistemático frente a las trampas del adversario y a reservar su desconfianza y dureza en las confrontaciones con los católicos romanos integrales; por una actitud justa y oportuna, pero siempre franca, enérgica e incansable en las confrontaciones del enemigo, de sus violencias y de sus engaños;

 

18. Contra todo eso que es opuesto a la doctrina, a la tradición, a la disciplina, al sentimiento del Catolicismo integralmente Romano; por todo eso que le es conforme.

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Published by Juan Manuel Olivar Robles - en Crisis de la Iglesia
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16 agosto 2012 4 16 /08 /agosto /2012 03:09

   Estimados lectores:


Esto es un extracto sobre el estado actual de la Iglesia Católica:


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   1.- Una proposición herética es aquélla que está en conflicto con un dogma, es decir, una verdad propuesta por la Iglesia para ser creída por los fieles como divinamente revelada. La Iglesia puede proponer sus dogmas ya sea por su Magisterio Ordinario o Extraordinario (autoridad enseñante); y en cualquier caso una proposición que está en conflicto con el dogma sería herética.

    2.- Un hereje es el que pertinazmente duda o niega un dogma Pertinacia significa adherirse a la herejía, es decir, estando consciente de los hechos relevantes.

    3.- La herejía formal es la duda o negación de un dogma por alguien que está enterado de la obligación de creer los dogmas de la Iglesia. La herejía puramente material es la duda o negación consciente de un dogma por alguien que está ignorante de la autoridad divina de la Iglesia.

    4.- Los herejes incurren en excomunión automática inmediatamente después de que manifiestan sus disposiciones heréticas. Aun aquellos cuya herejía es puramente material, o sea aquellos cuyo rechazo de la enseñanza de la Iglesia se hace de buena fe, deben para todos los propósitos prácticos ser tratados como si hubieran incurrido en esta censura. En realidad, cualquiera que por cualquier motivo deje de profesar la fe católica no es miembro de la Iglesia como sociedad jurídica y no puede ser tratado como católico hasta que abjure de sus errores y se someta a la Iglesia (Código de derecho canónico, canon 731/2).

    5.- Un error inocente de parte de alguien que sin que sea culpa de él no se da cuenta de que su doctrina está opuesta al dogma católico, no constituye ni siquiera herejía material, ya que el reconocimiento, cuando menos de una manera confusa, de conflicto con la enseñanza de la Iglesia es una de las notas esenciales de la herejía. Pero este reconocimiento puede y debe en muchos casos legítimamente presumirse en razón de lo evidente del error o del nivel y conocimiento del culpable, o de otras indicaciones.

    6.- Para establecer que un individuo dado es hereje, no se necesita jurisdicción, ni se necesita ninguna advertencia canónica, ni siquiera se necesita ser clérigo. Siempre que sea evidente que un individuo dado endereza su mente en oposición a la mente de la Iglesia negándose a admitir su enseñanza, cualquier católico que se entere de estos hechos puede y debe reconocer que ese individuo no es católico y tratarlo como extraño a la familia de la fe.

    7.- Ciertamente es posible para cualquier católico, incluso para un seglar poco educado, reconocer cuándo un individuo es hereje, en realidad, es obligatorio que él esté en alerta sobre ellos, especialmente acerca de los clérigos, y habiéndolos identificado, debe apartarse de su comunión. El reconocimiento de la herejía y de los herejes y cismáticos no es cuestión de opinión u opcional. Cuando los hechos son conocidos y ciertos, es obligatorio actuar de acuerdo a ellos, ya que el silencio o la reticencia en tales casos es pecaminosa siempre que implique un consentimiento o riesgo de escándalo.

    8.- El cisma consiste en rehusarse a someterse al soberano pontífice o a estar en comunión con otros miembros de la Iglesia Católica (canon 1325); por consiguiente, quienquiera que no esté unido ni en comunión con otros miembros de la Iglesia, ni comparta los mismos sacramentos y bienes espirituales, ni esté en sujeción a los pastores legítimos, es un cismático. La situación no cambia aún cuando esté de buena fe y crea que aquellos a los que está sujeto son legítimos pastores, siempre y cuando sea objetivamente cierto que no lo son. El cisma puede ser cometido directamente o por implicación en varias acciones y posturas religiosas, en la medida en que las circunstancias impliquen separación de la comunión con la Iglesia o unión con los que no pueden ser considerados como sus hijos.

    9.- Se encuentran numerosas herejías bastante claras en las actas o documentos del Vaticano II y en la liturgia del Novus Ordo, y también en las subsecuentes acciones de la secta del Vaticano II, acciones que incluyen las personales de Benedicto XVI (Ratzinger) así como de otros representantes de la secta de la que él es el líder.

    10.- Por lo tanto es obligatorio concluir que la secta del Vaticano II no es la Iglesia Católica y no pertenece a ella, sino que es una "secta de perdición" herética.

    11.- Es verdad que Benedicto XVI es un hereje pertinaz  ya que adopta, abraza y hace suyas públicamente muchas doctrinas que él francamente sabe que están en conflicto con el dogma. Lo mismo se aplica a la jerarquía de la secta conciliar y cuando menos a muchos de sus miembros, y en todo caso los que no son herejes son simplemente cismáticos.

    12.- La consecuencia de esto es que es totalmente cierto que Ratzinger no retiene el oficio papal. No es Papa. No es la cabeza de la Iglesia Católica, de la cual ni siquiera es miembro.

    13.- Aquí están las pruebas contundentes de las afirmaciones hechas en el número doce que acabamos de exponer:

    1.- Si un hereje fuera elegido Papa, la elección sería inválida.
    2.- Si hipotéticamente, un Papa cayera en herejía, automáticamente renunciaría a su oficio sin necesidad de ninguna advertencia y sin ninguna declaración (canon 188/4).
    3.- A posteriori (esto es, razonando de los efectos hacia la causa).Tampoco puede ser Papa; porque si así fuera estaría protegido por la infalibilidad papal de enseñar el error y la herejía, de manera que si fuera Papa, constituiría un ejercicio del Magisterio Ordinario y obligaría al consentimiento de todos los católicos. De la misma manera, si sus predecesores inmediatos hubieran sido papas, y si la organización que dirigieron y él dirige fuera la Iglesia Católica, nunca hubieran incurrido o metido en ella liturgia, leyes y costumbres y enseñanzas que son directamente opuestas a la santidad divinamente garantizada a la Iglesia.
    14.- La conclusión de que Benedicto XVI no es Papa es tan objetivamente cierta y obligatoria para todos los católicos que de ninguna manera se asemeja al caso del gran cisma de Occidente, en el que todos los que reclamaban el papado eran católicos y su desacuerdo se centraba en cuestiones históricas de hecho dudosas. En el presente caso, el hecho de la herejía es públicamente cierto con notoriedad de hecho (canon 2197) y la conclusión es ineludible.

    15.- Habiendo establecido que Ratzinger no es Papa y que la secta que encabeza no es la Iglesia de nuestro divino Salvador Jesucristo, obviamente es necesario establecer dónde está la Iglesia Católica hoy y quiénes son sus miembros. Y el hecho más obvio sobre este asunto es que ninguno de los que reconocen a Benedicto XVI como Papa puede ser considerado como católico. Aun cuando estruendosamente condenen sus herejías y admitan la posibilidad de que no sea Papa, siguen estando plenamente en cisma, porque no están unidos a la Iglesia bajo el régimen de pastores legítimos, sino que están en comunión con herejes y usurpadores. En realidad San Cipriano enseña que el que esté en comunión con un antipapa no sostiene la raíz de la Iglesia Católica, y no puede ser alimentado de su seno, ni beber de su fuente. Por lo tanto son tan católicos como podría ser el obispo de Inglaterra anglicano quien proclama ser católico mientras se mantiene en comunión con los prelados protestantes. Debe enfatizarse que si los cismáticos están de buena fe, sin darse cuenta de que la Iglesia a la que pertenecen no es la Iglesia Católica, esto no altera su situación o el deber de los fieles para no tener comunión con ellos.

    16.- El Magisterio Ordinario de la Iglesia Católica ejercitado repetida y enfáticamente por los papas, obispos y un Concilio general, y las prácticas normales en la Iglesia Católica  no pueden enseñar a los fieles el error que ha sido repetida e infaliblemente condenado por la Iglesia en el pasado.

    17.- No Es lícito que los fieles habitualmente y por un prolongado período de tiempo desobedezcan e ignoren los mandatos más fines de los pastores legítimos de la Iglesia respecto a materias muy serias.

    18.- Según todas las enseñanzas teológicas y canónicas de las autoridades, un Papa herético pierde su oficio automáticamente no en forma parcial sino completamente, habiendo sido este aspecto declarado expresamente por el Papa Paulo IV en su bula BULA CUM EX APOSTOLATUS OFFICIO.

    19.- El derecho canónico, confirma que un oficio ilegítimamente poseído está de iure vacante y puede ser poseído por cualquier otro (canon 151).

    20.- Nadie puede retener el oficio papal sin poseer jurisdicción universal sobre los fieles.

 
   * Nota de México y Tradición: Con respecto al punto número 15, nos parece que la Fraternidad Sacerdotal San Pio X vive en un doble error: 1. actúan de manera cismática según el mismo número, es decir, "reconociendo" la autoridad de un falso pastor; pero también -y es, según nosotros una intención pecaminosa aún más grave- 2. "reconociéndo a Ratzinger-Benedicto XVI como "papa" (así como a los otros "papas del concilio") y sin embargo, de manera continua, desobedeciéndole y erigiéndose en autoridad de suplencia (la expresión es de nosotros) - cf. la Comisión San Carlos Borromeo, la crítica continua de los errores de Ratzinger y la explicación de lo que "debería" decir, etc.

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